La planta enredadera que florece durante seis meses, crece hasta tres metros y se convierte en la gran aliada para decorar exteriores

 

 

 

Buenos Aires, sábado 7 noviembre (PR/26)– Las plantas trepadoras son una excelente alternativa para sumar vegetación y color al jardín sin necesidad de ocupar demasiado espacio en el hogar.

Algunas especies, además de cubrir las paredes de verde, ofrecen flores durante la primavera que pueden transformar los balcones, patios y jardines y durar buena parte del año. La planta más aclamada por los jardineros se llama bignonia rosa, también llamada por su nombre científico, Podranea ricasoliana, originaria de Sudáfrica.

Se distingue por sus flores acampanadas de tonalidad rosada y sus nervaduras violetas que cautivan a todos los amantes de la jardinería. Con los cuidados adecuados, puede alcanzar alrededor de tres metros de altura y convertirse en una gran protagonista de pérgolas y muros exteriores.

 

Por qué es la reina indiscutida de los balcones

 

La bignonia rosa es una planta trepadora con tallos leñosos y un crecimiento vigoroso que destaca en cualquier espacio al aire libre.

Su principal atractivo son sus flores rosadas en forma de trompeta que suelen agruparse en racimos muy vistosos durante los meses cálidos. Su floración puede extenderse desde el verano hasta el otoño, siempre que logre encontrar las condiciones favorables de cultivo.

 

Bignonia rosa

 

Por su capacidad para desarrollarse en altura, es una alternativa interesante para decorar cercos y paredes, creando además espacios con mayor privacidad en el hogar. A diferencia de otras trepadoras, no cuenta con zarcillos naturales, por lo que requiere obligatoriamente una guía o soporte para extenderse.

 

Secretos para lograr un desarrollo vertical impecable

 

Las plantas trepadoras necesitan buenos tutores para crecer con rapidez y desarrollar sus tallos leñosos de forma ordenada y segura. Por eso, es fundamental colocar estructuras de madera, alambres resistentes o celosías bien sujetas a la pared o estructura.

 

Bignonia rosa

 

A medida que los tallos crecen, conviene guiarlos y sujetarlos con suavidad para distribuirlos de manera armoniosa y prolija en el espacio.

Este acompañamiento permite controlar la dirección de la planta y evita que sus ramas se extiendan de forma desprolija o sufran daños. En balcones y terrazas, lo ideal es elegir una estructura firme capaz de soportar el peso de la vegetación en su etapa adulta.

 

La ubicación perfecta y el secreto de la luz

 

La bignonia rosa necesita abundante luz natural para crecer con absoluta fuerza y producir la esperada cantidad de flores.

Por este motivo, la ubicación ideal es un espacio exterior donde reciba varias horas de sol directo durante el transcurso del día. También puede adaptarse bien a lugares de semisombra, aunque una menor exposición solar afectará notablemente la cantidad de flores que produce.

Si se cultiva en maceta, se aconseja elegir un recipiente amplio ubicado en un sector luminoso y protegido de los vientos fuertes.

 

Frecuencia de riego ideal durante los meses de calor

 

Durante la primavera y el verano, la planta atraviesa su período de mayor actividad vegetativa y necesita un aporte regular de agua. En los días de temperaturas elevadas, el sustrato se seca con rapidez, por lo que se debe controlar su humedad constantemente para evitar estrés hídrico.

La regla de oro es regar cuando los primeros centímetros de tierra estén secos, humedeciendo bien pero sin generar encharcamientos perjudiciales.

El exceso de agua puede dañar gravemente las raíces, asfixiando la planta por completo en poco tiempo. En otoño e invierno, al disminuir su actividad, se debe reducir considerablemente la frecuencia de riego para proteger su salud.

 

Sustrato ideal y el poder del humus de lombriz

 

Para desarrollarse en plenitud, esta trepadora requiere un suelo fértil y suelto que cuente con un excelente drenaje. Si se cultiva en maceta, es indispensable utilizar un recipiente con orificios en la base que faciliten la salida del agua sobrante tras cada riego.

Una mezcla de sustrato universal con perlita favorece notablemente la aireación de las raíces y estimula su crecimiento vigoroso. También resulta muy beneficioso incorporar humus de lombriz, un abono orgánico excelente que aporta nutrientes esenciales.

Durante la etapa de crecimiento, respetar las cantidades recomendadas evita una fertilización excesiva que perjudique el desarrollo de la planta.

 

 

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Fuente: www.canal26.com