León XIV alienta a los uruguayos a reflejar la luz del Señor

Por Sebastián Sansón Ferrari – Montevideo, Uruguay

 

Montevideo, sábado 7 noviembre (PR/26) En una multitudinaria vigilia de oración en Montevideo, el Papa invitó a los uruguayos a vivir la fe con esperanza en medio de la secularización y la indiferencia religiosa.

A partir de la imagen de Belén, alentó a los jóvenes a no temer al compromiso, a las familias a abrirse a la vida y a todos los cristianos a convertirse en testigos de la alegría del Evangelio.

Miles de personas hicieron filas durante horas en distintos sectores aledaños al Estadio Centenario para participar en la vigilia de oración presidida por el Papa León XIV este sábado 7 de noviembre.

La espera estuvo acompañada por una previa musical con actuaciones de distintos artistas.

A su llegada al recinto, el Pontífice fue recibido por un cordón de voluntarios, en su mayoría jóvenes, que facilitaron su paso.

Mientras tanto, una muchedumbre cantaba «Papa León, te queremos un montón» y sonaba el himno oficial de la visita, «Les anuncio una gran alegría».

«Para iluminar mucho no hace falta ser muchos, sino reflejar la luz del Señor».

Con estas palabras, el Sucesor de Pedro resumió uno de los mensajes centrales de su encuentro con los fieles uruguayos.

El evento se celebró al finalizar el segundo día de su viaje apostólico a Uruguay.

Según las autoridades locales, unas 70.000 personas participaron en la vigilia dentro del estadio.

Otras 30.000 personas siguieron el encuentro desde los alrededores a través de pantallas gigantes instaladas para la ocasión.

Pese a las bajas temperaturas de la noche montevideana, el calor humano y la emoción de los presentes hicieron olvidar el frío.

Al comienzo de su alocución, agradeció al cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, por las palabras de bienvenida y los testimonios compartidos.

Asimismo, reconoció la fidelidad silenciosa de quienes, a lo largo de los años, han mantenido viva la fe en el país.

Destacó a familias que la transmiten, sacerdotes y consagrados que entregan su vida, jóvenes comprometidos y laicos que sirven por amor a Dios.

Belén, una luz para las comunidades pequeñas

 

Para iluminar la experiencia de los católicos en una sociedad donde la fe ya no ocupa el lugar de antes, León XIV recurrió a una imagen bíblica.

Habló de Belén, la pequeña ciudad de Judá en la que nació Jesús.

El Papa recordó que el profeta Miqueas la había llamado «pequeña entre los clanes de Judá».

Por su parte, el Evangelio de san Mateo proclama que «de ningún modo eres la menor».

Su dimensión geográfica y su importancia política no habían cambiado; lo que transformaba su significado era la elección de Dios.

Desde tempranas horas de la tarde, miles de personas hicieron filas para ingresar en el estadio, en medio de un estricto protocolo de seguridad. (VATICAN MEDIA)

De este modo, invitó a los creyentes a no medir la vitalidad de la Iglesia únicamente por su presencia social o por el número de sus miembros.

La experiencia uruguaya, señaló, puede ofrecer una enseñanza a otras comunidades del mundo que comienzan a experimentar lo que significa vivir la fe siendo minoría.

En este contexto, vinculó el relato del nacimiento de Jesús con una realidad contemporánea: la indiferencia.

«No había lugar para ellos», recuerda san Lucas.

Para el Pontífice, aquella frase puede representar una sociedad tan ocupada en sus proyectos que termina por no advertir la ausencia de Dios ni cuánto lo necesita.

«Cuando se pretende construir un mundo sin Dios, se corre el riesgo de dejar también al hombre sin lugar», advirtió.

León XIV en Uruguay: No se puede ser indiferente ante el sufrimiento ajeno

Casavalle, un barrio construido sobre el esfuerzo y el dolor de sus ciudadanos, recibió hoy al Santo Padre en su segundo día en Uruguay.

El Pontífice exhortó a los fieles a poner en práctica la solidaridad y la empatía con los más necesitados.

Ante esta realidad, exhortó a custodiar a Cristo en el centro de la existencia mediante la oración, la Misa, la Confesión y la lectura del Evangelio.

«Todos hemos de volver una y otra vez a ser discípulos», subrayó.

Ser testigos que conduzcan a Cristo

León XIV se detiene un momento en oración frente a la Virgen María (VATICAN MEDIA)

La figura de los Magos de Oriente permitió al Papa desarrollar otra dimensión de su mensaje: la responsabilidad misionera de cada bautizado.

Aquellos hombres habían visto una estrella, no conocían con precisión el destino de su viaje y tampoco podían explicar completamente lo que buscaban.

Sin embargo, aquella luz despertó en ellos una inquietud que los puso en camino.

León XIV invitó a los presentes a reflejar esa misma luz en su vida cotidiana.

Buscó que quienes se encuentren alejados de la Iglesia puedan descubrir, a través del testimonio cristiano, el deseo de buscar a Dios.

En particular, dirigió palabras a los jóvenes, a quienes animó a dar el paso del matrimonio y la formación de una familia: «¡No le teman al ‘para siempre!'».

A los matrimonios los exhortó a abrir sus hogares a la vida, incluso cuando la cultura contemporánea presente a los hijos como una carga.

También invitó a quienes sienten la llamada al sacerdocio o a la vida consagrada a no ignorar esa voz por miedo a renunciar a otras posibilidades.

Fuente: Vatican Media
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