Ciudades de vanguardia, pueblos marineros, bosques repletos de leyenda y acantilados infinitos convergen en un recorrido fascinante a través de las tres provincias vascas.
Buenos Aires, sábado 31 octubre (PR/26)– Un recorrido integral por el País Vasco permite descubrir una cautivadora combinación entre un litoral recortado por calas, rías y miradores marineros, junto a un interior de verdes valles, bosques mitológicos y misteriosas cuevas.
Esta destacada comunidad autónoma del norte peninsular divide formalmente sus encantos entre tres provincias emblemáticas: Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. Comprender toda su riqueza cultural en una primera visita requiere organizar una completa hoja de ruta por sus puntos clave.
Bilbao y el deslumbrante litoral vizcaíno
El punto de partida de este itinerario es Bilbao, una ciudad cosmopolita que invita a pasear pacientemente desde su histórico Casco Viejo hasta los renovados sectores urbanos de Abando e Indautxu a orillas de la ría.
Superado con éxito su antiguo pasado industrial, la capital de Vizcaya brilla hoy por la arquitectura del Museo Guggenheim y una atractiva propuesta gastronómica que abarca tanto tabernas tradicionales como fogones vanguardistas.
El laberinto medieval de su centro histórico conserva valiosos tesoros del pasado, destacando la neoclásica Plaza Nueva y la célebre Catedral de Santiago, un monumento construido a partir del año 1397.

La ruta urbana incluye también visitas a la Basílica de Begoña, la pintoresca Iglesia de San Antón, el Museo Arqueológico y la señorial estación ferroviaria, exponente perfecto de la clásica arquitectura de la belle époque.
Al sur de la ciudad, el centro cultural Azkuna Zentroa rescata un antiguo almacén de vino rediseñado por Philippe Starck, integrado en un entorno urbano cruzado por puentes singulares como el Zubizuri de Santiago Calatrava.
Siguiendo el cauce hacia el Cantábrico emerge el icónico Puente de Vizcaya, distinguido como Patrimonio de la Humanidad junto con valiosos santuarios de arte rupestre como las impresionantes cuevas de Altxerri, Ekain y Santimamiñe.
A unos treinta kilómetros, la ermita de San Juan de Gaztelugatxe se erige sobre un dramático islote encajado entre Bermeo y Bakio, célebre enclave medieval que adquirió popularidad global al representar a Rocadragón.

Este santuario está unido a tierra firme por una pasarela de piedra con más de 200 peldaños esculpidos sobre acantilados de roca flysch, formando una destacada reserva natural compartida con la abrupta y vecina Peña de Aketxe.
El mar euskaldun alcanza su máxima expresión ecológica en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, un valioso humedal declarado por la UNESCO alrededor de la desembocadura del río Oka que fascinó al propio Ernest Hemingway.
Este espacio protegido abarca dunas, marismas y frondosos bosques aptos para recorrer a pie, en bicicleta o kayak, conectando villas marineras tan típicas como Mundaka, Bermeo, Elantxobe y Gernika junto al islote de Izaro.
Tesoros costeros y elegancia señorial en Guipúzcoa
Entre las emblemáticas localidades de Zumaia, Deba y Mutriku se despliega el impresionante Flysch de Zumaia, un Geoparque donde millones de años de historia geológica quedan al descubierto sobre acantilados vertiginosos.

La emblemática Ermita de San Telmo corona la playa de Itzurun ofreciendo miradores privilegiados sobre esta franja marina, escenario inmortalizado en la popular película cinematográfica Ocho apellidos vascos.

Más al este aguarda la elegante San Sebastián, reconocida mundialmente por su alta gastronomía, el renombrado Festival Internacional de Cine y la idílica bahía de La Concha flanqueada por los montes Igeldo y Urgull.

Su vibrante Parte Vieja alberga joyas barrocas como la Basílica de Santa María del Coro, palacios de corte afrancesado, la arquitectura contemporánea del Kursaal y la famosa escultura El Peine del Viento de Eduardo Chillida.
En el extremo limítrofe con Francia se sitúa la pintoresca villa de Hondarribia, cuyo casco histórico amurallado custodia caserones señoriales, el antiguo Castillo de Carlos V y el pintoresco barrio pesquero de La Marina.

Hacia el interior montañoso guipuzcoano, la monumental villa de Oñati conduce al vanguardista Santuario de Arantzazu, obra cumbre del arte contemporáneo vasco con esculturas de Chillida a las puertas del Parque Natural de Aizkorri-Aratz.
Naturaleza, historia y enología en Álava
La capital alavesa, Vitoria-Gasteiz, destaca por su excelente calidad de vida, su conservado casco medieval alrededor de la Catedral de Santa María y un magnífico Anillo Verde reconocido como Capital Verde Europea.
A poca distancia se ubica el histórico Valle Salado de Añana, mientras que hacia el sur la distinguida comarca de la Rioja Alavesa despliega extensos viñedos salpicados por enclaves medievales como la célebre villa de Laguardia.

La arquitectura vitivinícola de vanguardia deslumbra en la zona con emblemáticas instalaciones diseñadas por proyectistas internacionales, destacando la bodega Marqués de Riscal de Frank Gehry y las imponentes bodegas Ysios de Santiago Calatrava.
El viaje culmina en la frondosidad del Parque Natural de Gorbeia, refugio del místico Hayedo de Otzarreta, cuyos árboles centenarios y arroyos serpenteantes recrean postales únicas de la mitología vasca.

Cerca de la Sierra Salvada despunta el impresionante Salto del Nervión, el salto de agua más alto de la Península Ibérica con 270 metros de caída sobre las vertiginosas paredes del espectacular Cañón de Délika.



















