Hoy celebramos a San Juan XXIII, el Papa que convocó al Concilio Vaticano II

Hoy celebramos a San Juan XXIII, el Papa que convocó al Concilio Vaticano II

 

 

Buenos Aires, domingo 11 de octubre (PR/26) .-Cada 11 de octubre, la Iglesia celebra al Papa San Juan XXIII, hombre excepcional, una de las figuras más importantes del siglo XX y símbolo de una Iglesia que sale al encuentro del hombre moderno para recordarle que Dios, desde la eternidad, lo sigue invitando a compartir su vida, a alcanzar la plenitud y dar frutos de santidad.

Docilidad al Espíritu Santo

 El “Papa Bueno”, como solía llamársele a San Juan XXIII, dio el impulso necesario para que la Iglesia se renueve y pueda alzar su voz con mayor claridad en medio de un mundo que se construye cada vez más a espaldas de Dios.

Con todo, su más grande legado fue, sin duda, su santidad. Así lo hizo ver San Juan Pablo II en la homilía de la misa celebrada con ocasión del traslado de sus restos en el año 2001: “Quisiera subrayar de modo particular que el don más valioso que el Papa Juan XXIII ha dejado al pueblo de Dios es él mismo, es decir, su testimonio de santidad” (Solemnidad de Pentecostés – 3 de junio de 2001).

Asimismo, el Papa Peregrino recordó en aquella ocasión unas palabras que Juan XXIII pronunció alguna vez, pensando en los santos y los Pontífices sepultados en la Basílica de San Pedro: «¡Oh, los santos, los santos del Señor, que por doquier nos alegran, nos animan y nos bendicen!».

‘El Papa Bueno’, ‘Justo entre las naciones’

Durante la Segunda Guerra Mundial, siendo obispo, después visitador apostólico en Polonia y, por último, nuncio apostólico en Francia ayudó a salvar la vida de al menos 24 mil judíos perseguidos por los nazis, haciendo uso del llamado “visado de tránsito” de la Delegación Apostólica bajo su jurisdicción. Por esta razón, acabada la guerra, la Fundación Internacional Raoul Wallenberg solicitó al Museo del Holocausto en Israel que el Papa Juan XXIII fuera designado ”Justo entre las Naciones”, título honorífico reservado a los no judíos que ayudaron al pueblo judío durante el Holocausto. Dicha petición fue ampliamente respaldada y finalmente aceptada. El Rabino Simon Moguilevsky, prominente rabino de Buenos Aires, Argentina, definió por aquellos días al Papa Roncalli con estas palabras: ”Un verdadero hombre enteramente creado a la imagen de Dios”.

En 1953 fue creado Cardenal y a la muerte de Pío XII, en 1958, fue elegido Sumo Pontífice por el colegio cardenalicio. Con el transcurso del tiempo, se ganó el apelativo de “Papa Bueno”, gracias a sus evidentes cualidades humanas: poseía un gran sentido del humor y un don de gentes muy singular. Le ayudó para ello su aspecto bonachón y su sonrisa  perenne, características que dejaban entrever un alma deseosa de Cristo.

El mundo entero -en una época por demás convulsionada- se convirtió en testigo del esfuerzo del Papa por inspirar auténtica paz y confianza. Eran días de tensiones a todo nivel. Mientras algunos líderes mundiales convocaban al enfrentamiento, la violencia y la guerra, Juan XXIII enviaba señales totalmente opuestas: las gentes veían en él al pastor humilde, atento, sencillo, y, al mismo tiempo, decidido, valiente, activo.

Luz en tiempos de crisis y cambios profundos

Mientras los movimientos contraculturales e ideológicos alzaban las banderas de la subversión de los valores y los principios tradicionales, San Juan XXIII también hacía un poderoso llamado al cambio, pero sin desconocer la riqueza de lo humano, condensada en la tradición cristiana.

La Iglesia, gracias a su magisterio, se convirtió en una voz que era escuchada, en un faro que iluminaba las nuevas tinieblas que iban apareciendo y que aún hoy ensombrecen la vida en sociedad.

Juan XXIII marcó, además, el derrotero que seguirían los posteriores pontífices: el diálogo con la cultura secular, el ecumenismo y la búsqueda de la paz. Como parte de ese magisterio pontificio están las famosas encíclicas “Mater et magistra” (Madre y maestra, 1961, sobre la enseñanza de la Iglesia en torno a la cuestión de los trabajadores) y “Pacem in terris” (Paz en la tierra, 1963, sobre la paz entre los pueblos).

El Concilio Vaticano II

En ese marco magisterial y misionero, de una Iglesia abierta al mundo para redimirlo en Cristo, San Juan XXIII quiso convocar un concilio. Su intención era poner a la Iglesia a tono con los nuevos tiempos en total fidelidad al Evangelio, pero renovada en su propuesta.

Así, el Papa Roncalli convocó el Concilio Vaticano II, inaugurado el 11 de octubre de 1962. Este fue inobjetablemente el mayor acontecimiento de la Iglesia durante el siglo XX, cuya proyección se extiende por el nuevo milenio. Con el correr de los años, los católicos nos hacemos cada vez más conscientes de lo oportuno del concilio, del Aggiornamento [actualización] que exigía el Espíritu para fortalecer a la Iglesia fundada por Jesucristo y así potenciar su misión evangelizadora.

San Juan XXIII fue llamado a la Casa del Padre el 3 de junio de 1963. San Juan Pablo II -heredero y protector de la riqueza del Concilio- lo beatificó el año 2000 y el Papa Francisco lo canonizó el 27 de abril de 2014.

¡San Juan XXIII, intercede por la paz en el mundo!

Si quieres saber más sobre la vida y obra del Papa San Juan XXIII, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_San_Juan_XXIII.

Más información:

 

Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
“ Dios nos invita a una boda excepcional ”

“ Dios nos invita a una boda excepcional ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 22, 1-10

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

 

Palabra del Señor
Hoy 10 de octubre celebramos a San Daniel Comboni, apóstol de África

Hoy 10 de octubre celebramos a San Daniel Comboni, apóstol de África

Obispo de Populonia, recordado en la tradición por su defensa de los perseguidos y su estrecha relación con la naturaleza (como narra San Gregorio Magno). 

“Él empleó los recursos de su rica personalidad y de su sólida espiritualidad para dar a conocer a Cristo y hacer que fuera acogido en África, continente que amaba profundamente”, añadió el Pontífice.

África, esperanza de la Iglesia y del mundo entero

San Daniel Comboni nació en Limone sul Garda, Brescia (Italia) en 1831, en el seno de una humilde familia de campesinos. Inició sus estudios en Verona, en el Colegio San Carlo, y luego pasó al Instituto fundado por el Padre Nicolás Mazza. Allí estudió filosofía y teología, y fue allí también donde empezó a interesarse por las misiones en el África Central.

Fue ordenado sacerdote en 1854 y unos años después, lleno del espíritu misionero que Dios suscitó en él, partió rumbo a África. Allí encontró una realidad caracterizada por la pobreza material y la miseria espiritual, con gentes que no conocían a Dios y que al mismo tiempo carecían de las condiciones básicas para vivir dignamente.

Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús

Daniel Comboni fue el fundador de dos institutos misioneros, uno de varones y otro de mujeres: los Hijos del Sagrado Corazón de Jesús y las Hermanas Misioneras Pías Madres de África (Misioneros Combonianos y las Hermanas Combonianas, respectivamente). Posteriormente, sería nombrado Vicario Apostólico de África Central y consagrado obispo en 1877.

Mons. Comboni, al lado de sus hermanos espirituales, pasó innumerables peripecias y dificultades: la muerte de varios de sus misioneros, la enfermedad, las crueles sequías, el hambre, y el asedio de esclavistas modernos. Por último, sus enemigos lanzaron sobre él todo tipo de falsas acusaciones, las que el obispo enfrentó con paciencia y caridad.

Con todo, Mons. Comboni se mantuvo firme, fiel a la Cruz de Cristo y su Iglesia. Mientras la salud lo acompañó, trabajó en pos de la consolidación de la actividad misionera en el África Central. Murió el 10 de octubre de 1881.

Nuevos campos de misión

Actualmente, los combonianos trabajan en diversas obras misioneras alrededor del mundo y su presencia en África se mantiene incluso en zonas de conflicto, o donde los cristianos sufren persecución.

Por otro lado, los combonianos han calado en el alma y la cultura popular católica de varias generaciones a través de sus ágiles publicaciones: “Aguiluchos” y “Misión sin fronteras”, revistas con las que dan a conocer la labor misionera en el mundo de hoy.

ACI Prensa y San Daniel Comboni

El equipo de ACI Prensa guarda un especial cariño y gratitud por San Daniel Comboni y sus hijos espirituales. Nuestra agencia fue fundada el 13 de marzo de 1980 por un misionero comboniano, el sacerdote alemán P. Adalberto María Mohn, fallecido en 1987.

¡San Daniel Comboni, ruega por todos los misioneros del mundo y por los nuevos campos de misión!

Más información:

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
“ Sois de Cristo ”

“ Sois de Cristo ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

 

Palabra del Señor
Hoy recordamos a San John Henry Newman, de anglicano a cardenal de la Iglesia Católica

Hoy recordamos a San John Henry Newman, de anglicano a cardenal de la Iglesia Católica

 

 

Buenos Aires, viernes 9 de octubre (PR/26) .- Cada 9 de octubre la Iglesia Católica celebra a San John Henry Newman (1801-1890), figura prominente del catolicismo británico, teólogo brillante e influyente, y uno de los más celebrados conversos al catolicismo de los últimos siglos.

Nacido en Londres (Reino Unido) el 21 de febrero de 1801, fue primero presbítero de la Iglesia anglicana hasta que dio el paso de la conversión al catolicismo en 1845. Su amor y apertura a la verdad, así como la docilidad con la que se dejó conducir por el Espíritu Santo, lo impulsaron a dar ese giro a su vida.

Como católico profundizó y contribuyó a la enseñanza de la Iglesia, gracias a su amplio conocimiento de la teología y a su aguda mirada sobre los tiempos modernos, mirada cimentada en el Evangelio. Fue elevado a la dignidad cardenalicia por decisión del Papa León XIII (1879).

Vuelta a las fuentes

En su juventud estuvo vinculado al denominado Movimiento de Oxford, llegando a ser una de sus figuras más importantes. Dicho movimiento -integrado por destacados intelectuales vinculados a la no menos prestigiosa universidad- aspiraba a que la Iglesia de Inglaterra volviera a sus raíces, lo que derivó en posiciones teológicas cada vez más cercanas al catolicismo y en el consiguiente deseo de sus miembros de incorporarse a la Iglesia Católica.

Retorno a casa

Newman fue el fundador del Oratorio de San Felipe Neri en Inglaterra y desarrolló una prolífica obra: fue autor de 40 libros y 21 mil cartas.

En palabras del Papa Benedicto XVI, el lema cardenalicio de Newman “nos da una perspectiva de lo que es la santidad, experimentada como el deseo profundo del corazón humano de entrar en comunión íntima con el Corazón de Dios. Nos recuerda que la fidelidad a la oración nos va transformando gradualmente a semejanza de Dios” (Homilía de Beatificación de San John H. Newman).

Tengo una misión

“Tengo mi misión… soy un eslabón en una cadena, un vínculo de unión entre personas. [Dios] No me ha creado para la nada. Haré su trabajo: seré un ángel de paz, un predicador de la verdad en el lugar que me es propio… si lo hago, me mantendré en sus mandamientos y le serviré a Él en mis quehaceres” (Meditación y devoción, 301-2).

En esa misión particular, el Cardenal Newman trató de temas de coyuntura, “del día a día”, de los ingleses; así como de temas de fondo como la relación entre la fe y la razón, la educación en general y en particular de la educación universitaria. Uno de sus tópicos preferidos fue la universidad como institución y su papel dentro de la sociedad. Para Newman, la universidad por principio, contrario a las visiones que exacerban la visión utilitarista, debía vincular el “esfuerzo intelectual, la disciplina moral y el compromiso religioso” (Benedicto XVI, op. cit). Por otro lado, sus reflexiones incluyen también al laicado -que deseaba más protagonista y responsable- y al ministerio sacerdotal -cuyo papel le resultaba indispensable, por ser profundamente humano, aun cuando por su servicio está totalmente anclado en lo divino y sagrado.

El Papa Benedicto concluyó su reflexión aquel día subrayando el papel pastoral del santo. Muchos, a fuerza de admiración por la pluma y oratoria del santo, olvidan su preocupación constante por sus feligreses en Birmingham (Reino Unido), donde asistió, velo y se preocupó directamente por pobres, enfermos y desvalidos. No puede dejarse de lado esa importante faceta de Newman.

Milagros

El Cardenal Newman falleció en Edgbaston (Inglaterra), en 1890. Fue beatificado por el Papa Benedicto XVI el 19 de septiembre de 2010, gracias a la curación milagrosa del diácono Jack Sullivan, de Braintree, Massachusetts (EE.UU.), quien se recuperó de una dolencia en la columna vertebral que le impedía caminar.

El Papa Francisco lo canonizó el 13 de octubre de 2019, en virtud de la curación inmediata y definitiva de una mujer embarazada que sufrió de una profusa hemorragia interna. La hemorragia no pudo ser controlada por los médicos, pero se detuvo cuando la mujer pidió la intercesión del santo -ella había visto recientemente el documental sobre la vida de John Henry Newman a través de EWTN-.

El bebé nació completamente sano y la madre quedó totalmente restablecida.

Impacto en la cultura católica actual

San John Henry Newman es el patrono del Ordinario Personal de Nuestra Señora de Walsingham, y del Oratorio de Birmingham, Inglaterra, que es considerado su santuario. Sus restos reposan en el pequeño cementerio católico de Rednal, en la misma localidad (Birmingham).

El postulador de la causa de canonización del Cardenal Newman, P. Ignatius Harrison, señaló en el año 2019 lo siguiente: “Newman fue una figura central dentro del Movimiento de Oxford en la Iglesia de Inglaterra, y esto lo ayudó a hacer su contribución teológica y espiritual única al catolicismo después de su conversión en 1845”.

Harrison añade que el “largo peregrinaje espiritual de Newman ‘de las sombras y las imágenes a la verdad’ alienta a todos los cristianos a perseverar en su búsqueda de Dios por encima de todo… Su conversión al catolicismo es un claro ejemplo de cómo Dios usa todas las circunstancias de nuestras vidas para atraernos a sí mismo, a su propio buen tiempo y de muchas maneras diferentes”.

¡San John Henry Newman, intercede por la fidelidad al Evangelio de todos los católicos!

Primicias Rurles
Fuente: Aciprensa
“El Reino de Dios ha llegado a vosotros”

“El Reino de Dios ha llegado a vosotros”

Que el Señor Jesús nos ayude a ir descubriendo, con gran alegría, el tesoro del Reino, en el que lo único que cuenta es vivir de Amor y hacer presente a los otros ese amor con nuestra vida.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 15-26

 

En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:

«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice:
“Volveré a mi casa de donde salí”.

Al volver se la encuentra barrida y arreglada.

Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.

Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

 

Palabra del Señor