Raíces y futuro: El legado de Robert Schuman y los valores fundacionales de la civilización europea. Por Papa León XIV ante los desafíos del presente

Raíces y futuro: El legado de Robert Schuman y los valores fundacionales de la civilización europea. Por Papa León XIV ante los desafíos del presente

El Papa León XIV y el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, en el encuentro “A las raíces de Europa, por la paz y la unidad” en Metz, el 28 de septiembre de 2026. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News.

Buenos Ares, martes 29 septiembre (PR/26) — En su último día en Francia, el Papa León XIV participó en el encuentro “A las raíces de Europa por la paz y la unidad”, en la ciudad de Metz. Ahí alentó especialmente a los jóvenes a no tener “miedo de formar una familia, de tener hijos, de defender la dignidad de cada persona, desde el primer instante en el vientre de la madre hasta su último aliento”.

A continuación, el texto completo del discurso del Papa:

Señor Presidente,Señor Cardenal,distinguidas Autoridades civiles y religiosas,señoras y señores:

Me complace encontrarme en esta ciudad histórica, un cruce en el corazón del continente, para mantener este encuentro con un título tan evocador: «A las raíces de Europa por la paz y la unidad». Les agradezco las amables palabras que me han dirigido.

El título propuesto se inspira sin duda en la figura del venerable Robert Schuman, al que hoy queremos rendir un homenaje particular en este centro que lleva su nombre, y sobre todo aquí, en Mosela, región donde él vivió mucho tiempo, donde reposan sus restos y de la cual fue durante muchos años representante en la Asamblea Nacional. Él se inspiró en esta región, con sus vicisitudes en los siglos XIX y XX, para contribuir a dar forma a la Europa de hoy y del mañana, mediante su célebre Declaración del 9 de mayo de 1950. Este texto señala al mismo tiempo el punto de partida y de llegada de su compromiso por la reconciliación y la unidad del continente europeo, que marcó toda su vida.

Hoy queremos emprender con el pensamiento, un viaje que parte desde las raíces de Europa para llegar a su presente y mirar hacia el futuro. Nos preguntamos cómo Robert Schuman fue moldeado por la historia de esta tierra, de la que fue hijo, y cómo contribuyó de manera fundamental a dar forma a la Europa moderna, hasta el punto de ser considerado un “padre fundador”.

Europa debe entenderse, por tanto, como una realidad cultural e histórica antes que geográfica. A lo largo de los siglos, ha adquirido nuevas fronteras y nuevas definiciones, atravesando períodos de crecimiento, profundas crisis y nuevos renacimientos.

Un factor constante, que se puede observar en su largo y turbulento recorrido histórico, radica en el hecho de que Europa se ha desarrollado y ha progresado cuando ha sido capaz de asimilar los aspectos positivos de su pasado y de replantearlos de formas nuevas y creativas gracias al encuentro con el otro.

De hecho, la civilización europea es también fruto de encuentros seculares, aunque no siempre fáciles. Basta pensar en la presencia de la cultura árabe en la península ibérica, o en la proyección del “Viejo Continente” hacia el “Nuevo Mundo”, que generó, a veces de manera dolorosa, síntesis inéditas en el continente americano.

Para entender esta larga historia, sin embargo, no se puede omitir a otro padre de Europa: san Benito, que san Pablo VI proclamó patrono de Europa en 1964, llamándolo «mensajero de paz, realizador de unión, maestro de civilización».

La ayuda a los pobres, a los enfermos y a los ancianos; la educación de los niños y las universidades; los hospitales y la medicina; la arquitectura y la ingeniería; el desarrollo de las ciencias; el derecho y la organización de las ciudades y de los propios estados: ¡tantos ámbitos, en Europa, han sido profundamente influenciados por san Benito y sus monjes!

Sin este acervo monástico, la civilización europea, tal como la conocemos, no existiría. Aquí, en Metz, gracias a la obra, entre otras, de san Crodegango, se respiraba un espíritu benedictino de fraternidad, comunión y vida compartida. Desde aquí, el canto gregoriano se difundió en los territorios carolingios, trayendo armonía y belleza a todo el continente.

Otro padre fundador de la Europa contemporánea, Alcide De Gasperi, le hace eco al acentuar el “legado común europeo”, es decir “esa moral unitaria que exalta la figura y la responsabilidad de la persona humana con su espíritu de fraternidad evangélica, con su respeto por el derecho heredado de los antiguos, con su aprecio por la belleza perfeccionado a lo largo de los siglos, con su búsqueda de la verdad y la justicia agudizada por una experiencia milenaria”.

En lugar de ser un criterio confesional exclusivo, la referencia a la deuda de la cultura europea con el cristianismo permite comprender mejor hasta qué punto la apertura a lo trascendente es siempre una dimensión constitutiva de la persona humana y una fuente viva de civilización.

A este respecto, el artículo 17 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea reviste gran importancia. Promueve «un diálogo abierto, transparente y regular» con las Iglesias, siempre en el respeto y sin prejuicio del «estatuto reconocido en los Estados miembros».

La laicidad que rige la vida de los estados no sólo implica el carácter aconfesional de las instituciones civiles, sino que presupone una verdadera colaboración entre las partes, así como el respeto, por parte de las autoridades estatales y comunitarias, de la autonomía de las Iglesias y la promoción de su libertad de organización, de expresión y de culto.

Se trata de remontarse a la fuente de los valores que constituyen el fundamento de la convivencia civil, es decir, a «los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona, así como la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de Derecho» (Tratado de la Unión Europea, Preámbulo).

En el presente contexto multicultural, la afirmación de la universalidad de estos valores, que es esencial para su supervivencia, pasa también por un redescubrimiento de las propias raíces y por la apertura al diálogo con el otro.

Se trata de una necesidad social y política para redescubrir el papel central de la persona humana y dar un significado real a palabras como libertad, democracia, paz y unidad. Para ello, resulta muy valiosa la invitación del Papa Francisco a apreciar la complejidad de la realidad europea en toda la riqueza de sus tradiciones y sensibilidades, acentuando «el reto de una armonía constructiva, libre de hegemonías».

Este doble movimiento, de redescubrimiento y diálogo, permitirá también encontrar un justo equilibrio entre los derechos mismos, así como entre los derechos y los deberes porque ―como recordaba el mismo Papa Francisco― el «concepto de derecho ya no se asocia al de deber, igualmente esencial y complementario, de modo que se afirman los derechos del individuo sin tener en cuenta que cada ser humano está unido a un contexto social, en el cual sus derechos y deberes están conectados a los de los demás y al bien común de la sociedad misma».

De hecho, la Europa contemporánea se enfrenta a una nueva etapa en su larga historia de encuentros, con la llegada al continente de tantos hombres y mujeres que huyen de zonas de guerra y persecución, o que buscan una mejora de vida lejos de la pobreza y la miseria.

Como dije durante mi reciente visita a las Islas Canarias, en España: «La dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra» (Encuentro con las realidades de acogida de los migrantes, 11 junio 2026).

Todo esto, sin embargo, no sería suficiente: acoger a una persona significa integrarla como en la propia familia, ofreciéndole la posibilidad de desarrollar sus talentos, sus capacidades y sensibilidades, pero también de entrar en el espíritu de la casa que la acoge. Hay que captar el alcance histórico de lo que está sucediendo, es decir, un encuentro sin precedentes entre pueblos y culturas que pide un redescubrimiento creativo de nuestras raíces y, al mismo tiempo, una escucha atenta del otro.

La universalidad de los valores fundacionales de Europa nos asegura que este diálogo es posible y que podrá dar una base sólida a nuestras sociedades, permitiendo trabajar de manera más eficaz por la paz y por un mundo reconciliado.

Esta lucidez inspiró a hombres como Schuman a superar la oposición entre las identidades culturales y dar vida a las instituciones europeas, al final de la terrible tragedia de la Segunda Guerra Mundial, mostrando lo grande que es el mal causado por el hombre cuando piensa que no tiene obstáculos en el ejercicio de su poder.

Robert Schuman, conoció fronteras en continua evolución, contribuyó a sentar las bases de una Europa consciente de la urgencia de derribar los muros que la desgarraban. Su formación cristiana le educó en el valor de la igualdad, sin distinción de raza o clase social, y le enseñó la dignidad del trabajo.

La sucesión de diversas soberanías nacionales le inculcó la importancia del derecho internacional y el valor de la palabra dada. Habiendo crecido en un contexto donde el orgullo y la venganza parecían prevalecer, Schuman se comprometió con la paz y la hermandad entre los pueblos que, después de haber luchado durante mucho tiempo, finalmente reconocieron que se necesitaban mutuamente.

En consecuencia, ¿cuáles son las enseñanzas de Robert Schuman para la Europa y el mundo de hoy? En primer lugar, un profundo deseo de paz.

Lamentablemente, también en Europa, en esta época ha reaparecido la guerra: una nueva «inútil masacre» que cada día causa innumerables víctimas civiles.

Y aún hoy, como en 1950, las palabras contenidas en la Declaración Schuman siguen siendo actuales: «La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas». Es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz.

Sin duda, la búsqueda de la paz en Europa, al igual que en el resto del mundo, no debe confundirse con un irenismo ingenuo. Por el contrario, las palabras de Schuman son más vigentes que nunca: «La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan».

Sin embargo, hay que tener cuidado con la ilusión del rearme. «No es casual que los repetidos llamamientos a incrementar el gasto militar y las decisiones que esto conlleva sean presentados por muchos gobernantes con la justificación del peligro respecto a los otros» ( Mensaje para la LIX Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2026). Favorecer la paz es una obra activa.

Hoy, la pregunta es si realmente estamos haciendo “esfuerzos creativos” para promover la paz en el mundo, o si simplemente estamos tratando de “detener la hemorragia de la guerra” y prepararnos mejor para las que suponemos que todavía están por venir.

La Europa de Schuman es un continente en el que se prefiere el diálogo a la lucha armada; en el que se ponen en común los recursos para que «cualquier guerra […] no sólo resulte impensable, sino materialmente imposible».

Según Schuman, Europa se basa en el respeto al derecho internacional que, a diferencia de las legislaciones nacionales, no puede ser impuesto a la fuerza por un estado, sino que se fundamenta en el principio universalmente reconocido pacta sunt servanda.

Este principio se conserva celosamente en la legislación específica de esta región, que también abarca las relaciones entre el estado y la Iglesia católica sobre la base del Concordato de 1801 entre la Santa Sede y Francia, aún vigente.

El derecho internacional y el multilateralismo hacen hincapié en la igualdad efectiva de los estados en sus relaciones mutuas y constituyen el mejor antídoto contra la voluntad de dominación, que es la raíz de todo conflicto. Hoy en día, las relaciones humanas y entre los estados se vuelven cada vez más bárbaras.

Se menosprecia el valor de la palabra dada; y se presume más bien la mentira y el engaño. Europa puede poner fin a esta espiral gracias al respeto por el otro, que ha sabido cultivar y preservar, pues ha demostrado ampliamente, en los últimos ochenta años, que es posible hacer valer opiniones, reivindicaciones e intereses divergentes, encontrándose en lugar de enfrentarse.

Schuman nos recuerda que siempre hemos de ser realistas y valientes: «Europa ―afirmaba― no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho».

Nunca debemos perder la fe en nuestra capacidad de progresar, aunque los pasos que demos sean a veces pequeños y casi imperceptibles. La exigencia moderna de “tenerlo todo, ya” no se ajusta a la historia y la cultura europeas, las cuales, por el contrario, enseñan el valor del tiempo y de la paciencia. Sólo con pequeños pasos se puede dar vida a esta solidaridad concreta, que implica que nadie se sienta abandonado u olvidado.

Compartiendo estas reflexiones, pienso ante todo en los jóvenes, llamados a construir la Europa de hoy y del mañana. Como observó Schuman: «Que esta idea de una Europa reconciliada, unida y fuerte sea, a partir de ahora, la consigna para las jóvenes generaciones deseosas de servir a una humanidad liberada al fin del odio y del miedo y que, después de desgarramientos demasiado largos, aprende nuevamente la fraternidad cristiana».

A los jóvenes les digo: tengan el valor de vivir de manera responsable la misión de construir la paz, en su corazón, en sus relaciones, en su familia, en las escuelas y universidades, en la vida de sus ciudades, de sus pueblos y de toda Europa.

No se sometan a la lógica de la violencia y la opresión.

¡Amen la vida en cada momento y no le teman al futuro!

No tengan miedo de formar una familia, de tener hijos, de defender la dignidad de cada persona, desde el primer instante en el vientre de la madre hasta su último aliento.

No tengan miedo de trabajar incansablemente al servicio del bien de sus comunidades, incluso a través del compromiso político.

¡Sean artífices de comunidad!

Y junto a ustedes, Europa, firmemente arraigada, seguirá floreciendo e inspirando al mundo entero.

Que Dios los sostenga en estas decisiones y que bendiga y proteja a toda Europa.

 

Fuente: ACI Prensa
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Hoy 29 de septiembre celebramos la Fiesta de los queridos Santos Arcangeles San Miguel, San Gabriel, y San Rafael

Hoy 29 de septiembre celebramos la Fiesta de los queridos Santos Arcangeles San Miguel, San Gabriel, y San Rafael

 

Buenos Aires, martes 29 de septiembre (PR/26) .- El 29 de septiembre se celebra a los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, los cuales aparecen en la Biblia con misiones importantes de Dios.

Cada 29 de septiembre, la tradición cristiana conmemora a los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, mensajeros celestiales de Dios que desempeñan papeles fundamentales en las Sagradas Escrituras.

Cada uno posee una misión particular asignada por la Providencia y un nombre cargado de un profundo sentido espiritual y teológico que refleja su cercanía con el Creador.

 

 

  
Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel: El defensor de la fe

El nombre San Miguel proviene del hebreo Mij-ha-el, que se traduce como «¿Quién como Dios?». Es reconocido bíblicamente como el gran príncipe de los ejércitos celestiales y el líder de los ángeles en la batalla espiritual contra las fuerzas del mal, siendo tradicionalmente representado venciendo al dragón.

Su figura evoca la defensa inquebrantable de la fe, la protección contra las acechanzas del maligno y el auxilio en la hora de la muerte. Entre las expresiones devocionales más destacadas dedicadas a su figura figuran la tradicional Oración a San Miguel Arcángel, las potentes Oraciones de León XIII por la Iglesia, el solemne Rosario de San Miguel o Corona Angélica y los devotos Gozos a San Miguel.

San Rafael Arcángel: Medicina de Dios y guía de caminantes

El nombre San Rafael significa «Medicina de Dios» o «Dios cura», haciendo honor a su papel primordial como consolador y sanador de los dolores humanos.

Su historia se narra con especial detalle en el Libro de Tobías, donde acompaña, protege y guía providencialmente al joven Tobías en su travesía, además de curar la ceguera de su padre Tobit y asistir en la liberación y matrimonio de Sara.

Es invocado universalmente como el patrono de los viajeros, de los enfermos, de los médicos y de los novios, siendo la Oración a San Rafael el canal principal para solicitar su valiosa intercesión y guía en los momentos de mayor vulnerabilidad física o espiritual.

San Gabriel Arcángel: El mensajero de la Encarnación

El nombre San Gabriel significa «Fortaleza de Dios» o «Dios es mi potencia». Las Escrituras lo presentan como el mensajero divino por excelencia, encargado de anunciar los planes más trascendentales para la historia de la salvación humana.

Es célebre por sus apariciones en el Antiguo Testamento ante el profeta Daniel y, de manera muy especial, en el Nuevo Testamento, donde anuncia al sacerdote Zacarías el nacimiento de Juan el Bautista y, de forma cumbre, realiza la Anunciación a la Virgen María sobre la Encarnación del Hijo de Dios.

Su presencia resalta la cercanía del mensaje divino y la fuerza que Dios otorga a quienes cumplen su voluntad.

 

 

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Fuente: Aciprensa
“ Sí. Él nos conoce, ¿le conocemos nosotros? ”

“ Sí. Él nos conoce, ¿le conocemos nosotros? ”

Escuchemos que Jesús nos dice, -enlazando con el apocalipsis de Daniel-, que veremos el cielo abierto y miríadas de ángeles subiendo y bajando sobre el Hijo de Hombre.

 

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,47-51

 

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».

Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».

Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».

Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».

Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

 

 

Palabra del Señor

 

 

Cancion   Hay ángeles volando en este lugar     https://www.youtube.com/watch?v=XAI1LSdO6Fc&list=RDXAI1LSdO6Fc&start_radio=1
León XIV en Lourdes: La Iglesia debe sanar sus heridas, infidelidades y errores dolorosos

León XIV en Lourdes: La Iglesia debe sanar sus heridas, infidelidades y errores dolorosos

Francia, lunes 28 septiembre (PR/26) — El Papa León XIV hizo este domingo, en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, un firme llamado a abandonar el pecado y los errores dentro de la Iglesia, e invitó a todos a arrepentirse y hacer penitencia.

El llamado de María a la conversión en su mensaje a Santa Bernardita “también atañe a la propia Iglesia en su peregrinación terrena. Debe tener el valor de comenzar por sí misma”, dijo durante la Misa del 27 de septiembre.

“Para sanar las heridas profundas, las infidelidades y los errores dolorosos que han ocurrido en su seno, debemos ponernos humildemente bajo la mirada purificadora del Señor. Reconocer nuestras propias faltas es esencial para nuestro crecimiento espiritual”, dijo el Pontífice.

León XIV se reunió más tarde este domingo con siete víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en Francia.

Lourdes es un lugar especialmente significativo para ese encuentro privado, pues se encuentra entre los primeros santuarios que cubrieron las obras del P. Marko Rupnik, acusado de abusos sexuales y actualmente sometido a juicio en el Vaticano.

Los mosaicos de Rupnik que decoran la fachada de la Basílica del Rosario fueron cubiertos antes de la visita de León XIV y permanecerán así por tiempo indefinido, según el obispo local.

La Misa en la Pradera

Peregrinos de Francia y de todo el mundo se congregaron en la ladera cubierta de hierba y a lo largo de las calles del santuario. Algunos agitaban banderas o sostenían estandartes con imágenes sagradas. Varios peregrinos llegaron en sillas de ruedas. Según el Vaticano, unas 150.000 personas asistieron a la Misa.

El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes es uno de los santuarios católicos más visitados del mundo. Fue construido en el lugar donde la Virgen María se apareció a Santa Bernardita en 1858. Lo visitan especialmente personas enfermas, que acuden a bañarse con el agua de su manantial, a la que se atribuyen propiedades curativas, o a beberla.

Jesús, dijo, es muy directo al llamar al arrepentimiento: “Como nos dice San Lucas: ‘Si no se arrepienten, todos perecerán’. Pero también amplía nuestro horizonte más allá de esta vida terrena, hacia el horizonte de la vida eterna”.

“¿Acaso la Virgen María no le dijo a Santa Bernardita: ‘No te prometo que serás feliz en este mundo, sino en el otro’?”, dijo León XIV.

El Papa señaló que podemos olvidar esto con frecuencia en una época y una sociedad centradas en el progreso y el bienestar material.

Jesús ya nos ha obtenido la vida eterna mediante su sacrificio, prosiguió, pero “el obstáculo para la gracia y la vida eterna —el único obstáculo para este amor— es el pecado”.

El Santo Padre llamó a todos a hacer penitencia, un acto de amor a Dios y a nuestros hermanos y hermanas “que no escuchan este llamado a la conversión y cuyos pecados los conducen hacia la muerte”.

“Queremos reparar las heridas que nuestros pecados han causado” al corazón de Dios, dijo.

Dirigiéndose a las numerosas personas enfermas, ancianas y con discapacidad presentes en la Misa, León XIV afirmó que su sufrimiento, si se vive con “espíritu de ofrenda”, puede participar “en la obra redentora que el mundo tanto necesita”.

“De este modo, ustedes están verdaderamente en el corazón de la Iglesia, y su papel es insustituible”, afirmó.

 

 

Hoy es el último día del Papa León XIV en Francia: encuentro interreligioso y Misa en Metz

El Papa León XIV visita el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes el 27 de septiembre de 2026. | Crédito: Vatican Media.

La agenda del Papa León XIV en Metz, última escala de su viaje a Francia, incluye un encuentro interreligioso, otro sobre la paz y la unidad de Europa y una Misa en la Catedral de San Esteban.

  • Metz es la tercera y última etapa del viaje papal, después de París y Lourdes.
  • Los encuentros de Metz se celebran en espacios que llevan el nombre de Robert Schuman, pionero de la integración europea.
  • La Misa en la Catedral de San Esteban es la tercera del viaje, tras las celebradas en París y Lourdes, y precede al regreso del Papa a Roma.

 

Y si quiere saber más sobre la estadía del pontífice en Lourdes, ingrese aquí: https://www.aciprensa.com/noticias/128719/viaje-del-papa-leon-xiv-a-francia

 

León XIV en  la marcha de las antorchas en Lourdes con los peregrinos

 

 

Fuente: ACI Prensa

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Hoy celebramos a San Wenceslao, quien se santificó en medio de las conspiraciones políticas

Hoy celebramos a San Wenceslao, quien se santificó en medio de las conspiraciones políticas

San Wenceslao de Bohemia, soberano justo y santo mártir, es recordado cada 28 de septiembre por su defensa del cristianismo y su gobierno inspirado en el Evangelio, enfrentando conspiraciones políticas con fe y justicia.

 

Buenos Aires, lunes 28 septiemb re (PR/26) — Cada 28 de septiembre la Iglesia celebra a San Wenceslao de Bohemia (907-935), soberano checo que evangelizó a su pueblo y se convirtió en gran defensor del cristianismo.

Gobernó con virtud y justicia, modificó el sistema judicial de su nación y, entre otras reformas inspiradas en el Evangelio, puso límites a las condenas, especialmente a aquellas relativas a la pena capital o a la tortura.

Dice de él el Martirologio romano: “Fue severo consigo, pacífico en la administración del reino y misericordioso para con los pobres, redimiendo para ser bautizados a esclavos paganos que estaban en Praga para ser vendidos”.

Nieto de una santa

Wenceslao nació en Stochov en 907, en la región histórica de Bohemia, hoy parte de República Checa (antes Checoslovaquia). Vivió durante las primeras décadas del siglo X. Fue hijo de Bratislao I de Bohemia y de la reina Drahomira. Su abuela, Santa Ludmila (860-921), esposa del primer duque cristiano de Bohemia, fue quien se encargó de su educación y le enseñó a amar y servir a Dios.

De joven, Wenceslao perdió a su padre de manera inesperada, lo que precipitó que su madre, Drahomira, asumiera el poder. Una vez instalada en el trono, la nueva reina empezó a gobernar en contra de la Iglesia y de los cristianos de la nación.

Ciertamente, la mayoría de los nobles de Bohemia la apoyaba, pues detestaban lo que consideraban una religión foránea, contraria a sus tradiciones. Wenceslao entonces buscó refugio con su abuela Ludmila.

 

Santo en medio de las conspiraciones políticas

Drahomira, madre de Wenceslao gobernó con mano de hierro y sumió al ducado en la miseria moral. Dada la situación, Ludmila persuade a Wenceslao de que recupere el poder que legítimamente le correspondía y detenga el hostigamiento en contra de los cristianos. Apenas se enteró de esto la reina Drahomira, organizó una conspiración para asesinar a su suegra. La orden de matarla portaba cierto detalle: Ludmila debía ser estrangulada.

Providencialmente, antes de que el crimen fuera consumado, el descontento generalizado entre el pueblo forzó a la reina a abandonar el trono. Así, Wenceslao encontró el camino limpio para ser proclamado rey con el apoyo popular.

En los meses siguientes, Wenceslao, a pesar de su juventud, encaró con prudencia la división entre sus súbditos. Gobernó con un elevado sentido de la justicia y firmeza, pero con claros gestos de misericordia. Mientras él ocupó el trono, impulsó una serie de reformas para fortalecer la paz y la unidad de su reino, reformas inspiradas en principios morales extraídos del Evangelio.

Víctima de la ambición desmedida por el poder

Lamentablemente, Boleslao, hermano de Wenceslao, ambicionaba el poder, así que conspiró arteramente en contra del buen gobernante. Aprovechando la realización de las festividades de Bohemia y el descuido de la guardia a consecuencia del ambiente festivo, se presentó en el aposento de su hermano y lo asesinó de una puñalada.

El Martirologio posee un relato diferente sobre su muerte: “Después de sufrir muchas dificultades en gobernar a sus súbditos y formarles en la fe, traicionado por su hermano Boleslao fue asesinado por sicarios en la iglesia de Stara Boleslav, en Bohemia (929/935)”.

Tres años más tarde, el mismo Boleslao, a quién después de su traición apodaban “el cruel”, se arrepintió de su crimen y mandó trasladar los restos de Wenceslao a la catedral de San Vito.

 

Un gobernante amado por su pueblo

El pueblo proclamó al rey asesinado “mártir de la fe”. Y es que en Bohemia -y fuera de ella- todos reconocían la piedad y profunda espiritualidad de Wenceslao. El rey había hecho de la corona un puesto para servir y no para servirse. Muy pronto, su tumba se convertiría en lugar de peregrinación.

San Wenceslao es por antonomasia el patrón de Bohemia, por lo que su patronazgo es reconocido hoy tanto por la República Checa como por Eslovaquia.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
“El que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado

“El que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado

La providencia divina y la prueba de la fe se entrelazan en la figura de Job, mientras Jesús enseña a sus discípulos que la verdadera grandeza en el Reino se manifiesta en la sencillez y el servicio al hermano.

 

 

 

 

Primera lectura

Lectura del libro de Job 1, 6-22

 

Un día los hijos de Dios se presentaron ante el Señor; entre ellos apareció también Satán.

El Señor preguntó a Satán:
«¿De dónde vienes?».

Satán respondió al Señor:
«De dar vueltas por la tierra; de andar por ella».

El Señor añadió:
«¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, que teme a Dios y vive apartado del mal».

Satán contestó al Señor:
«¿Y crees que Job teme a Dios de balde? ¿No has levantado tú mismo una valla en torno a él, su hogar y todo lo suyo? Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se extienden por el país. Extiende tu mano y daña sus bienes y ¡ya verás cómo te maldice en la cara!».

El Señor respondió a Satán:
«Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él ni lo toques».

Satán abandonó la presencia del Señor.

Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job con esta noticia:
«Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado, cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Solo yo pude escapar para contártelo».

No había acabado este de hablar, cuando llegó otro con esta noticia:
«Ha caído un rayo del cielo que ha quemado y consumido a las ovejas y a los pastores. Solo yo pude escapar para contártelo».

No había acabado este de hablar, cuando llegó otro con esta noticia:
«Una banda de caldeos, divididos en tres grupos, se ha echado sobre los camellos y se los ha llevado, después de apuñalar a los mozos. Solo yo pude escapar para contártelo».

No había acabado este de hablar, cuando llegó otro con esta noticia:
«Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó sobre los jóvenes y los mató. Solo yo pude escapar para contártelo».

Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo:
«Desnudo salí de! vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor».

A pesar de todo esto, Job no pecó ni protestó contra Dios.

 

Salmo de hoy

Salmo 16, 1. 2-3. 6-7 R/. Inclina el oído y escucha mis palabras

 

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.
Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche;
aunque me pruebes al fuego,
no encontrarás malicia en mí. R/.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 46-50

 

En aquel tiempo, se suscitó entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante.

Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo:
«El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante».

Entonces Juan tomó la palabra y dijo:
«Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros».

Jesús le respondió:
«No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

“El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor”

El libro de Job intenta esclarecer una cuestión fundamental de la vida. No es otra que la de convencernos, desde la fe, que la providencia de Dios se ocupa siempre de las realidades humanas. Dios gobierna lo creado y su providencia va rigiendo nuestro peregrinar, sin que falte a nadie y, desde luego, respetando la libertad de cada uno. La existencia de la providencia divina descarta del horizonte de los creyentes la casualidad, el destino, o el azar.

En estos versículos del comienzo se encuentra al personaje Job, feliz por los cuatro costados. Tiene buena salud, es dichoso por la familia de la que disfruta, buen servicio, posesiones, comercio, camellos, diversidad de ganado. Además, no puede dudarse de que era un hombre justo porque, de tal extremo, se encargó el propio Dios de certificarlo ante sus hijos, entre los que se hallaba Satán, el jefe de los ángeles rebeldes caídos en desgracia.

Sin embargo, Satán puso en duda que Job fuera verdaderamente santo. Lo era porque todo lo tenía a pedir de boca. No necesitaba aspirar a mayor dicha. Dios permitió que fuera puesto a prueba por los envidiosos de la condición de los humanos abiertos y ajustados a la voluntad de Dios, como lo era el protagonista del libro.

En un abrir y cerrar de ojos Job fue despojado de todo y hasta su mujer y amigos trataron de echarlo abajo, pero él desde el principio se mantiene firme y pronunció las palabras que encabezan este párrafo: El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor. Aunque en los siguientes días se irá caminando hacia el desenlace del drama, puede avanzarse que la tesis se mantiene firme: las cosas humanas se rigen por la providencia divina que siempre muestra y ayuda a mantenerse en el camino del bien abierto a la trascendencia.

Jesús conoce los pensamientos de los corazones

Los discípulos de Jesús en los comienzos de la vida pública del Señor, con sus preguntas, actitudes y aspiraciones abrieron siempre una senda que servirá a los creyentes en su aprendizaje, tanto si acertaban en la asimilación de la doctrina del Maestro, como si erraban y merecieran una rectificación. Esto último es lo que nos sirve hoy.

Pensaban que en el reino de Dios tenía que haber unos destinados a servir y otros beneficiarios de la servidumbre de los demás. Lo que les cabía en la cabeza era que hubiera una escala de poder, de importancia, de prestigio para acaparar la sumisión de los empleados. Pero la respuesta de Jesús frente a los que discutían sobre quién era el más importante entre ellos se plasmó en una escena bien gráfica: la de un niño que colocó y quiso resaltar en él su pequeñez, menudencia, y todavía insignificancia en la sociedad.

En el reino de los cielos hay cabida para los servidores, aunque sirvan al que tenga el menor relieve. Ahora bien, la asistencia que reclama a la totalidad de las personas ha de ser consciente de que en el otro se acoge al mismo Cristo y en Cristo al que le ha enviado, es decir, a Dios.

En otras palabras, el más importante en el reino de los cielos será el que con mayor grado de caridad haya amado en la tierra a Dios y a sus semejantes, aunque sean «tan pequeños» como los niños.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia, España)
Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.
Fuente: Dominicos.org