León XIV pidió renovar la alianza entre la Iglesia y los artistas para custodiar lo humano frente a la inteligencia artificial y la uniformización.
Buenos Aires lunes 6 octubre (PR/26)– El Papa León XIV volvió a tender la mano al mundo del arte. En el encuentro “El arte de lo posible: tejer juntos”, describió la expresión artística como “una forma de regeneración cultural y espiritual” cuando es auténtica.
La cita fue promovida por el Dicasterio para la Cultura y la Educación y reunió a artistas y comisarios. Allí, el Pontífice insistió en que la Iglesia necesita renovar una alianza con los artistas y las instituciones culturales.
El objetivo, explicó, es lograr “custodiar lo humano” en medio del avance prominente de la inteligencia artificial, un desafío que atraviesa hoy a toda la sociedad.
Lo que una máquina no puede darle al arte
“A los algoritmos les falta la chispa de lo humano”, afirmó el Papa. Con esa frase marcó una notable diferencia ontológica entre el arte y aquello que una máquina puede generar mediante cálculo estadístico.
La uniformización: el verdadero peligro
En sintonía con su encíclica «Magnifica Humanitas», el Sumo Pontífice recordó que, en la era de la tecnología y el consumo, el gran peligro ya no es solo la censura, sino la uniformización.

Y el arte, al resistirse a ella, se transforma en una forma de regeneración cultural y espiritual, capaz de devolverle profundidad a una cultura que tiende a repetirse.
Interrogar en lugar de indexar
León XIV trazó además un contraste con los motores de búsqueda, que ofrecen respuestas en cuestión de segundos. El arte, dijo, “no funciona mediante indexación, sino mediante interrogación”.
Según el Papa, el arte “no se conforma con la mera suma de los hechos, porque no deja de indagar más profundamente”.
Un lugar de escucha e instrucción
Tras agradecer al Dicasterio, a los artistas, a los comisarios y a todos los presentes, el Papa reconoció el trabajo realizado en la organización del Pabellón de la Bienal de Venecia y en los proyectos de arte contemporáneo.

Destacó también el “testimonio inmortal de la inquietud del corazón humano en busca de la verdad” que dejó San Agustín, una figura que sigue inspirando al arte.
Por eso, afirmó: “Para la Iglesia, el arte es un lugar fundamental de escucha, donde dejarse instruir sobre las aspiraciones y las heridas de la humanidad.”




















