Las marcas importadas aceleran su expansión en el país, impulsadas por el sorpresivo avance de los modelos chinos que ya representan casi un cuarto de las ventas mensuales.

Por Néstor Sargiotto
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Córdoba, lunes 21 septiembre(PR/26)– Las marcas importadas continúan ganando un terreno estratégico dentro del mercado de tractores en Argentina. Esta marcada tendencia queda cada vez más en evidencia al analizar las cifras oficiales de matriculaciones registradas en todo el territorio nacional.
Durante el período comprendido entre enero y agosto, los modelos agrupados bajo la categoría de «Otras marcas» alcanzaron un total de 645 patentamientos. Este volumen les permitió consolidar una cuota del 17,9% del mercado total del rubro.
Para comprender el impacto real de este fenómeno, basta con observar su vertiginoso crecimiento interanual del 145,2%. Este avance representa un salto extraordinario frente a las apenas 263 unidades que se habían registrado en el mismo lapso del año 2025.
El impulso alcanzó su punto más alto durante el mes de agosto, cuando el grupo sumó 124 unidades patentadas. Con este desempeño capturó un impresionante 24,4% del mercado, ubicándose únicamente por detrás del líder histórico, John Deere, que registró 158 unidades (31,1%).

Estos valiosos datos provienen directamente del Informe de Patentamientos elaborado mes a mes por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), el cual relevó la actividad de tractores, cosechadoras y pulverizadoras.
Dentro de este mismo panorama sectorial, vale la pena remarcar que John Deere mantiene su posición firme al frente del segmento de cosechadoras, mientras que la firma Claas se sostiene sólida en la cima del mercado de picadoras.
Liderazgo oriental en los campos argentinos
Aunque el renglón de «Otras marcas» abarca técnicamente productos provenientes de India, Japón, Corea del Sur, Turquía y República Checa, las operaciones más relevantes corresponden a fabricantes de origen chino, entre los que sobresalen Lovol y Agrochery.
A este escenario de fuerte dinamismo se suman con éxito varias marcas locales, como Bull y Traxor. Ambas compañías comercializan maquinaria fabricada en China, incorporando adaptaciones específicas diseñadas para satisfacer las exigencias del trabajo agrícola nacional.
La punta del iceberg de un mercado gigante
Sin embargo, los datos oficiales de patentamiento representan únicamente la superficie de un fenómeno mucho más amplio. Según estimaciones extraoficiales, durante el año 2025 ingresaron al país unas 5.200 unidades, procedentes en su gran mayoría de China.
Hasta hace poco tiempo, la oferta importada se limitaba a equipos de Baja Potencia, orientados a parquización y economías regionales. En estos nichos, el patentamiento es marginal al no requerirse documentación obligatoria para circular por rutas.
La progresiva apertura económica transformó profundamente este panorama. Por un lado, las ventas totales crecieron de manera exponencial, lo que provocó un aumento proporcional directo en los registros oficiales de matriculación.

Por otro lado, las marcas asiáticas comenzaron a competir activamente en los segmentos de Media y Alta Potencia. En estas categorías el patentamiento resulta indispensable, sobre todo al recurrir a financiamiento bancario o al trasladar maquinaria por rutas.
De este modo, los registros actuales de matriculaciones muestran solo una fracción de las ventas reales. Se trata de una auténtica «punta del iceberg» que pone en evidencia un proceso de transformación estructural de enorme magnitud.



















