“ Jesús salió al monte a orar ”

“ Jesús salió al monte a orar ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 12-19

 

En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

 

 

 

Palabra del Señor
Hoy 27 de octubre se celebra la fiesta de San Odrano, abad y fundador

Hoy 27 de octubre se celebra la fiesta de San Odrano, abad y fundador

Cada 27 de octubre se celebra la fiesta de San Odrano (Odran u Odhran), llamado el “noble y sin mancha”, abad de Meath (Irlanda) y fundador de Lattreagh, quien vivió entre los siglos V y VI.

Buenos Aires, martes 27 de octubre (PR/26) .- Cada 27 de octubre se celebra la fiesta de San Odrano (Odran u Odhran), llamado el “noble y sin mancha”, abad de Meath (Irlanda) y fundador de Lattreagh, quien vivió entre los siglos V y VI.

Odrano fue uno de los doce que partieron de Loch Foyle a Iona junto a San Colomba (521-597) -patrono de los escoceses-. Iona es una isla pequeña al oeste de Escocia, donde se construyó un monasterio y desde donde se inició la evangelización del pueblo escoces.

La tradición señala que Odrano, poco después de desembarcar en la isla, sintió que su muerte estaba próxima y dijo: «Voy a ser el primer cristiano que muera en esta región”. A lo que San Colomba replicó: «Yo te aseguro que irás al Reino de los Cielos y te prometo que nadie conseguirá una gracia en mi sepulcro sin habértela pedido a tí también». Como San Colomba no quería ver morir a su amigo, le dio inmediatamente la bendición y salió de la casa.

Se hallaba Colomba paseando en el patio, cuando de repente miró hacia el cielo. Sus acompañantes le preguntaron qué miraba, y Colomba repuso que veía la batalla que se libraba en el aire entre los buenos y los malos espíritus. Agregó que también veía a los Ángeles que llevaban triunfalmente el alma de San Odrano al cielo.

Así pues, San Odrano fue el primero de los monjes irlandeses que murió y fue sepultado en Iona (su muerte está registrada en el año 548). El sitio de su sepultura, que se halla en el único cementerio de la isla, se llama “Reilig Orain”.

Se dice que el santo fundó el monasterio de Leitrioch Odrain (Latteragh de Tipperary). Aunque es poco lo que sabemos sobre él, se le celebra como obispo en toda Irlanda.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: EWTN News
“ El fermento ”

“ El fermento ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 18-21

 

En aquel tiempo, decía Jesús:
«¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?

Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».

Y dijo de nuevo:
«¿A qué compararé el reino de Dios?

Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».

 

 

Palabra del Señor
El camino de la fe entre las cumbres y el silencio de la montaña

El camino de la fe entre las cumbres y el silencio de la montaña

 

A sus 24 años, Isaure recorre los senderos sola pero acompañada por la espiritualidad, descubriendo en el esfuerzo físico, el asombro y la vulnerabilidad una profunda conexión personal con Dios.

 

 

 

Buenos Aires, lunes 26 octubre (PR/26)– Isaure tiene 24 años, estudia psicología en Bruselas y lleva la pasión por las alturas grabada a fuego en su propia identidad.

Aunque su vida estuvo marcada por constantes viajes internacionales debido al trabajo de su padre, el llamado de las cumbres siempre terminó atrayéndola.

Ese profundo amor lo heredó de su madre, oriunda de la cordillera de los Pirineos en Europa, y de las vivencias en el chalet de sus abuelos.

 

 

Allí pasaba veranos inolvidables rodeada de naturaleza durante su infancia, hasta que a los 15 años recibió una noticia desgarradora: la venta del chalet familiar.

Con el paso del tiempo, la necesidad interior de regresar a las montañas se volvió cada vez más intensa e impostergable para su vida.

Durante una experiencia educativa Erasmus en Polonia, las majestuosas cordilleras del sur captaron por completo su atención y despertaron en ella un impulso definitivo de aventura.

 

Dios como compañero silencioso e inseparable en el camino

 

Emprender la travesía en soledad fue la decisión tomada, aunque en realidad nunca caminó sola por las pendientes, ya que la presencia divina siempre la acompaña.

Las Sagradas Escrituras mencionan frecuentemente la montaña, pero son los pasajes donde Jesús se acerca con dulzura los que conmueven profundamente su corazón.

Siente un apoyo especial al recordar la escena de los discípulos de Emaús, imaginando un sendero iluminado y sencillo donde Dios camina a su lado.

 

amigos

 

Esa imagen contrasta notablemente con la dura exigencia del senderismo de alta montaña, lo cual le produce una risa genuina al reflexionar sobre su experiencia.

En su cartera conserva siempre la oración a Pier Giorgio Frassati junto a la figura de Juan Pablo II, encomendándoles su seguridad antes de cada ascenso.

De este modo, las caminatas permitieron que su fe personal reavivara con renovada fuerza, volviendo ambos aspectos totalmente inseparables en su rutina diaria.

 

La fragilidad humana y las lecciones de las rutas de la vida

 

El silencio, la oración constante y la sensación de proximidad con lo sagrado constituyen la verdadera esencia espiritual de cada una de sus jornadas al aire libre.

A esta vivencia interior se suma una experiencia física intensa, donde la superación personal y la exigencia del cuerpo juegan un papel fundamental.

Ascender por pendientes empinadas le ha enseñado a reconocer su propia vulnerabilidad humana y a comprender los límites físicos que todos poseemos.

Comprendió que el ser humano depende del descanso adecuado, de la comida y del peso de la mochila, demostrando que no somos seres todopoderosos.

Esa toma de conciencia la impulsa a pedir ayuda y a confiarse plenamente a Dios cuando se encuentra aislada en medio de la inmensidad.

Para ella, los senderos montañosos simbolizan perfectamente las rutas de la vida, llenas de emociones diversas y momentos donde hay que soltar el control.

Adoptar la filosofía de dejarse llevar implica dar un salto de fe con la convicción de que asumir riesgos nos transforma profundamente.

 

Asombro ante la majestad de la naturaleza e interioridad

 

Al comenzar la mañana, le agrada iniciar la marcha muy temprano para contemplar cómo la luz ilumina lo que define como una catedral de roca.

Frente a panoramas de deslumbrante hermosura, suele cuestionarse por qué se le concede admirar semejante esplendor natural de manera tan desinteresada.

Son paisajes inmensos que sobrepasan la capacidad de asimilación inmediata, desafiando el entendimiento y sobrecogiendo el espíritu del caminante.

Allí radica el verdadero sentido de la aventura: transformar los esfuerzos, dudas y silencios en un verdadero camino interior hacia la trascendencia.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: es.aleteia.org
Hoy se celebra a San José Gregorio Hernández, el médico de los pobres

Hoy se celebra a San José Gregorio Hernández, el médico de los pobres

La Iglesia Católica celebra la festividad de San José Gregorio Hernández, el recordado «médico de los pobres». Su vida ejemplar combinó la excelencia científica, la docencia y una profunda entrega a los más necesitados.

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, lunes 26 octubre (PR/26) — Cada 26 de octubre la Iglesia Católica celebra a San José Gregorio Hernández, el “médico de los pobres”, que fue canonizado el 19 de octubre del 2025 por el Papa León XIV y se convirtió en el primer santo de Venezuela, canonizado junto a la madre Carmen Rendiles.

José Gregorio Hernández fue médico de profesión, y combinó la práctica con la investigación científica y la docencia universitaria. Se hizo miembro de la OFS (Orden Franciscana Seglar) como parte de un camino de discernimiento de los planes de Dios para su vida. Falleció a los 54 años, víctima de un accidente automovilístico.

Fue beatificado el 30 de abril de 2021 tras reconocerse el milagro de la niña Yaxury Solórzano Ortega. Sus restos se encuentran en la Iglesia Santuario de Nuestra Señora de La Candelaria en Caracas, capital de Venezuela.

¿Abogado o médico?

José Gregorio Hernández Cisneros nació el 26 de octubre de 1864 en el pequeño pueblo de Isnotú, Municipio de la Libertad, Distrito Betijoque, en el estado de Trujillo (Venezuela).

Fue el primero de seis hermanos, uno de los cuales murió a los 7 meses. José perdió a su madre muy pronto, cuando tenía 8 años. Su padre, un comerciante local de abarrotes, lo envió al colegio, donde empezó a mostrar su talento e inteligencia, al punto que el maestro de aula le sugirió que mandara a su hijo a estudiar a Caracas, la capital del país.

A los 13 años a José Gregorio le agradaba la idea de ser abogado, y así se lo comunicó a su padre, quien le sugirió que vaya por otro camino: la medicina. A partir de entonces, el chico asumió la idea como propia, como una pequeña epifanía de su vocación.

En Caracas ingresó al Colegio Villegas, propiedad de Guillermo Tell Villegas -político venezolano, tres veces presidente interino de Venezuela-, quien describió alguna vez a José Gregorio como “poco dado a jugar con sus compañeros”, uno de esos alumnos que “prefería pasar el tiempo libre en compañía de los libros».

 

Ser santo en la universidad

A los 17 años ingresó a la Universidad Central de Venezuela (UCV) a la carrera de medicina. Allí destacó entre sus compañeros llegando a ocupar el primer lugar de su promoción; y en ese puesto se graduó, como el primero de su clase. Ya por esos días escribía: “En el hombre el deber ser es la razón del derecho, de manera que el hombre tiene deberes, antes que tener derechos”.

Graduarse de médico (29 de junio de 1888) fue el capítulo final de un proceso formativo en el que José Gregorio había expandido con creces su talento: hablaba varios idiomas y conocía el latín y el hebreo; además había incursionado en la filosofía, la teología y la música -aprendió a tocar el piano y el violín-; y como si esto fuera poco, también aprendió el oficio de sastre.

El presidente de la Facultad de Medicina le ofreció entonces un consultorio en Caracas -una oportunidad que le hubiese permitido ganar mucho dinero y prestigio-, pero José Gregorio declinó la oferta porque entendía que su misión estaba con los suyos, en el pueblo donde nació, donde hacía falta lo mínimo para atender a su gente.

No había ni un médico ni la infraestructura que asegure salud a la población rural.

 

El gran profesional: siendo primero se hizo “último”

De vuelta en Isnotú, José Gregorio concretó su sueño de ponerse al servicio de la gente. Con su trabajó alivió a muchos.

Él mismo se hacía de las medicinas necesarias y consiguió recursos para mejorar la atención a su comunidad. Ese rol solidario acentuó su interés por conocer mejor las enfermedades y despertó su deseo de hacer investigación científica.

“El doctor del pueblo”, como se le empezaría a llamar, no regateaba nada a nadie y servía con total desprendimiento, sin cobrar a los pobres, viendo en cada uno de ellos al Señor sufriente.

El Dr. Hernández haría de Isnotú su centro de operaciones, desde el que viajó recorriendo las poblaciones aledañas de hasta tres estados (Trujillo, Mérida y Táchira).

De pronto, cuando menos lo esperaba, uno de sus maestros de la universidad lo recomendó nada menos que con el presidente de la República, Juan Pablo Rojas Paúl, para que fuera a Francia a estudiar medicina experimental y cooperara a su regreso en la modernización del sistema de salud de Venezuela.
En París, José Gregorio se codeó con los mejores médicos del momento y con la escuela y legado de Louis Pasteur, el famoso médico y microbiólogo francés.

El santo se especializó primero en microbiología y bacteriología, y luego se trasladó a Berlín (Alemania) para estudiar histología y patología. Así, enriquecido con la experiencia europea, regresó a Venezuela. Fue Hernández quien llevó consigo el primer microscopio a su país. Por otro lado, empieza a enseñar en su alma mater, la Universidad Central de Venezuela.

En esa casa de estudios se dedica a la formación de futuros médicos e investigadores. Su labor estaba inspirada en su fe en Dios y devoción a la Virgen María. Para él no había oposición entre su catolicismo y su trabajo científico, sino todo lo contrario

. José Gregorio combina la consulta, el laboratorio y la capilla, donde pasa tiempo rezando y participando de la Misa. Es en ese contexto que desde el 7 de diciembre de 1899 hace suyo el espíritu e ideales de San Francisco de Asís cuando es incorporado a la Orden Franciscana Seglar (OFS).

 

Señor, muéstranos tu voluntad

Las profundas convicciones religiosas de José Gregorio Hernández lo llevaron a considerar seriamente la vida religiosa en varias etapas de su vida. De hecho, hay algunos periodos en los que su trabajo profesional se vio “interrumpido”: primero quiere ser monje cartujo -viajó a Italia en 1908 con ese propósito e ingresa al monasterio de la Farneta-, pero sus superiores lo enviaron de regreso a Venezuela cuando el “hermano Marcelo” -nombre que adoptó – cae enfermo y requiere de un prolongado tratamiento.

De retorno a su país, unos diez meses después, es recibido en el seminario Santa Rosa de Lima, hasta que, totalmente recuperado, tres años más tarde, enrumba a Roma para completar los estudios de teología, con la idea de regresar a la cartuja. Lamentablemente volvió a enfermar y decide emprender retorno de nuevo a su patria.

Tras estos intentos frustrados y viendo que las puertas se volvían a abrir para continuar su servicio a los más pobres como médico, retoma su carrera como investigador y docente a tiempo completo. Así continuaría, consagrado al servicio al prójimo hasta el último de sus días.

El día final

El 29 de junio de 1919 el Dr. José Gregorio Hernández salió de urgencia a atender a una mujer enferma. Tristemente nunca llegó pues fue atropellado en el camino por un joven que conducía un automóvil.

El médico golpeó violentamente el suelo y su cráneo dio con el borde de la acera. Fue asistido y llevado a emergencias del hospital, pero poco se pudo hacer, pues sus lesiones eran muy graves. Recibió los santos óleos de manos del capellán del hospital mientras los médicos se limitaron a certificar su fallecimiento. Tenía 54 años.

Ese día, la Madre Candelaria de San José (1863-1940), beata venezolana, se encontraba en el mismo hospital, recuperándose de una operación. Como le fue comunicada la noticia del accidente del Dr. Hernández, ella permaneció en oración por él mientras este recibía las últimas atenciones médicas y espirituales.

 

Primicias Rurales
Fuente: EWTN
“Jesús la vió y la llamó”

“Jesús la vió y la llamó”

Jesús libera a una mujer encorvada en sábado, desafiando las normas rígidas para devolverle su dignidad y salud. Un llamado del Evangelio a vivir el amor, la compasión y la misericordia.

 

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 32 — 5, 8

 

Hermanos:
Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.
De la fornicación, la impureza, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de los santos. Tampoco vulgaridades, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de lugar. Lo vuestro es alabar a Dios. Tened entendido que nadie que se da a la fornicación, a la impureza, o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Que nadie os engañe con argumentos falaces; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos. Antes sí erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor.

 

Salmo de hoy

Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6 R/ Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos

 

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 10-17

 

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.

Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.

Al verla, Jesús la llamó y le dijo:

«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».

Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:

«Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».

Pero el Señor le respondió y dijo:

«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».

Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

 

Reflexión del Evangelio de hoy

“Sed imitadores de Dios”

 

Las palabras de San Pablo nos invitan a descubrir que la santidad comienza en las cosas pequeñas: en nuestra manera de hablar, de tratar a los demás y de saber perdonar. Ser cristiano hoy no consiste solamente en creer en Dios, sino en dejar que Dios transforme nuestra manera de vivir.

Por eso, San Pablo dirige estas palabras a la comunidad: «Sed imitadores de Dios, como hijos muy amados». Antes de pedirnos algo, Dios nos recuerda que somos hijos muy amados. La caridad no nace del miedo, sino de la conciencia de sabernos amados. Y quien se sabe amado aprende, poco a poco, a amar a los demás.

Pablo nos pide que seamos bondadosos y compasivos. Porque, muchas veces, lo que mas transforma una vida no son los grandes discursos, sino una palabra que acoge, un silencio que evita herir, un perdón que interrumpe el ciclo del resentimiento.

Después, nos deja también una imagen luminosa: «Antes eráis tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor». Esto no significa que no tengamos sombras, fragilidades o contradicciones. Significa que no estamos condenados a vivir en ellas. La luz de Cristo sigue abriendo caminos dentro de nosotros.

Quizá la verdadera conversión consista precisamente en esto: permitir que la luz de Dios alcance aquellos lugares del corazón donde todavía nos resistimos al amor.

¿Qué palabras, actitudes o resentimientos necesito abandonar para que la luz de Cristo brille con más fuerza a través de mi vida?

 

“Mujer, quedas libre de tu enfermedad”

Lucas nos presenta a una mujer que lleva dieciocho anos encorvada, incapaz de levantar la mirada y el mismo evangelista dice que Jesús la ve, la llama y la devuelve a su dignidad. Antes de que ella le pida nada, Jesús ya se ha detenido ante su sufrimiento. Nuestro Dios no mira nuestras enfermedades – del cuerpo o del alma – con indiferencia, sino que se acerca, toca y libera.

Sin embargo, el Evangelio nos presenta algo profundamente humano en este gesto de Jesús. Jesús no ve solamente una enfermedad, sino una mujer, una persona, una hija. Allí donde los demás ven una norma a defender, Él descubre una persona que necesita ser amada.

También la primera lectura nos invitaba a ser bondadosos, compasivos y a caminar como hijos de la luz. Ahora comprendemos mejor qué significa ser luz es aprender a mirar como Jesús, reconocer la dignidad del otro y no permitir que nuestras normas, prejuicios o indiferencias pesen más que su sufrimiento.

Quizá también nosotros caminamos encorvados por dentro: por el miedo, por las culpas, por un pecado recurrente, por las palabras o acciones que no podemos olvidar. Cristo no viene a reprochar nuestra postura, sino a ofrecer la posibilidad de alzar la mira y recobrar dignidad.

La mujer, una vez liberada, glorifica a Dios, porque cuando alguien nos ayuda a levantarnos, la esperanza vuelve a tener rostro.

¿A quién necesito mirar hoy con los ojos de Jesús para ayudarle a recuperar la dignidad, la esperanza y la alegría de vivir?

 

Fr. Jose Manuel Silva

Fr. Jose Manuel Silva
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)
Nací en Perosinho, un pueblo de Vila Nova de Gaia, en Portugal, en 1992. Tomé el hábito en Sevilla, en 2014. Terminada la licencia en Teología (Universidad Catolica Portuguesa – Lisboa), fui destinado al Convento de Cristo-Rei, en Oporto en 2019. Colaboré, como Promotor, en vários proyectos de la Pastoral Vocacional, Juvenil y Universitaria. En 2026, fui destinado al Convento de San Pablo y San Gregorio de Valladolid y actualmente a Sevilla donde soy Vicario Parroquial de San Jacinto.