La Estación Experimental Agropecuaria Corrientes busca acelerar la implantación del Pasto Nilo para optimizar su uso ganadero mediante la selección de materiales genéticos más vigorosos, resistentes y de rápida cobertura en suelos con alto nivel de humedad.
Buenos Aires jueves 24 septiembre (PR/26)– El INTA Corrientes viene liderando un trabajo estratégico enfocado en el mejoramiento genético del Pasto Nilo (Acroceras macrum), una especie forrajera de un valor inestimable para la producción ganadera en establecimientos con exceso recurrente de agua.
Se trata de una pastura extraordinaria, de la cual existen actualmente parcelas productivas con más de 30 años en óptimas condiciones. Esta sorprendente longevidad deja en evidencia la tremenda persistencia, adaptación y calidad forrajera que caracteriza a la especie.
Potencial productivo y rendimiento en distintas condiciones
Al analizar sus niveles de rendimiento, la Dra. Silvana Ferrari Usandizaga destaca con claridad el potencial del cultivo: esta pastura es capaz de alcanzar producciones que van de 5 a 10 toneladas en ciclos caracterizados por la sequía.

Asimismo, la especialista remarca que, cuando las condiciones se tornan favorables con buena humedad y adecuada fertilización, los rendimientos del cultivo pueden dispararse de manera asombrosa hasta alcanzar entre 15 y 25 toneladas por ciclo productivo.
El desafío de lograr una implantación rápida y ágil
Pese a sus notables virtudes, el pilar central de las investigaciones actuales radica en resolver su principal obstáculo. “Una de las problemáticas que tenemos hasta hoy es la implantación”, reconoce abiertamente Ferrari Usandizaga sobre las limitantes observadas a campo.
Por este motivo, el equipo busca un material agresivo que logre cubrir el suelo en poco tiempo. La meta concreta trazada por los investigadores es permitir que el productor tenga la pastura totalmente implantada en apenas tres a seis meses.
Evaluación de materiales y transferencia al productor
Dentro de este plan de selección, el programa de mejoramiento evalúa en la actualidad un total de alrededor de 100 materiales. En el proceso se contemplan variables clave como vigor, producción de forraje, estructura de la planta, sanidad, adaptación y capacidad de rebrote.
Como resultado de este exhaustivo tamizado, la investigadora resalta que diez materiales han avanzado a ensayos en parcelas de mayor tamaño. De ese grupo seleccionado, cinco ya han sido entregados a productores locales para su evaluación directa en condiciones reales de campo.
Desarrollo radicular y trayectoria de investigación
A la par, el trabajo científico analiza minuciosamente la velocidad de enraizamiento, un aspecto verdaderamente decisivo para lograr un establecimiento exitoso. Por ello, el equipo enfoca sus esfuerzos en hallar materiales capaces de desarrollar raíces rápidamente.
Esta sólida investigación sobre el Pasto Nilo desarrollada desde la EEA Corrientes acumula ya alrededor de 15 años de labor continua y constante dedicación en el territorio.
“Iniciamos con estudios básicos para obtener información desconocida, necesaria para poder iniciar el mejoramiento y que al día de hoy nos permitió registrar dos materiales: Tuguy hovy y Poravé”, sintetiza y relata con precisión Ferrari Usandizaga.
El objetivo supremo del INTA Corrientes continúa firme: seleccionar genotipos superiores que permitan facilitar la implantación y potenciar decididamente el aprovechamiento productivo del Pasto Nilo en sistemas ganaderos de ambientes con exceso de agua.


















