Infidencia, video con Lali Espósito y ofensiva en los medios: la fórmula de la senadora, que cuida su lugar de cara a 2027.

 

 

 

Buenos Aires martes 22 septiembre (PR/26)– “No me tomen por tonta”. Con esa frase, la senadora Patricia Bullrich volvió a hacer lo que mejor sabe: aprovechar un desaire o un desacuerdo para marcar diferencias con el Gobierno, del que todavía se siente parte.

Como la reacción ya es recurrente, vale la pena detenerse en una doble pregunta: ¿qué busca Bullrich? Y, del otro lado del mostrador, ¿qué hará Javier Milei con su aliada principal y la de mejor imagen?

 

Una pregunta que pesa cada vez más

 

Esos interrogantes ganan densidad a medida que se acerca 2027, el año en que estará en juego la reelección presidencial, que ya está a solo tres meses y medio de distancia.

Pesa, sobre todo, la incomodidad de buena parte del círculo rojo ante los desbordes de Milei, las restricciones de la economía y un peronismo que aparece como única alternativa. No es casual que la senadora oficialista se haya hecho eco en público de esas observaciones, más en modo apoyo que de crítica.

En mayo, tras una reunión de Gabinete en la que se cruzaron fuerte, habló de la “emocionalidad importante” del mandatario. Y la semana pasada volvió a quejarse por la escasa velocidad de la reactivación económica.

 

Primero el dardo, después el micrófono

 

Su método es fácil de reconocer: primero hace trascender un dardo en forma de infidencia y después sale por radio y televisión a “marcar la cancha”. Sus quejas siguen un patrón bastante marcado y se centran, sobre todo, en la comunicación.

Ya lo había hecho antes, cuando fue la única en el oficialismo en plantear que Manuel Adorni debía presentar de manera urgente su declaración jurada para aclarar sus inconsistencias patrimoniales.

 

Manuel Adorni admitió que ocultó ingresos en sus declaraciones juradas por al menos US$500.000 - LA NACION

 

Lo dijo frente al respaldo de la hermandad presidencial y al silencio público del universo mileísta. El exjefe de Gabinete todavía evita explicar ante la justicia el crecimiento de su nivel de vida.

Retomó ese método esta semana, cuando el Gobierno envió el proyecto de presupuesto 2027 con nuevos recortes en Discapacidad. Esos ajustes no habían sido acordados en la mesa política oficial, de la que ella participa como jefa del bloque libertario en el Senado.

 

 

En su renovado recorrido mediático, que va a continuar, Bullrich dejó la frase con la que arranca esta nota y varias más que sirven para propagar el mensaje. Es, sin dudas, una hábil constructora de zócalos televisivos.

 

Un video con Lali y un Gobierno que da marcha atrás

 

Desde el Gobierno, siempre de manera reservada, se transmitió molestia por el tenor de los dardos, sobre todo porque apuntaron directo al Ministerio de Economía, de donde sale el plan presupuestario.

Bullrich respondió a esas réplicas veladas con lo que puede leerse como una estrategia fríamente calculada: un cuidado video en sus cuentas oficiales. La muestra trabajando en su despacho mientras suena de fondo “No me importa”, de Lali Espósito, una artista vapuleada por el Presidente y por el mundo violeta.

 

😱Lali Espósito lanzó “No Me Importa”, su nueva canción. En pleno centro de Buenos Aires, Lali Espósito irrumpió en escena sobre un auto descapotable, acompañada por un equipo de filmación y un

 

La reacción oficial fue rápida. En lo menos importante, Milei le dijo a una periodista de espectáculos que a él también le gustaban algunos temas de Lali. En lo clave, desde el Gobierno se hizo filtrar la voluntad de revisar en comisión los nuevos recortes en Discapacidad. Y Bullrich lo consiguió.

 

“Soy socia, no empleada”

 

Está probada la astucia comunicacional de la senadora, tanto como su capacidad para mantenerse en el candelero, más allá de las mutaciones partidarias, en busca de sus objetivos políticos. La diferenciación siempre fue uno de sus caballitos de batalla favoritos.

Ahora mantiene esa estrategia dentro del espacio libertario, donde la observan con una mezcla equivalente de respeto y desconfianza. Que no sea una dirigente propia y que proyecte sobrevivir al mileísmo son pecados capitales para la hermanísima Karina Milei, solo tolerados por las necesidades electorales.

El balotaje de 2023 y la senaduría porteña de 2025 son botones de muestra.

“Soy socia, no empleada”, repite en la intimidad para describir su vínculo político con los Milei, que suelen mirarla de reojo. Karina, en especial.

 

La mutación eterna de Bullrich | Perfil

 

2027: ¿vicepresidenta, jefa de Gobierno o presidenta?

 

Y de cara a 2027, ¿qué? Sectores del Gobierno azuzan la posibilidad de que Bullrich acompañe a Milei en la fórmula para intentar la reelección. Son casi los mismos que la impulsan como candidata a Jefa de Gobierno porteña para competir contra Jorge Macri.

En la Ciudad, sin embargo, mantienen su apuesta por un acuerdo con LLA que evite la confrontación. “Con Patricia está todo bien”, aseguran en la sede de la calle Uspallata.

Ella prefiere ir por la Presidencia. Resulta una obviedad decirlo, pero, tiempista como es, juega con la oportunidad.

Quienes la rodean transmiten que, en la proyección inmediata, no está en sus planes romper ni competirle a Milei el año próximo, siempre y cuando el Presidente sea competitivo frente al peronismo.

“Dividir el voto del cambio sería suicida y dejaría servido en bandeja un regreso al pasado”, explica un asesor.

Tampoco parecen tentarla los cantos de sirena violetas por las presuntas candidaturas al Gobierno de la Ciudad o a la Vicepresidencia de la Nación. Bullrich barrunta que, en realidad, buscan distraerla —o desgastarla— de sus aspiraciones presidenciales. Igual, por las dudas, rehúsa cualquier negativa a esas posibles postulaciones. Va viendo.

 

Relegada del armado, con la mira en las listas

 

Acaso por esa tensión estructural, la senadora ha quedado relegada, a su pesar, de las negociaciones que el Gobierno entabla con gobernadores aliados y el PRO para futuros pactos electorales. Para esa tarea, la hermanísima eligió a Eduardo “Lule” Menem y a Diego Santilli, entre otros.

 

Compartimos el convencimiento de que la Argentina no puede volver a caer en manos del populismo.” Foto: Diego Santilli, Cristian Ritondo, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem.

 

Habrá que ver si, a medida que se aproxime el calendario electoral, Bullrich multiplica sus discrepancias para que la tengan más en cuenta a la hora del armado de listas. Cree que lo merece, como la primera dadora de sangre PRO al proyecto libertario.

Sin embargo, asume los límites de esa expectativa, al considerar la generosidad selectiva de la hermandad presidencial. También la de ciertos interlocutores del círculo rojo, tentados de patrocinar el lanzamiento de algún outsider.

“Nadie te regala nada, los espacios se conquistan, se ganan”, piensa Bullrich. Lo aplicó durante toda su extensa y cambiante carrera y, a esta altura, es difícil que cambie.

 

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Fuente: Perfil