Entre enero y septiembre de 2026, la negociación de instrumentos financieros alcanzó un volumen histórico de 27,4 billones de pesos. Este impactante salto del 35,7% interanual consolida al mercado bursátil como una herramienta clave para inyectar liquidez y financiamiento corporativo.
Por Belén Maldonado – Emilce Terré
Rosario, jueves 29 octubre (PR/26)– El mercado financiero local atraviesa un momento excepcional de expansión y solidez operativa. Según datos oficiales del Mercado Argentino de Valores (MAV), las operaciones con cheques, pagarés y facturas electrónicas registraron números sin precedentes.
Durante los primeros nueve meses de 2026, la negociación acumulada de instrumentos como cheques de pago diferido, facturas de crédito electrónicas y pagarés alcanzó la cifra récord de $ 27,4 billones. Este impresionante resultado representa un crecimiento real del 35,7% en comparación con el mismo período de 2025.

Si se compara esta operatoria con el promedio de los últimos cinco años, el volumen negociado prácticamente se duplica, con un incremento del 112%. De este modo, el mercado registra el mayor nivel de actividad de su historia para los primeros tres trimestres del año.
Al analizar la evolución mes a mes, el pico de mayor actividad se observó en junio con $ 3,49 billones, seguido muy de cerca por septiembre con $ 3,46 billones. Ambos meses se posicionaron como el segundo y tercer volumen mensual más alto de la serie histórica.
Para garantizar una medición precisa sin distorsiones por inflación, todos los valores se expresaron en pesos constantes de septiembre de 2026. Para las operaciones denominadas en dólares, se aplicó la cotización oficial del Banco Central ajustada por el índice de precios del INDEC.
En cuanto a las herramientas preferidas por las empresas, el pagaré bursátil reafirmó su claro liderazgo al concentrar el 54,7% del volumen total. Esta participación dominante mantiene la firme tendencia observada desde el año pasado.
En segundo lugar se ubicaron los cheques de pago diferido (CPD), los cuales explicaron el 42,7% de las operaciones. A pesar de mostrar una leve baja de un punto porcentual respecto a 2025, continúan siendo un pilar fundamental para las pymes.

Un dato sumamente positivo fue el avance de las facturas de crédito electrónicas (FCE), que elevaron su participación al 2,4% del total. Este avance supera con claridad el promedio histórico del 1,3% que este instrumento registraba en los últimos cinco años.
Por último, la operatoria con el denominado pagaré producto explicó cerca del 0,2% del mercado negociado. A pesar de ser una herramienta más reciente, aporta alternativas versátiles de financiamiento sectorial.
Radiografía y dinamismo de cada instrumento financiero
Profundizando en el detalle operativo, las negociaciones mediante pagarés ascendieron a $ 15 billones en los primeros nueve meses del año. Este desempeño refleja un salto del 39% en términos reales en relación con el año previo.
Este valor histórico se sitúa un 121% por encima del promedio reciente. El impulso principal ocurrió en el tercer trimestre del año, cuando entre julio y septiembre se movilizaron $ 5,2 billones, el mayor registro trimestral jamás contabilizado.

La enorme popularidad del pagaré radica en su sencillez de emisión y sus reducidos costos. Además, al no poseer un plazo máximo de vencimiento y permitir la opción de cobertura dollar linked, resulta sumamente atractivo para la planificación financiera corporativa.
En tanto, los pagarés bursátiles a la vista o pagaré producto sumaron operaciones por casi $ 61.000 millones. Este instrumento permite vincular rendimientos a indicadores clave como la soja, la tasa BADLAR o la tasa TAMAR.

Durante todo 2026, la totalidad de los pagarés producto se emitió utilizando como referencia la tasa TAMAR. El mes de mayor movimiento para esta alternativa fue mayo con $ 18.130 millones, seguido por junio con $ 13.590 millones.
Respecto a los cheques de pago diferido, la operatoria trepó a $ 11,7 billones entre enero y septiembre. Esto representó un notable repunte del 30% interanual y un 96,3% respecto a los últimos cinco años.
El mes de septiembre fue récord para los CPD, alcanzando una negociación de $ 1,5 billones. Este número marca la cifra mensual más alta registrada para el instrumento en toda la historia bursátil.

En el desglose de vencimientos, los cheques con plazos de 31 a 60 días lideraron la preferencia con el 34% del volumen. Les siguieron los plazos de hasta 30 días con el 30% y los de 61 a 90 días con el 20%.
Sumados todos los tramos, las operaciones de corto plazo (hasta 90 días) concentraron un contundente 84% de las negociaciones de CPD. En cambio, las opciones de más de 90 días tuvieron un peso menor del 16%.
Esta marcada concentración en plazos cortos evidencia una clara evolución respecto de años anteriores. En 2020 los vencimientos cortos representaban el 45%, lo que demuestra que las empresas buscan horizontes de financiamiento más inmediatos.
Esta dinámica también se explica porque las empresas desplazaron sus necesidades de financiamiento de mediano y largo plazo hacia el pagaré bursátil, un instrumento que no posee limitaciones temporales de vencimiento.

Por su parte, las facturas de crédito electrónicas alcanzaron $ 662.500 millones. Este desempeño implicó un impresionante salto del 87,3% real interanual y cuadruplicó los niveles promedio del último lustro.
El pico máximo para las FCE ocurrió en junio con $ 88.800 millones. De hecho, cada uno de los primeros nueve meses de 2026 estableció marcas récord individuales, consolidando a la factura como una herramienta en sostenido ascenso.

Comportamiento según la moneda de emisión
Al diferenciar la operatoria según la moneda, las negociaciones en pesos captaron el 86% del total. El monto operado en moneda nacional ascendió a $ 23,6 billones, registrando una suba del 34,9% respecto al año pasado.
En la franja en pesos, los cheques encabezaron las preferencias con el 49,6% del volumen ($ 11,7 billones), seguidos muy de cerca por los pagarés, que alcanzaron el 47,7% ($ 11,2 billones).
Por su parte, la operatoria en moneda extranjera sumó US$ 2.475 millones a valores constantes. Este resultado marcó una fuerte recuperación del 46,7% en dólares, revirtiendo dos años seguidos de caídas interanuales.

Dentro del segmento en dólares, los pagarés mantuvieron una hegemonía casi total al explicar el 98,2% de las transacciones (US$ 2.430 millones), confirmando su rol estratégico como herramienta de cobertura cambiaria corporativa.

En definitiva, el Mercado Argentino de Valores consolida un año histórico de expansión sostenida. La dinamización de las operaciones tanto en pesos como en dólares reafirma su lugar estratégico para inyectar capital de trabajo en la economía real.
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