Oct 12, 2026 | Espiritualidad
El obispo agustino que fue consejero del emperador Carlos V rezaba a María en pleno sermón, con tanto fervor que sus alabanzas se convirtieron en oraciones para repetir hoy.
Buenos Aires lunes 12 octubre (PR/26)– El obispo agustino santo Tomás de Villanueva introducía en sus sermones sobre la Virgen María alabanzas llenas de pasión dirigidas a la madre de Jesús.
Da la impresión de que, al pensar en ella y compartir sus reflexiones, su corazón se encendía y empezaba a rezarle arrebatado, para volver después a la homilía.
Y si la pasión se contagia, tal vez sus oraciones despierten fervor en quien las haga suyas y las repita en sus conversaciones con la madre del cielo.
Un cumpleaños para la Virgen
De su Sermón de la Natividad de la Virgen, por ejemplo, procede esta exaltación de María para honrarla el día de su cumpleaños:
“¡Oh Virgen admirable y dignísima de todo honor! ¡Oh mujer extraordinariamente venerable, admirable sobre todas las mujeres, reparadora de los padres, vivificadora de sus descendientes!”
“Llévanos tú a Él”
Escogido como consejero por el emperador Carlos V, este santo llama a María “Flor cuyo aroma hace revivir a los muertos”. Su amor por ella es intenso y desemboca en el origen y el fin de todo, como él mismo aclara:

“A Cristo buscamos, por Él suspiramos, a Él corremos. Él es el objeto único de los anhelos de nuestro corazón. Y dirígenos tú, ¡oh Virgen bendita!: llévanos tú a Él, condúcenos al lugar de su reino, muéstranoslo coronado de gloria y honor, rodeado de ángeles, sentado en altísimo trono a la diestra del Padre”.
Alabanzas y peticiones llenas de confianza
Este sabio de la época del Renacimiento, actualmente en proceso de ser declarado Doctor de la Iglesia, se deshace en elogios y preguntas a María:
“¡Oh corazón virginal, abrasado en el fuego del amor! ¡Oh sagrado pecho, inflamado como un horno y ardoroso como los serafines! ¡Oh pecho sagrado!, ¿de qué amor te inflama por dentro? ¡Oh cuerpo delicadísimo!, ¿cómo no explotas con ese fuego? ¿Quién podrá, ¡oh Virgen!, explicar dignamente o comprender siquiera los ardores de tu corazón, los excesos de tu mente?”

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Y, unido a tantos cristianos a lo largo de la historia, este obispo, que era hipercaritativo, eleva también a su Madre peticiones llenas de confianza:
“Pórtate así, ¡oh Virgen!, en todas las tempestades, lluvias y adversidades; si hay peste, guerra, hambre, tribulación, a ti acudimos todos. Tú eres nuestra protección, tú nuestro refugio,

tú nuestro único remedio, sostén y asilo. Como los polluelos, cuando vuela por encima el milano, se acogen bajo las alas de la gallina, así nos escondemos nosotros bajo la cubierta de tus alas”.
¡Oh tierra feliz!
El sermón sobre la Anunciación contiene unos versos llenos de belleza sobre la maternidad de María.
“¿Cómo podré, ¡oh Virgen!, formarme una idea cabal de ti?”, se pregunta santo Tomás de Villanueva. Y palpa respuestas con una oración enamorada:

“Si me represento la tierra, eres más fecunda; si el cielo, más espaciosa; si la luna, más clara; si el ángel, aún más pura; y, sin embargo, eres tierra, pero no aquella que por la maldición produce cardos sino aquella de la cual se dijo: La verdad brotó de la tierra. ¡Oh tierra feliz, fecundada por la verdad! Cielo es también, del cual está escrito: el cielo es mi trono y la justicia ha mirado desde lo alto del cielo. Muy bien se llama cielo a la Virgen, pues”.
En torno al Ave María
A partir de la clásica oración del Ave María, el santo español le expresa a la Virgen su deseo de permanecer siempre a su lado:
“Dios te salve, ¡oh llena de gracia!; el Señor es contigo. Llena de gracia, como lo serás también por la Deidad,
protegida a modo de sombra por su poder; llena de gracia, de cuya plenitud reciben todos, de cuya abundancia rebosará el mundo; y verdaderamente llena, pues que en tu espíritu no ha quedado lugar alguno al pecado, ni tuvo acceso la iniquidad. El Señor es contigo. Pero, ¿cómo contigo? Ciertamente, no como conmigo, sino como en parte alguna. Contigo en el cuerpo, contigo en la mente. Contigo en el ánimo, contigo en la reflexión, en el seno, en la protección, en el nacimiento, en la salida; contigo en el fin y contigo sin fin”.
El primer paraíso
El obispo reformador veía ya el paraíso en María y compartía una y otra vez fervorosas oraciones como esta:
“¡Oh concepción en extremo maravillosa! ¡Oh vientre sagrado! ¡Oh purísimo seno, morada de la Divinidad, sagrario del Espíritu, vehículo del Verbo divino, carro triunfal del Rey eterno y cuadriga del verdadero Salomón, como está escrito: A mis caballos uncidos a las carrozas de Faraón, te tengo yo comparada, amiga mía.
¡Oh seno más espacioso que el cielo, más brillante que el empíreo, más fragante que el paraíso! Pues aquí estuvo el primer paraíso del hombre, en el que por vez primera se dejó Dios ver del hombre. ¿Hay algo más puro, más santo, más opulento que este seno?
De ahí que en los Cantares se dice: Tu vientre como montoncito de trigo del cual son alimentados los ángeles, restaurados los pueblos, saciados los espíritus; de él procede el pan que ha descendido del cielo y el que se alimenta de él no morirá para siempre”.
Cercado de azucenas
En sus oraciones, Tomás, que era científico, artista y teólogo, usaba también símbolos y metáforas:
“Cercado de azucenas en medio de los lirios, apacienta entre azucenas; pues el vástago virginal sólo en los lirios puede encontrar su comida. Lirios primaverales, lirios cándidos son la castidad, la pureza, la caridad, la piedad, la humildad, la benignidad, la santidad: de estos lirios se alimenta en el seno el celestial cervatillo, estos forman el valladar del vientre virginal.
Pues el valladar de lirios de la Virgen es la plenitud de las virtudes; y bien cercado de azucenas, atrincherándose Dios a sí mismo, a fin de que por parte alguna tuviera entrada el pecado, estando lleno por dentro de la Divinidad y fortificado por fuera con el valladar de las virtudes”.
Y en otro pasaje vuelve a interrogar a María, asombrado ante el misterio que ella lleva dentro:
“Dinos lo que experimentas al ser inundada enteramente en sabrosísimo néctar, al encerrar en un reducido recipiente el inmenso océano de deleite, al saber con toda certeza que las delicias del género humano encierran en ti.

Dinos, te repito, ¿qué ardor te inflama? ¿Qué llamas te abrasan al deslizarse en el tierno seno el horno de Dios y sepultarse el abismo de la dulzura en el estrechísimo vientre? Dinos, ¡oh Bienaventurada!,
¿con qué efervescencia de dulzura se desborda aquella Fuente perenne, aprisionada en la estrechez del seno? ¿Qué rayos despide aquella ardiente Hoguera, cubierta por el velo de la carne? ¿Qué rayos lanza este Sol espléndido, velado por tan tenue nubecilla? Dinos, ¡oh Virgen sacratísima!, flor y gloria a la vez de las vírgenes, ¿de qué poder estás revestida para soportar tan poderosas embestidas de felicidad?”
Primicias Rurales
Fuente: https://es.aleteia.org
Oct 11, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano, Espiritualidad
Tras alcanzar un triunfo histórico para la República Dominicana en Vietnam, la soberana de la belleza internacional decidió dedicar sus primeros momentos en casa a agradecer a Dios en la icónica Catedral Primada de las Américas.
Buenos Aires domingo 11 octubre (PR/26)– Aunque el mundo entero posó sus ojos en ella desde la inolvidable noche del 5 de septiembre, la nueva Miss Mundo, Joheirry Mola Domínguez, decidió enfocar todo su corazón en la gratitud divina. De regreso en Santo Domingo, asistió el 29 de septiembre a una solemne liturgia en la Catedral Primada de las Américas para dar gracias por su hazaña.

Acompañada por sus seres queridos y por los directivos de la organización internacional, la beldad dominicana escuchó atentamente las palabras del padre David Soriano, quien le impartió una bendición especial. Conmovida hasta las lágrimas, Joheirry explicó a los presentes que siempre encomendó este largo camino a la voluntad de Dios, demostrando que la fe guía cada uno de sus pasos.
Un sendero de fe encomendado a la Virgen María
Su espiritualidad no es algo reciente, pues antes de viajar a la competencia en Vietnam, la joven visitó su parroquia habitual, Santa Mónica en Santo Domingo Este. Allí puso su certamen bajo la protección sagrada de la Virgen María, pidiendo fortaleza y sabiduría para afrontar los retos que vendrían.

Tras la victoria, sus progenitores acudieron al mismo templo para ofrecer plegarias de agradecimiento por el triunfo obtenido. La propia reina recordó ante el medio VNExpress que sus primeras palabras al escuchar su nombre fueron: «Gracias, Dios, por darme la oportunidad de representar a mi hermoso país».
Una hazaña histórica que enorgullece a toda la nación
A sus 24 años, Joheirry Mola logró un acontecimiento sin precedentes al romper una sequía de 44 años sin el título máximo para la República Dominicana. Al suceder a la tailandesa Suchata Chuangsri, devolvió la gloria internacional a su bandera con verdadero orgullo.

Además de su indiscutible encanto, la soberana destaca por su firme vocación y compromiso con la educación. A pesar de los constantes homenajes, ceremonias y luces del espectáculo, conserva una admirada humildad y sencillez, usando su lugar de honor para impactar positivamente a la sociedad.
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Fuente: es.aleteia.org
Oct 11, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano, Espiritualidad
Janez Mesec, sacerdote esloveno, cuenta cómo vive la alegría de la gente en Madagascar, cómo ayudó tras un gran incendio y por qué para él es clave que cada persona pueda aportar lo que pueda.
Buenos Aires domingo 11 octubre (PR/26)– “Nuestra gente es pobre, pero a pesar de eso siempre sonríe”, dice el misionero Janez Mesec al hablar de las personas con las que vive en Madagascar. Esa alegría lo motiva y lo hace reflexionar todos los días.
Se alegran incluso de las cosas más pequeñas, pero él admira en ellos algo más profundo: la confianza con la que aceptan la vida, incluso cuando es difícil.

Esto no significa que no haya dificultades. Mesec también habla del dolor por la pérdida de seres queridos y de las familias que necesitan ayuda para poder sobrevivir. Junto a ellos, se ha preguntado una y otra vez qué tipo de ayuda realmente beneficia a una persona.
Una vida con sentido, incluso frente a la muerte
Cuando fallece uno de los habitantes del pueblo, todos saben demostrar lo que significa la ayuda mutua. El dolor se manifiesta abiertamente y la gente lo expresa sin reservas; luego, juntos se encargan de todo lo que hay que preparar para la despedida.
Los ritos funerarios tienen un gran significado para ellos. En su forma de ver la muerte, también se reconoce la convicción de que la vida no está únicamente en manos del ser humano. “Están convencidos de que la vida tiene sentido. Pero también saben que no son dueños de la vida y que Dios es el Creador, quien da la vida y también la quita”, dice.
Como sacerdote, desea acercar a esta confianza el mensaje cristiano sobre la muerte y la resurrección de Jesús: que la vida no termina con un viaje hacia lo desconocido, sino con la esperanza de un encuentro con Dios, donde nos esperan el amor, la alegría y la felicidad. “Me gusta transmitirles la idea de que, con las buenas obras, allanamos el camino hacia una eternidad feliz”.
Cuando el trabajo devuelve la dignidad
A veces, la respuesta es clara: primero hay que garantizarles comida a las personas. Así fue después del gran incendio en el lugar donde trabaja. “Trajimos un camión lleno de arroz; repartimos cinco toneladas de inmediato, en un solo día”, recuerda. La gente estaba agradecida por la ayuda.

Sin embargo, ese tipo de respuesta está destinada a situaciones de extrema necesidad. En su trabajo diario, Mesec se esfuerza para que las personas no dependan únicamente de lo que alguien les dé, sino que puedan ganarse el sustento para sus familias por sí mismas. “La dignidad del ser humano consiste en poder mantenerse a sí mismo y a su familia, a sus hijos. Al no atarlo a ti, le haces saber que lo respetas”.
Por eso, en la misión se ofrecen diferentes trabajos: unos barren el patio, otros cargan piedras o arena, cortan leña o ayudan en otras tareas. No es necesario que una persona tenga formación para poder contribuir de manera útil. Lo importante es que su trabajo sea reconocido y remunerado.
Mesec cuenta que las mujeres ganan aproximadamente un euro por unas horas de trabajo por la mañana. Con ese dinero pueden comprar arroz y regresar a casa con la sensación de haber provisto ellas mismas para su familia. “Cuando terminan de trabajar, regresan a casa con alegría y orgullo”, dice.
Todo trabajo cuenta: la historia del amigo que barre la iglesia
Le conmueve especialmente la historia de un amigo que todos los días barre la iglesia y el patio de la misión. Realiza este trabajo con regularidad y gran alegría, y Mesec le da algo de dinero para comida. “Barre la iglesia y el patio con mucho entusiasmo. Todos los días, día tras día. Ese es su trabajo”, cuenta el misionero.
Es precisamente en esta sencilla historia donde se refleja su visión de la ayuda. Quiere darle a la persona la oportunidad de hacer lo que puede y recibir una remuneración por ello. “Si trabajan, son iguales a los demás”, subraya al referirse a personas cuyas capacidades son diferentes, pero que todas merecen respeto.
“Ante todo, soy sacerdote”: lo que lo sostiene en la misión
¿Qué es lo que, después de todos estos años, sigue llevando a Janez Mesec hacia la gente de Madagascar? Su respuesta es la misión.
Ya antes tenía el deseo de ir a las misiones, pero para él era importante que también lo enviaran allí. Cuando, después de diez años en las misiones, el obispo lo llamó para que regresara a Eslovenia, volvió y trabajó como párroco durante dos años. Más tarde, cuando se presentó la oportunidad, partió de nuevo con alegría hacia Madagascar.
Allí ve que aún hay muchas necesidades y trabajo por hacer antes de que los sacerdotes locales puedan asumir más responsabilidades. Ayudar a las personas es una parte importante de su día a día, pero él mismo entiende su misión, ante todo, a través de su vocación sacerdotal.

Precisamente la experiencia de su regreso le dejó aún más claro lo importante que es para él no entender su trabajo solo como la realización de un deseo personal. “Para mí fue fundamental el hecho de haber sido enviado”, subraya. Incluso cuando regresó a Madagascar, lo hizo a un lugar donde vio una gran necesidad de sacerdotes y de un trabajo que algún día pudieran continuar los lugareños.
“Lo esencial es que soy sacerdote, que traigo el mensaje de Jesucristo”, dice. Para él, ayudar a las personas y anunciar el Evangelio van de la mano.
Por eso, cuando habla de la gente de Madagascar, no se detiene solo en sus carencias. También ve su alegría, su fe y su deseo de cuidar de sus seres queridos con su propio trabajo. Su tarea, tal como él la entiende, es acompañarlos en este camino.
Primicias Rurales
Fuente: es.aleteia.org