Recomendaciones para la prevención de la influenza aviar en aves silvestres

Recomendaciones para la prevención de la influenza aviar en aves silvestres

El SENASA recuerda que observar, registrar y notificar cada avistamiento anómalo puede ser clave para la prevención de la enfermedad.
Buenos Aires, viernes 26 de junio (PR/26) .- Las aves silvestres, especialmente las migratorias, cumplen un rol preponderante en la propagación de enfermedades como la influenza aviar altamente patógena (IAAP). Son hospedadoras y reservorios naturales del virus, pudiendo diseminarlo a través de largas distancias por sus rutas migratorias.

A los fines de fortalecer la vigilancia epidemiológica de la IAAP, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recuerda a quienes trabajan con aves silvestres –en parques nacionales, reservas naturales, centros de rescate y ámbitos similares– la importancia de observarlas, registrar cualquier síntoma sospechoso o anomalía en su comportamiento y notificarlo de manera inmediata.

Las personas que desarrollan actividades en contacto con fauna silvestre constituyen una red fundamental de alerta temprana. Su rol en el territorio es irremplazable, ya que detectar a tiempo un evento sanitario puede marcar la diferencia para contener la dispersión del virus y proteger tanto a la fauna como a la producción avícola nacional.

Qué observar y cómo actuar

El primer paso es conocer los signos que pueden indicar la presencia de la IAAP en aves silvestres. Entre los más relevantes se encuentran:

-Mortandad de 3 o más aves, especialmente en grupos;
-Comportamiento anómalo: signos neurológicos como desorientación, dificultad para volar o mantenerse en pie;
-Signos respiratorios;
-Presencia de secreciones nasales u oculares.

Ante cualquiera de estos signos, es fundamental no manipular las aves sin la protección adecuada, registrar su ubicación y la cantidad de ejemplares afectados, y notificar de inmediato al SENASA. Cabe destacar que, en caso de observarse aves heridas, se debe informar a las autoridades de fauna correspondientes.

 

 

La bioseguridad empieza en el equipo de trabajo

Un aspecto crítico para quienes trabajan en asentamientos de aves silvestres es que el virus puede ser transportado de manera inadvertida a través de indumentaria, calzado, elementos de protección personal y vehículos que tomaron contacto con sitios frecuentados por estas especies.

Por eso, el SENASA recomienda:
-Limpiar y desinfectar botas y calzado antes de abandonar el área de trabajo;

-Lavar la indumentaria utilizada en campo de forma separada del resto de la ropa;

-Desinfectar los vehículos, en particular las ruedas y superficies que pudieron estar en contacto con materia orgánica;

-No reutilizar elementos de protección (guantes, tapabocas, antiparras) sin haberlos higienizado, o descartarlos correctamente;

-Evitar trasladar materiales, herramientas o equipos de una zona a otra sin un proceso de desinfección previo.

 

 

Cómo notificar al SENASA

Ante mortandades de aves silvestres, comportamientos inusuales o cualquier sospecha de enfermedad, el personal puede comunicarse a través de los siguientes canales: en sus oficinas, por WhatsApp al (11) 5700–5704, por correo electrónico a notificaciones@senasa.gob.ar o en el Formulario Avisá al Senasa disponible en nuestro sitio web.

La detección temprana es la herramienta más eficaz para proteger la sanidad aviar. Cada notificación, por pequeña que parezca, contribuye a fortalecer la vigilancia en todo el país.

Para mayor información, ingresar en el micrositio oficial de influenza aviar.

 

Primicias Rurales
Fuente: Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca
Pulpo, dunas y turquesa: la pequeña isla gallega que parece el Caribe (y está a un puente de distancia)

Pulpo, dunas y turquesa: la pequeña isla gallega que parece el Caribe (y está a un puente de distancia)

Con playas de arena blanca, pinares que rozan el mar y miradores sobre la ría, la «Illa de Arousa» se ha convertido en uno de los rincones más especiales de las Rías Baixas.

 

 

 

 

 

Pequeña isla gallega que parece el Caribe

Buenos Aires martes 26 de mayo (PR/26). España alberga rincones que evocan paisajes caribeños sin necesidad de salir de la península. En estos lugares, el mar marca el ritmo de la vida, la luz cambia con una sutileza teatral y el entorno invita a la desconexión. El sonido constante de las olas y el aroma salino del Atlántico crean una atmósfera de calma difícil de replicar en otros destinos turísticos.

Entre estos enclaves privilegiados destaca la Illa de Arousa, una pequeña isla en el corazón de las Rías Baixas gallegas. Su combinación de playas de arena clara, pinares que llegan a la orilla y paisajes marinos de gran valor natural la convierte en un destino atractivo del litoral atlántico. Es un lugar para una escapada sin prisas, donde la naturaleza, la gastronomía y el mar se entrelazan.

 

 

Un puente que ya es parte del viaje

El acceso a la isla ya forma parte de la experiencia. Desde 1985, un puente de más de dos kilómetros conecta la isla con el continente, atravesando la ría y transformando la relación del territorio con el exterior. Antes, el desplazamiento dependía de pequeñas embarcaciones, manteniendo la isla en un aislamiento casi total y reforzando su identidad.

Hoy, cruzar el puente rodeado de bateas de cultivo y aguas tranquilas es una de las estampas más reconocibles del viaje: una transición entre tierra firme y un entorno donde el ritmo se desacelera.

Playas que parecen del Caribe… pero son gallegas

Uno de los grandes atractivos de la Illa de Arousa son sus playas, conocidas como parte del «Caribe gallego». A pesar de su tamaño, la isla concentra numerosos arenales a lo largo de su costa, muchos protegidos del viento y con aguas calmadas.

Area da Secada es una playa de arena blanca perfecta para pasar el día. O Vao, situada junto al puente, es famosa por sus vistas tanto de la ría como de la estructura que conecta la isla con el continente. Sin embargo, Sualaxe es el lugar que realmente sorprende: su agua turquesa recuerda a los destinos tropicales.

 

 

El Parque Natural de Carreirón: dunas, lagunas y aves migratorias

Dentro del Parque Natural de Carreirón se encuentran pequeñas calas de acceso limitado, rodeadas de vegetación y accesibles solo a pie o en bicicleta, lo que ayuda a preservar su carácter casi virgen. Este espacio protegido, situado en el extremo sur de la isla, combina dunas, lagunas, senderos y pinares junto al mar, y sirve como refugio para numerosas especies de aves migratorias.

Explorar el parque a pie permite apreciar la diversidad del paisaje, que cambia constantemente entre tramos abiertos al mar y zonas de vegetación densa. Es un entorno donde el tiempo parece detenerse y el paseo se convierte en la única referencia.

«Disfrutar de una comida frente a la ría, con las bateas flotando en el horizonte, resume a la perfección la esencia de esta escapada gallega.»

Miradores con vistas de película

La isla también cuenta con una interesante red de miradores naturales. El de O Con do Forno ofrece una panorámica completa de la ría y del perfil de la Illa de Arousa, mientras que Punta Cabalo destaca por su entorno rocoso rodeado de pinos y su gran valor fotogénico. Al atardecer, este último punto cobra especial protagonismo: el sol se pone en el Atlántico y el cielo se tiñe de tonos dorados y anaranjados.

La bici: el mejor pasaporte para recorrer la isla

Gracias a su pequeño tamaño, la bicicleta es el medio ideal para recorrer la isla. Sus caminos atraviesan pinares, conectan playas y enlazan miradores sin apenas desnivel, lo que permite explorarla de forma cómoda y pausada.

 

 

 

La mesa de la ría: pulpo, marisco y Albariño

La gastronomía de esta región está profundamente arraigada al mar. El pescado y el marisco, recién capturados en la ría, son los protagonistas indiscutibles de la mayoría de las mesas locales. Entre los platos más emblemáticos se encuentra el pulpo á illa o pulpo a la arousana, acompañado de almejas, mejillones y otros productos del mar, casi siempre maridados con un buen vino Albariño.

 

 

Primicias Rurales

Por Alberto González para https://vandal.elespanol.com/

 

 

 

 

 

 

Ni Cariló ni Pinamar: la playa con una reserva ecológica y una extensa laguna, a 4 horas de Buenos Aires

Ni Cariló ni Pinamar: la playa con una reserva ecológica y una extensa laguna, a 4 horas de Buenos Aires

Este paraíso ofrece costas tranquilas, biodiversidad única y actividades para todos los gustos.

 

Buenos Aires, sábado 10 enero (PR/25) — Si estás buscando una escapada distinta, lejos del ruido y las multitudes de Pinamar, Cariló o Mar del Plata, hay un destino que cada vez suma más fanáticos: Mar Chiquita.

A sólo 4 horas y media de la Ciudad de Buenos Aires, este rincón de la costa bonaerense sorprende con su naturaleza protegida, su laguna inmensa y una tranquilidad difícil de encontrar en otros balnearios.

Un paraíso natural: la albufera y la reserva de la biosfera

Lo que hace única a Mar Chiquita es su albufera, un espejo de agua salada separado del mar por bancos de arena que se extiende a lo largo de 27 kilómetros. Es la única de su tipo en la Argentina y el corazón de la Reserva de la Biosfera Parque Atlántico Mar Chiquito, reconocida por la UNESCO desde 1996.

 

Ni Cariló ni Pinamar: la playa con una reserva ecológica y una extensa laguna, a 4 horas de Buenos Aires (Foto: Télam).
Ni Cariló ni Pinamar: la playa con una reserva ecológica y una extensa laguna, a 4 horas de Buenos Aires . Es un lugar tranquilo para disfrutar en familia .(Foto: Télam).

En este entorno protegido conviven aves migratorias, especies endémicas y hasta tres de las seis especies de flamencos que existen en el mundo.

El paisaje está rodeado de dunas, pastizales y una biodiversidad que asombra a quienes buscan desconectarse y vivir una experiencia diferente, lejos de las playas masivas y el ruido.

Qué hacer en Mar Chiquita: naturaleza, deportes y buena comida

 

La reserva abarca más de 26 mil hectáreas de ecosistemas terrestres, marinos y costeros. Los visitantes pueden sumarse a caminatas guiadas por senderos interpretativos, hacer observación de aves o recorrer el famoso Sendero del Zorro, que atraviesa los médanos hasta llegar al mar y regala postales únicas.

Para los que buscan aventura, hay deportes náuticos como kayak, además de paseos culturales, ferias artesanales y una gastronomía local que sorprende con sus sabores.

Y si querés más opciones, las localidades cercanas de Santa Clara del Mar y Mar de Cobo ofrecen propuestas de descanso y recreación para toda la familia.

 

Son varias las especies de aves para observar (Foto: TN.com.ar).
Son varias las especies de aves para observar (Foto: TN.com.ar).

Cómo llegar a Mar Chiquita desde Buenos Aires

  1. Tomá la Autovía Ruta 2 rumbo a Mar del Plata.
  2. En el kilómetro 483, desviate por la Ruta Provincial 11 hacia el norte.
  3. Desde ahí, las señales te llevan directo a Mar Chiquita tras recorrer unos 15 kilómetros más.

El viaje total es de unos 400 kilómetros y se puede hacer en unas 4 horas y media, dependiendo del tráfico.

 

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Fuente: TN Turismo