“ Desde ahora serás pescador de hombres ”

“ Desde ahora serás pescador de hombres ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11

 

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.

Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 

 

Palabra del Señor

“Se puso a servirles”

“Se puso a servirles”

La lectura de la liturgia diaria aborda la madurez espiritual en la comunidad de Corinto y el poder sanador y misionero de Jesús en el Evangelio de Lucas.

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3, 1-9

 

Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?

En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.

 

Salmo de hoy

Salmo 32, 12-13. 14-15. 20-21 R/. Dichoso el pueblo que Dios se escogió como heredad.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44

 

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Reflexión del Evangelio de hoy

 

“Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios”

La rivalidad entre diversos grupos de la comunidad de fe de Corinto es un signo, para san Pablo, de falta de crecimiento y de inmadurez. Los celos, las contiendas y las disensiones entre ellos demuestran lo que son, “niños en Cristo”.

La carnalidad de los corintios queda patente en las envidias y discordias que surgieron al exaltar una tendencia espiritual sobre otras, de su orgullo, de su disposición a creerse sabios y a juzgar a otros.

El apóstol los condena tan fuertemente porque siendo cristianos, con todo lo que implica seguir a un crucificado, se conducían según los valores de su sociedad, muy competitiva e individualista, orientada a la superación de unos sobre otros, sin importar lo que pasaba con los de abajo.

Los líderes son servidores, no competidores. El mismo Pablo, siendo fundador, no asume un lugar de preeminencia se hace siervo, eso es todo. Ese es el rango más alto posible en la Iglesia, no hay necesidad de competencia o rivalidad. Todos somos siervos de Cristo, estamos en cooperación. Una de las glorias de la Iglesia es que nadie hace la misma cosa.  Diferentes pero trabajando unidos por un proyecto común.

Sólo Dios da el crecimiento. Sólo Dios abre la mente, cambia el corazón y hace a la gente distinta. Porque la Iglesia es una construcción de Dios únicamente, la tierra de cultivo y el edificio que son solamente suyos.

La única ambición de cada líder-servidor debe de ser la de glorificar a Dios mediante la promoción de vida de todos y la capacitación para desarrollar sus propios dones. No se trata de enseñanzas rivales sino de ministerios distintos, todos necesarios para la vida comunitaria. En cada ministro y en cada ministerio, Dios es el que está a la obra.

“Es necesario que proclame el reino de Dios”

Jesús entra a la casa de Simón y la convierte en un santuario. No trae discursos largos: se inclina, reprende la fiebre y levanta a la suegra de Simón. Llama la atención el verbo “increpar” a la fiebre, el mismo tono con que enfrenta a los demonios. La enfermedad aparece como una fuerza que desordena la vida; el Reino, como una autoridad que restaura la armonía. El signo de que la sanación es real no es el espectáculo, sino la diaconía. La vida recobrada se verifica en servicio, no en autocelebración.

Al ponerse el sol la ciudad entera llega con su miseria a cuestas. Jesús no hace una cura masiva desde lejos impone las manos sobre cada uno. El reino tiene escala de rostro. No somos un caso en una multitud; somos un encuentro irrepetible. La santidad de Jesús no es burbuja que evita el contacto, sino una pureza que toca y purifica. Los demonios lo reconocen y gritan su identidad pero Jesús los silencia.

Rehúsa la fama fácil, el atajo del poder, las definiciones sin cruz. Hay una pedagogía del silencio: la identidad del Hijo se revelará en el tiempo del Padre, al ritmo del amor, no al ritmo del sensacionalismo espiritual. Amanece y Jesús se va a un lugar desierto. La compasión del día anterior desemboca en la soledad orante.

De ese silencio nace el “es necesario” que ordena su marcha. La gente quiere fijarlo donde funcionó, pero Él se mueve hacia donde el Reino aún no ha sonado. Entre la casa, la plaza, el desierto y el camino, se dibuja la geografía del discípulo: intimidad que cura, misericordia que toca, oración que discierne, misión que se expande.

El Mesías no viene a instalarse en nuestras zonas de confort, sino a encender un movimiento: de la curación a la misión, de lo privado a lo público, de lo sabido a lo que aún espera una palabra de vida. Porque donde El pasa, la historia no se detiene: comienza.

 

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia, España)
“Sé quién eres: el Santo de Dios”

“Sé quién eres: el Santo de Dios”

Lecturas bíblicas y reflexión dominical centradas en la primera carta de San Pablo a los Corintios, el Salmo 144 y el Evangelio de San Lucas, la resistencia al mal,  acompañadas por el comentario de D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 10b-16

 

Hermanos:

El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios. Pues, ¿quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Del mismo modo, lo íntimo de Dios lo conoce solo el Espíritu de Dios.

Pero nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo; es el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos los dones que de Dios recibimos.

Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu. Pues el hombre natural no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad; no es capaz de percibirlo, porque solo se puede juzgar con el criterio del Espíritu. En cambio, el hombre espiritual lo juzga todo, mientras que él no está sujeto al juicio de nadie. «Quién ha conocido la mente del Señor para poder instruirlo?». Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo.

 

Salmo de hoy

Salmo 144, 8-9. 10-11. 12-13ab. 13cd-14 R/. El Señor es justo en todos sus caminos.

 

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 31-37

 

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.

Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz:
«¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Pero Jesús le increpó diciendo:
«¡Cállate y sal de él!».

Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño.

Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí:
«¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen».

Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca.

 

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Reflexión del Evangelio de hoy

 

“El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios”

Esta frase entiendo que es clave para poder determinar lo que San Pablo quiere transmitir a los cristianos de la comunidad de Corinto. Él ha tenido una profunda experiencia de Cristo camino de Damasco: de perseguidor de cristianos se convierte en apóstol. No ha sido solo una visión, sino una auténtica iluminación obra del Espíritu Santo. Por eso sus palabras no son teóricas, sino experiencia viva de como Dios actúa en nosotros.

Pero hay otra, al final, que nos puede servir muy especialmente a nosotros, cristianos del siglo XXI, a quienes también se dirige el Señor por mediación de Pablo: «nosotros tenemos la mente de Cristo». Por el bautismo, el Espíritu Santo nos comunica la Gracia, es decir, la propia Vida de Dios y, con ella, su «mente», su «corazón» que nos acompaña desde entonces en el camino de nuestra vida. Pero no basta con saberlo o creerlo desde una fe teórica. Es preciso abrirse a la Gracia que actúa en nosotros y convertirnos en apóstoles de Cristo.

 

“Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad”

La reciente visita del papa León XIV a España y, muy especialmente, sus palabras, nacidas de la Verdad del Evangelio, no han dejado a nadie indiferente. Y es que hay autoridad que obliga simplemente a actuar como se te indica y autoridad que te convence no solo por las palabras sino por el ejemplo de quien la ejerce. Y así es la de Jesús en el Evangelio.

El Señor no deja a nadie indiferente. Dios se hace presente no solo en sus discursos sino en su vida de cada día. Contra él nada ni nadie puede. Ni aún los espíritus malignos, esos que minaban la vida de aquel hombre de la sinagoga y de tantas y tantas personas que experimentan el mal en su vida y en la de tantos que les rodean.

Jesús asombra, genera fama, seguidores… pero sobre todo hace presente en sus palabras de Vida y de Verdad, en su entrega amorosa y sin condiciones a los hombres que Dios está con él, que su persona es un referente de sentido entonces y ahora para una humanidad anclada en una encrucijada y de la que no sabe salir.

 

TEXTO PARA LA REFLEXIÓN

«Una lectura atenta de la historia lo confirma. Incluso en las noches más oscuras, el Señor suscita hombres y mujeres capaces de no resignarse y de perseverar en el bien: personas que protegen a los frágiles y abren caminos de reconciliación. La memoria de los santos y de los justos, de los constructores de paz a menudo olvidados, muestra que la gracia no elimina el conflicto con un gesto mágico, sino que genera una resistencia activa al mal y una creatividad sorprendente en el bien. Los cristianos ven las tinieblas y las llaman por su nombre, pero no se quedan paralizados contemplándolas: conocen la luz y saben que las tinieblas no la recibieron y no pueden vencerla (cf. Jn 1,5). Por eso, sirven al bien incluso donde el dolor parece tener la última palabra, sostenidos por una esperanza teologal que da a la realidad un horizonte y una dirección.»

(León XIV, Magnifica Humanitas. 211)

 

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)
Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.

Dominicos.Org

“El Espíritu del Señor está sobre mí”

“El Espíritu del Señor está sobre mí”

El programa de Jesús en Nazaret y las palabras de san Pablo revelan que la verdadera fuerza del Evangelio no reside en la elocuencia humana, sino en la manifestación y el poder transformador del Espíritu Santo.

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 1-5

 

Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.

También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

 

Salmo de hoy

Salmo 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102 R/. ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

 

¡Cuánto amo tu voluntad:
todo el día estoy meditando. R/.

Tu mandato me hace más sabio
que mis enemigos,
siempre me acompaña. R/.

Soy más docto que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos. R/.

Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes. R/.

Aparto mi pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra. R/.

No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 16-30

 

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:
«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.

Y decían:
«¿No es este el hijo de José?».

Pero Jesús les dijo:
«Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».

Y añadió:
«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio».

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

Reflexión del Evangelio de hoy

 

“Que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”

¿Cuáles son las credenciales de un predicador? ¿Qué le otorga aceptación de parte de sus oyentes? ¿Es el evangelio un “producto” humano más que se ofrece y que, entonces, está sujeto a las leyes del marketing?

Por una parte, es cierto que hasta hace poco, a los predicadores se les enseñaba el arte de la oratoria o la declamación, porque el buen decir, o el buen hablar puede ayudar a la mejor comprensión del mensaje, así como la belleza del arte puede ayudar a captar mejor el sentido profundo del Misterio. De ahí que hoy esté comúnmente aceptado que es imprescindible tener en cuenta las estrategias estéticas y comunicacionales si queremos que el evangelio llegue mejor a los jóvenes, a los alejados, a los niños, etc.

Ahora bien, san Pablo nos advierte que todo este esfuerzo humano sería inútil si falta lo principal: “la manifestación y el poder del Espíritu”. Y con esto, no se refiere a hechos extraordinarios, como los milagros –quizás por eso, algunos buscan publicitar milagros (reales o ficticios)–, ni a la fama del predicador –quizás por eso, algunos predicadores (“influencers”) se obsesionan con el número de los seguidores en sus redes–, …ni a la “prosperidad” económica de la obra o de la persona del predicador…

¿Acaso serán éstas las reales y verdaderas manifestaciones del Espíritu? Por lo que san Pablo enseña, sin desdeñar lo humano, el Espíritu de Dios trasciende las lógicas a las que está acostumbrado el ser humano. En el evangelio, los últimos se vuelven primeros, perder la vida por el Reino, en realidad, significa ganarla, etc. Así, en la lógica de san Pablo, la fragilidad humana, abierta a la fuerza de Dios, se convierte en Buena Noticia de salvación… en Jesús, en primer lugar, como Crucificado, y en el apóstol, por consecuencia, como Su instrumento.

¿Dónde reconocemos nosotros, en nuestras vidas y en nuestros contextos, la manifestación y el poder del Espíritu? ¿Con qué lógica nos conducimos para este reconocimiento? ¿Con la del mundo o con la que Pablo nos señala hoy, la del evangelio?

 

“Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír”

Este texto se considera como el programa del ministerio de Jesús al comenzar su misión pública. Se apoya en Isaías 61, 1-2, y en Isaías 58,6, pero omite algunas frases, como ésta: “[proclamar] …un día de venganza para nuestro Dios”.

Si los oyentes, que conocían muy bien el texto, se sentían extrañados de que el antiguo vecino, convertido en Rabí, modificara leve pero provocadoramente el cántico profético…, quedarían atónitos cuando el Maestro dijo: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Probablemente, atribuirían esta frase a algún recurso de retórica: “¡Qué bonito habla este predicador!… ¿qué cosas interesantes seguirá diciendo para que le escuchemos?”…

En esta alocución en la sinagoga de Nazaret, Jesús no solamente expone su programa de misión en este texto, sino que también actúa de forma sintética el drama de su ministerio mismo. Que esto acontezca en sábado insinúa que, en realidad, el texto de Isaías enumera y anticipa las actividades que Jesús, movido por el Espíritu, realizará en sábado, provocando la inquietud y la incomprensión de Israel.

Después de esto, Jesús se presenta como el profeta rechazado (“ningún profeta es aceptado en su pueblo”), mostrando que Dios es para todos y quiere salvar a todos, partiendo desde los que más sufren, y que la lógica del privilegio de los cumplidores perfectos no tiene cabida en el corazón del Dios …

¿Nos extraña que lo quieran despeñar? En realidad, esto evidencia, desde el comienzo, la ruta de la predicación de Jesús: en las palabras y en los hechos…

El Espíritu del Señor trabaja en el sentido de restablecer la vida frágil para volverla fuerte en Dios, trabaja en la universalidad de la llamada, porque lo que busca es simple disponibilidad –y en ésta no hay distinción de razas ni culturas– y trabaja para mostrar que el Amor de Dios es eterno y previo a todo mérito humano.

El evangelio de hoy también nos interpela a nosotros: ¿cómo reaccionamos ante este anuncio programático de Jesús? ¿Aceptamos que Jesús se abra a otros, más necesitados y nos invite a sumarnos a esa apertura? ¿O preferimos quedarnos en nuestras tierras ya conocidas, en nuestras vidas ya acostumbradas, en nuestros círculos ya sellados…?

El Espíritu del Señor sigue actuando hoy y sigue queriendo estar sobre ti y sobre mí… ¿lo acogemos?

 

Fray Germán Pravia O.P.

Fray Germán Pravia O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia, España)
Nací en Montevideo en 1968 y fui ordenado sacerdote en Argentina en 1993, tras una etapa misionera en barrios populares de la periferia de Buenos Aires. Desde 2011 viví en Paraguay, y conocí a los dominicos en el trabajo pastoral de sus barrios inundables, ingresando en la Orden de Predicadores en 2018. Tras el noviciado me licencié en Teología Espiritual en Comillas y me doctoré en Teología en San Esteban de Salamanca. Por cuatro años residí en la comunidad de Montevideo, combinando la docencia académica con la pastoral parroquial y el acompañamiento espiritual. Actualmente resido en el Real Convento de Predicadores de Valencia, como Maestro de Estudiantes. Me apasionan la música, la lectura y el servicio desde el acompañamiento personal.

 

Fuente: Dominicos.Org
“Si alguno quiere venir en pos de mí…”

“Si alguno quiere venir en pos de mí…”

Las lecturas de hoy presentan la exigencia de la cruz y el seguimiento fiel a través de las palabras de Jeremías, san Pablo y el reproche de Jesús a Pedro. El Evangelio nos recuerda que la verdadera conversión implica renunciar a los criterios mundanos y entregar la propia vida por amor al Maestro.

 

Evangelio de hoy y lecturas

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 20, 7-9

 

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir;
has sido más fuerte que yo y me has podido.
He sido a diario el hazmerreír,
todo el mundo se burlaba de mí.
Cuando hablo, tengo que gritar,
proclamar violencia y destrucción.
La palabra del Señor me ha servido
de oprobio y desprecio a diario.
Pensé en olvidarme del asunto y dije:
«No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre»;
pero había en mis entrañas como fuego,
algo ardiente encerrado en mis huesos.
Yo intentaba sofocarlo, y no podía.

 

Salmo

Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

 

Oh, Dios, tú eres mi Dios,
por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 1-2

 

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual.
Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 21-27

 

En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».

Jesús se volvió y dijo a Pedro:
«Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».

Entonces dijo a los discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

“Juan era un hombre justo y santo

“Juan era un hombre justo y santo

San Juan Bautista denunció las injusticias del poder y mantuvo su coherencia hasta el martirio, recordándonos que la verdadera sabiduría proviene de Dios.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31

 

Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos
aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

 

Salmo de hoy

Salmo 32, 12-13. 18-19. 20-21 R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 17-29

 

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.

El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.

Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.

La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:

«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».

El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.

Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

 

“El que se gloríe, que se gloríe en el señor”

San Pablo en su carta a los corintios muestra la raíz del seguimiento desde el planteamiento de dos escenarios en los que en más de una ocasión nos podemos perder si no lo tenemos claro.

El plano de la realidad que nos presenta la sociedad: con el éxito, poder, reconocimiento personal, el individualismo, que busca un éxito en la persona humana basado en dominio o autoridad que esta pueda llegar a ejercer.

La otra escena es la realidad divina. La que pone la mirada en Dios y se experimenta la acción fecunda del Espíritu Santo sobre la pobreza de tu realidad personal.

El primer planteamiento, va a dar lugar a un seguimiento de Cristo basado en el cumplimiento de preceptos, normas, leyes, que nos llevan a la imagen de un Dios castigador y genera en nosotros el escrúpulo por el cumplimiento.

La otra dimensión nos abre a vivir el seguimiento de Cristo desde la acción de gracias, cayendo en la cuenta de que todo es puro don de Dios. De este modo, no buscas el aplauso fácil, que te echen incienso o ser la última «Coca-Cola» del desierto. Si no que tu sabiduría, justicia, santificación, redención, es el mismo Cristo y buscas que otros descubran ese tesoro para dar gloria a Dios por ello.

 

“Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo”

La figura de san Juan Bautista está íntimamente unida a la de Jesús. Podríamos decir que es el «vocero» del Dios con nosotros: «Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor» (Jn 1,23). Y, esencialmente, la predicación, coherencia de vida, fidelidad a Cristo, y una misión centrada en el bautismo, llevan precisamente a que esto tome cuerpo y haga el efecto necesario en la conciencia del mismo rey Herodes.

La fama de Jesús comienza a abrirse paso y a romper las fronteras de lo estrictamente familiar, amigos y pequeños grupos religiosos. Herodes se plantea: ¿Quién es Jesús? Si es un profeta o incluso el Bautista a quien él mismo mandó decapitar. Por ello, el eco de la voz del que ha anunciado a Cristo, ha resonado con fuerza y la onda expansiva remueve el interior del rey. La misión de la predicación ha dado frutos.

El escenario que nos presenta el evangelista Marcos pone de relieve toda una trama corrupta de poder, relajación de la moral, adulterio, en la que todo vale y todo se justifica para que puedas seguir en la cresta de la ola. Conspiración o complot para acallar las voces de los que incomodan, de los que denuncian, de los que dicen la verdad.

Se ve muy claro en la definición los rasgos de uno y otro personaje.

El rey Herodes que tiene todo el poder de su mano. Vive en adulterio con la mujer de su hermano Filipo. Reúne en su palacio a gentes de alta alcurnia con la que banquetea entre lujos y pompas de bailes exóticos. Con la capacidad de quitarse de en medio las voces disonantes que no le bailan el compás. Sin embargo, es una persona vacía y sin criterios propios. Admira a Juan, lo escucha con gusto, incluso lo respeta. Sin embargo, el mensaje no llega a calar profundo porque el rey está hueco, se deja llevar por el qué dirán.

De Juan se dice hombre justo y santo. Definición sublime. De la que la sociedad no hace bandera y que ya se perdió ese ideal de persona que con el simple gesto de estrechar la mano se cerraban los contratos de la vida: el dar la «Palabra» de hombre, y no había situación que cambiase ni una coma de lo que se había pactado. La voz de Juan suena. Denuncia que están aletargados y que no conocen a Cristo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). Juan es consciente de no ser digno de desatarle la correa de las sandalias, trabajo que solo hacen los esclavos. Ya que para Juan, ante Jesús, todo pierde valor: palacio, riquezas, poder, juergas… Por ello, el eco de la denuncia inquieta, desestabiliza e incómoda, pero la verdad te hace libre.

La predicación del Bautista golpea seriamente al rey. Hace el efecto necesario, que es reflexionar sobre la figura de Jesús.

El que de un estado de tiniebla puedas llegar a plantearte el sentido pleno que tiene tu vida. Que puedas conocer la riqueza insondable que es Jesucristo como Camino, Verdad y Vida. Como fuente de amor y proyecto de amistad personal. Por ello, el que parecía en el escenario el más débil y pequeño acaba siendo el instrumento por el cual el Señor hace posible que el rey cuestione su actitud. Degollado pero su voz no la calló el poder corrupto del momento.

 

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)
Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.