La Carolina: donde las sierras guardan el oro y la poesía vive para siempre

La Carolina: donde las sierras guardan el oro y la poesía vive para siempre

 

Durante todo el año se puede realizar este viaje al corazón de las sierras de San Luis, donde las sierras guardan la memoria de los mineros, los ríos todavía cuentan historias de oro y la casa de un poeta recuerda que también hay riquezas que no se pueden medir.

Al pie del Cerro Tomolasta, La Carolina sorprende con un paisaje especial, que cambia con las estaciones.

 

San Luis, martes 8 septiembre (PR/26) — En el camino la ruta se interna lentamente en las sierras, el paisaje cambia en cada curva, los cerros se acercan, los valles se abren y el horizonte adquiere tonos de piedra, verde y tierra.

Luego aparecen las calles empedradas que conducen a diferentes lugares, y también a otra época, casas construidas en piedra, una antigua iglesia, el murmullo de los arroyos, el Cerro Tomolasta custodiando el horizonte y la sensación de haber llegado a un sitio donde el tiempo se detuvo.

La Carolina no se parece a otros pueblos quizás porque nació del oro, pero terminó convirtiéndose en poesía. Quizás porque sus sierras fueron buscadas por hombres que soñaban con hacerse ricos y terminaron dejando una historia que hoy atrae a viajeros de todo el mundo o quizás porque en este pequeño pueblo serrano, naturaleza, cultura, patrimonio e identidad parecen haber encontrado una manera perfecta de convivir.

  • El pueblo que nació del oro

A fines del siglo XVIII, estas serranías fueron escenario de una verdadera fiebre del oro. Hombres llegados desde distintos lugares se internaron en las sierras detrás de las vetas que prometían cambiar sus vidas. La actividad minera transformó el territorio y dejó una huella profunda en la arquitectura, en las costumbres y en la memoria colectiva.

Hoy el brillo del metal ya no domina el paisaje, pero el oro esta ahí, convertido en patrimonio. Está en las antiguas minas y socavones. En las historias de los mineros. En las excavaciones que todavía pueden observarse. En el Río Amarillo, donde la búsqueda artesanal del preciado metal se transformó también en una experiencia turística que permite al visitante sentirse, por un instante, parte de aquella historia.

Entrar a la antigua mina es adentrarse literalmente en el pasado, caminar por las calles de piedra es recorrerlo y  escuchar las historias de los pobladores es comprender que la minería no fue solamente una actividad económica, fue la razón de ser de este pueblo.

  • El paisaje que parece pintado a mano

La Carolina al pie del Cerro Tomolasta, sorprende con un paisaje especial, que cambia con las estaciones. En verano, el agua y el verde acompañan las caminatas. En otoño, las sierras adquieren tonos cálidos. En invierno, el frío, la piedra y la montaña construyen una atmósfera casi cinematográfica y en primavera, la naturaleza vuelve a encenderse. Por eso La Carolina es también una de las mejores expresiones de una provincia que apuesta por un turismo que no termina cuando concluye el verano ni comienza solamente con las vacaciones de invierno.

Aquí cada estación tiene su propia historia, cada visita puede revelar un paisaje diferente; senderismo, cabalgatas, búsqueda de oro, recorridos por antiguas minas, ascensos al Tomolasta, contacto con la naturaleza y experiencias vinculadas con la cultura local convierten al pueblo en un destino capaz de ser recorrido durante todo el año.

  • La casa donde nació la poesía

Hay un momento en que el viajero abandona la historia del oro para encontrarse con otra riqueza, la palabra. El 27 de enero de 1797, en este paisaje serrano, nació Juan Crisóstomo Lafinur, tenía apenas 11 años cuando dejó La Carolina, pero aquellos primeros años quedaron para siempre en su memoria, quizás en alguna de aquellas calles de tierra y piedra escuchó hablar del oro. Quizás observó a los hombres regresar de las minas y jugó junto al río.

Quizás las sierras fueron su primera biblioteca, lo cierto es que aquel niño nacido en las alturas de San Luis terminaría convirtiéndose en uno de los grandes intelectuales de su tiempo. Filósofo, poeta, educador, músico, soldado, periodista, abogado y pensador, Lafinur fue un hombre de múltiples talentos y un espíritu profundamente adelantado para su época.

Su vida estuvo atravesada por las ideas de libertad, la educación, la transformación cultural, su historia terminaría enlazándose, varias décadas después, con la de otro gigante de las letras argentinas: Jorge Luis Borges, su tío bisabuelo.

  • El museo de las palabras con paisaje

Al pie del Tomolasta, la antigua casa natal de Lafinur y el Museo de la Poesía Manuscrita Juan Crisóstomo Lafinur forman uno de los espacios culturales más singulares de San Luis, aquí la literatura no está encerrada entre cuatro paredes está rodeada de sierras, ríos, naturaleza e historia. El complejo conserva manuscritos, libros y obras vinculadas con la poesía y con la vida de Lafinur. Entre sus piezas más valiosas se encuentran manuscritos del propio poeta, mientras que el conjunto incorpora además exposiciones, actividades literarias y propuestas culturales.

En 2024, el museo recibió más de 25.000 visitantes entre enero y julio, una cifra que demuestra cómo la cultura puede transformarse también en un poderoso motor turístico para una pequeña localidad serrana. Hay algo profundamente simbólico en este lugar los mineros buscaban oro debajo de la tierra, Lafinur buscó riquezas en otro territorio: el pensamiento. Ambos forman hoy parte de la misma identidad.

Lafinur murió en Chile, en 1824, lejos de su tierra pero la historia quiso que regresara, sus restos fueron repatriados y hoy descansan en La Carolina, en el complejo que lleva su nombre. Es una escena cargada de significado, después de atravesar fronteras, exilios y generaciones, el poeta volvió a la montaña donde comenzó su historia.

Allí donde alguna vez escuchó el rumor de los mineros, ahora descansan sus restos, donde contempló las sierras siendo niño, hoy miles de viajeros llegan para conocer su obra, allí donde alguna vez se buscó oro, existe ahora un museo dedicado a la poesía.

  • Un reconocimiento que cruzó las fronteras

La Carolina ya no es solamente un tesoro de las sierras, en 2023 recibió el reconocimiento ‘Best Tourism Villages’, iniciativa de ONU Turismo que distingue a pueblos rurales por sus valores culturales y naturales, la preservación de sus tradiciones, la sostenibilidad y el desarrollo turístico de sus comunidades.

La distinción internacional confirmó algo que quienes recorren sus calles descubren rápidamente, La Carolina tiene una identidad propia, no es únicamente bello, es un pueblo auténtico.

Su patrimonio minero, su arquitectura, su paisaje, su cultura, sus tradiciones y la vida de su comunidad construyen una experiencia turística que va mucho más allá de una fotografía. Es un lugar para quedarse un poco más, para caminar sin apuro, escuchar, preguntar y descubrir sabores y sensaciones de las sierras.

Productos regionales, recetas transmitidas entre generaciones y sabores ligados a la vida serrana completan una experiencia en la que el territorio también se descubre a través del paladar.

San Luis cuenta con valles, sierras y ríos para el verano, colores para el otoño, experiencias de altura para el invierno y naturaleza renovada para la primavera, pero también tiene algo todavía más importante: historias que pueden ser descubiertas en cualquier momento del año.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: ANSL
Cuál es el pueblo que sortea oro entre los turistas que lo visiten en las vacaciones de invierno

Cuál es el pueblo que sortea oro entre los turistas que lo visiten en las vacaciones de invierno

Está ubicado en la provincia de San Luis.

 

 

Un pueblo sortea oro entre los turistas.

 

 

Buenos Aires, sábado 25 julio (¨R/26)  — En el marco de una iniciativa inusual para atraer turistas, la municipalidad de un pueblo serrano de San Luis anunció que sorteará entre sus visitantes una muestra de oro de 18 quilates extraído de sus propios arroyos.

De esta manera, se premiará a quienes se acerquen a conocer el pueblo durante estas vacaciones de invierno, la época en que los sitios serranos de esa provincia reciben el mayor movimiento turístico del año.

Una vista del pueblo serrano que sorteará oro entre sus visitantes.

Cuál es el pueblo que sortea oro entre sus visitantes

Se trata de La Carolina, ubicada a 82 kilómetros de la ciudad de San Luis, hacia el noreste. Con sus calles de piedra y casas de adobe, este pueblo conserva intacta la esencia de un antiguo poblado minero.

Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, la historia de La Carolina está profundamente ligada a la minería. A fines del siglo XVIII, el hallazgo de importantes vetas auríferas impulsó el nacimiento de uno de los centros mineros más importantes del país. Actualmente es posible recorrer antiguas minas, conocer las técnicas de extracción utilizadas por los primeros mineros y adentrarse en túneles.

 

 

El flyer para promocionar el sorteo de oro entre los turistas.

Desde el gobierno municipal informaron que la propuesta del sorteo de oro «busca premiar a los turistas por elegir el destino y, al mismo tiempo, condensar en un solo objeto la historia, la identidad y el espíritu de un pueblo serrano que figura entre los más bonitos del mundo.»

Cómo es el oro que se sortea

Se trata de metal de 18 quilates extraído de los arroyos de la zona por pirquineros del lugar, «la misma actividad artesanal que marcó la historia minera de La Carolina y que sigue viva en el pueblo», destacan desde la Agencia de Noticias de San Luis.

 

Mina de oro en La Carolina, San Luis.

Cómo participar

Para participar solo hace falta visitar la localidad y conservar el ticket del estacionamiento del Pueblo Peatonal. Ese comprobante es el que habilita a participar.

En ese sentido, cuantos más días se visite el pueblo, más chances hay de ganar.

Cuándo se sortea el oro

 

Desde el sábado 18 de julio y durante 10 jornadas consecutivas, los sorteos se realizan en vivo, todos los días a las 17 en la oficina de Informes Turísticos.

Cada tarde entran en juego todos los tickets emitidos ese mismo día, y el ganador debe presentar su comprobante para retirar el premio.

Un «pueblo peatonal»

Las calles de La Carolina invitan a caminar sin apuros, disfrutar cada rincón y descubrir la riqueza de una localidad donde el paisaje y la historia conviven en perfecta armonía.

 

 

A más de 1.600 metros sobre el nivel del mar, el aire puro de la sierra acompaña cada paseo y desde cualquier punto del pueblo se pueden contemplar cerros, quebradas, arroyos cristalinos y antiguos senderos que alguna vez recorrieron los buscadores de oro.

 

Fuente: Agencia NA   
Primicias Rurales
San Luis: la provincia argentina que se reinventa en cada estación del año

San Luis: la provincia argentina que se reinventa en cada estación del año

 

Entre sierras, ríos y pueblos con historia propia, San Luis ofrece una experiencia distinta según la época del año. El Trapiche compite ahora por un reconocimiento mundial y la provincia suma atractivos para todos los gustos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires miércoles 1 julio (PR/26)–Hay lugares que se visitan una sola vez en la vida, y hay otros a los que uno vuelve sin pensarlo demasiado. San Luis pertenece claramente a este segundo grupo. Sus paisajes cambian de color según la estación, y eso convierte cada viaje en una experiencia distinta a la anterior.

La provincia combina sierras, valles y ríos cristalinos con pueblos que mantienen su identidad histórica, una gastronomía regional que invita a quedarse un poco más, y una infraestructura turística que no para de crecer. El resultado es un destino que funciona tanto para una escapada de fin de semana como para unas vacaciones completas.

 

 

 

 

Lo cierto es que no hace falta esperar una temporada en particular para disfrutarla: el otoño pinta los paisajes de colores cálidos, el invierno regala cielos despejados ideales para la montaña, la primavera trae el renacer de la naturaleza y el verano invita a meterse en los ríos. Cada estación tiene lo suyo.

 

 

El Trapiche, candidato a un reconocimiento mundial

 

 

Uno de los grandes orgullos turísticos de la provincia es El Trapiche, que fue seleccionado entre los ocho pueblos argentinos que representarán al país en el prestigioso certamen de ONU Turismo, Best Tourism Villages. Se trata de un reconocimiento internacional que distingue a las comunidades rurales que logran preservar su patrimonio cultural y natural sin perder su identidad, promoviendo además un turismo sostenible.

Ubicado a 40 kilómetros de la ciudad de San Luis, este pueblo cautiva con la transparencia de sus ríos, sus bosques de álamos y una historia profundamente ligada a la minería. Su iglesia Nuestra Señora de la Sierra, el Paseo Minero, el monumento al primer trapiche y los antiguos morteros indígenas conviven con propuestas de ecoturismo, trekking, cabalgatas, pesca y aventura, todo acompañado por hosterías, cabañas y una gastronomía sin apuros.

 

 

Pueblos que no te podés perder

 

 

La Carolina es considerado uno de los pueblos turísticos más bellos del mundo. Sus calles empedradas, sus antiguas minas de oro y sus construcciones de piedra transportan al visitante directo a la fiebre del oro del siglo XVIII, en medio de cerros volcánicos y paisajes que parecen de otro planeta.

 

 

 

 

A pocos minutos de la capital provincial, Potrero de los Funes deslumbra con su embalse rodeado de sierras, sus senderos, sus cascadas y el emblemático Hotel Internacional, con propuestas para toda la familia durante los doce meses del año.

En el extremo noreste de la provincia, Villa de Merlo es uno de los destinos más elegidos del país y enamora con uno de los microclimas más destacados del mundo. Allí la naturaleza se combina con una excelente oferta hotelera, gastronomía de primer nivel y miradores que regalan algunas de las mejores vistas del Valle del Conlara.

 

 

 

La propuesta sigue en Villa Mercedes, tierra de la legendaria Calle Angosta, donde la cultura popular, el río Quinto, el Parque La Pedrera y un importante patrimonio arquitectónico invitan a conocer otra cara de San Luis.

Por su parte, la ciudad de San Luis combina edificios históricos, plazas y museos con una infraestructura urbana moderna, y funciona como puerta de entrada a infinidad de circuitos turísticos.

El turismo religioso también tiene su lugar destacado en Villa de la Quebrada, conocida como la Capital de la Fe, donde miles de peregrinos llegan cada año para venerar al Santo Cristo de la Quebrada y recorrer uno de los Vía Crucis más importantes del país.

 

 

 

 

 

 

Un destino para todo el año

 

 

San Luis demuestra que no hace falta una única temporada para descubrirla. Cada estación transforma sus paisajes y renueva las experiencias, ya sea con los colores del otoño, los cielos despejados del invierno, el renacer de la primavera o los ríos del verano.

Con pueblos que cuidan su identidad, una diversidad de paisajes fuera de lo común y reconocimientos internacionales como la nominación de El Trapiche a los Best Tourism Villages de ONU Turismo, San Luis se reafirma como uno de los destinos más completos de Argentina: un territorio donde cada viaje se transforma en una experiencia inolvidable y siempre queda un rincón nuevo por descubrir.

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: agenciasanluis

 

 

No es Merlo: el pueblo de San Luis ideal para pasar un fin de semana largo

No es Merlo: el pueblo de San Luis ideal para pasar un fin de semana largo

Tiene sólo 300 habitantes y fue catalogado como uno de los pueblos más lindos del mundo.
Por Virginia López 

Buenos Aires, lunes 8 diciembre (¨PR/25) — Argentina alberga pueblos donde las sierras se elevan como guardianes eternos y un laberinto de rocas invita a perderse en leyendas comechingonas. Mientras Merlo y Potrero de los Funes capturan el turismo serrano de San Luis, este lugar se erige como el diamante oculto para quienes buscan un enclave de paz absoluta con arquitectura colonial intacta.

La Carolina, en la provincia de San Luis, con 300 habitantes, fue elegido en 2023 como uno de los pueblos más lindos del mundo por la Organización Mundial del Turismo (OMT), el único de Argentina en la lista de 55 globales.

 

La Carolina se destaca como pueblo por sus calles empedradas.

La Carolina se destaca como pueblo por sus calles empedradas.

El pueblo de San Luis ideal para un fin de semana largo

Fundado el 20 de abril de 1593 por el capitán español Jerónimo Luis de Cabrera como «San Luis de Loyola Nueva Medina», el pueblo se renombró «La Carolina» en 1852 en honor a Carolina de Borbón, esposa del gobernador. En 2023, la OMT lo premió por su «arquitectura colonial preservada y sostenibilidad serrana», destacando sus 150 construcciones de adobe del siglo XVIII que forman el 90% del casco histórico.

Ubicado a 120 kilómetros al oeste de San Luis capital, La Carolina tiene un clima templado de montaña, con 600 mm de lluvia anual y una media de 16 °C, crea un microclima «de ozono puro», ideal para el 95% de ocupación hotelera en fines de semana largos.

 

El pueblo está ubicado a poca distancia de San Luis capital.

El pueblo está ubicado a poca distancia de San Luis capital.

Sus dotes turísticos centran en el Museo Histórico Minero que exhibe 1.200 herramientas de fundición y monedas acuñadas en 1820, el Laberinto de las Piedras que fue formado hace 50 millones de años por erosión volcánica y el cerro Tomolasta que ofrece un mirador a 1.800 metros con vistas a 7 diques provinciales.

La Carolina es un destino colonial en San Luis, donde laberintos rocosos y minas del siglo XVIII narran la epopeya serrana. Sus 8.000 visitantes anuales, premio OMT 2023 y fiesta minera lo coronan como el pueblo más lindo de Argentina, regresando con el eco de la fundición y el ozono en los pulmones.

 

Primicias Rurales

Fuente: Diario Uno