Sacerdote, profesor y letrado escocés de gran prestigio, defendió la pureza de la inmaculada concepción de la Virgen María.

 

Buenos Aires, domingo 8 de noviembre (PR/26) .- Considerado como el gran defensor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el beato Juan Duns Escoto, es muy venerado entre los franciscanos. Aunque dejó algunas obras escritas, gran parte de su historia es más bien legendaria, sobre todo, sus inicios.

Juan Duns Escoto nació hacia 1265 en Escocia. Su apellido revelaría el pueblo donde habría nacido o donde, al menos, pasó su infancia, Duns, en el condado Berwick. Sus padres tenían una finca y, por eso, según la tradición, habría sido pastor durante su juventud, incluso habría pensado en convertirse en soldado. Sin embargo, su verdadera vocación lo llevó a ser un fiel “soldado de Dios”.

Si bien una leyenda asegura que dos franciscanos lo convencieron de ingresar a la Orden de los Frailes Menores (OFM), lo cierto es que un tío de Juan, de nombre Elías, ocupaba un alto cargo en la congregación y habría sido él quien lo invitó a unirse a la misma.

El joven ingresó al convento de Haddington, que la Orden había fundado en 1242, y posiblemente, participó del capítulo provincial de 1278, cuando su tío fue elegido vicario. Elías lo habría llevado al convento de Dumfries, el más importante de los franciscanos en Escocia, creado en 1262.

No existen datos confiables sobre sus estudios en las siete artes liberales, filosofía y teología. La primera fecha cierta es el 17 de marzo de 1291, cuando el obispo Oliver Sutton registró su ordenación en la iglesia de San Andrés, en Northampton. Después de haber estudiado en París, entre 1297 y 1300, enseñó en Cambridge, como bachiller en escritura. Durante la Navidad de 1299, tuvo una visión del Niño Jesús en el regazo de su Madre. A partir de ese momento, hizo grandes avances en el camino de la santidad.

Entre 1300 y 1301 permaneció en Oxford, donde comenzó a escribir su principal obra, Opus Oxoniense o la Ordinatio, que terminó en París entre 1305 y 1307. Para entonces, ya era un profesor famoso, pero las tensiones políticas de la época trastocaron sus planes.

Santoral del 8 de noviembre: día del Beato Juan Duns Escoto./ Imagen: ACI Prensa, Enciclopedia Católica.

Debido a un conflicto de poderes, el Papa Bonifacio VIII excomulgó al rey de Francia, quien, como respuesta, convocó a un concilio ecuménico contra el pontífice. Entonces, la mayoría del clero y los docentes de la Universidad de París, donde enseñaba Juan, se puso de parte del Rey. Como Juan defendía al Papa debió regresar a Oxford en 1303.

Tras la muerte de Bonifacio VIII, su sucesor, Benedicto XI, logró calmar las aguas y Juan pudo regresar a París entre 1304 y 1307. Habría recibido el título de Doctor en 1305 y al año siguiente, habría sido nombrado regente de la Universidad.

En estos años cobró impulso la disputa sobre la Inmaculada Concepción. La cuestión central era si la Madre de Dios había cometido pecado original y luego fue purificada del mismo o si fue pura desde el principio. Mientras muchos consideraban la primera postura, Juan defendía la segunda con gran energía.

Santoral del 8 de noviembre: día del Beato Juan Duns Escoto./ Imagen: franciscanos.org

Mientras estaba en París, el General de la Orden lo envió a Colonia (actual Alemania), donde llegó en 1307. Posiblemente, su misión consistía en luchar contra los heréticos begardos. Ejerció allí como maestro regente durante un año, porque murió el 8 de noviembre de 1308, al parecer en plena disputa con los begardos.

Sus restos estuvieron durante mucho tiempo en la Minoritenkirche, iglesia que fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Luego, sus reliquias fueron llevadas a la Catedral de Colonia y, en 1956, volvieron a la Minoritenkirche. El papa Juan Pablo II visitó su sepulcro en 1980 y lo declaró beato en 1991.

Otros santos del 8 de noviembre

Santoral del 8 de noviembre: día de San Adeodato I, Papa de la Iglesia a fin del siglo VI./ Ilustración: Imágenes Religiosas.
  • San Adeodato I, Papa de la Iglesia. (¿?-618). También conocido como Diosdado I, fue hijo de un subdiácono romano y estudió en el monasterio de San Erasmo, en Roma. Sucedió al papa Bonifacio IV en el año 615 convirtiéndose en el 68° Papa de la Iglesia, y tuvo que enfrentar una epidemia de lepra y un terremoto, en 618. Con fama de taumaturgo, se afirma que curaba la peste con solo apoyar sus labios sobre las llagas de los enfermos. Habría sido el primero en promulgar bulas pontificias.
  • San Wilehaldo de Bremen. (740-789). Originario de Inglaterra, luego de ser ordenado sacerdote, comenzó a predicar en Frisia hacia 766. También cerca de Utrecht (actual Países Bajos), donde quedaban muchos paganos por convertir y donde no tuvo mucho éxito. En 780 ingresó a la corte de Carlomagno, quien lo envió a difundir los Evangelios entre los sajones. De esta manera, se instaló en la actual Bremen (Alemania). Ante la revuelta de los sajones, debió huir a Frisia. Su siguiente destino fue el monasterio de Echternarch. Además, fundó varias iglesias entre los ríos Weser y Elba. En 787, Carlomagno lo nombró obispo de Bremen, donde consagró su catedral.
  • Santos Simproniano, Claudio, Nicóstrato, Cástor y Simplicio. (¿?-306). Conocidos por sus esculturas y bajorrelieves en madera, padecieron el martirio al negarse a esculpir una imagen del dios Esculapio en épocas del emperador Diocleciano. Aunque el emperador eligió a otro escultor, por presión popular, fueron encarcelados, encerrados en cajas de plomo y arrojados al río. Durante el siglo V hubo en Roma una basílica en honor de los “cuatro coronados”, como se conoció al grupo de escultores, del que Simplicio fue separado por causas desconocidas.

 

 

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Fuente: Clarin