A pesar de los cortocircuitos políticos, el Gobierno confirmó que mantendrá intactos los lazos con su principal socio estratégico para impulsar las exportaciones y la recuperación productiva.
Buenos Aires, viernes 30 octubre (PR/26)– En un escenario marcado por marcadas diferencias políticas entre los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, la Casa Rosada ratificó de manera categórica que la relación bilateral no sufrirá alteraciones. La decisión oficial busca preservar una alianza histórica que resulta clave para el entramado productivo de ambas naciones.

El encargado de llevar tranquilidad al sector empresarial fue Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de Producción, quien afirmó con contundencia que el flujo de intercambios continuará la misma senda registrada durante los últimos tres años, blindando la agenda de negocios mutua.
Una complementariedad productiva estratégica
Durante su intervención en la AmCham Trade & Investment Conference, el funcionario analizó la dinámica bilateral remarcando que ambos países resultan sustitutivos en determinados rubros, pero sumamente complementarios en la mayoría de sus cadenas de valor regionales.
En ese sentido, detalló que el mercado brasileño se consolida como el destino prioritario para la exportación de pick-ups argentinas, mientras que la nación vecina demanda volúmenes crecientes de gas natural e insumos fundamentales como la urea.
Estas definiciones trascienden el clima tenso generado por episodios recientes, como la salida del senador Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos, hecho que contó con la asistencia del Gobierno nacional y sumó un nuevo capítulo a los roces diplomáticos.
Operatividad fronteriza y el rumbo de la economía
Respecto a los desafíos inmediatos, Lavigne admitió que aún resta optimizar diversos protocolos operativos y aspectos de logística fronteriza, aunque garantizó que el trabajo conjunto mantendrá un canal formal e ininterrumpido de Estado a Estado.
Por otra parte, el secretario profundizó en el panorama macroeconómico actual, destacando el despliegue de un modelo orientado a exportaciones, cuyo proceso de consolidación requiere de tiempo, constancia y previsibilidad regulatoria.
De acuerdo con la visión del equipo liderado por Luis Caputo, los indicadores de actividad exhiben progresos graduales mes a mes. Asimismo, la paulatina desaceleración inflacionaria comienza a traccionar sectores postergados como la construcción, que representa un tercio de la industria.
Finalmente, el funcionario remarcó que el salario real acumula entre cuatro y cinco meses con saldo positivo. Esta recuperación progresiva requerirá un tiempo adicional de acumulación para consolidarse con mayor nitidez durante el primer trimestre del próximo año.


















