El Papa celebró una multitudinaria misa en Uruguay antes de su llegada a Argentina. Destacó tres símbolos regionales para renovar la misión de la Iglesia.

 

 

Uruguay, sábado 7 noviembre (PR/26) — El papa León XIV encabezó este sábado su primera ceremonia religiosa en América del Sur como parte de su gira inicial por América Latina. El encuentro masivo tuvo lugar en el parque París Londres, ubicado en la ciudad uruguaya de Paysandú, en el marco de una agenda oficial desarrollada entre el 6 y el 8 de noviembre bajo la consigna oficial “Les anuncio una gran alegría”.

El papa León XIV, nombre adoptado por el pontífice Robert Prevost, celebró este sábado su primera misa en suelo sudamericano desde el parque París Londres, ubicado en la ciudad uruguaya de Paysandú.

La histórica ceremonia religiosa forma parte de su gira inicial por América Latina, la cual incluye una agenda oficial en Uruguay que se extiende del 6 al 8 de noviembre, previa a su arribo a la Argentina programado para este domingo.

Para este periplo por tierras uruguayas, la Iglesia católica mantiene como consigna oficial la frase “Les anuncio una gran alegría”. El traslado terrestre del Santo Padre hacia el predio multitudinario incluyó un primer tramo a bordo de una camioneta negra, para luego abordar el tradicional papamóvil con el que saludó a miles de fieles reunidos en el predio.

Procesión junto a la memoria del beato Jacinto Vera

La liturgia central comenzó formalmente cuando el Obispo de Roma ingresó al sector del altar mayor ante unos 40 mil asistentes, según calcul+o la agencia católica EWTN.

En su recorrido procesional, el Papa avanzó acompañado de forma simbólica por la imagen del beato Jacinto Vera, figura histórica considerada el padre de la Iglesia uruguaya y cuya beatificación fue firmada en el año 2023 por el papa Francisco.

Durante su intervención, el Pontífice se dirigió a los presentes con un mensaje de aliento: “Los aliento a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo. Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús. Sean una comunidad fraterna, que se reúna y comparta la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados. Sean una comunidad de oración, que mantenga el diálogo con el Señor, como un amigo habla a otro amigo”.

Los tres símbolos: el puente, los palmares y el mate

 

 

En el desarrollo de su homilía, León XIV centró su enseñanza en tres elementos tradicionales de la región. El Santo Padre aseguró: “Pueden ayudarnos a reflexionar sobre el tesoro de la fe que nos ha sido dado y la misión que hoy se nos confía: el puente, los palmares y el mate”. En relación con esta infusión típica, el Papa destacó expresamente que “con el mate se dialoga sin palabras”.

Asimismo, remarcó el valor del encuentro interpersonal y la reconciliación: “¡Qué importante es ser constructor de puentes! Esa es la vocación a la que todos estamos llamados: construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe, como lo hizo el beato Jacinto a tiempo y a destiempo”, completó ante la multitud.

Exhortación global a la comunidad católica en redes sociales

En paralelo a la celebración litúrgica en Paysandú, el papa León XIV dirigió un profundo y cercano mensaje a toda la comunidad católica global a través de su cuenta oficial en la red social X.

En consonancia con su actividad presencial, el Pontífice difundió una exhortación a la comunidad católica mundial a través de su cuenta oficial en la red social X. En dicho comunicado insistió en transformar la vivencia religiosa en un testimonio cotidiano capaz de superar las divisiones actuales del contexto global.

El Santo Padre remarcó que la fe constituye una experiencia viva que cobra sentido al compartirse con el prójimo y al cultivar una relación íntima con Jesús. Tras completar sus actividades litúrgicas y oficiales en suelo uruguayo, el Papa prevé arribar este domingo a la Argentina para continuar su recorrido.

La publicación tuvo como objetivo principal revitalizar el espíritu de comunión y el compromiso cristiano, animando a encarar la tarea evangelizadora con un renovado entusiasmo traducido en acciones concretas.

El líder de la Iglesia Católica subrayó la necesidad fundamental de promover la unión y la fraternidad en un contexto global frecuentemente atravesado por divisiones. Asimismo, hizo hincapié en la solidaridad activa hacia los más necesitados, al recordar que el verdadero compromiso religioso se mide por la capacidad de tender una mano a los sectores vulnerables y compartir el camino con el prójimo.

Una fe viva y comunitaria para transformar el mundo

 

En el núcleo de su reflexión, León XIV invitó a los fieles a profundizar en la vida de oración y a cultivar una relación íntima con Jesús. El Papa explicó que esta conexión espiritual es el motor indispensable para sostener la esperanza diaria, lo que permite que la fe no sea un mero concepto abstracto, sino una experiencia viva que transforma los vínculos personales.

El mensaje también puso foco en la dimensión comunitaria de la Iglesia, indicando que la fe se demuestra de forma genuina al compartir la propia existencia, los sueños y las esperanzas. Para el Pontífice, el camino cristiano se recorre codo a codo mediante redes de apoyo mutuo que reflejen la misericordia y cercanía del Evangelio en cualquier rincón del planeta.

En Buenos Aires, luego de la Misa en el Monumento a los Españoles, primera cel. ebración en Argentina, Los empresarios que pagaron la visita pastoral tendrán un cara a cara con el Papa. Manzano, Vila, Eurnekian y Marcos y Alejandro Bulgheroni estarían en el grupo, que será recibido en una carpa VIP.

Texto completo de la homilía de León XIV en Paysandú, Uruguay

A continuación, se presenta el texto de la homilía pronunciada por el Papa León XIV durante la celebración eucarística en el Parque París-Londres, en Paysandú, Uruguay.

 

Homilía pronunciada por el Papa León XIV desde el Parque París Londres en Paysandú, Uruguay en la mañana del 7 de octubre de 2026. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News.

Queridos hermanos y hermanas:

Esta es la primera Misa de mi visita que celebro en tierra uruguaya, gracias por estar aquí. Las lecturas que hemos escuchado nos describen la figura de un hombre justo, a quien el Señor ayuda y fortalece para que lleve adelante la misión que le ha sido encomendada. San Pablo, en la Carta que dirige a los filipenses, agradece el apoyo de la comunidad en su tarea misionera, consciente de que, en su pobreza, Dios es toda su riqueza, y su Divina Providencia se manifiesta a través de los hermanos a los que ha sido enviado.

El Salmo, por su parte, llama bienaventurado a quien ama la ley del Señor y cuyas obras son coherentes con su fe. Asimismo, Jesús en el Evangelio destaca al hombre honrado, que sirve a Dios y lo pone en el centro de su vida, y que es fiel en todo lo que se le confía, ya se trate de un asunto grande o pequeño.

Hoy, reunidos aquí en Paysandú para celebrar la Eucaristía, con la alegría de congregar en torno a una misma mesa a tantos fieles de la Iglesia uruguaya, así como a peregrinos venidos de países hermanos, la liturgia de la Palabra nos lleva a evocar la presencia en estas tierras rioplatenses de tantas personas de fe que, desde los inicios de la evangelización del continente, llegaron en nombre del Señor para anunciar la gran alegría que ellos mismos habían experimentado al encontrarse con Cristo. Como los ángeles a los pastores (cf. Lc 2,10), ellos transmitieron con gozo la buena noticia del Evangelio, expresando su fe a través de obras de caridad y misericordia.

Queridos hermanos y hermanas: hoy nos corresponde a nosotros continuar el legado que estos sembradores del Evangelio nos han dejado, y debemos hacerlo teniendo en cuenta lo que nos dice la Palabra de Dios: con justicia, honestidad y fidelidad, conscientes de que el mensaje que anunciamos no nos pertenece. Es un tesoro que hemos recibido del Señor, y lo llevamos en vasijas de barro (cf. 2 Co 4,7).

Hay tres símbolos que caracterizan a esta región y que pueden ayudarnos a reflexionar sobre el tesoro de la fe que nos ha sido dado y la misión que hoy se nos confía. El primero es el puente, el segundo los palmares y el tercero el mate.

En esta ciudad de Paysandú se encuentra el Puente internacional General Artigas, que atraviesa el río Uruguay, uniendo dos países limítrofes. No es difícil imaginar los beneficios que genera un puente: apertura, comunicación, intercambio. Por eso, ¡qué importante es ser constructor de puentes! Esa es la vocación a la que todos estamos llamados: construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe, como lo hizo el beato Jacinto «a tiempo y a destiempo» (2 Tm 4,2).

Otro símbolo que caracteriza y embellece esta tierra son los palmares. Nos dice el libro de los Salmos que «el justo florecerá como una palmera» (Sal 92,13). Este árbol es resistente a la fuerza de los vientos, posee raíces profundas, se eleva rectamente hacia el cielo en busca de luz y produce el dulce fruto del yatay. Esta es una hermosa imagen del origen y el destino al que estamos llamados: arraigarnos en Cristo, Alfa y Omega, Principio y Fin de nuestra vida, para que, permaneciendo unidos a Él, demos buenos frutos (cf. Jn 15,5).

Al mismo tiempo, vemos que en esta región las palmeras no crecen aisladas, sino que forman palmares, es decir, son muchas, no están solas ni distanciadas. Así también la Iglesia es una comunidad de hermanos que hunde sus raíces y bebe de un manantial común: la Palabra de Dios, los Sacramentos, la oración y la acción caritativa, y sus fieles elevan su mirada para alabar juntos a Cristo, sol que nace de lo alto, cuya luz guía los pasos de la humanidad por el camino de la paz (cf. Lc 1,78-79).

Finalmente, pensemos en un símbolo que está presente en cada hogar de este país, en cada lugar de estudio y de trabajo, en cada reunión de amigos. Me refiero al mate, esa bebida tan típica de Sudamérica, cuyo significado profundo ustedes pueden explicar mejor que yo. Seguramente el mate los ha acompañado también hoy, en el viaje de camino a esta celebración, y los acompañará al regresar. También hasta Roma ha llegado el mate, eh.

El mate es signo de familiaridad, de amistad y de encuentro. Nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan. Es signo de acogida, de integración y de valores comunes. “Tomar mate” es un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio. Pienso también en los mates que uno toma cuando está solo y que acompañan un momento de silencio y oración. En esos espacios de soledad, cuántas veces tantos de ustedes le habrán confiado a Dios sus preocupaciones y necesidades, sus deseos y anhelos más profundos.

Queridos hermanos y hermanas: necesitamos reflexionar sobre estos símbolos que nos son comunes, que nos dan identidad y sentido de pertenencia, que nos hablan de nuestros orígenes y nos proyectan hacia el futuro. También la fe forma parte del pueblo uruguayo desde sus orígenes, y es necesario transmitirla a las futuras generaciones con valentía creativa.

Jesús, en el Evangelio de hoy, nos recuerda la importancia de la fidelidad a los dones recibidos: «El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho» (Lc 16,10). Estas palabras las hicieron vida muchos hombres y mujeres, como el obispo Jacinto Vera, que fueron fieles a la vocación recibida y esparcieron las semillas del Evangelio en el alma del pueblo uruguayo. Esas semillas continúan vivas en la comunidad, pero es necesario seguir aportando las condiciones necesarias para que puedan crecer y expresar todo su potencial. Es necesario seguir formando en la fe a los niños y jóvenes, acompañando a las familias, sosteniendo a los ancianos y practicando las obras de caridad.

Queridos hermanos y hermanas: los animo a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo. Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús. Sean comunidad fraterna, que se reúne y comparte la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados. Sean comunidad orante, que mantiene el diálogo con el Señor “como un amigo habla con otro amigo” (cf. Jn 15,15). ¡Cristo cuenta con ustedes! ¡Cristo cuenta contigo!

Que nuestra Madre celestial, la Virgen de los Treinta y Tres, los proteja en el camino de la vida y los guíe siempre al encuentro con su Hijo Jesús.

 

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Fuente: Varias/EWTN