Oculto entre plantas, cajones de cosecha y restos de madera, este molusco de hasta 20 centímetros se multiplicó en silencio en el noreste argentino. Un aviso vecinal en Eldorado permitió capturar y erradicar más de 40 ejemplares.

 

 

 

Buenos Aires, Miércoles 4 noviembre (PR/26)– Durante años, su avance fue silencioso. Escondido entre plantas, restos de madera, cajones de cosecha y materiales acumulados en jardines, el caracol gigante africano encontró en el noreste argentino las condiciones ideales para reproducirse.

 

Puerto Iguazú, 2010: el primer registro en el país

 

Su presencia quedó oficialmente registrada en diciembre de 2010, cuando aparecieron los primeros ejemplares en Puerto Iguazú, Misiones. Aquel hallazgo marcó el comienzo de una extensa tarea de vigilancia para evitar que una de las especies invasoras más peligrosas para la agricultura mundial se expandiera sin control.

Su nombre científico es Lissachatina fulica y es originario del este de África. Sin embargo, la intervención humana favoreció su llegada a distintas regiones de América, Asia, Oceanía y Europa.

 

El caracol gigante africano que invade Misiones y Corrientes fue declarado dañino para la salud

 

En algunos países fue trasladado a propósito para usarlo como alimento, carnada o mascota. También viajó de manera accidental, escondido en cargamentos, pegado a vehículos, dentro de cajones o entre plantas y tierra que contenían ejemplares jóvenes o huevos.

Tras el primer registro, la vigilancia se reforzó en varias localidades. En 2013 fue detectado en la ciudad de Corrientes y, durante 2019, aparecieron ejemplares y huevos dentro de una vivienda de Wanda, a unos 70 kilómetros del primer punto de detección.

Los nuevos focos aumentaron la preocupación por una posible dispersión territorial y obligaron a intensificar los monitoreos, las campañas informativas y las tareas de erradicación.

 

Eldorado, 2021: la alerta vecinal que cambió el rumbo

 

Uno de los episodios más importantes ocurrió en enero de 2021. Una denuncia alertó sobre la presencia de caracoles sospechosos en el barrio El Colono de Eldorado, en la zona del kilómetro 6.

Personal del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) capacitó a agentes municipales para reconocer las características del molusco. Luego, especialistas, promotores ambientales y autoridades locales recorrieron el área señalada.

La inspección confirmó que se trataba del caracol gigante africano. Los equipos hicieron una búsqueda intensiva, capturaron más de 40 ejemplares y los erradicaron. Días antes ya habían aparecido individuos a unos tres kilómetros de ese nuevo foco.

¿Cómo reconocerlo? Puede alcanzar 20 centímetros de largo y 10 de ancho. Su caparazón es cónico, generalmente marrón, con bandas longitudinales claras y oscuras. Esas características permiten diferenciarlo de los caracoles nativos, fundamentales para el equilibrio ambiental.

 

Una norma para cortar su camino

 

La preocupación por su avance llevó al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible a dictar la Resolución 417/2020. La norma declaró al caracol gigante africano dañino y perjudicial para la biodiversidad, las actividades productivas y la salud humana.

 

Ambiente declaró al caracol gigante africano como dañino y perjudicial para la biodiversidad | Argentina.gob.ar

 

Además, prohibió la importación, el tránsito interjurisdiccional, la cría y el comercio de ejemplares vivos, productos y subproductos. La medida buscó cortar las principales vías de dispersión y evitar que fuera trasladado como mascota, alimento o mercancía.

 

Mucho más que un caracol grande: el daño a cultivos y ecosistemas

 

Su amenaza no se limita al tamaño. La rápida reproducción, la alimentación variada y la ausencia de depredadores naturales pueden convertir un pequeño foco en una plaga.

Consume numerosos tipos de vegetación y daña cultivos, huertas, jardines y producciones tropicales. Además, compite por alimento y refugio con especies autóctonas, desplaza poblaciones nativas y altera relaciones ecológicas construidas durante siglos.

Esta situación resulta especialmente preocupante en Misiones, donde la biodiversidad de la selva paranaense depende de un delicado equilibrio entre especies.

 

Parásitos en la baba: un riesgo para la salud

 

El caracol puede albergar nematodos y otros parásitos con capacidad de infectar tanto a personas como a animales. Estos organismos se localizan en su baba, lo que permite la contaminación indirecta de superficies, frutas y verduras.

Para evitar el contagio y prevenir riesgos, las autoridades recomiendan seguir estas indicaciones. Evitar la manipulación directa: no tocar el molusco con las manos desnudas.

 

En Misiones hay ejemplares del caracol gigante africano que fue declarado dañino – Fm 89.3

 

Proteger las vías de entrada: evitar el contacto de la secreción del caracol con los ojos, la nariz y la boca. Higienizar los alimentos: lavar minuciosamente los vegetales con agua potable.

Prohibir sus usos: no emplear la especie como mascota, adorno, carnada ni alimento.

 

Avisar a tiempo, la clave para frenar una plaga

 

Las acciones emprendidas en Eldorado demostraron que el aviso oportuno de la población es capaz de frenar la expansión de una plaga invasora.

El camino recorrido desde el primer reporte en 2010 hasta la recolección de más de cuatro decenas de ejemplares en 2021 deja una enseñanza clara: la supervisión vecinal constante y la respuesta inmediata de los organismos correspondientes son indispensables ante la amenaza de las especies exóticas.

 

Primicias Rurales
Fuente: Canal26