El vertedero mantendrá la liberación de agua hasta febrero por un adelanto estacional impulsado por El Niño, lo que impactará de forma directa en Yacyretá y en las comunidades de la región.
Buenos Aires jueves 22 octubre (PR/26)– La represa binacional de Itaipú, compartida por Paraguay y Brasil, tomó la decisión de abrir sus compuertas ante el vertiginoso aumento del caudal de agua que entra al embalse. Según las previsiones oficiales, el vertedero continuará funcionando de manera continua o intermitente hasta el mes de febrero.

Las proyecciones actuales confirman que el fenómeno de El Niño adelantó el habitual incremento estacional de los ríos en la cuenca. Esta situación inesperada encendió de inmediato las alertas sobre los posibles efectos e impactos que se producirán aguas abajo en toda la región.
Rodrigo García, gerente de Operaciones de Itaipú del lado paraguayo, detalló que las compuertas comenzaron a abrirse el pasado 13 de septiembre. Explicó además que desde los años 2015-2016 no se registraba un volumen de agua tan masivo e importante en la zona.
Una ingeniería clave para controlar la fuerza del agua
El vertedero cumple la función crucial de regular el nivel del embalse liberando progresivamente todo el excedente. La monumental estructura posee tres canaletas de descarga: izquierda, central y derecha, habilitándose según el volumen exacto que sea necesario evacuar.
Las maniobras operativas inician por la canaleta izquierda, capaz de descargar hasta 10.600 metros cúbicos por segundo. Si la crecida supera este umbral, se habilita la canaleta central, alcanzando conjuntamente descargas de hasta 30.000 metros cúbicos por segundo.
La definición técnica sobre cuándo y cuánto abrir depende del constante monitoreo del embalse y del pronóstico meteorológico. Un equipo especializado evalúa el caudal entrante para programar con exactitud el esquema de operación de las compuertas.
El Paraná despierta tras un largo período de sequía
El aumento estacional suele registrarse habitualmente entre noviembre y febrero, pero este año el ciclo se adelantó considerablemente. Este escenario hídrico disruptivo llega justo después de una histórica e intensa sequía del río Paraná que duró casi cinco años.

A pesar de las proyecciones que extienden las descargas hasta febrero, aún persiste cierta incertidumbre sobre el volumen exacto de agua que arribará en los próximos días. Por ello, la continuidad del vertido dependerá estrechamente de la evolución del clima.
El viaje hídrico hacia Yacyretá y las regiones aguas abajo
Un dato fundamental para evaluar el progreso de la crecida es el tiempo de tránsito hídrico. El agua liberada por Itaipú tarda aproximadamente 24 horas en llegar al embalse de la represa de Yacyretá, según precisó el área de operaciones.

El comportamiento general del río Paraná aguas abajo también estará supeditado a las precipitaciones locales y a los aportes de otros afluentes. El monitoreo semanal será vital para anticipar los niveles del agua en las costas argentinas.



















