Ecoraptor, una firma de Santa Fe, combina rapaces entrenadas con drones para desplazar a las colonias que arrasan lotes enteros, sin eliminar a los animales y sin recurrir a agroquímicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires jueves 1 octubre (PR/26)– Las palomas y las cotorras llevan años siendo un quebradero de cabeza para el campo argentino. Se posan sobre los cultivos en bandadas enormes y arrasan lotes enteros en cuestión de días.

 

Chau palomas y cotorras: el ave que busca ser un socio estratégico del productor para el control de plagas y un criadero único en Santa Fe | Agrofy News

 

Por eso, cada vez más productores de todo el país buscan soluciones que vayan más allá del espantapájaros o los cañones de gas, métodos que convencen a menos gente por su escaso efecto.

En ese contexto surgió una propuesta que une algo tan antiguo como la cetrería con tecnología moderna, y que ya empezó a llamar la atención de productores en distintas ferias del sector. Suena casi a ciencia ficción, pero apunta a un problema muy real del día a día en el campo.

 

Ecoraptor, la empresa que une rapaces y drones

 

La protagonista es Ecoraptor, una empresa de la provincia de Santa Fe, la misma tierra donde nació el astro futbolístico Lionel Messi. Utiliza aves rapaces y drones para el control biológico de las plagas de palomas y cotorras en los cultivos.

Detrás del proyecto está Gonzalo Vitale, controlador biológico de fauna silvestre y responsable del único criadero de aves rapaces autorizado en esa provincia, un detalle que le da a la empresa un respaldo técnico poco habitual en este tipo de servicios.

 

Protección Estratégica en el Museo del Ferrocarril

 

El método parte de una idea sencilla que Vitale resume así: «La paloma duerme en un lugar, pero come en otro. Quizás el lugar donde come no lo podemos trabajar, pero sí donde duerme. Entonces logramos desplazar la colonia».

Antes de intervenir en cualquier campo, el equipo estudia los hábitos de la colonia: dónde duerme, dónde se alimenta y dónde bebe agua. De ese modo actúa justo en el punto donde resulta más eficaz alterar su rutina.

 

Gavilanes que hacen huir a las bandadas

 

Para lograrlo, Ecoraptor entrena gavilanes, entre ellos ejemplares de gavilán mixto, que sobrevuelan la zona afectada. Su presencia genera en palomas y cotorras la misma reacción de huida que tendrían frente a un depredador natural.

 

🦅 El gavilán mixto (Parabuteo unicinctus) es un experto cazador que patrulla el cielo de las reservas. Con su aguda visión, detecta presas desde grandes alturas. A diferencia de muchas rapaces, suele

 

Al repetir esos vuelos de forma sistemática, las colonias terminan abandonando el lugar que usaban como dormidero. Todo esto ocurre sin eliminar a los animales y sin recurrir a productos químicos.

 

Qué aportan los drones a este sistema

 

La tecnología entra en juego como complemento del trabajo con aves reales. La empresa combina el vuelo de los gavilanes con drones diseñados para imitar la silueta y el movimiento de una rapaz, además de sistemas de captura pensados para reforzar el control en las zonas donde la presión de las plagas es mayor.

 

Drones que ahuyentan cotorras - LU5

 

Esta combinación permite ampliar la cobertura del servicio y actuar en varios puntos de un mismo campo casi al mismo tiempo, algo que sería mucho más difícil de lograr únicamente con aves entrenadas.

 

Pérdidas de hasta el 35% y un modelo que empieza a expandirse

 

El problema que busca resolver esta empresa no es menor: las pérdidas provocadas por palomas y cotorras pueden alcanzar hasta el 35% en los lotes más afectados, un porcentaje que en cultivos extensivos representa una cifra económica considerable para cualquier productor.

Ecoraptor presentó su propuesta en Agroactiva 2026, una de las ferias agropecuarias más importantes de Argentina, donde despertó el interés de productores que buscan alternativas más sostenibles a los métodos tradicionales de control de plagas.

Para Vitale, el objetivo de fondo va más allá del negocio puntual con cada cliente: «Nos dedicamos a tratar de mantener el equilibrio entre lo que es la fauna silvestre y la actividad del hombre. El desafío es lograr una convivencia saludable donde no se realice ninguna actividad perjudicial ni para uno ni para el otro».

 

El dron que parece un pájaro para vigilar y atacar sin ser detectado: la aeronave que va a cambiar el espionaje

 

Así queda más que claro que se trata de un planteamiento que busca posicionar a las aves rapaces y los drones como un socio estratégico del productor, en lugar de una solución de urgencia que se aplica una sola vez y luego se olvida.

Y ojo, porque este tipo de control biológico no es exclusivo de Argentina: en otros países, empresas dedicadas a la cetrería profesional aplican principios muy similares para alejar aves no deseadas de fábricas, puertos o naves industriales.

Desde luego, esto confirma que la combinación de rapaces entrenadas y tecnología de apoyo es una tendencia que gana terreno frente a los métodos químicos más agresivos.

 

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Fuente: okdiario.com