Una pareja aprendió bioconstrucción desde cero. Levantaron su hogar con barro y materiales naturales y después crearon un emprendimiento de turismo sustentable.
Córdoba, jueves 22 octubre (PR/26) — Dejar Buenos Aires, cambiar los trabajos en una agencia de publicidad por una vida en contacto con la naturaleza y aprender a construir una casa con las propias manos. Ese fue el camino que eligieron Luz y Santiago cuando decidieron mudarse a las sierras de Córdoba con su hija Francisca, quien por entonces tenía un año.
El destino fue Achiras Arriba, en la zona de San Javier, en el valle de Traslasierra. Allí, a unos 850 metros sobre el nivel del mar y con vistas al cerro Champaquí, encontraron un terreno entre el monte nativo donde comenzaron a construir una nueva forma de vida.
“Buscábamos un cambio de vida”, contó Luz en una entrevista con el canal de YouTube Sueños de ruta, que recoge historias de personas que decidieron tomar nuevos rumbos.
Aprender a construir una casa de barro desde cero
Cuando llegó el momento de levantar su hogar, Luz no tenía experiencia en construcción. “En mi vida había agarrado un ladrillo, menos barro”, recordó. Junto con Santiago, hizo un curso de bioconstrucción y se animó a encarar la obra.
La construcción utiliza adobe, elaborado con tierra, agua y fibras vegetales, además de revoques naturales. Los muros gruesos ayudan a moderar las variaciones de temperatura interior al absorber calor durante el día y liberarlo de manera gradual cuando baja la temperatura.
La vivienda tiene un techo vivo y se integra al paisaje serrano. En lugar de depender de una construcción convencional, el proyecto aprovecha materiales del entorno y técnicas que buscan reducir la necesidad de climatización artificial.
“Pasaron 12 años, pero parece poco”, dijo sobre el tiempo transcurrido desde que llegaron a las sierras.
De la casa familiar a un ecoglamping en Traslasierra

Con los años, el proyecto creció más allá de la primera vivienda. Luz y Santiago construyeron otro refugio y sumaron carpas de alojamiento para desarrollar el emprendimiento turístico conocido como Glamping Traslasierra.
El concepto combina la experiencia de dormir en contacto con la naturaleza con algunas comodidades propias de un alojamiento. En este caso, la propuesta se integra al monte nativo y a un esquema de uso de recursos adaptado al entorno rural.
El abastecimiento de agua proviene de una vertiente natural de la zona. Para resolver otras necesidades, el predio cuenta con sistemas como termotanques y calefones a leña y baños secos.
La familia también creció en las sierras. Después de Francisca, allí nació Jacinto, el segundo hijo de la pareja. Lo que había comenzado como una decisión para cambiar el ritmo de vida se convirtió en un proyecto familiar que combina vivienda, turismo y conexión con el ambiente.
Luz también se convirtió en bombera voluntaria
La vida en el monte le abrió a Luz otro camino. En Traslasierra, los incendios forestales pueden avanzar sobre la vegetación nativa y acercarse a las viviendas. Cuando vio uno de gran magnitud, quiso ayudar, pero comprendió que necesitaba preparación para intervenir.
Al regresar a su casa, decidió formarse. Estudió, aprobó y se convirtió en bombera voluntaria. Desde entonces, participa junto con sus compañeros en las tareas para combatir los incendios de la zona.
La experiencia muestra otra dimensión de la vida que construyeron en Traslasierra. La relación con la naturaleza también implica conocer los riesgos del entorno y comprometerse con la comunidad que lo habita.




















