Guardaparques, especialistas y aficionados unieron sus miradas en todo el territorio argentino para registrar cientos de especies y fortalecer el mapa global de la conservación.
Buenos Aires domingo 18 octubre(PR/26)– El mapa de la conservación volvió a latir con singular fuerza en una nueva jornada del Global Big Day, el encuentro internacional de ciencia ciudadana más destacado para los amantes de las aves.
Durante esta impactante aventura, los Parques Nacionales de la Argentina se transformaron en vibrantes escenarios de registro ambiental, educación sustentable y apasionada observación comunitaria.
Desde las majestuosas selvas del norte hasta los inmensos bosques y estepas de la Patagonia, un ejército de voluntarios recorrió el territorio nacional.
Equipados con binoculares, cámaras fotográficas y la clásica plataforma eBird, guardaparques, ornitólogos, biólogos y vecinos documentaron la mayor variedad de especies en 24 horas.
La unión perfecta entre la vida rural y la biodiversidad
Para el sector rural y productivo, esta multitudinaria experiencia reafirma un principio fundamental: las áreas protegidas y los campos vecinos forman un ecosistema continuo.
Ambos espacios componen verdaderos corredores biológicos esenciales para la supervivencia y el libre desplazamiento de toda la avifauna regional.
Muchas de las especies avistadas circulan diariamente entre las reservas y los campos de cultivo, brindando servicios ecosistémicos insustituibles para la producción agropecuaria.
Entre sus principales aportes destacan el crucial control natural de plagas y la constante dispersión de semillas, tareas invisibles que benefician la salud del suelo.
Un gran impulso para el ecoturismo y las economías locales
Más allá de su incalculable valor para la ciencia, la participación colectiva en el Global Big Day impulsa de manera directa a las comunidades rurales del país.
Esta iniciativa impulsa el turismo de naturaleza, posicionando a los pueblos y parajes rurales como valiosos destinos para la observación de aves a escala internacional.
Se trata de una práctica sustentable de bajo impacto y elevadísimo valor agregado que genera oportunidades reales para guías locales y emprendedores regionales.
A su vez, el permanente monitoreo ambiental ofrece información valiosa y actualizada que resulta fundamental para la preservación de especies en peligro.
Con esta destacada participación, la Argentina ratifica su papel protagónico en el mapa mundial del avistamiento, consolidando la unión entre producción rural y conservación ambiental.
Fundó hace 36 años un centro para recuperar aves rapaces y hoy lidera el Proyecto Manku, que libera en la cordillera cóndores heridos o nacidos en cautiverio. Conoce la historia de vida de cada uno de los más de 200 ejemplares que pasaron por sus manos.
Buenos Aires viernes 9 octubre (PR/26)– La belleza del vuelo del cóndor andino, con su figura negra y blanca planeando en las alturas y el sonido de sus alas en el viento, todavía conmueve a Eduardo Pavez (Santiago de Chile, 1965).
Y eso que desde niño sube a la cordillera y siente latir la naturaleza, y que desde joven convive con cientos de rapaces. Hoy es de las personas que más sabe de cóndores, una de las mayores aves voladoras del planeta, y el motor de uno de los más importantes proyectos de reintroducción de la especie a su medio natural.
De un patio de colegio a un centro de rescate
Pavez es médico veterinario y doctor en ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias. Camina entre decenas de jaulas del Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces (CRAR), en Talagante, a 45 kilómetros al oeste de Santiago, un lugar que fundó en 1990, cuando tenía apenas 24 años.
Todo empezó con un ultimátum de su madre: debía llevarse a otro lado las águilas, los cernícalos y los tiuques que cuidaba en el patio de su casa desde los tiempos del colegio.
Fue Jürgen Rottmann, una leyenda viviente del naturalismo chileno, quien le facilitó un sector de un predio agrícola de su propiedad para instalar el centro. Hace más de tres décadas que allí también cuidan ejemplares de cóndor (Vultur gryphus).
Desde entonces, Pavez no ha dejado de aprender sobre el comportamiento de estas aves. Explica, por ejemplo, que durante la primavera que acaba de comenzar en el hemisferio sur es peligroso entrar a las jaulas de los adultos, porque la época de celo los vuelve agresivos.
Por eso solo interactúa a través de la reja con Inca, una hembra de 20 años nacida en el Zoológico de La Serena, a 480 kilómetros al norte de la capital. Su liberación es imposible por la relación que ha establecido con las personas. Picotea una y otra vez el guante de cuero que Eduardo le ofrece y lo sigue a lo largo de la reja cuando él camina.
Treinta y cinco cóndores y dos huevos
Hoy el CRAR alberga a 35 cóndores y dos huevos. Pavez asegura que allí es un voluntario más. Muchos de los ejemplares no pueden volver a la vida silvestre, ya sea por lesiones físicas o porque el contacto con los humanos lo hace inviable.
Aun así, algunos pueden reproducirse para que sean sus crías las que vivan en el ambiente al que estaban destinadas por mandato natural: la cordillera de los Andes.
Es el caso de Mailén, nacida en el CRAR en diciembre de 2022, que espera ser liberada en los próximos meses en la cordillera chilena junto a otra cóndor que llegó herida y ya se recuperó.
También el de Antuco, nacido en diciembre de 2024, que será trasladado hasta Colombia para colaborar en el repoblamiento de la especie en ese país.
Lo que enseña un gigante de los Andes
Gran admirador del naturalista español Félix Rodríguez de la Fuente, Pavez habla con pasión de los cóndores y transmite con palabras simples lo que aprendió en largas jornadas de observación a la distancia en escarpados cerros y en el contacto directo con ejemplares en cautividad.
Cuenta que el cóndor es de los pocos sobrevivientes de los buitres gigantes del Pleistoceno, que puede recorrer hasta mil kilómetros buscando alimento y que tanto el macho como la hembra se dedican a la crianza. Su imagen potente lo convirtió en un símbolo de todas las culturas andinas desde tiempos inmemoriales.
Pavez solo se anima a entrar a la jaula donde los jóvenes cóndores, que pronto serán liberados, ejercitan su vuelo, y a la de Abuela, una hembra ya mayor que sufre cataratas y no detecta su presencia si él se queda quieto.
Los guardianes de la higiene del ecosistema
El cóndor, cuyo territorio natural abarca todo el macizo andino, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, enfrenta problemas de conservación en casi toda esa área, especialmente en el norte de Sudamérica, donde está en peligro de extinción.
Es una especie esencial para mantener limpio y sano su entorno, y cuidar a estos buitres es también proteger a toda la flora y fauna con la que conviven. Pavez lo explica así:
“Los cóndores se encargan de eliminar rápidamente los cadáveres de los grandes animales que ellos consumen, como guanacos muertos por puma y también muchos animales que quedan varados en las costas, como delfines, lobos marinos y ballenas. Esto impide que esos cadáveres se transformen en fuente de organismos patógenos como bacterias o virus, o alimento para larvas de moscas, que son vectores de muchas patologías. Desde el punto de vista de la higiene del ecosistema, los buitres, y los cóndores en particular, son fundamentales”.
Un maestro francés y un récord de liberaciones
Su acercamiento al mundo de los cóndores comenzó en 1991, cuando el ornitólogo y documentalista francés Michel Terrase le pidió que lo acompañara durante más de un mes para filmar y estudiar a estos buitres en Torres del Paine.
“Aprendí mucho de cóndores, de buitres y de cómo utilizar escondites. Estuvimos metidos en los escondites desde las 5 de la mañana hasta las 11 de la noche para filmar, pero conversando todo el día. Ahí se generó un vínculo potente maestro-discípulo. Fue Michel el que me metió en el mundo de los buitres y específicamente en el mundo de los cóndores”, recuerda.
Luego trabajó con una minera en el manejo de una población de cóndores en un basural y ya no paró: se sumó el trabajo con cóndores heridos de por vida y el intento de reintroducir en la naturaleza a ejemplares recuperados o nacidos en cautiverio.
En 2000 colaboró con colegas de Argentina en la fundación del Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino, y en 2019 fue pieza clave en la creación del Proyecto Manku, del que hoy es director.
Manku sintetiza la palabra cóndor en mapudungun, aimara y quechua, y une los esfuerzos del Zoológico del Parque Metropolitano de Santiago, el CRAR, la Unión de Ornitólogos de Chile, Filantropía Cortes Solari y Rewilding Chile.
Así, Pavez ya cuenta con el récord de haber impulsado la liberación de más de 100 cóndores en la cordillera del centro y sur de Chile, la gran mayoría con transmisores satelitales en las alas que permiten seguir sus movimientos por un tiempo.
Cada cóndor, una historia de vida
Después de tantos años, Pavez reconoce el vínculo que logró con los más de 200 cóndores que han pasado por el CRAR: “Me siento totalmente conectado con cada uno de los cóndores. Cada cóndor tiene su propia… no digo personalidad, digamos condorilidad. Cada uno tiene su historia de vida y eso se refleja en sus conductas”.
“Yo conozco las historias de vida de prácticamente todos estos cóndores. Tenemos cóndores aquí hace más de 30 años y tengo una relación con ellos. Existe una conexión y es bonito, porque muchos de ellos me van a trascender”, dice.
Y reflexiona: “Un cóndor en cautiverio puede vivir perfectamente 70 años. Aquí hay cóndores jóvenes y mayores, que no se pueden liberar, y probablemente van a vivir muchos años después de que yo muera”.
San Luis participará de manera institucional del Global Big Day con cuatro áreas protegidas abiertas a vecinos, fotógrafos y especialistas. La cita es este sábado 10 de octubre.
Buenos Aires viernes 9 octubre (PR/26)– San Luis se prepara para vivir una jornada científica y ambiental como nunca antes. Este sábado 10 de octubre se realizará una nueva edición del Global Big Day, la iniciativa de ciencia ciudadana y monitoreo de aves más importante del mundo.
Durante 24 horas consecutivas, miles de personas de todo el planeta registrarán aves en libertad y aportarán datos clave para el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos.
La gran novedad de este año es el compromiso del Gobierno de San Luis, que sumará de manera formal su red de áreas naturales protegidas a este inventario mundial de aves.
Un hito histórico para la provincia
Silvia Lencina, de la dirección de Áreas Protegidas y Turismo Sustentable, destacó la trascendencia del paso que da la provincia: San Luis marcará un hito histórico al sumarse por primera vez de manera institucional a través de sus áreas protegidas provinciales.
La funcionaria detalló qué lugares estarán abiertos para la actividad: la Reserva Floro-Faunística de La Florida, el sitio Ramsar Lagunas de Guanacache, Desaguadero y del Bebedero, la Reserva Natural Mogote Bayo y la Reserva Natural Quebrada de Las Higueritas.
Entre los cuatro escenarios se recorren ecosistemas muy distintos, que van desde los humedales hasta las serranías y los bosques nativos, una variedad que promete una jornada de enorme riqueza biológica.
La capital provincial de las aves
Lencina puso especial énfasis en la Quebrada de Las Higueritas, en Luján, un área muy reconocida como la capital provincial de las aves por su diversidad excepcional y por el microclima que se genera en la quebrada.
Allí viven más de un centenar de especies autóctonas, lo que la convierte en un punto neurálgico y emblemático para el avistamiento en toda la geografía sanluiseña.
Ciencia al alcance de todos
El evento no exige conocimientos académicos previos. Su espíritu es tender puentes entre la comunidad, los aficionados a la fotografía y los científicos, y todo lo que se observe se carga en la aplicación móvil eBird.
El guardaparque nacional Juan Garro, del Parque Nacional Sierra de las Quijadas, explicó el alcance de esos datos: quedan de libre disponibilidad para investigaciones sobre la densidad de las poblaciones, las rutas migratorias y el estado de conservación de las especies.
Garro agregó que la jornada es ideal para quienes recién comienzan. Una persona a la que le encanta sacar fotos, pero le cuesta identificar aves, puede salir con gente experta y lograr así registros mucho más precisos.
Cómo sumarse en Sierra de las Quijadas
Para garantizar una experiencia segura y organizada en un territorio tan extenso como el Parque Nacional Sierra de las Quijadas, se dispuso un esquema especial de visitas.
Quienes se inscriban a través del formulario oficial podrán acceder a transporte gratuito provisto por el parque, con salida a las 5:30 desde la ciudad de San Luis.
El formulario, con opción de transporte, estuvo disponible en las redes sociales del parque hasta el jueves 8 de octubre.
Quienes prefieran trasladarse por sus propios medios podrán ingresar de manera particular el sábado de 8:00 a 19:00 y recorrer los senderos habilitados.
La guardaparque nacional Nahir Manfre detalló las recomendaciones: llevar ropa y calzado cómodos y evitar los colores llamativos, ya que conviene optar por tonos neutros.
Para quienes accedan al parque, pidió llevar comida de marcha para el trekking y el almuerzo, además de mínimo dos litros de agua por persona.
Respeto por la naturaleza y actividades previas
Las autoridades recordaron la importancia de respetar las normas de las áreas protegidas: mantener el silencio, evitar el uso de celulares con sonidos que imiten llamados de aves y seguir las indicaciones de guardaparques, brigadistas y biólogos que custodiarán cada predio.
Asimismo, se instó a la comunidad a colaborar activamente en la lucha contra la caza y la venta ilegal de fauna silvestre.
Como antesala al gran día, estuvo prevista para el jueves 8 a las 16:00 una charla virtual gratuita a cargo de un especialista, donde se explicaría el uso de la plataforma eBird y se compartirían técnicas de fotografía de naturaleza. El enlace de acceso se publicó en las redes sociales del Parque Nacional Sierra de las Quijadas.
En el marco de la Semana Mundial del Huevo, especialistas recuerdan que su calidad comienza mucho antes de llegar a la mesa: con la salud y el cuidado de las aves.
Buenos Aires, 7 octubre (NA) — El huevo es uno de los alimentos que carga con algunos mitos, ya que, durante décadas fue señalado por su contenido de colesterol, se discutió si era mejor consumir solo la clara, si los marrones eran más nutritivos que los blancos e, incluso, si comerlos crudos aportaba mayores beneficios, pero, en la actualidad, la evidencia permite revisar muchas de esas creencias y devolverle su lugar como un alimento nutritivo, versátil y accesible.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, en nuestro país el huevo ocupa un lugar central en la alimentación debido a que, con cerca de 400 unidades por persona al año, Argentina registra el mayor consumo per cápita del mundo con una diferencia es significativa incluso dentro de la región, ya que, Brasil alcanza aproximadamente 283 huevos por habitante, Chile, 251 y el promedio latinoamericano ronda los 304. De esta manera, el consumo argentino supera en alrededor de un 40% al brasileño y en casi un 60% al chileno.
Parte del protagonismo del huevo puede explicarse por su perfil nutricional: una porción de dos huevos -aproximadamente 100 gramos- aporta alrededor de 13 gramos de proteínas de alta calidad, además de vitaminas B12 y D, ácido fólico y biotina, y minerales como fósforo, hierro, zinc y selenio.
También se destaca por su aporte de colina, un nutriente esencial involucrado, entre otras funciones, en el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.
El liderazgo y la producción
El liderazgo argentino también se refleja del lado productivo. El plantel nacional de gallinas ponedoras superó los 62 millones de aves en el último año, con un crecimiento cercano al 9%, y se proyecta que alcance entre 65 y 67 millones durante 2026.
La producción cerró 2025 en alrededor de 19.000 millones de huevos y este año podría superar los 20.000 millones Buenos Aires y Entre Ríos concentran cerca del 70% de la producción nacional. Este crecimiento plantea un desafío central: acompañar la expansión productiva con altos estándares de sanidad, prevención y bioseguridad.
«El crecimiento de la industria no es casualidad: es el resultado de años de inversión sostenida en genética, sanidad y tecnología por parte de los productores argentinos. Pero ese ritmo de expansión también nos exige más. Cada gallina que sumamos al sistema tiene que estar acompañada por los más altos estándares sanitarios, porque ahí es donde se juega la sustentabilidad de todo el sector», comenta Javier Prida, Presidente Ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA).
El huevo puede agregarse a una ensalada.
Por otro lado, detrás de cada huevo que llega a la mesa existe un trabajo sanitario que comienza en la granja.
La prevención de enfermedades, los programas de vacunación, la bioseguridad, el monitoreo permanente y el acompañamiento veterinario son pilares para proteger la salud de las aves y sostener una producción segura y eficiente.
En Argentina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) establece requisitos sanitarios y de bioseguridad para los establecimientos avícolas, incluyendo planes sanitarios y la intervención de profesionales veterinarios responsables.
Estas medidas son fundamentales tanto para proteger la producción nacional como para sostener los estándares necesarios para la comercialización de alimentos.
La sanidad avícola también permite entender de manera concreta el concepto de Una Salud, que reconoce la estrecha relación entre la salud de los animales, las personas y el ambiente.
«La salud animal, la salud humana y la salud del ambiente están profundamente conectadas. Cuando protegemos la salud de las aves, contribuimos también a una producción de alimentos segura y sostenible. Ese es el sentido del enfoque Una Salud y el que guía nuestro trabajo junto a productores y veterinarios, desarrollando soluciones que permitan prevenir enfermedades y acompañar los desafíos de una industria en permanente evolución», explica Eugenia Sanz, directora de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal.
Los cinco mitos sobre el huevo
El huevo dispara el colesterol en sangre. Durante años, el contenido de colesterol del huevo llevó a limitar su consumo. Sin embargo, hoy se reconoce que el riesgo cardiovascular debe analizarse en el contexto global de la alimentación y el estilo de vida, y no a partir de un único alimento. En personas sanas, el huevo puede formar parte de una alimentación equilibrada.
Los huevos marrones son más nutritivos que los blancos. El color de la cáscara depende principalmente de la genética de la gallina y no determina que un huevo sea nutricionalmente superior a otro.
Consumir huevo crudo permite aprovechar mejor sus nutrientes. En realidad, la cocción mejora la digestibilidad de algunas de sus proteínas y, además, reduce el riesgo asociado a microorganismos como Salmonella. Por eso, cocinarlo adecuadamente es la opción más segura.
Hay que lavar los huevos antes de guardarlos. La cáscara posee una barrera natural protectora. Lavarlos antes de almacenarlos puede alterar esa protección y favorecer el ingreso de microorganismos a través de sus poros. Si fuera necesario limpiarlos, debe hacerse siguiendo las recomendaciones de manipulación segura.
Comer sólo la clara es siempre más saludable. Clara y yema tienen perfiles nutricionales diferentes y complementarios. Mientras la clara concentra buena parte de las proteínas, la yema aporta vitaminas, minerales, grasas y nutrientes como la colina. Consumir el huevo completo permite aprovechar su matriz nutricional.
Ecoraptor, una firma de Santa Fe, combina rapaces entrenadas con drones para desplazar a las colonias que arrasan lotes enteros, sin eliminar a los animales y sin recurrir a agroquímicos.
Buenos Aires jueves 1 octubre (PR/26)– Las palomas y las cotorras llevan años siendo un quebradero de cabeza para el campo argentino. Se posan sobre los cultivos en bandadas enormes y arrasan lotes enteros en cuestión de días.
Por eso, cada vez más productores de todo el país buscan soluciones que vayan más allá del espantapájaros o los cañones de gas, métodos que convencen a menos gente por su escaso efecto.
En ese contexto surgió una propuesta que une algo tan antiguo como la cetrería con tecnología moderna, y que ya empezó a llamar la atención de productores en distintas ferias del sector. Suena casi a ciencia ficción, pero apunta a un problema muy real del día a día en el campo.
Ecoraptor, la empresa que une rapaces y drones
La protagonista es Ecoraptor, una empresa de la provincia de Santa Fe, la misma tierra donde nació el astro futbolístico Lionel Messi. Utiliza aves rapaces y drones para el control biológico de las plagas de palomas y cotorras en los cultivos.
Detrás del proyecto está Gonzalo Vitale, controlador biológico de fauna silvestre y responsable del único criadero de aves rapaces autorizado en esa provincia, un detalle que le da a la empresa un respaldo técnico poco habitual en este tipo de servicios.
El método parte de una idea sencilla que Vitale resume así: «La paloma duerme en un lugar, pero come en otro. Quizás el lugar donde come no lo podemos trabajar, pero sí donde duerme. Entonces logramos desplazar la colonia».
Antes de intervenir en cualquier campo, el equipo estudia los hábitos de la colonia: dónde duerme, dónde se alimenta y dónde bebe agua. De ese modo actúa justo en el punto donde resulta más eficaz alterar su rutina.
Gavilanes que hacen huir a las bandadas
Para lograrlo, Ecoraptor entrena gavilanes, entre ellos ejemplares de gavilán mixto, que sobrevuelan la zona afectada. Su presencia genera en palomas y cotorras la misma reacción de huida que tendrían frente a un depredador natural.
Al repetir esos vuelos de forma sistemática, las colonias terminan abandonando el lugar que usaban como dormidero. Todo esto ocurre sin eliminar a los animales y sin recurrir a productos químicos.
Qué aportan los drones a este sistema
La tecnología entra en juego como complemento del trabajo con aves reales. La empresa combina el vuelo de los gavilanes con drones diseñados para imitar la silueta y el movimiento de una rapaz, además de sistemas de captura pensados para reforzar el control en las zonas donde la presión de las plagas es mayor.
Esta combinación permite ampliar la cobertura del servicio y actuar en varios puntos de un mismo campo casi al mismo tiempo, algo que sería mucho más difícil de lograr únicamente con aves entrenadas.
Pérdidas de hasta el 35% y un modelo que empieza a expandirse
El problema que busca resolver esta empresa no es menor: las pérdidas provocadas por palomas y cotorras pueden alcanzar hasta el 35% en los lotes más afectados, un porcentaje que en cultivos extensivos representa una cifra económica considerable para cualquier productor.
Ecoraptor presentó su propuesta en Agroactiva 2026, una de las ferias agropecuarias más importantes de Argentina, donde despertó el interés de productores que buscan alternativas más sostenibles a los métodos tradicionales de control de plagas.
Para Vitale, el objetivo de fondo va más allá del negocio puntual con cada cliente: «Nos dedicamos a tratar de mantener el equilibrio entre lo que es la fauna silvestre y la actividad del hombre. El desafío es lograr una convivencia saludable donde no se realice ninguna actividad perjudicial ni para uno ni para el otro».
Así queda más que claro que se trata de un planteamiento que busca posicionar a las aves rapaces y los drones como un socio estratégico del productor, en lugar de una solución de urgencia que se aplica una sola vez y luego se olvida.
Y ojo, porque este tipo de control biológico no es exclusivo de Argentina: en otros países, empresas dedicadas a la cetrería profesional aplican principios muy similares para alejar aves no deseadas de fábricas, puertos o naves industriales.
Desde luego, esto confirma que la combinación de rapaces entrenadas y tecnología de apoyo es una tendencia que gana terreno frente a los métodos químicos más agresivos.