La compra de 900.000 hectáreas y unas 250.000 cabezas ovinas vinculadas a las antiguas empresas de la familia Benetton, por parte de un grupo de socios y directivos de Adecoagro, vuelve a poner en el centro de la escena el potencial de la producción lanera argentina. Con exportaciones que alcanzaron los US$ 189,6 millones en 2025/26 y una demanda internacional en recuperación, la Patagonia enfrenta una oportunidad económica, aunque todavía arrastra décadas de caída en sus existencias y en los volúmenes producidos.
Buenos Aires, martes 3 de noviembre (PR/26) .- La adquisición de las compañías Compañía de Tierras Sud Argentino y Ganadera Cóndor, que pertenecían a la sociedad holding de la familia Benetton, representa uno de los movimientos de inversión más importantes de los últimos tiempos en la actividad agropecuaria argentina.
La operación, concretada por un grupo de socios y directivos vinculados a Adecoagro, comprende aproximadamente 900.000 hectáreas distribuidas entre Río Negro, Buenos Aires, Chubut y Santa Cruz, e involucra un negocio ganadero de unas 250.000 cabezas ovinas.
La dimensión del establecimiento y sus recursos productivos permiten analizar una actividad que tiene una importancia histórica para la economía patagónica: la producción de lana.
El negocio no debe evaluarse solamente por la superficie incorporada o por el valor de la tierra. También resulta fundamental considerar la capacidad de producción de fibra, la genética de los animales, la disponibilidad de pasturas, la calidad de los campos y las posibilidades de colocar la producción en los mercados internacionales.
Una recuperación comercial que sorprende al mercado
La actividad lanera argentina viene mostrando una recuperación significativa en materia de exportaciones.
Durante la zafra 2025/26, correspondiente al período julio de 2025-junio de 2026, las ventas externas alcanzaron 39.730 toneladas de lana base sucia, por un valor de US$ 189,6 millones.
En comparación con la campaña anterior, cuando se habían exportado 31.088 toneladas por US$ 114,3 millones, el crecimiento fue del 28% en volumen y del 66% en valor.
La diferencia entre ambas variaciones muestra que no solamente se comercializó más lana, sino que también mejoró el ingreso total generado por las exportaciones.
El comportamiento del mercado internacional fue especialmente favorable para la Argentina, con China como principal destino de la lana sucia y la Unión Europea como comprador destacado de lana peinada.
La tendencia positiva continuó durante el comienzo de la zafra 2026/27. En julio y agosto de 2026, las exportaciones alcanzaron 6.901 toneladas base sucia, un crecimiento interanual del 39%, mientras que el valor comercializado llegó a US$ 37,4 millones, con una suba del 103%.
Estos números muestran un escenario comercial mucho más favorable que el de campañas anteriores.
La comparación histórica: una actividad que todavía está lejos de sus mejores años
Para comprender la verdadera dimensión del negocio es necesario mirar hacia atrás.
La producción lanera argentina supo tener una escala considerablemente mayor que la actual. Durante la década de 1960, los registros oficiales históricos mostraban una producción superior a las 180.000 toneladas anuales en algunas campañas. En los años ochenta todavía se registraban alrededor de 150.000 toneladas.
Sin embargo, la actividad comenzó a perder volumen como consecuencia de diferentes factores: retroceso de los precios internacionales, cambios en la rentabilidad agropecuaria, problemas climáticos, desertificación de campos y reducción de las existencias ovinas.
El deterioro continuó durante los años noventa. Para la zafra 1998/99, la producción se había reducido a unas 65.000 toneladas, aproximadamente la mitad de los registros de fines de los años ochenta.
La tendencia descendente continuó durante las décadas siguientes.
La comparación de los registros más recientes de la cadena lanera permite observar esta evolución:
- Zafra 2020/21: 40.677 toneladas.
- Zafra 2021/22: 39.743 toneladas.
- Zafra 2022/23: 36.622 toneladas.
- Zafra 2023/24: 35.182 toneladas.
- Zafra 2024/25: 32.040 toneladas.
- Zafra 2025/26: aproximadamente 31.037 toneladas.
- Zafra 2026/27: primera estimación de 29.124 toneladas.
La serie muestra que, desde 2020/21, la producción habría disminuido aproximadamente un 28%.
Es decir, mientras el comercio exterior recupera valor y dinamismo, la producción física continúa mostrando dificultades para crecer.
La situación constituye uno de los principales desafíos para el futuro de la actividad.
La Patagonia, corazón de la producción lanera argentina
La producción ovina está fuertemente concentrada en la Patagonia, donde las condiciones naturales favorecieron históricamente el desarrollo de razas especializadas en la producción de lana fina.
Chubut, Santa Cruz y Río Negro conforman el núcleo de esta actividad, con predominio de la raza Merino, reconocida internacionalmente por la calidad de su fibra.
Chubut se destaca particularmente por su tradición lanera y por contar con un importante entramado industrial en Trelew, donde se concentra buena parte de la capacidad de procesamiento, lavado y peinado de lana del país.
La región enfrenta, sin embargo, problemas estructurales. La desertificación, la variabilidad de las precipitaciones, la disponibilidad de agua, la presión de los predadores y los costos de producción condicionan la rentabilidad de numerosos establecimientos.
A esto se suma la reducción histórica de las existencias ovinas. Argentina llegó a superar ampliamente los 20 millones de animales durante el siglo XX, mientras que las estimaciones recientes se ubican alrededor de los 12 millones.
La pérdida de stock representa una disminución de la capacidad productiva y también una amenaza para la continuidad de las economías rurales de numerosas localidades patagónicas.
La zafra 2026/27: mejores perspectivas, pero con desafíos
La nueva campaña comienza con expectativas interesantes en diferentes regiones productoras.
Las precipitaciones registradas en distintas zonas de Río Negro y otras áreas patagónicas mejoraron las condiciones de los pastizales naturales y la disponibilidad de forraje.
En Ingeniero Jacobacci, por ejemplo, se contabilizaron 237 milímetros de precipitaciones, un registro que favoreció la recuperación de los campos y la condición corporal de los animales.
Estas condiciones pueden contribuir a mejorar los resultados de la esquila y la calidad de la fibra, aunque los efectos deben evaluarse en cada establecimiento.
La finura, el largo de mecha, la resistencia, el rendimiento al lavado y la cantidad de materia vegetal son algunos de los factores que determinan el valor comercial de la lana.
En referencias comerciales de Valcheta se mencionaron valores de entre US$ 5,287 y US$ 7,04 por kilo, dependiendo de las características y el rendimiento del producto.
La diferencia de precios confirma que producir lana de calidad puede ser tan importante como incrementar la cantidad de kilos obtenidos.
¿Qué representa la adquisición para el negocio lanero?
La incorporación de unas 250.000 cabezas ovinas constituye un activo productivo relevante dentro de una cadena que necesita recuperar escala.
Si se considera una producción de aproximadamente 880.000 kilos de lana, el volumen representa una participación cercana al 3% de la producción nacional estimada para la nueva campaña.
La dimensión del negocio permite pensar en oportunidades de mejora mediante inversiones en genética, manejo nutricional, infraestructura, sanidad y tecnología de esquila.
También abre posibilidades para integrar la producción primaria con las etapas industriales y comerciales, capturando una mayor proporción del valor generado por la fibra.
Sin embargo, el resultado económico no depende exclusivamente del precio internacional. Los costos de esquila, personal, transporte, mantenimiento de instalaciones, sanidad y manejo de los campos tienen una incidencia decisiva en el margen final.
A esto debe sumarse la necesidad de conservar los recursos naturales. En los ambientes patagónicos, la carga animal debe ajustarse a la capacidad de recuperación de los pastizales para evitar procesos de degradación que comprometan la productividad futura.
Un negocio con oportunidades y una deuda histórica
La lana argentina vuelve a ocupar un lugar destacado en el escenario exportador. Los ingresos de 2025/26 y el crecimiento registrado durante los primeros meses de la nueva campaña confirman que existe una oportunidad comercial.
Pero la recuperación de los precios y de las exportaciones todavía no significa que la actividad haya recuperado su capacidad productiva histórica.
La Argentina produce hoy una fracción de la lana que obtenía varias décadas atrás. La disminución de las existencias ovinas y las dificultades de numerosos establecimientos muestran que todavía existe un largo camino por recorrer.
En ese contexto, la operación vinculada a Adecoagro adquiere una dimensión que trasciende una compraventa de tierras y animales: pone nuevamente en discusión el potencial económico de la Patagonia y de una actividad que puede generar empleo, exportaciones y desarrollo regional.
El verdadero desafío de la zafra 2026/27 será convertir la mejora de los mercados internacionales en inversiones, mayor productividad, recuperación del stock ovino y mejores ingresos para los productores. La Patagonia tiene tierra, tradición, genética y experiencia; necesita ahora consolidar un modelo que permita transformar esos recursos en un negocio lanero competitivo y sostenible.
Datos históricos y fuentes para respaldar el análisis
Una precisión periodística: las cifras de producción de la serie reciente corresponden a estimaciones de la Federación Lanera Argentina y no deben confundirse con las estadísticas de exportación de INDEC. Asimismo, los precios por kilo mencionados son referencias comerciales y no un promedio nacional de la lana pagada al productor.
Primicias Rurales
Fuente: NA y varias más



















