En un contexto de elevada incertidumbre política, resulta urgente recalibrar los instrumentos financieros y crediticios para recuperar el humor social antes de las elecciones.
Por Osvaldo Giordano
Buenos Aires, viernes 6 noviembre (PR/26)– La economía real enfrenta un estancamiento generalizado, destrucción de empleo privado y un clima de incertidumbre política que exige recalibrar instrumentos clave para reactivar el crédito y recuperar el humor social antes de las urnas.
Nubes grises en el horizonte de la economía real
Los indicadores de la economía real no dan buenas señales y muestran una producción estancada desde inicios del año pasado con comportamientos muy dispares.
Los sectores que peor desempeño registran son justamente los que más empleo generan, profundizando una constante destrucción de empleos privados registrados.

Mientras los ingresos de la población continúan sin recuperarse, el consumo muestra una dinámica mediocre y la inversión cae en un contexto global cada vez más desafiante.
Sin embargo, la nube más densa es de naturaleza política y se aproxima rápidamente al ritmo que nos acercamos a las elecciones venideras.
La incertidumbre sobre si el rumbo económico será respaldado en las urnas genera demoras y decisiones precautorias que retrasan la reactivación.
¿Morir con la nuestra o recalibrar el camino?
El equilibrio fiscal y el aumento de las exportaciones son pilares fundamentales que disipan los fantasmas de crisis pasadas.
No obstante, resultan insuficientes si la ciudadanía no percibe una mejora sostenida en su bienestar y el humor social sigue en baja, elevando el riesgo de morir con la nuestra.

Por ello, es imperativo explorar alternativas orientadas a estimular la producción y el empleo sin que sean percibidas como un relajamiento fiscal.
El mejor antídoto frente a la incertidumbre no es acumular recursos financieros colosales, sino construir adhesiones sociales convencidas de que este es el rumbo correcto.
El rol dinamizador vital del crédito
El amesetamiento de la actividad productiva coincide exactamente con la parálisis del crédito al sector privado experimentada desde el año pasado.
El endurecimiento monetario tras el cambio de régimen cambiario y la inestabilidad previa afectaron severamente al mercado financiero, elevando los niveles de morosidad.

Organismos internacionales como el FMI coinciden en la necesidad urgente de profundizar los mercados de capitales e hipotecarios para fomentar la inversión privada.
Para sacar al crédito de su letargo sin abandonar el rigor fiscal, herramientas como el FGS y la eliminación de impuestos distorsivos juegan un papel estratégico fundamental.
Apremia actuar con precisión quirúrgica para recalibrar los instrumentos, demostrando que la flexibilidad es la mejor garantía para preservar el rumbo económico.





















