El subsecretario del Dicasterio para las Causas de los Santos destaca la mayor presencia de laicos, jóvenes y familias en los procesos de beatificación y canonización en todo el mundo, reflejando una santidad accesible para todos en la vida cotidiana.
Buenos Aires, Miércoles 4 noviembre (PR/26)– Cada vez son más los laicos, los jóvenes y las parejas casadas que figuran entre los candidatos a los honores de los altares en todo el mundo católico actual.
Así lo afirma en una entrevista exclusiva el padre Bogusław Turek, subsecretario del Dicasterio para las Causas de los Santos, subrayando una conciencia cada vez más profunda de la vocación universal a la santidad.
El sacerdote destaca además un creciente interés por los procesos de beatificación en África, en América Latina y, dentro de Europa, en Polonia, donde actualmente hay más de un centenar de causas en curso.
El fenómeno de los santos jóvenes
Uno de los fenómenos más interesantes observados desde el punto de vista del dicasterio es el aumento constante de solicitudes para iniciar procesos de beatificación dedicados a jóvenes muy queridos.
Ya no se trata de casos aislados, sino de una tendencia firme que demuestra cómo la juventud puede vivir el Evangelio de manera heroica y profundamente transformadora en la actualidad.
Estas peticiones exigen, al mismo tiempo, una especial prudencia institucional ante la muerte prematura, recordando que la emoción pasajera no sustituye una valoración seria de las virtudes.
Uno de los ejemplos contemporáneos más significativos sigue siendo el de san Carlos Acutis, cuya historia demuestra que la santidad es una realidad vivida y alcanzable ya en la juventud.
La mejor catequesis consiste precisamente en mostrar las figuras de los santos, permitiendo a los demás descubrir su propio camino hacia la felicidad y la fidelidad espiritual.
Santidad en la política y la ciencia
Entre los candidatos a los altares hay cada vez más laicos que han desempeñado papeles importantes en la vida pública, en la ciencia o en la cultura internacional.
El padre Turek recuerda figuras clave como Robert Schuman, Alcide De Gasperi, Jérôme Lejeune y Antoni Gaudí, demostrando que el prestigio profesional y la fe van de la mano.

Diversos grupos profesionales descubren hoy que es posible aspirar a la santidad siendo al mismo tiempo los mejores en su respectivo ámbito laboral y científico.
Seguir el Evangelio exige a veces rechazar compromisos oscuros, pero esto jamás contrasta con la profesionalidad ni con la consecución de grandes logros en la sociedad.
La familia como cuna de la fe
Se presta además una atención prioritaria a los procesos de beatificación enfocados en cónyuges y familias enteras, destacando el valioso ejemplo de los Ulma o los santos Luis y Zelia Martin.
El ser humano conoce la santidad, la toca de cerca y se impregna de ella principalmente en el núcleo familiar, considerado la auténtica cuna de la vida cristiana.
La familia no es solo el canal donde se transmite la fe, sino el lugar exacto donde madura la vocación personal hacia la entrega y el amor incondicional al prójimo.
Ante las dificultades de la vida moderna, el testimonio conyugal se convierte en una indicación concreta y luminosa dejada por la Providencia divina para los hogares.
Mártires de nuestro tiempo
Al reflexionar sobre el martirio moderno, el dicasterio recuerda que la esencia de dar la vida por Cristo permanece inalterable a pesar de los cambios históricos y políticos.
Un testimonio paradigmático en este sentido es el del beato Rosario Livatino, juez italiano asesinado por la mafia cuya fidelidad a la justicia brotaba de su profunda convicción cristiana.
Los perseguidores actuales suelen intentar ocultar los motivos religiosos de la violencia, presentando a las víctimas como opositores políticos para desvirtuar su legado de fe.
Expansión global y fervor local
Las Iglesias de África muestran una vitalidad extraordinaria, reconociendo que entre sus comunidades locales vivieron personas con una entrega heroica digna de difusión universal.
Un dinamismo equivalente se registra en América Latina, con especial fuerza en Brasil y Argentina, países que lideran la región con numerosas causas abiertas.
Por su parte, Polonia se consolida como uno de los países más activos del mundo, albergando un centenar de procedimientos centrados en el cuidado de los enfermos y vulnerables.
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Iniciativas lideradas por figuras como la beata Hanna Chrzanowska, Stanisława Leszczyńska y la doctora Wanda Błeńska reflejan este compromiso constante con el prójimo.
Una llamada universal
El incremento de beatificaciones no responde a una cifra excesiva, sino a la toma de conciencia sobre la llamada universal promulgada por el Concilio Vaticano II.
Creer en una Iglesia santa implica entrar en contacto directo con la santidad cotidiana de sus miembros a través de decisiones firmes y concretas en la vida diaria.
Cada persona está llamada a participar de esa misión eclesial mediante la coherencia de sus propios actos, demostrando que la plenitud espiritual está al alcance de todos.



















