Oct 1, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano, Espiritualidad
La histórica espada de San Miguel Arcángel dejará Italia por primera vez para visitar Paraguay, donde se consagrarán las familias y la nación en la diócesis de Asunción.
Buenos Aires, jueves 1 octubre (PR/26) — Con motivo de la fiesta de San Miguel Arcángel, el 29 de septiembre, te compartimos la historia que el exorcista P. Gabriele Amorth, ya fallecido, escribió sobre el origen de la oración que el Papa León XIII dedicó al jefe de la milicia celestial.
En la década de 1880, el Papa León XIII escribió la más famosa oración a San Miguel Arcángel, para pedir su intercesión por toda la Iglesia y protección contra el demonio.
Pintura de San Miguel Arcángel de Claudio Coello (1660). Crédito: Dominio público / Wikimedia Commons.
Si bien no existe un relato histórico definitivo que explique con exactitud lo que le pasó al Papa León XIII para escribir esta oración, testigos presenciales dijeron que fue una visión de Satanás.
El fallecido exorcista italiano Gabriele Amorth narró en el libro “Habla un exorcista”, que un sacerdote llamado Domenico Pechenino conoció de primera mano lo que llevó al Papa León XIII a escribir la oración.
El P. Pechenino relató lo siguiente: “No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la Santa Misa y estaba asistiendo a otra, de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría”.
“Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia su despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: ‘Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?’ Responde: ‘Nada, nada’. Al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo”, añadió.
“¿Qué contenía? La oración que rezamos al final de la Misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno”, concluyó.
La oración de San Miguel se añadió en 1886 a las otras “oraciones Leoninas” que el Santo Padre había mandado recitar después de 1884.
Según la tradición, lo que motivó al Papa León XIII a escribir la oración fueron las terribles imágenes que vio y escuchó.
“Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás pidió permiso a Dios de tener 100 años para poder influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo”, dijo.
La práctica de la oración a San Miguel estuvo vigente hasta antes de las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II. Sin embargo, los fieles pueden seguir esta devoción y de hecho, lo hacen, de manera privada, muchos con el rezo del Santo Rosario.
Oración a San Miguel Arcángel del Papa León XIII
San Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las perversidades y asechanzas del demonio.
¡Reprímale Oh Dios! pedimos suplicantes.
Y tú, Príncipe de las Milicias Celestiales, arroja al infierno con el Divino POder, a Satanás y todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo, para la perdición de las almas.
Amén.
La espada de San Miguel Arcángel, que se considera dejó en la gruta de Gargano, sale por primera vez de Italia para visitar Paraguay
San Miguel Arcángel. Crédito: Cortesía Mónica Ayala
La espada de San Miguel Arcángel saldrá por primera vez de Italia para visitar la República del Paraguay, donde se consagrarán las familias y la nación.
La iniciativa fue posible gracias al trabajo conjunto de la Embajada del Paraguay ante la Santa Sede, la Arquidiócesis de Asunción y la Basílica y Santuario de San Miguel Arcángel en el Gargano, Puglia (Italia), en la milenaria gruta de Monte Sant’Angelo, donde la tradición sitúa las apariciones del arcángel protector.
El rector de la basílica, P. Ladislao Suchy, destacó la importancia de este suceso: “Por primera vez esta espada dejará Italia para ir a otro país, y el primer país en acoger este signo será el Paraguay”.
El acto central y rito solemne de consagración de las familias y la nación se celebrará el viernes 9 de octubre a las 19:00 horas en la Catedral Metropolitana de Asunción, con la presencia del presidente de la República, autoridades religiosas y civiles.
El Arzobispo de Asunción, Cardenal Adalberto Martínez Flores, expresó alegría y destacó la trascendencia espiritual de este acontecimiento para los paraguayos: “En el mes de octubre de este año 2026 vamos a tener la alegría de recibir la espada de San Miguel aquí, desde Italia en el Monte Gargano, y esa es la espada que también es patrimonio cultural de Italia”, señaló.
Asimismo, subrayó la importancia de “consagrarnos, toda la Arquidiócesis de Asunción, a todas nuestras familias, porque sabemos que San Miguel es custodio, es defensa”.
La espada simbólica: La tradición cristiana sostiene que la espada custodiada en la gruta de Italia representa aquélla que no fue forjada por manos humanas, sino que encarna el poder espiritual de San Miguel como capitán de los ejércitos de Dios.
Fuente: ACI Prensa / otras
Primicias Rurales
Oct 1, 2026 | Actualidad, Espiritualidad
Un matemático expuso en un congreso de científicos católicos por qué la lógica, con todo su rigor, no alcanza para demostrar a Dios, pero sí puede ayudar a acercarse a Él a través de la belleza.
Buenos Aires jueves 1 octubre (PR/26)– Muchos científicos han intentado, a lo largo de la historia, demostrar la existencia de Dios a través de sus observaciones y razonamientos. Uno de los casos más conocidos es el del matemático Kurt Gödel.
El intento de Gödel: una prueba con lógica modal
Gödel, famoso por su teorema de la incompletitud (todo sistema lógico, si es consistente, es incompleto), formuló el argumento ontológico mediante la lógica modal.

Lo hizo siguiendo una larga tradición iniciada por san Anselmo y profundizada por filósofos como Descartes y Leibniz. Su punto de partida era la definición de Dios como aquel que reúne todas las perfecciones. Con ella y con reglas lógicas, Gödel buscaba demostrar que ese ser debía existir.
Por qué la lógica de primer orden no le alcanzaba
Este matemático del siglo XX se dio cuenta de que la lógica de primer orden no le servía y recurrió a la lógica modal de orden superior.
Por un lado, ese lenguaje, hecho de símbolos de relación, de función, de constante y de elementos del universo, no lograba abarcar el concepto de necesidad propuesto por Descartes.

Por otro, tampoco podía expresar el cumplimiento de todas las propiedades buenas, porque aplicaba un “para todo” a algo que no es una entidad, sino una propiedad de un objeto.
Un argumento que no terminó de convencer
Por eso su intento “no resultó finalmente satisfactorio”, afirmó el matemático Miguel Recio en el V Congreso de la Sociedad de Científicos Católicos de España, celebrado del 17 al 19 de septiembre de 2026 en la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid.
“Sin darse cuenta, en alguna de las premisas él mismo estaba asumiendo la existencia de Dios”, explicó en su ponencia, en la que expuso con todo detalle el argumento ontológico de Gödel.

“Al menos en este ejemplo, la lógica matemática, con todo su formalismo y su rigor, no puede abarcar lo que es Dios”, concluyó Recio. “La ciencia por sí misma no es capaz de llegar a todo lo que significa Dios -añadió-. Necesitamos algo más: la revelación y conocer a Dios de manera personal”.
Cuando las matemáticas acercan a Dios
Sin embargo, para Recio, aunque las matemáticas solas parecen no servir para demostrar la esencia divina, sí pueden usarse para acercarse un poco más a Él.
“Las matemáticas tienen mucha belleza y mucha elegancia en su profundidad -explicó a Aleteia-: eso puede ayudar a encontrar a Dios, al menos a mí me ayuda”.
“Cuando me siento a investigar, aunque haga cosas muy concretas y a veces me cueste, me gusta ver que todo esto viene de Dios y que conocer las matemáticas es una manera de conocerle a Él”, detalló.
Recio destacó que las matemáticas “son muy prácticas y tienen utilidades en muchos aspectos de la vida, están presentes en todas las ciencias”. Aun así, confesó: “a mí me fascinan y me dedico totalmente a ellas no por la utilidad que puedan tener, sino por las matemáticas en sí, por la belleza que pueden tener: ahí descubro a Dios”.
“No hablo de las matemáticas con el misticismo que a menudo se les atribuye, por ejemplo con la sucesión de Fibonacci o la razón áurea, como algo espiritual”, aclaró.

“Yo personalmente descubro a Dios en las matemáticas y en su belleza no como una prueba de que tiene que haber un creador porque todo es demasiado bonito, sino porque en todo lo que es Bueno, Bello y Verdadero puedo contemplar la presencia de Dios -añadió-. Conocer las matemáticas me permite contemplarLe desde ellas”.
Un congreso donde la ciencia y la fe dialogan
Recio agradece haber podido intervenir en el congreso de científicos católicos celebrado este mes en la capital española. Los participantes pudieron constatar que “no hay una incompatibilidad entre ser científico y ser creyente”, dijo Recio.
“La ciencia nos puede hablar de Dios -subrayó-, y creer en Dios nos puede dar incluso ciertas ventajas como científicos, a la hora de mirar la realidad e intentar entenderla”.
El congreso de la sección española de la Society of Catholic Scientists, que el año que viene se celebrará en Cartagena, permite la relación entre científicos de distintos ámbitos: matemáticos, físicos, químicos, biólogos…

Además, destaca Recio, “empezar un congreso científico con la Eucaristía lo hace especial en sí mismo”.
Primicias Rurales
Fuente: Aleteia
Oct 1, 2026 | Actualidad, Espiritualidad, Evangelio
Las instrucciones de Jesús a sus discípulos enfatizan la misión despojada de bienes materiales, la entrega absoluta y la anunciación de la paz y del Reino de Dios.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-12
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía:
-«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios ha llegado a vosotros.»
Pero si entráis en una ciudad y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid: «Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado.»
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».
Palabra del Señor

Sep 30, 2026 | Actualidad, Espiritualidad, Santo del Día
Cada 30 de septiembre, la Iglesia Católica celebra a San Jerónimo. Forma parte del grupo de los Padres de la Iglesia latina al lado de San Agustín, San Ambrosio y San Gregorio. San Jerónimo detenta además el título de Doctor de la Iglesia y es el vgran traductor de la Biblia.
Buenos Aires, miércoles 30 de septiembre (PR/26) .- Cada 30 de septiembre, la Iglesia Católica celebra a San Jerónimo (c. 340 – 420), el más célebre traductor de la Biblia de toda la historia. Forma parte del grupo de los Padres de la Iglesia latina al lado de San Agustín, San Ambrosio y San Gregorio. San Jerónimo detenta además el título de Doctor de la Iglesia.
Jerónimo de Estridón, como también se le conoce, fue el gran traductor de la Biblia en los tiempos antiguos (siglo IV). Por la pulcritud de su trabajo y su profundo conocimiento, tanto de la Escritura como de las lenguas antiguas (el hebreo, el griego y el latín), dejó una huella imborrable en la tradición exegética de la Iglesia.
San Jerónimo tradujo los distintos libros que componen la Biblia (libros canónicos) al latín, tomando como punto de partida los textos antiguos en sus lenguas originales, es decir, las versiones en griego y en hebreo del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Como se sabe, el latín fue la lengua más importante de su tiempo y hasta el día de hoy se le considera la lengua oficial de la Iglesia Católica. Esta titánica labor la realizó Jerónimo por encargo del Papa Dámaso I (p.366-384).
Por eso, para la Tradición, este santo representa el amor a la Palabra de Dios por antonomasia, amor que expresó de la siguiente manera: «Ama la sagrada Escritura, y la sabiduría te amará; ámala tiernamente, y te custodiará; hónrala y recibirás sus caricias”.
La Vulgata
Eusebio Hierónimo (Jerónimo) nació en Estridón (Dalmacia) hacia el año 340. Estudió en Roma y allí fue bautizado. Luego se trasladó a Oriente, donde sería ordenado presbítero. Después de retornar a Roma, se convirtió en secretario del Papa Dámaso.
En esa época, por encargo del Sumo Pontífice, Jerónimo empezó a trabajar en una traducción de la Biblia al latín -su lengua materna-. El santo destacaba también en el manejo de las lenguas más importantes de aquellos tiempos y en vista a que los libros de las Sagradas Escrituras estaban originalmente escritos en hebreo, arameo y griego, el Papa vio en Jerónimo la persona más adecuada para realizar esa tarea.
San Jerónimo corrigió la versión latina del Nuevo Testamento (Vetus Latina) y después comenzó a traducir el Antiguo Testamento directamente del hebreo. Se sabe que empleó la Septuaginta, es decir, la versión de la biblia en griego, conocida como la Biblia Griega o de los Setenta, proveniente de Alejandría.
En medio del proceso de traducción, el santo se trasladó a Belén (Tierra Santa) con el propósito de conocer mejor la cultura y perfeccionar su hebreo -eso lo convirtió técnicamente en una suerte de padre de la filología como disciplina-. Vivió allí por varios años (aproximadamente una década) dedicándose a la par a escribir comentarios e interpretaciones de la Sagrada Escritura. De esta etapa surgieron la mayoría de sus grandes comentarios sobre una variedad de pasajes bíblicos.
A la traducción de la Biblia hecha por San Jerónimo se le conoce como “Vulgata” (“Vulgata Editio”, es decir, “edición para el pueblo”), concluida hacia el año 405 y que fue considerada por siglos como la versión oficial de la Biblia por la Iglesia Católica. De hecho, más de un milenio después, en 1546, los Padres Conciliares de Trento (Concilio de Trento, 1545-1563) reconocieron que la Vulgata latina gozaba de dicha condición.
La historia de la gruta de Belén
De acuerdo a la tradición, una noche de Navidad, después de que los fieles cristianos se retiraron de la gruta de Belén, el santo se quedó rezando solo en el lugar.
De pronto, escuchó en su interior que el Niño Jesús le decía: «Jerónimo ¿qué me vas a regalar en mi cumpleaños?». Él respondió: «Señor te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca». El Niño Jesús añadió: «¿Y ya no me regalas nada más?». “¡Oh mi amado Salvador! -exclamó Jerónimo- por ti repartí ya mis bienes entre los pobres. Por ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras… ¿Qué más te puedo regalar? Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti».
El Divino Niño entonces le dijo: «Jerónimo: regálame tus pecados para perdonártelos». El santo al oír esto se echó a llorar de emoción y exclamó: «¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!».
Septiembre, mes de la Biblia
San Jerónimo murió el 30 de septiembre del año 420. Por eso, cada mes de septiembre -en el que se celebra su fiesta litúrgica- la Iglesia promueve entre los fieles el conocimiento y amor a la Biblia. Decía el santo: “Ignorar la Escritura es ignorar a Cristo”.
El Papa Benedicto XVI, en la audiencia general del 7 de noviembre de 2007, recordó las palabras que San Jerónimo dirigió a San Paulino de Nola (354-431): “En la palabra de Dios recibimos la eternidad, la vida eterna. Dice San Jerónimo: ‘Tratemos de aprender en la tierra las verdades cuya consistencia permanecerá también en el cielo’”.
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Si quieres conocer más sobre San Jerónimo, te recomendamos que leas el siguiente artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Jer%C3%B3nimo.
Más información:
Sep 30, 2026 | Actualidad, Espiritualidad, Evangelio
“Nadie que pone la mano en arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios”. La mirada debe estar puesta en Jesús, para que, atendiendo a la prioridad del anuncio del Reino, todo esté relacionado con Él
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,57-62
En aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió:
«Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
«Sígueme».
El respondió:
«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».
Palabra del Señor