La producción de petróleo y gas roza niveles nunca antes vistos en el país gracias al despegue del no convencional. De la mano de la Cuenca Neuquina, la Argentina se acerca a la meta histórica del millón de barriles diarios y consolida su liderazgo energético.

 

 

 

 

Por Franco Pennino – Bruno Ferrari – Emilce Terré

Rosario, martes 27 octubre (PR/26)– El sector energético argentino atraviesa una transformación vertiginosa que se refleja con total claridad en el imparable ritmo de producción de sus yacimientos de hidrocarburos.

En el ámbito del crudo, el país se arrima cada vez más al tan anhelado umbral del millón de barriles diarios. Sin ir más lejos, en septiembre de 2026 la extracción tocó la marca de 973.700 barriles al día, anotando un salto interanual del 15,5% según las cifras oficiales de la Secretaría de Energía.

Si se repasa el trayecto acumulado entre enero y septiembre, la extracción promedió alrededor de 906.000 barriles por día, lo que implica un incremento del 16,3% en comparación con el mismo período del año 2025.

Al traducir estos valores a volúmenes totales, en los primeros nueve meses de 2026 se alcanzaron los 39,3 millones de metros cúbicos (Mm³), un registro sin precedentes en la actividad desde al menos el año 1999.

A la par de estos números, la previsión para el año completo se sostiene sólida en los 54,5 Mm³, en perfecta coincidencia con lo expuesto en el último reporte técnico de proyecciones para el rubro.

De confirmarse esta cifra hacia fines de año, la Argentina superaría en cerca de un 12% su máximo histórico de 1998, una cifra emblemática que el sistema nacional no conseguía superar desde hace casi tres décadas.

Conviene recordar que aquel hito de fines de los noventa se logró en su totalidad mediante yacimientos de tipo convencional, los cuales ingresaron luego en una fase de declive paulatino que continúa hasta nuestros días.

Esta merma gradual se explica en buena medida por el agotamiento natural de los pozos tradicionales y por la necesidad de destinar aportes financieros cada vez más elevados para extraer cada metro cúbico.

Frente a ese panorama, la verdadera palanca del cambio radicó en el boom de inversiones orientadas al petróleo no convencional, decisivo para revertir la tendencia negativa y marcar récords en tiempo récord.

Al observar con lupa el desempeño de 2026, entre enero y septiembre el 79% del crudo extraído provino del origen no convencional, una participación contundente si se la compara con el humilde 21% que representaba apenas cinco años atrás.

 

 

El rol de la Cuenca Neuquina y las reservas futuras

 

Al analizar el mapa productivo por cuencas, el vertiginoso salto reciente responde casi de forma exclusiva a las áreas de Vaca Muerta en la Cuenca Neuquina, beneficiada por un flujo continuo de capitales.

Durante los primeros nueve meses de 2026, esta región aportó nada menos que el 78,3% del crudo nacional, promediando unos 710.000 barriles por día, lo que representa cerca de 30,8 Mm³.

 

 

En el resto del mapa, la cuenca del Golfo San Jorge mantiene el segundo lugar en relevancia, al aportar un 18,8% del volumen total durante el mismo lapso del año.

A su vez, los polos productivos de las cuencas Cuyana y Austral sumaron de manera conjunta un 2,6% adicional de la extracción de crudo entre enero y septiembre.

De cara al cierre del año, calculamos que la Cuenca Neuquina continuará ganando terreno hasta alcanzar unos 42,3 Mm³, un volumen casi cuatro veces mayor al registrado hace una década.

En contraste, el resto de las zonas extractivas mantendrá en su conjunto un sendero de estancamiento, finalizando la temporada con una marca estimada de 12,2 Mm³.

Mirando hacia adelante, el porvenir del no convencional se muestra sumamente auspicioso. En agosto de 2026, un estudio del IAPG calculó en 30.170 millones de barriles los recursos remanentes técnicamente recuperables.

Esta nueva estimación casi duplica las proyecciones realizadas por la agencia energética de Estados Unidos (EIA) en 2013, que en su momento había calculado unos 16.220 millones de barriles.

Semejante salto responde a la expansión de la superficie prospectiva útil, a un mayor espesor de la formación y al incremento sustancial en el factor de recuperación alcanzado por la industria.

Estas variables apuntalan un panorama sumamente optimista para la actividad petrolera, garantizando holgadamente el abastecimiento interno y posicionando a la Argentina como un actor clave en la exportación de energía.

 

El gas natural consolida su techo histórico

 

Por el lado del gas natural, la trayectoria de crecimiento sigue una tónica similar durante 2026. Entre enero y septiembre, la extracción diaria promedió 147,7 Mm³, registrando una suba del 0,7% interanual.

En términos de volumen acumulado, los primeros nueve meses del año alcanzaron los 40.300 Mm³, posicionándose ligeramente por encima del año anterior y marcando un hito sin precedentes.

En este escenario resalta con fuerza el auge del gas no convencional, cuya producción compensa parcialmente el declive de los yacimientos tradicionales que continúan en retirada.

 

 

En el acumulado hasta septiembre, la modalidad no convencional explicó el 67% del total producido en la Argentina, marcando un avance de enorme magnitud frente al 44% que ostentaba hace cinco años.

Pensando en el cierre de 2026, las estimaciones preliminares proyectan un promedio de 143,3 Mm³ diarios, equivalentes a un total anual de 52.300 Mm³.

De concretarse este escenario, el volumen final superaría en un 1,25% las cifras de 2025, quedando por encima de las previsiones contempladas en nuestro informe anterior.

Nuevamente, la Cuenca Neuquina ratifica su supremacía absoluta al aportar el 75,3% del gas producido a nivel nacional entre enero y septiembre de 2026.

Dentro de esta misma cuenca, el protagonismo del gas no convencional resulta abrumador, alcanzando una participación del 88,5% sobre el total de su extracción.

Para el cierre de año, se prevé allí un promedio de 106,8 Mm³ diarios (39.000 millones de m³ anuales), consagrando un nuevo pico histórico y reteniendo tres cuartas partes de la oferta nacional.

 

 

Respecto a las demás regiones gasíferas, la cuenca Austral aportó el 17,3% de la producción del país en los primeros nueve meses, seguida por la del Golfo San Jorge con un 5,6%.

En conjunto, la actividad de las cuencas ubicadas fuera de la Neuquina caerá en 2026 a un promedio de 36,4 millones de m³ diarios (13.300 millones en el año), frente a los 39,9 millones de m³ diarios de 2025.

De este modo, el tremendo empuje adicional de la Cuenca Neuquina logra compensar con sobra la retracción del resto de las regiones extractivas del país.

En conclusión, con ritmos de expansión propios, el petróleo y el gas reafirman un rumbo común: la Cuenca Neuquina concentra un peso determinante para fijar niveles récord en este 2026.

 

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Fuente: BCR