El Brent se mantiene por encima de los US$100 por barril tras haber rozado los US$110, mientras la Reserva Federal elevó su tasa de referencia a 3,75%-4,00%. La evolución de la energía, la inflación y las condiciones financieras vuelve a concentrar la atención de los mercados.

 

 

 

 

 

Buenos Aires, lunes 21 de septiembre (PR/26) — El petróleo y la política monetaria de Estados Unidos volvieron a ocupar un lugar central en la agenda económica internacional, en un escenario marcado por la volatilidad de los precios de la energía y por el reciente cambio en la orientación de la Reserva Federal.

El precio del petróleo Brent llegó a ubicarse cerca de los US$110 por barril durante septiembre, impulsado por las dificultades para garantizar el normal transporte de crudo en Medio Oriente y por los ataques contra infraestructura energética de Arabia Saudita.

El 11 de septiembre, el Brent alcanzó un máximo intradiario cercano a los US$109,97, acumulando un fuerte incremento respecto de los niveles observados a comienzos de julio. Posteriormente, el precio moderó parte de la suba y se ubicó alrededor de los US$103 por barril, aunque continúa en niveles elevados.

La evolución del mercado petrolero está estrechamente vinculada con las condiciones de transporte y disponibilidad de crudo en la región. Las dificultades relacionadas con rutas estratégicas, entre ellas el Estrecho de Ormuz, generaron preocupación entre los operadores debido al papel que desempeña esa vía en el comercio mundial de petróleo.

A estas restricciones se sumaron los ataques contra instalaciones vinculadas con el sistema petrolero saudí. Entre ellas se encuentra el oleoducto Este-Oeste, que permite transportar crudo desde las zonas productoras del este del país hacia el puerto de Yanbu, sobre el Mar Rojo.

Durante los últimos días, sin embargo, Arabia Saudita comenzó a modificar sus circuitos de exportación y a utilizar rutas alternativas. El incremento de los embarques y la recuperación parcial de los flujos contribuyeron a reducir algunas de las tensiones que habían impulsado al petróleo hacia los máximos recientes.

La Fed vuelve a subir las tasas

En Estados Unidos, la Reserva Federal adoptó una decisión que también tuvo impacto sobre las expectativas de los mercados financieros.

El 16 de septiembre, el Comité Federal de Mercado Abierto elevó en 25 puntos básicos el rango objetivo de la tasa de fondos federales, que pasó de 3,50%-3,75% a 3,75%-4,00%.

La medida representa un cambio respecto del proceso de reducción de tasas iniciado previamente. La tasa de referencia había alcanzado un rango de 5,25%-5,50% en 2023 y posteriormente descendió hasta ubicarse en 3,50%-3,75% hacia fines de 2025.

La nueva suba se produjo en un contexto en el que la Reserva Federal continúa siguiendo de cerca la evolución de la inflación, el mercado laboral y el nivel de actividad económica. El organismo también destacó la existencia de incertidumbres vinculadas con el escenario internacional.

La trayectoria de las tasas estadounidenses constituye uno de los principales factores para los mercados globales, debido a su incidencia sobre el costo del crédito, los rendimientos de los bonos, el dólar y las condiciones internacionales de liquidez.

Mercados financieros, atentos al petróleo y la inflación

Wall Street también atraviesa una etapa de mayor volatilidad después de haber alcanzado máximos durante agosto.

El comportamiento de las acciones estadounidenses comenzó a estar condicionado nuevamente por las expectativas respecto de la política monetaria y por el impacto que podría tener un petróleo persistentemente elevado sobre la inflación.

La relación entre ambos factores resulta particularmente relevante. Un incremento sostenido de los precios de la energía puede aumentar los costos de producción y transporte y dificultar el proceso de moderación inflacionaria. Al mismo tiempo, tasas de interés más elevadas pueden encarecer el financiamiento y modificar las condiciones de valuación de los activos financieros.

En este escenario, la evolución del petróleo Brent, la inflación estadounidense y las próximas señales de la Reserva Federal aparecen entre las principales variables que seguirán de cerca los mercados internacionales.

La combinación de energía más cara, mayores tasas de interés y riesgos geopolíticos configura así un escenario de elevada sensibilidad para los mercados, en el que cualquier modificación en los flujos de petróleo o en las expectativas sobre la política monetaria puede traducirse rápidamente en movimientos de precios.

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Fuente: BCR . Informativo Semanal