La desaparición de la cápsula de Cesio-137 en un instituto médico rosarino mantiene en vilo al país, mientras la falta de avances reaviva el recuerdo del fatal accidente nuclear de Goiânia en 1987.
Una investigación estancada y bajo sospecha
Buenos Aires, jueves 19 junio (PR/26) — El alerta nacional por el robo de la cápsula de Cesio-137 en Rosario se mantiene en su punto más alto. El material desapareció del Instituto de Cardiología «Dr. Luis González Sabathie», ubicado en pleno microcentro.
El faltante fue detectado por técnicos el martes 16 de junio de 2026 al intentar calibrar un equipo. La última utilización registrada de la pieza médica databa del viernes 12 de junio de 2026.
A pesar de que el hecho ocurrió en un sector de acceso restringido para radiólogos, las horas pasan y no avanza la investigación. Las autoridades locales no logran determinar cómo se vulneró la seguridad.
Goiânia 1987: el espejo donde nadie quiere mirarse
La preocupación civil escala debido al paralelismo con el accidente radiológico fatal en Brasil. En septiembre de 1987, una cápsula similar fue robada de una clínica abandonada en Goiânia.
En aquella oportunidad, dos recolectores desmantelaron el equipo para vender sus partes como chatarra. Tras romper la protección, quedaron expuestos a un extraño brillo azul que emanaba del cesio.
Sin saber el peligro, el objeto pasó por familias y vecinos, expandiendo la contaminación por toda la región. El saldo final fue de cuatro muertos y 249 personas envenenadas por radiación.
El operativo sanitario más grande de la región
La crisis en el país vecino obligó a las autoridades a realizar un enorme operativo de emergencia. Más de 112.000 habitantes fueron sometidos a controles radiológicos de urgencia en la zona.
Entre las víctimas fatales del trágico descuido en Brasil se encontraba una menor de edad. El recuerdo de ese desastre es lo que hoy activa los protocolos de la Autoridad Regulatoria Nuclear.
En el caso actual de Rosario, el gel radiactivo se encuentra resguardado en un blindaje de plomo. Mientras permanezca allí dentro, el peligro para los ciudadanos de la zona es extremadamente bajo.
Qué es el Cesio-137 y cuáles son sus riesgos
Este elemento es un isótopo radiactivo artificial que emite de forma constante radiación beta y gamma. En la medicina moderna se utiliza principalmente para radioterapia o como fuente de calibración.
Su manejo inadecuado fuera de los contenedores médicos es extremadamente peligroso para la salud. El contacto directo con la sustancia provoca quemaduras severas y graves daños celulares internos.
Las fuerzas de seguridad piden no tocar ningún objeto sospechoso con el símbolo de material radiactivo. Ante cualquier avistamiento, se debe dar aviso inmediato al Sistema de Intervención en Emergencias Radiológicas.
En Netflix: Mini serie
La serie de Netflix sobre el accidente de Cesio-137 en Brasil se llama Emergencia radiactiva (título original en inglés: The Asbestos City o Radioactive). Es una miniserie dramática de 6 episodios que relata el trágico desastre radiológico ocurrido en la ciudad de Goiânia en 1987.
Sinopsis: La trama sigue a médicos, físicos y científicos en una lucha desesperada y a contrarreloj para contener la contaminación, tratar a los afectados y salvar miles de vidas tras la apertura accidental de una máquina de radioterapia abandonada.
Hechos reales:La historia está basada en el peor incidente de contaminación radiactiva de América Latina. Todo comenzó cuando dos personas sustrajeron una cápsula médica pensando que contenía material de valor, desatando una crisis invisible para la población
A propósito del Día del Padre, una transformación histórica redefine la mesa familiar: la salud reproductiva y el paso del tiempo ya no son una preocupación exclusiva de las mujeres. Hoy, los hombres también se enfrentan a sus propios límites biológicos y al profundo anhelo de criar en la madurez.
Una evolución invisible en la mesa familiar
Durante generaciones, la conversación alrededor del reloj biológico recayó casi de manera exclusiva sobre las mujeres. Sin embargo, los tiempos han cambiado de forma drástica.
Con la llegada del Día del Padre, el panorama actual nos invita a visibilizar una transformación histórica en la sociedad: la salud reproductiva masculina y las decisiones de planificar una familia a edades más avanzadas han tomado el centro del escenario.
Hoy, los hombres asumen un rol activo y las consultas espontáneas en los consultorios andrológicos van en aumento, reflejando una mayor conciencia sobre cómo el paso del tiempo y los hábitos diarios impactan en la calidad seminal.
Actualmente se sabe que el factor masculino interviene en la mitad de los casos de infertilidad de pareja. Por eso, cada vez más varones deciden informarse y realizarse estudios preventivos antes de planificar un embarazo.
Abrazar la paternidad después de los 40 años es una elección que transita un delicado equilibrio entre el deseo profundo de criar y las realidades biológicas.
Aunque la madurez aporta una perspectiva única, mayor estabilidad económica y una contención emocional invaluable para el desarrollo de los hijos, la ciencia nos recuerda que el cuerpo también tiene sus propios tiempos.
La ciencia derriba los viejos mitos masculinos
A pesar de las ventajas socioemocionales, la medicina es clara: el tiempo no pasa en vano para nadie. Estudios recientes confirman que la calidad del esperma y la fertilidad masculina disminuyen de forma gradual con los años.
A partir de los 40, el semen experimenta cambios progresivos, como una menor motilidad espermática y la fragmentación del ADN. Este daño en el material genético no solo puede reducir hasta en un 30% las probabilidades de concebir en el transcurso de un año, sino que también incrementa las tasas de abortos espontáneos en el primer trimestre.
Para evaluar este panorama, el estudio fundamental es el espermograma, que funciona como una radiografía del estado actual de los espermatozoides.
Por supuesto, el envejecimiento celular no es el único factor en juego; el contexto y las rutinas diarias determinan en gran medida la salud testicular.
Los principales enemigos de la calidad seminal son el estrés crónico, el sedentarismo, la mala alimentación, el sobrepeso y el tabaquismo. Asimismo, condiciones médicas como el varicocele —la dilatación de las venas del escroto— y los desequilibrios hormonales requieren una intervención temprana para evitar daños irreversibles. Por esta razón, los especialistas insisten en la importancia de la prevención y el cuidado integral de la salud mediante consultas médicas periódicas.
El valor de una crianza consciente e informada
Más allá de los desafíos clínicos, el verdadero motor de esta tendencia es el vínculo humano. Diversos estudios señalan que una edad paterna mayor a los 45 años eleva el riesgo relativo de ciertas condiciones neurocognitivas en la descendencia, como el autismo o el TDAH. Sin embargo, los expertos enfatizan la necesidad de leer estos datos con absoluta tranquilidad: el riesgo absoluto sigue siendo muy bajo y la gran mayoría de los niños nacen completamente sanos.
La intención de la ciencia no es frenar el deseo de ser papá, sino promover decisiones informadas y una crianza consciente, donde las prioridades están más claras y el tiempo compartido con los hijos se valora desde una madurez enriquecida.
Ante la tendencia de postergar la llegada de los hijos, surge con fuerza el debate sobre la criopreservación de semen por razones sociales, emulando la vitrificación de óvulos. Aunque congelar esperma por elección personal es una opción totalmente válida para asegurar el futuro, la urgencia médica real se reserva para pacientes previos a tratamientos oncológicos o cirugías complejas.
Al final del día, la edad madura no representa un impedimento, sino una variable más dentro de un diagnóstico integral. Mejorar los hábitos a tiempo y entender la fertilidad como un proyecto compartido es, fundamentalmente, el primer lazo de amor hacia el futuro hijo.
El organismo insta a evitar el consumo de chacinados informales y recuerda que el análisis de la carne es la única forma de garantizar un alimento seguro durante los meses fríos. SENASA recuerda la importancia de adoptar medidas frente a la enfermedad que puede transmitirse a través del consumo de carne de cerdo o productos derivados.
Buenos Aires, miércoles 17 junio (PR/26) — El SENASA reforzó los controles y las campañas de prevención en todo el país tras registrarse nuevos focos de triquinosis y brotes en humanos en varias provincias.
Con la llegada de los meses más fríos, comienza también el período del año en el que históricamente aumenta el riesgo de transmisión de la triquinosis, debido a la elaboración y consumo de chacinados, embutidos y salazones de producción casera o adquiridos en circuitos informales.
En este contexto, distintas provincias han registrado focos de esta enfermedad parasitaria, con impacto en la salud pública.
Frente a esta situación, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) refuerza en todo el país las acciones de control, vigilancia sanitaria, prevención y capacitación, con el objetivo de reducir los riesgos para las personas y promover la producción y el consumo seguro de alimentos.
Recientemente, Buenos Aires y Neuquén notificaron al organismo sanitario nacional resultados positivos en muestras de carne porcina analizadas mediante la técnica de Digestión Artificial.
En ambos casos, se intervino de manera inmediata en los establecimientos de origen de los animales, donde se realizaron controles de stock y muestreos serológicos sobre los ejemplares reproductores mediante la técnica ELISA, con el fin de detectar anticuerpos específicos contra las larvas de Trichinella spp. Cabe aclarar que los animales que no se someten a la serología son enviados a faena controlada.
San Luis, por su parte, registró un brote en humanos asociado al consumo de productos porcinos contaminados, obtenidos en un local sin habilitación que contaba con producción propia de animales.
A partir de la intervención del SENASA, se llevaron adelante los muestreos serológicos correspondientes para la aplicación de la técnica ELISA.
En Chubut y Santa Cruz, se notificaron casos de triquinosis en personas ante las autoridades sanitarias de cada jurisdicción.
Por el momento, las investigaciones realizadas junto a los organismos provinciales y municipales continúan en curso, con el objetivo de determinar el origen de los animales involucrados y determinar las acciones de saneamiento.
Cómo prevenir la triquinosis
La enfermedad no puede detectarse a simple vista: los animales infectados no presentan síntomas y la carne contaminada no muestra alteraciones en el color, olor o sabor. Para prevenirla, el SENASA recomienda:
-Comprar únicamente productos con etiqueta o rótulo, elaborados en establecimientos habilitados.
-No consumir productos de origen desconocido o sin control sanitario.
-Cocinar completamente la carne de cerdo hasta alcanzar una temperatura interna superior a 70 °C o hasta desaparezca el color rosado.
-En el caso de faena para autoconsumo o elaboración artesanal, tanto en cerdos domésticos como en animales silvestres, se debe analizar una muestra de carne de cada animal con la técnica de Digestión Artificial.
El trabajo del SENASA para prevenir la enfermedad
A través del Plan Nacional de Prevención y Control de la Infección por Trichinella spp., establecido por la Resolución N° 1035/2024, el SENASA desarrolla acciones de vigilancia epidemiológica, control, monitoreo, fiscalización y concientización en todo el territorio nacional. Entre las principales acciones del organismo se encuentran:
-Controles y fiscalización sanitaria en establecimientos ganaderos y frigoríficos habilitados.
-Capacitación y jornadas de prevención dirigidas a productores, elaboradores, escuelas y público general.
-Intervención inmediata ante sospechas o confirmaciones, incluyendo investigación epidemiológica, seguimiento de productos potencialmente involucrados, interdicción de establecimientos y muestreos serológicos.
Además, el organismo sostiene mensajes de prevención a la población y a los productores a través de su campaña de comunicación anual proyectada para los meses de otoño e invierno.
Una enfermedad prevenible
La triquinosis puede evitarse mediante prácticas simples pero fundamentales: adquirir alimentos seguros, verificar su origen y cocinar adecuadamente la carne. Por eso, el SENASA recuerda que la prevención es la herramienta más importante para proteger la salud de las personas y promover una producción responsable y segura de alimentos.
Investigadores de la Universidad de Columbia lograron reescribir letras individuales del ADN embrionario sin dañar el resto del genoma abriendo una puerta que muchos creían lejana.
Buenos Aires, lunes 15 de junio (PR/26)–Durante décadas, la idea de modificar el ADN de un embrión humano fue más ciencia ficción que realidad. Hoy, un equipo de científicos acaba de demostrar que es posible hacerlo con una precisión sin precedentes.
El logro, obtenido en la Universidad de Columbia bajo la dirección del genetista Dieter Egli, representa un salto cualitativo en el campo de la genómica y reabre un debate que la ciencia no puede eludir: ¿hasta dónde queremos llegar?
Una herramienta más fina que el bisturí
El equipo utilizó una técnica llamada edición de bases, una evolución superadora del ya famoso CRISPR. A diferencia de su predecesor, que en muchos casos producía cortes y daños colaterales en el ADN, la edición de bases permite sustituir una sola “letra” genética por otra — con la delicadeza de un orfebre trabajando sobre una cadena de átomos.
El resultado es una intervención quirúrgica a nivel molecular que, por primera vez, no deja rastros indeseados en el genoma.
Los genes elegidos no son al azar
En esta instancia, los investigadores enfocaron su trabajo en genes que regulan los niveles de colesterol LDL y de hemoglobina en la sangre.
He Jiankui
La elección no es trivial: alteraciones en ambos pueden derivar en enfermedades cardiovasculares y sanguíneas graves. Demostrar que es posible corregir esos genes en embriones tempranos sienta las bases para una medicina preventiva que actuaría antes, incluso, del nacimiento.
El poder y su sombra
Pero el avance trae consigo una pregunta que los bioeticistas llevan años formulando: si podemos editar genes asociados a enfermedades, ¿qué impide que en el futuro se editen rasgos como la altura, la inteligencia o el color de ojos?
Para muchos expertos, ese escenario roza peligrosamente la eugenesia — el diseño deliberado de seres humanos según preferencias externas.
Es una frontera que la humanidad ya cruzó con consecuencias devastadoras en el pasado, y que hoy reaparece con ropas científicas.
El científico que pide que otros decidan
El propio Dieter Egli fue claro al respecto: su rol es proveer los datos, no dictar el rumbo. «Como científico, puedes proporcionar los datos para el debate, pero luego dejas que otros tomen las riendas», declaró.
Una postura que refleja una conciencia creciente dentro de la comunidad científica: los descubrimientos más poderosos necesitan supervisión social, ética y regulatoria para no convertirse en un problema mayor que el que intentan resolver.
Lo que está claro es que la ciencia acaba de abrir una puerta que no se cerrará fácilmente.
La pregunta ahora no es solo si podemos editar el genoma humano con precisión milimétrica.
Es si, como sociedad, estamos preparados para decidir cuándo, cómo y hasta dónde hacerlo.
Un estudio histórico con casi 700.000 personas identificó las bases genéticas de los trastornos de ansiedad y abre una nueva era en la comprensión de la salud mental.
Buenos Aires, sábado 13 de junio (PR/26)–La ansiedad no es sólo una cuestión de actitud o de «pensar demasiado». Detrás de ese nudo en el pecho, de esa inquietud que no se va, hay algo mucho más profundo: la genética.
Un equipo de científicos acaba de dar un paso enorme al identificar 74 variantes genéticas vinculadas a los trastornos de ansiedad, en lo que se considera el mayor estudio realizado hasta hoy sobre este tema.
La investigación fue liderada por el King’s College de Londres junto al Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer de Brisbane, Australia, y sus resultados fueron publicados en la prestigiosa revista Nature Human Behaviour.
La muestra es impresionante: participaron casi 700.000 personas de origen europeo, lo que convierte a este trabajo en una referencia ineludible para entender la biología de la ansiedad.
Más de la mitad son hallazgos completamente nuevos
De las 74 variantes genéticas detectadas, 39 nunca antes habían sido relacionadas con la ansiedad. Es decir, más de la mitad del hallazgo es territorio virgen.
Muchos de los genes identificados son particularmente activos en el cerebro y tienen un papel clave en la comunicación entre células nerviosas. Esto refuerza la idea de que la ansiedad tiene una raíz biológica concreta, no es solo una respuesta al entorno.
El equipo fue liderado por Thalia Eley, y el análisis permitió ir más allá de la genética pura: también abrió ventanas para comprender cómo estas variantes interactúan con factores como las experiencias de vida y el contexto social de cada persona.
La ansiedad no viaja sola: sus sorprendentes conexiones con el cuerpo
Uno de los aspectos más reveladores del estudio es que la ansiedad comparte terreno genético con una serie de condiciones, tanto mentales como físicas.
Las correlaciones genéticas encontradas incluyen la depresión, el síndrome del intestino irritable, el dolor crónico, la enfermedad coronaria, la endometriosis y las migrañas. Un mapa que deja muy claro que la mente y el cuerpo están mucho más conectados de lo que solemos pensar.
«Estas correlaciones ponen de relieve la interconexión entre la salud mental y la salud física. Nuestros hallazgos no revelan una relación de causa y efecto, pero plantean interrogantes importantes para futuras investigaciones», señaló Brittany Mitchell, autora principal del estudio junto con Megan Skelton.
Tener los genes no significa tener el destino escrito
Aquí viene uno de los mensajes más importantes del estudio, y también el más tranquilizador: el riesgo genético no es una condena.
Como explicó Megan Skelton: una persona con alto riesgo genético puede no desarrollar ansiedad, mientras que alguien con bajo riesgo genético sí podría hacerlo. Los genes son una parte de la ecuación, no toda la historia.
Lo valioso de conocer ese riesgo, agrega Skelton, es que permite identificar a las personas más susceptibles a las influencias del entorno.
Y eso, a su vez, abre la puerta a estrategias de prevención y tratamiento más precisas y eficaces. En un mundo donde la ansiedad crece especialmente entre los jóvenes, ese conocimiento vale oro.
Primicias Rurales
Fuente: Agencia Noticias Argentinas / Nature Human Behaviour / ANSA
El consumo de carne porcina batió récords en Argentina, pero una enfermedad silenciosa acecha en los productos sin control sanitario. Dos hábitos simples pueden marcar la diferencia.
Buenos Aires, miércoles 10 junio (PR/26) — La carne de cerdo conquistó las mesas argentinas como nunca antes. En 2025 el consumo interno llegó a 18,9 kilogramos por habitante, el nivel más alto de la historia según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Un crecimiento del 8,7% respecto al año anterior que convirtió al cerdo en protagonista de almuerzos, asados y picadas a lo largo de todo el país.Pero ese crecimiento también trae una responsabilidad: saber qué se compra y cómo se cocina.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) viene reforzando un mensaje claro en este contexto: los productos porcinos seguros existen, están disponibles y se reconocen fácilmente. El problema aparece cuando el origen se desconoce y los controles faltan.
La enfermedad que no se ve
La triquinosis es una enfermedad parasitaria que ningún cocinero puede detectar a simple vista. La carne infectada con larvas del parásito Trichinella spp. no presenta ningún cambio en el aspecto, el color, el olor ni el sabor.
Todo parece igual. Sin embargo, una vez en el organismo, esas larvas se alojan en el músculo y pueden causar desde cuadros sin síntomas hasta complicaciones graves, según la cantidad ingerida y el estado inmunológico de cada persona.
La única manera de saber si un producto es seguro es que haya sido analizado en laboratorio. Y eso ocurre de forma obligatoria en todos los establecimientos frigoríficos habilitados por el SENASA mediante la técnica de digestión artificial (DA). https://www.youtube.com/watch?v=-P7l0_bG1Bg
El riesgo real está en otro lado: los productos elaborados artesanalmente o comprados en circuitos informales, sin etiqueta y sin control sanitario. Aunque puedan parecer más caseros o auténticos, no siempre pasan por ese análisis.
La etiqueta es tu aliada al momento de comprar
Antes de poner un fiambre, embutido o cualquier producto porcino en el changuito, el SENASA recomienda un paso previo y sencillo: buscar la etiqueta. Ese rótulo no es un detalle burocrático. Garantiza que el producto salió de un establecimiento habilitado y que la carne fue analizada.
Si no hay etiqueta y se desconoce el origen del producto, la recomendación es directa: elegir otra opción. No vale la pena asumir el riesgo.
Para quienes tienen pequeñas producciones de cerdo para autoconsumo o realizan caza de cerdos asilvestrados, el consejo es analizar previamente la carne de cada animal a través de la prueba de DA antes de consumirla o compartirla.
Temperatura: el otro gran aliado en la cocina
Cuando se cocina carne de cerdo fresca, el calor es el recurso más eficaz. Las larvas del parásito no sobreviven a una cocción adecuada.El SENASA establece que la carne debe alcanzar una temperatura interna de 70 °C en toda la pieza.
La referencia práctica es simple: si al cortar la carne todavía se ven jugos rosados o el interior conserva ese tono, necesita más tiempo en el fuego. Esta indicación vale tanto para cortes enteros como para preparaciones con carne picada o rellenos.
La temporada de mayor riesgo ya llegó
Cada otoño e invierno se registran más casos de triquinosis en Argentina, asociados justamente a la época de elaboración y consumo de fiambres y embutidos artesanales. Por eso el SENASA intensifica sus comunicaciones en este período.
La buena noticia es que la triquinosis, aunque grave, es completamente prevenible. Dos hábitos alcanzan para proteger la salud propia y la de toda la familia: verificar la etiqueta al comprar y cocinar bien la carne. Nada más complejo que eso.