El Papa León XIV a los nuevos sacerdotes: «Salgan y encuéntrense con la cultura y con la vida»

El Papa León XIV a los nuevos sacerdotes: «Salgan y encuéntrense con la cultura y con la vida»

En el Domingo del Buen Pastor, el Santo Padre ordenó a diez nuevos presbíteros para la diócesis de Roma, instándolos a ser canales de fe y no filtros. Durante su homilía, destacó la importancia de mantener las puertas abiertas de la Iglesia y acompañar a los fieles en sus realidades cotidianas con paciencia y ternura.

Renato Martínez – Ciudad del Vaticano

 

Ciudad del Vaticano, martes 28 abril (PR/26) — Este Domingo del Buen Pastor, con ocasión de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, el Santo Padre ha ordenado diez nuevos presbíteros para la diócesis de Roma. En su homilía el Papa alentó a los neo-presbíteros a ¡mantener la puerta abierta! “Dejen entrar y estén listos para salir. Es otro secreto para sus vidas: ustedes son un canal, no un filtro”.

“Aquellos para quienes serán sacerdotes —fieles laicos y familias, jóvenes y ancianos, niños y enfermos— habitan praderas que ustedes deben conocer. A veces les parecerá que no tienen los mapas; pero los posee el Buen Pastor, del que tienen que escuchar su voz, tan familiar”, lo dijo el Papa León XIV en su homilía en la Santa Misa que presidió en la Basílica de San Pedro, este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en el cual ordenó a diez nuevos presbíteros para la diócesis de Roma.

¡Este es un domingo lleno de vida!

Al iniciar su homilía, el Santo Padre dijo que, en la disponibilidad de los jóvenes que la Iglesia hoy pide que sean ordenados presbíteros constatamos mucha generosidad y entusiasmo. Y que este es un domingo lleno de vida porque al reunirnos, tan numerosos y diferentes, en torno al único Maestro, advertimos una fuerza que nos renueva.

“Es el Espíritu Santo, que une personas y vocaciones en la libertad, de modo que ninguno viva más para sí mismo. El domingo —cada domingo— nos llama a salir del “sepulcro” del aislamiento y de la cerrazón para encontrarnos en el jardín de la comunión, del que el Resucitado es el guardián”.

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA

El sacerdocio es un ministerio de comunión

Y dirigiéndose a los candidatos al sacerdocio el Pontífice les reveló un primer secreto en la vida del sacerdote, es decir, “cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad”. Por ello, el servicio del sacerdote, al que la llamada de estos hermanos nos invita a reflexionar, es un ministerio de comunión.

“Este misterio vivo y dinámico compromete el corazón a un amor indisoluble; lo compromete y lo llena. Ciertamente, como el amor de los esposos, también el amor que inspira el celibato por el Reino de Dios debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo. Están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil y, aún más, a un modo de dejarse amar en la libertad. Un modo que podrá hacer de ustedes, no sólo buenos sacerdotes, sino también ciudadanos honestos, disponibles, constructores de paz y de amistad social”.

La realidad no debe darnos miedo

Y al comentar el Evangelio de este IV Domingo de Pascua, el Papa León destacó la referencia de Jesús a figuras y a gestos de agresión, y dijo que “hay un gran realismo en las palabras del Señor” porque conoce la crueldad del mundo en el que camina con nosotros. Con sus palabras evoca formas de agresión física, pero sobre todo espiritual. Sin embargo, esto no lo disuade de dar la vida.

“La denuncia no se vuelve renuncia, el peligro no lleva a la fuga. Este es un segundo secreto del sacerdote: la realidad no debe darnos miedo. El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro”.

Que su seguridad no resida en el rol que desempeñan

En este sentido, el Santo Padre instó a los ordenados a que su seguridad no resida en el rol que desempeñan, sino en la vida, muerte y resurrección de Jesús, en la historia de salvación en la que participan con su pueblo. Ya que hoy, la necesidad de seguridad vuelve los ánimos agresivos, encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios.

“Es una salvación que ya actúa en tanto bien que se hace silenciosamente, entre personas de buena voluntad, en las parroquias y en los ambientes a los que ustedes se harán cercanos, como compañeros de viaje. Lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles”.

Reunir es siempre establecer la Iglesia

Asimismo, el Santo Padre alentó a los nuevos presbíteros a crear comunidad, allí donde serán enviados son lugares donde el Resucitado ya está presente, donde muchos ya lo han seguido de manera ejemplar. Reconocerán sus llagas, distinguirán su voz, encontrarán a quienes se lo indicarán. Son comunidades que los ayudarán también a ustedes a ser santos. Y ustedes ayúdenlas a caminar unidas en pos de Jesús, el Buen Pastor, para que sean lugares —jardines— de la vida que renace y se comunica.

“Con frecuencia, lo que les falta a las personas es un lugar donde experimentar que juntos es mejor, que juntos es hermoso, que es posible vivir juntos. Facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios está íntimamente unido a la celebración de la Eucaristía y la Reconciliación. Reunir es, siempre y nuevamente, establecer la Iglesia”.

«Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas»

Luego, el Pontífice comentó la imagen de Jesús en el Evangelio cuando se describe como el “pastor”, pero parece que quienes lo escuchan no lo entienden; entonces, cambia la metáfora: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas» (Jn 10,7).

“En Jerusalén había una puerta que se llamaba precisamente así, “la puerta de las ovejas”, cerca de la piscina de Betsaida. Por allí entraban en el templo las ovejas y los corderos, antes de ser sumergidos en el agua y luego destinados a los sacrificios. Es espontáneo pensar en el Bautismo”.

La puerta a una vida en abundancia

Y continuando con la imagen de la puerta, el Papa dijo que, el Jubileo nos ha mostrado cómo esta imagen sigue hablando al corazón de millones de personas. Durante siglos la puerta —a menudo un auténtico portal— ha invitado a cruzar el umbral de la Iglesia. En algunos casos, la fuente bautismal se construía en el exterior, como la antigua piscina probática, bajo cuyos pórticos «yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos».

“Al iniciar a otros en la fe, reavivarán la propia fe. Junto con los otros bautizados, cruzarán cada día el umbral del Misterio, ese umbral que tiene el rostro y el nombre de Jesús. Nunca oculten esta puerta santa, no la cierren, no sean un obstáculo para el que quiere entrar. «No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden» (Lc 11,52): es el reproche amargo de Jesús a aquellos que escondieron la llave de un paso que debía ser accesible a todos”.

Algunos candidatos al sacramento de la ordenación sacerdotal (@Vatican Media)

Ustedes son un canal, no un filtro

Hoy más que nunca, indicó el Santo Padre, especialmente cuando los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia, ¡mantengan la puerta abierta! Dejen entrar y estén listos para salir. Es otro secreto para sus vidas: ustedes son un canal, no un filtro. Muchos creen que ya saben lo que hay detrás de ese umbral.

“Llevan consigo recuerdos, quizás de un pasado lejano; a menudo hay algo vivo que no se ha apagado y que los atrae; pero otras veces hay algo más, que aún sangra y provoca rechazo. El Señor lo sabe y espera. Sean reflejo de su paciencia y de su ternura. ¡Ustedes son de todos y para todos! Que este sea el perfil fundamental de su misión: mantener libre el umbral y señalarlo, sin necesidad de muchas palabras”.

Jesús no sofoca nuestra libertad

Por otra parte, el Obispo de Roma indicó que Jesús no sofoca nuestra libertad. Y advirtió que, hay afiliaciones que sofocan, compañías donde es fácil entrar y casi imposible salir. No es así la Iglesia del Señor, no es así la compañía de sus discípulos.

“Quien es salvado, dice Jesús, ‘entra, sale y encuentra su alimento’. Todos buscamos protección, descanso y cuidado: la puerta de la Iglesia está abierta. No para desentendernos de la vida; la vida no se agota en la parroquia, en la asociación, en el movimiento ni en el grupo. Quien es salvado sale y encuentra su alimento”.

Basílica de San Pedro en la Misa de ordenación (@Vatican Media)

Dios hace crecer sin que nosotros lo hayamos sembrado

Finalmente, el Papa León XIV alentó a los ordenados a salir al encuentro de la cultura, de la gente, de la vida. “Admiren aquello que Dios hace crecer sin que nosotros lo hayamos sembrado. Aquellos para quienes serán sacerdotes —fieles laicos y familias, jóvenes y ancianos, niños y enfermos— habitan praderas que ustedes deben conocer. A veces les parecerá que no tienen los mapas; pero los posee el Buen Pastor, del que tienen que escuchar su voz, tan familiar.

“¡Cuántas personas hoy se sienten perdidas! A muchos les parece que ya no pueden orientarse. No hay entonces testimonio más hermoso de aquel que confía: «Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre» (Sal 23,2-3). Su nombre es Jesús, “Dios salva”. Ustedes son testigos de esto. «Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida» (v. 6)”.

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Fuente: Vatican News

“ Dio gracias y repartió ”

“ Dio gracias y repartió ”

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 1-15

 

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.

Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».

Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».

Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».

Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».

Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

 

Palabra del Señor
“ ¿Comprendéis lo que hecho con vosotros? ”

“ ¿Comprendéis lo que hecho con vosotros? ”

Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 1-15

 

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y este le dice:
«Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».

Jesús le replicó:
«Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».

Pedro le dice:
«No me lavarás los pies jamás».

Jesús le contestó:
«Si no te lavo, no tienes parte conmigo».

Simón Pedro le dice:
«Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dice:
«Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».

Palabra del Señor
Día Internacional de la Mujer: el modelo de María, la Santísima Virgen

Día Internacional de la Mujer: el modelo de María, la Santísima Virgen

En el Día Internacional de la Mujer, una mirada a la mujer desde la fe: el ejemplo de María, la Santísima Virgen, madre de Jesucristo, modelo de humildad, fortaleza, servicio y amor. 

Buenos Aires, domingo 8 marzo (PR/26) — Cada 8 de marzo, cuando el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer, se recuerda la dignidad, la fuerza y la contribución de las mujeres en la historia. Para los católicos, esta jornada también es una oportunidad para contemplar un modelo profundo de mujer: María, la Santísima Virgen, madre de Jesucristo.

María representa una grandeza que no se mide por el poder o la visibilidad, sino por la fidelidad, la entrega y el amor.

En el relato del Evangelio, cuando el ángel le anuncia que será la madre del Salvador, María responde con una de las frases más hermosas de la historia: “Hágase en mí según tu palabra”. Con esas palabras revela una fortaleza interior extraordinaria: la capacidad de confiar, de asumir una misión y de entregarse plenamente al plan de Dios.

En un mundo que muchas veces mide el valor de las personas por el éxito o la influencia, María nos muestra otra forma de grandeza.

Su vida estuvo marcada por la humildad, el servicio y la perseverancia. Acompañó a su hijo en silencio, desde el nacimiento hasta el momento doloroso de la cruz, siendo ejemplo de amor incondicional y de fe firme incluso en la adversidad.

Por eso, en el Día de la Mujer, María puede inspirar a millones de mujeres. Ella encarna virtudes universales: valentía, ternura, paciencia, sabiduría y una profunda capacidad de cuidar la vida.

Su figura recuerda que la verdadera dignidad de la mujer no depende de estereotipos ni de roles impuestos, sino de su valor como persona, creada con una vocación única y preciosa.

Celebrar a la mujer mirando el modelo de María es reconocer que la grandeza femenina también se manifiesta en el amor cotidiano, en la generosidad silenciosa, en la fortaleza que sostiene a las familias y a las comunidades.

En su ejemplo, muchas mujeres encuentran inspiración para vivir con fe, esperanza y compromiso. Ella además consuela de manera silenciosa.

Que este Día Internacional de la Mujer sea también una ocasión para agradecer la presencia de tantas mujeres que, al igual que María, iluminan el mundo con su entrega, su valentía y su amor. Su testimonio sigue recordándonos que la auténtica fuerza nace del corazón.

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“ La Pascua, camino a Jerusalén ”

“ La Pascua, camino a Jerusalén ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 17-28

 

En aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».

Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».

Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron:
«Podemos».

Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor