Miles de jóvenes franceses rezaron con el Papa León XIV en un estadio de fútbol. En el inicio de su visita a Francia, el Pontífice presidió un emotivo encuentro juvenil marcado por la fe, el testimonio y el llamado a ser misioneros en la sociedad actual.
Personas provenientes de suburbios de clase trabajadora compartían espacio con familias del entorno católico más tradicional asociado a la ciudad de Versalles. En las filas a la entrada del estadio, banderas de Bretaña y la Vandea —regiones con una fuerte tradición católica— ondeaban junto a grupos de estilo más popular y carismático.
Una joven de 29 años, Romance Bono, se secaba las lágrimas mientras el Papa entraba en el estadio entre aclamaciones ensordecedoras.
“Se me saltaron las lágrimas porque es un momento muy emotivo”, declaró a EWTN News. “Ver a todos estos jóvenes aclamando al Papa como a una estrella de rock… esa es la fuerza de la Iglesia y su futuro aquí. Fue muy conmovedor”.
Jacques-Henri de Livron, un voluntario de 28 años, contó a EWTN News que, en cuanto se enteró de que el Papa visitaría Francia, decidió pedir un día libre en el trabajo para verlo. Temía tanto perderse los actos que se hizo voluntario para asegurarse de poder asistir.
De Livron creció en un entorno católico, pero retomó la fe al llegar a la veintena, tras la dolorosa pérdida de algunos hermanos y amigos cercanos. Según comentó, aquellas experiencias le hicieron redescubrir el valor de la fe.
De Livron también quiso dar a conocer su apellido, algo poco habitual en Francia —donde existe una arraigada cultura anticlerical y los creyentes suelen pedir que se les identifique en la prensa solo por su nombre de pila para evitar problemas laborales—. “Quiero formar parte de una generación que deje de tener miedo a dar testimonio, que dé su nombre y que no tema a nada”, declaró.
Pierre-Alain Belaube, de 34 años, describió el esfuerzo de llegar con horas de antelación tras una larga jornada laboral y de abrirse paso entre la multitud para entrar en el estadio abarrotado como algo que “valió la pena al 200%. Es un privilegio estar aquí”.
Belaube se describió a sí mismo como un católico que antes era tibio, cuya vida se transformó al leer la autobiografía de San Ignacio de Loyola.
«Tengo la esperanza de que muchos más jóvenes abran sus corazones a Dios y dejen que Él cambie sus vidas», dijo. «Creo que un evento así puede ser, para muchos, el primer hito de una experiencia que les cambie la vida. Espero que inspiremos a muchos más jóvenes a conocer a Jesús».
Thibault, un religioso que prefirió no dar su apellido por no contar con el permiso de sus superiores para hablar con la prensa, acompañó al evento a 400 miembros del movimiento juvenil de su comunidad religiosa, los Misioneros de la Divina Misericordia.
Comentó a EWTN News que resulta muy conmovedor verse rodeado de jóvenes que «quieren decir: ‘Aquí estoy, soy católico y estoy orgulloso de demostrarlo'».
El joven religioso, que también se prepara para el sacerdocio, expresó su esperanza de que la visita de León XIV a Francia “contribuya al despertar misionero que necesita producirse en el país”.
Aunque este país, mayoritariamente secular, está experimentando un sorprendente aumento en el número de bautismos, él considera que “a los católicos todavía les cuesta salir al encuentro de los demás y ser misioneros en su vida cotidiana”.
“Creo que este podría convertirse en un momento significativo para la vida de la Iglesia en Francia”.
En su mensaje durante la oración, que incluyó cantos religiosos y la Letanía de los Santos, León XIV invitó a los jóvenes a rechazar el mal y a esforzarse por hacer el bien.
“Dios es el Señor de la historia y, pase lo que pase, Él guía su curso hacia la salvación. En Cristo, todo mal llega a su fin, precisamente porque ese final se convierte en el comienzo de una vida nueva y eterna”, afirmó.
“La obra bien hecha, la obra que es buena, es la redención que Jesús realiza para nosotros”, dijo el Papa. “A través de su lucha contra el pecado y la muerte, la victoria de Cristo nos libera. Él nos salva de todo mal y nos invita a todo lo que es bueno”.
El Pontífice también respondió a las preguntas de dos jóvenes franceses como parte del programa de la velada.
Chloé, de 25 años, habló de su participación en su parroquia y en un grupo de jóvenes católicos “deseosos de vivir y compartir su fe con los demás”. Sin embargo, lamentó que la sociedad “se base en principios diferentes” y, a veces, “no tenga en cuenta la cuestión de Dios”.
El Papa León XIV respondió: “Es cierto, como dices, que la sociedad en la que vivimos parece indiferente a Dios. ¡Pero el Señor no es indiferente a nosotros! Esto es lo que importa y lo que siempre nos da esperanza”.
Chloé, originaria de Saint-Denis, describió la vitalidad de la vida católica en esa zona. Saint-Denis suele describirse como un quartier sensible (barrio vulnerable). Su testimonio se hizo eco de lo que EWTN News escuchó de boca de católicos locales presentes entre la multitud —incluidas personas de origen inmigrante— sobre la vida de la Iglesia en sus barrios, caracterizados por una fuerte presencia musulmana.
Un joven de Borgoña llamado François también se dirigió al Papa y le preguntó cómo pueden los jóvenes discernir la llamada del Señor al servicio.
El consejo de León XIV para los jóvenes fue mantener el corazón abierto al sufrimiento de sus semejantes, seguir a Jesús e inspirarse en los ejemplos de los santos.
“Incluso frente a la persecución, estos hermanos y hermanas nuestros abrieron caminos de paz. Miren a aquellos sacerdotes apasionados por Cristo, como San Eugenio de Mazenod y San Juan María Vianney. Miren la belleza mística de Santa Teresa del Niño Jesús; el fervor en la caridad y la misión de la Beata Paulina Jaricot; y la valentía de los 50 mártires del apostolado que sirvieron a sus hermanos hasta el punto de sacrificar sus propias vidas durante la Segunda Guerra Mundial”, afirmó.
“Estos santos cambiaron el curso de la historia al guiar a muchas personas de la adversidad a la esperanza, ya que primero cambiaron sus propios corazones, transformándolos a la luz de la fe”, señaló.
La vigilia juvenil fue el último acto del Papa en una primera jornada intensa en Francia. El viaje, que se desarrolla del 25 al 28 de septiembre, le llevará también a Lourdes y Metz.
Hannah BrockhausHannah Brockhaus es editora adjunta de la sección del Vaticano de EWTN News. Tras crecer en Omaha, Nebraska (Estados Unidos), obtuvo una licenciatura en Inglés por la Universidad Estatal Truman, en Missouri. En 2016 se trasladó a Roma (Italia), para cubrir la información sobre el Vaticano y el Papa. En su tiempo libre disfruta de la lectura y de vivir aventuras junto a su esposo y su hijo.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa




















