Afecta a una de cada cien personas en la Argentina, pero la desinformación sobre la celiaquía sigue muy presente. Conocer la verdad detrás de las creencias más comunes es clave para cuidar la salud y prevenir riesgos evitables.
Buenos Aires, jueves 29 octubre (PR/26)– La dieta sin gluten se extendió por todas partes: está en las góndolas de los supermercados, en las publicaciones de las redes sociales y en las cartas de los restaurantes de todo el país.
A medida que aumenta su visibilidad, también se multiplican ideas erróneas que resultan falsas y que pueden poner en peligro la salud de quienes la necesitan. Detrás de esas falsas creencias se encuentra una enfermedad autoinmune que afecta al 1% de la población argentina, según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación.
¿Es realmente más saludable comer sin TACC? ¿Existe la posibilidad de realizar una excepción? ¿Es verdad que la patología desaparece con los años? Estas son interrogantes habituales que se escuchan a diario en reuniones, mesas familiares y conversaciones cotidianas.
Qué es la celiaquía y cuál es su impacto real
La celiaquía es una enfermedad autoinmune provocada por una intolerancia permanente a las proteínas del gluten, presentes en el trigo, la avena, la cebada y el centeno en personas genéticamente predispuestas. Su único tratamiento efectivo consiste en mantener una alimentación estrictamente libre de estas proteínas de forma definitiva.

En la Argentina hay más de 460.000 personas celíacas de acuerdo con los registros del Ministerio de Salud. En la población infantil la prevalencia es todavía mayor, ya que alcanza a 1 de cada 80 niños, existiendo además una elevada cantidad de diagnosticados que ignoran su condición.
A pesar de su gran impacto, continúa siendo una afección poco comprendida en la sociedad. La masificación de productos aptos entre personas sin el diagnóstico adecuado terminó instalando conceptos equívocos que suelen generar más confusión que certezas en la opinión pública.
Cinco mitos habituales puestos a prueba
Mito 1: “Comer sin gluten es más sano”. Esta afirmación es totalmente falsa. Que un producto carezca de gluten no lo convierte de forma automática en un alimento de mayor valor nutricional. Un pan libre de TACC reemplaza la harina tradicional por otras alternativas, pero su calidad alimenticia dependerá siempre de sus ingredientes integrales y no de la ausencia de dicha proteína.
Mito 2: “La celiaquía se cura con el tiempo”. Falso. La enfermedad no tiene cura ni remedios farmacológicos que la eliminen. A través de una dieta estricta sin gluten los síntomas clínicos desaparecen por completo, pero la pauta alimentaria debe sostenerse rigurosamente durante toda la vida de la persona.
Mito 3: “Si no tengo síntomas, no soy celíaco”. Es falso. Existen personas con el diagnóstico confirmado que no manifiestan molestias digestivas evidentes, y los signos de la patología son tan variados que con frecuencia se confunden con otros cuadros. Tampoco hay grados de celiaquía que permitan flexibilizar el tratamiento médico.
Mito 4: “Un poquito de gluten no hace mal”. Es falso y constituye el concepto más peligroso de todos. La ingestión de pequeñas cantidades genera daño en la mucosa intestinal y disminuye la capacidad de absorber nutrientes esenciales, aunque no existan manifestaciones dolorosas. Por ello, la normativa legal fija un umbral máximo de 10 miligramos por kilo en productos aptos.
Mito 5: “Si sospecho que soy celíaco, puedo dejar el gluten por mi cuenta”. Falso. Frente a cualquier duda o sospecha médica, resulta indispensable acudir a una consulta profesional. Eliminar el gluten antes de efectuar los estudios serológicos o de biopsia puede falsear los resultados del laboratorio y provocar severas deficiencias de nutrientes.
El valor de informar con precisión y las soluciones gastronómicas
La desinformación constante entraña riesgos concretos. Minimizar el rigor del tratamiento como una simple preferencia personal conduce a la desatención de la salud, algo que se refleja claramente al intentar comer fuera del hogar. Un relevamiento de la Sociedad Argentina de Nutrición revela que casi la mitad de los encuestados afronta serias dificultades para abastecerse.
Para la comunidad celíaca no resulta suficiente con disponer de un plato catalogado informalmente como apto. Se exige un control estricto de la contaminación cruzada en la cocina, garantizando la manipulación limpia y una infraestructura adaptada desde el origen.
Con esa premisa, la firma Big Pons inauguró en Palermo Soho la primera sucursal 100% libre de gluten de una hamburguesería nacional. Su propuesta ofrece opciones elaboradas con panes Schär, wraps, ensaladas, postres e integraciones de personal pertenecientes a la propia comunidad celíaca.
“Buscamos que quien necesite comer sin gluten pueda disfrutar la carta por puro gusto y no por obligación. Comprender que esta patología acompaña de por vida explica la verdadera importancia de estos espacios exclusivos”, destacó Bruno Mazzucchelli, referente de Marketing de la marca.
Primicias Rurales
Fuente: : https://wa.me/5491168738252


















