“Los caminos de la Vida”

“Los caminos de la Vida”

Una profunda reflexión sobre la liturgia de hoy, que entrelaza la metáfora de la siembra en el Evangelio de san Lucas con la promesa de la resurrección y la transformación espiritual que nos trae san Pablo.

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 35-37. 42-49

 

Hermanos:
Alguno preguntará: « ¿Y cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?» Insensato, lo que tú siembras no recibe vida si (antes) no muere. Y al sembrar, no siembras el cuerpo que llegará a ser, sino un simple grano, de trigo, por ejemplo, o de cualquier otra planta.
Lo mismo es la resurrección de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible, resucita incorruptible; se siembra un cuerpo sin gloria, resucita glorioso; se siembra un cuerpo débil, resucita lleno de fortaleza; se siembra un cuerpo animal, resucita espiritual. Si hay un cuerpo animal, lo hay también espiritual.
Efectivamente, así está escrito: el primer hombre, Adán, se convirtió en viviente. El último Adán, un espíritu vivificante. Pero no fue primero lo espiritual, sino primero lo material. y después lo espiritual. El primer hombre, que proviene de la tierra, es terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como el hombre terrenal, así son los de la tierra; como el celestial, así son los del cielo. Y lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.

 

Salmo de hoy

Salmo 55, 10. 11-12. 13-14 R/. Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida

 

Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,
y así sabré que eres mi Dios. R/.

En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre? R/.

Te debo, Dios mío, los votos que hice,
los cumpliré con acción de gracias;
porque libraste mi alma de la muerte, mis pies de la caída;
para que camine en presencia de Dios a la luz de la vida. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 4-15

 

En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:
«Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de brotar, se secó por falta de humedad.
Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.
Y otra parte cayó en tierra buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».
Dicho esto, exclamó:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.
Él dijo:
«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas, “para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.
El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.
Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».

 

 

Reflexión del Evangelio de hoy

Los caminos de la siembra: los caminos de la VIDA

La siembra es tiempo de esfuerzo pero sobre todo es un acto de confianza en el futuro. Sembramos porque esperamos que la semilla dé fruto.

Algo de la semilla no llega a dar fruto  por “agentes externos” a la misma: los pájaros que la comen, otro poco porque las piedras que la entorpecen, otro poco porque las zarzas le roban la sazón.

A pesar de este algo y estos pocos, la parábola nos revela un verdadero mensaje de esperanza ya que la semilla dará abundante cosecha porque la semilla – la palabra va a ser acogida con fe y alegría entre los “pobres”, los “pequeños”, los “pecadores.

¿Cómo acogemos la Palabra, qué clase de tierra somos, cómo la tratamos, cómo la cuidamos, cómo la defendemos?

Se siembra un cuerpo corruptible, resucita incorruptible

La semilla, como la palabra de Dios tiene gran fuerza en sí misma, sembramos un cuerpo humano, un cuerpo terreno, hecho de la tierra; y la fuerza del Espíritu hará  fructificar un cuerpo espiritual, pasando de ser imagen del hombre terreno, (el primer Adán) a ser imagen del hombre celestial, imagen de Cristo.

Así por la fuerza del Espíritu adquiriremos un cuerpo resucitado.

Así viviremos la gran novedad de Cristo que no consiste en tener la vida, sino en darnos la vida nueva a todos.

 

Escucha, Señor, a tu pueblo y aumenta en nosotros el deseo sincero de acoger la semilla de tu palabra; haz que esta simiente sea también sembrada en los surcos de toda la humanidad y fructifique en obras de justicia y paz, para que se manifieste a la humanidad la bendita esperanza de tu Reino. Que mi vida Señor proclame con fidelidad la palabra divina, y que todos los cristianos desde nuestra pertenencia a la Iglesia tengamos un corazón abierto a la palabra de vida y salvación. Amén

 

 Centro de Predicación Bíblico Pastoral

Centro de Predicación Bíblico Pastoral
Convento de San Valentín de Berrio Ochoa (Villava)
Centro de Predicación Bíblico Pastoral de los Dominicos de Villava en Navarra, España
Cuenta regresiva para la 52da. Peregrinación Juvenil a Luján en la antesala de la histórica llegada del Papa León XIV a la Argentina

Cuenta regresiva para la 52da. Peregrinación Juvenil a Luján en la antesala de la histórica llegada del Papa León XIV a la Argentina

 

Con la llegada del mes de septiembre comenzó formalmente la cuenta regresiva para la 52da. Peregrinación Juvenil a Luján, un acontecimiento multitudinario de fe que este año cobra un significado único e histórico ante la inminente visita oficial del Papa León XIV a nuestro país.

 

Buenos Aires sábado 18 septiembre (PR/26)– La comunidad de fieles ya palpita con profunda emoción la 52da. Peregrinación Juvenil a Luján, que se llevará a cabo durante el próximo sábado 3 y domingo 4 de octubre. Este trayecto de devoción reúne año tras año a cientos de miles de peregrinos que caminan con esperanza.

En esta edición especial, el recorrido hacia el santuario de la Virgen de Luján se transforma en el marco perfecto para preparar el espíritu de todo el pueblo argentino. La cercanía de la travesía genera un clima de renovada fe y fraternidad en cada rincón de la patria.

 

Una preparación espiritual sin precedentes en el país

 

La marcha juvenil coincide de manera providencial con la antesala de la llegada del Papa León XIV a la Argentina, confirmada para este mes. Este acontecimiento histórico impulsa un fervor renovado entre las comunidades parroquiales y los movimientos diocesanos.

 

El papa León XIV quiere visitar Argentina en 2026: haría lo que Francisco nunca pudo y rompería con una tradición de 40 años - El Cronista

 

Los organizadores destacan que la marcha de este año no será una caminata habitual, sino un verdadero mosaico de oración y unidad nacional. Miles de jóvenes ya afinan la logística para portar las imágenes patronales y brindar asistencia a lo largo de la ruta.

Durante todo el fin de semana, los peregrinos recorrerán los casi 60 kilómetros que separan la capital de la basílica, unidos bajo el lema del compromiso solidario y el amor por la tierra patrona.

 

El fervor juvenil al encuentro de la Virgen Patrona

 

Diversos puestos de apoyo, sanitarios y de hidratación se están desplegando a lo largo del camino para garantizar la seguridad y bienestar de la marea humana que marchará sin cesar.

 

VIRGEN DE LUJÁN: la historia de la patrona de los argentinos Hoy se celebra el Día de Nuestra Señora de Luján, una de las advocaciones que tiene la Virgen María en todo

 

Este encuentro anual reafirma la vitalidad del pueblo creyente, que aguarda con viva esperanza las palabras y la bendición de León XIV en su histórica visita pastoral a la nación.

 

Primicias Rurales
Fuente: /santuariodelujan.org.ar
“Acompañado por los Doce y por algunas mujeres”

“Acompañado por los Doce y por algunas mujeres”

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12-20

 

Hermanos:
Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

Pues bien: si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo ha resucitado. Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe; más todavía: resultamos unos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra él, diciendo que ha resucitado a Cristo, a quien no ha resucitado… si es que que los muertos no resucitan.

Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís estando en vuestros pecados; de modo que incluso los que murieron en Cristo han perecido.

Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad.Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.

 

Salmo de hoy

Salmo 16, 1. 6-7. 8 y 15 R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

 

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

 

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3

 

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades:

María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Palabra del Señor

 

 

 

Reflexión del Evangelio de hoy

«Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor»

El texto de hoy se enmarca en la situación que vive la comunidad de Corintio en torno a la resurrección de Cristo, entre otras cuestiones.

La comunidad, a la cual se dirige Pablo, estaba formada por cristianos de origen griego y de origen judío.

Corintio, ciudad griega era una ciudad culta e importante económicamente. La corriente filosófica comúnmente aceptada era el dualismo de Platón. El cuerpo es malo en oposición al alma inmortal que es la que resucita.

A esta comunidad de origen griego les resultaba muy difícil creer en la resurrección del cuerpo.

Por otra parte, en esta comunidad también hay judíos, si bien el judaísmo se encontró dividido en cuanto a la resurrección, ya en tiempo de Pablo aceptaban mayoritariamente la resurrección total de la persona, cuerpo y alma.

Pablo quiere comunicarles a los cristianos corintios que creer en la resurrección – la de Cristo y la de creyentes – es parte fundamental de la fe cristiana, ya que a sus oídos llegaron las discusiones entre la comunidad por esta cuestión vital, núcleo de la fe cristiana.

Releyendo de nuevo el texto se entiende todo el esfuerzo de Pablo en su argumentación para que, los más reticentes, “entiendan” bien el significado y las consecuencias de la resurrección de Cristo. “Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe”

Hay un cuerpo de doctrina a creer, es lo que con tanta argumentación explica Pablo. Pero la fe hay que pasarla por el corazón.” Porque confiamos en Ti, Señor”

La fe, que es confianza amorosa en Su Palabra, la fe que cambia nuestra vida es adhesión personal a Jesús, a su Palabra, a su Vida.  Por eso la fe es un don, don que da sentido a toda nuestra vida. Don que afecta a la inteligencia, al corazón, a las actitudes y vida de cada cristiano.  Don que hay que cuidar con mimo. “Guarda mi fe del enemigo…” dice un himno de la Liturgia de las Horas.

Pues amigos, sigamos agradeciendo y cuidando nuestra fe para que sea una fe viva, alimentada por la formación, el encuentro con Jesús y su Palabra, capaz de transformar nuestra vida y de interpelar a las personas de nuestro entorno.

Y como San Pablo, unas veces será nuestras palabras, otras nuestra vida, las que vaya sosteniendo a los seguidores de Jesús, a nosotros mismos. “Envíame, Señor, tu luz y tu verdad”.

Quisiera terminar con la aclamación del salmo responsorial que expresa fe y confianza en las palabras de Jesús. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

Le acompañaron los doce y algunas mujeres

Todos nosotros que escuchamos, profundizamos e intentamos vivir la Palabra, no nos sorprenderá ver, una vez más, cómo el evangelista Lucas destaca en su evangelio la presencia de algunas mujeres que siguen a Jesús, anotando las distintas tareas que ellas realizaban dentro de la comunidad.

Jesús estableció un orden nuevo rompiendo la visión del mundo cerrada y legalista. Su mirada y sus acciones a favor de los pobres, débiles, discriminados de la sociedad, las mujeres, escandalizan a sus contemporáneos.

Frente a una sociedad que marginaba a la mujer, Él les otorgó dignidad y las reconoció como iguales, incluyéndolas como discípulas itinerantes, encomendándoles diferentes tareas en la misión. Esta actitud de Jesús hacia las mujeres le enfrentaba con las costumbres de su tiempo.

Recojo unas palabras del Papa Francisco pronunciadas en una audiencia en abril de 2015. “Es indudable que debemos hacer mucho más a favor de la mujer, si queremos dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres. Es necesario de hecho, que la mujer no solamente sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, un prestigio reconocido en la sociedad y en la iglesia. Jesús la considera de una manera que da una luz potente que ilumina un camino que lleva lejos, del cual hemos recorrido solamente un tramo. Aún no hemos entendido en profundidad cuales son las cosas que nos puede dar el genio femenino de la mujer en la sociedad. Es un camino que es necesario recorrer con más creatividad y más audacia«. (Audiencia de S.S. Francisco, 15 de abril de 2015).

Sin duda ninguna somos conscientes del camino que se va recorriendo en la Iglesia, continuado, con nuevo impulso, por León XIV, incorporar la visión y el modo de hacer, en el seno de estructuras de gobierno y reflexión dentro de la Iglesia.

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Testimonio de entrega, de servicio, de luz y testimonio, sin importar demasiado el reconocimiento, pero si con un grado grande de generosidad y humildad, acompañando a Jesús en los pobres, a veces en contextos difíciles.  ¡Gracias!

 

En este camino recorrido la Iglesia, cómo me siento: ¿agradecido, receloso?

Señor ayúdame a descubrir tu verdad, guía mis pasos, purifica mi mirada para avanzar en la misión evangelizadora a la cual nos llamas.

 

 

Hna. Mariví Sánchez Urrutia

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Dominica de la Anunciata
Soy una religiosa Dominica de la Anunciata nacida en Bilbao hace bastantes años y fui alumna de las Dominicas y catequista en mi parroquia. Ingresé en la congregación siendo bastante joven. Como Licenciada en Ciencias Químicas me he dedicado a la educación con vocación y pasión. He desarrollado tareas directivas tanto en los centros de enseñanza como dentro de la Vida Religiosa. He disfrutado de la vida a través de la misión que he desempeñado y los medios que Dios puso en mis manos y también me gusta disfrutar de la música y el deporte.
Por qué María tiene tantos nombres: la explicación detrás de sus “apodos” marianos

Por qué María tiene tantos nombres: la explicación detrás de sus “apodos” marianos

 

En la Iglesia católica, la Virgen María recibe decenas de títulos distintos, desde Nuestra Señora de Lourdes hasta Reina de los Ángeles. Aunque a algunos les parezca que se habla de varias Marías, todos esos nombres remiten siempre a la misma Madre de Dios.

 

 

Buenos Aires jueves 17 septiembre (PR/26)– En la Iglesia católica, la Santísima Virgen María es objeto de una profunda veneración, ya que fue elegida para ser la Madre de Dios, aquella que dio a luz al Mesías. Su papel se considera una parte esencial de la Historia de la Salvación.

 

Los numerosos títulos de María que son como sus “apodos”: En la Iglesia católica, la Santísima Virgen María es objeto de gran veneración, ya que fue elegida para ser la Madre de

 

Tras su Asunción al Cielo, los cristianos continuaron recurriendo a su ayuda y a su intercesión. Por eso conviene aclarar por qué sus numerosos títulos funcionan, en cierto modo, como apodos cariñosos. Entender esto ayuda a despejar una confusión bastante frecuente entre quienes se acercan por primera vez a la fe católica.

 

De un nombre sencillo a un abanico de títulos

 

Al principio, los cristianos simplemente la invocaban por su nombre, María, o por Madre, tal como la conocía la gente de la época. El propio Jesús pidió a sus seguidores que la llamaran de esa manera, según recoge el Evangelio de Juan. «Entonces dijo al discípulo: “¡He aquí a tu madre!”» (Juan 19, 27).

Sin embargo, no tardaron en surgir lo que podríamos considerar apodos, es decir, títulos con los que los fieles empezaron a venerarla. Algunas personas podrían pensar, erróneamente, que cada título se refiere a una María diferente.

 

Puede resultar confuso, ya que a algunas personas les puede parecer que los católicos rezan a un conjunto de diferentes "Marías" por sus títulos y " apodos". https://es.aleteia.org/2026/09/14/los-numerosos-titulos-de-maria -que-son-como-sus-apodos/

 

En realidad, todos esos nombres remiten a una única mujer: la Madre de Dios. Por eso resulta útil pensar en ellos como apodos, del mismo modo en que solemos ponerle a las personas que queremos nombres cariñosos, casi siempre por admiración o por afecto.

 

Títulos que hablan de su relación con Jesús y con la Iglesia

 

Cada uno de los títulos marianos que se fueron desarrollando a lo largo de los siglos suele encajar en alguna de dos grandes categorías. La primera reúne aquellos que hacen referencia a la relación única que María mantiene con Jesús o con la Iglesia que él fundó.

Virgen María en la Iglesia católica - Wikipedia, la enciclopedia libre

Entre ellos se incluyen nombres como Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Madre de la Misericordia, Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas y Reina de los Apóstoles. Todos reflejan un vínculo concreto que ella mantiene con los fieles o con su propio Hijo.

 

Títulos que recuerdan el lugar de una aparición

 

La segunda gran categoría, quizás la más conocida, agrupa los títulos que hacen referencia a lugares concretos donde, según la tradición, se ha aparecido la Virgen. Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Fátima, Nuestra Señora de Lourdes y Nuestra Señora de Knock son algunos de los ejemplos más populares.

Nuestra Señora de Knock | Santoral Wiki | Fandom

Estos nombres vinculan a María con un punto específico del mapa y ponen de manifiesto su cercanía con cada comunidad local. Así, lejos de tratarse de “Marías” distintas, cada título es una forma más de nombrar el mismo amor maternal.

 

Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
Hoy celebramos a San Roberto Belarmino, apasionado defensor de la verdad y de la Iglesia

Hoy celebramos a San Roberto Belarmino, apasionado defensor de la verdad y de la Iglesia

 

 

Buenos Aires, jueves 17 de septiembre (PR/26) .- Cada 17 de septiembre la Iglesia recuerda a San Roberto Belarmino (1542-1621), arzobispo y cardenal, hombre de gran celo apostólico y sabiduría, quien enfrentó con singular firmeza algunos de los momentos más difíciles por los que ha pasado la Iglesia a lo largo de su historia.

Solo hace unos años, en 2021, se celebró el cuarto centenario de su muerte, acontecida el 17 de septiembre de 1621; así como los 90 años desde que fue incluído en la lista de Doctores de la Iglesia, el 17 de septiembre de 1931.

Por el camino estrecho

“Considera auténtico bien para ti lo que te lleva a tu fin, y auténtico mal lo que te impide alcanzarlo”, escribió alguna vez Belarmino, dejando entrever la importancia de buscar siempre los designios de Dios para la propia vida, de manera que el alma pueda recorrer el camino dispuesto por Dios para alcanzar la felicidad, la plenitud y la santidad.

San Roberto fue un valiente defensor de la Iglesia Católica ante quienes quisieron destruirla o dañarla. Eran los tiempos de la Revuelta Protestante, y, contra lo que generalmente se piensa, puede que los enemigos más peligrosos no estuvieran “fuera de la Iglesia” sino dentro. Una profunda crisis del clero y de buena parte de la jerarquía debilitaba el catolicismo desde su propio centro.

No hay mayor tesoro que Cristo

Ya ordenado, se desempeñó como profesor y formador de novicios. Belarmino se sentía muy a gusto como jesuita pues le permitía dedicarse a sus dos grandes pasiones: la oración y el estudio. Pensaba, para sus adentros, que así podría evitar pesados cargos eclesiales o jerárquicos; aunque, como después quedaría en evidencia, ya Dios tenía pensado otro camino para él.

El joven Padre Belarmino amaba profundamente el saber y gustaba mucho de la prédica. Dadas sus dotes naturales para esos menesteres, se afanaba por hacer de sus escritos y homilías auténticas piezas de erudición -manejaba muy bien a los clásicos y era un gran conocedor de la Biblia- hasta que descubrió que la riqueza del mensaje de la Iglesia no reside en los adornos o exuberancias retóricas, sino en mostrar con sencillez y profundidad a la persona de Cristo. Precisamente, con ese espíritu humilde escribió algunas de las versiones más acabadas que existen del catecismo.

Contra el error, la caridad

San Roberto combatió varias herejías y se convirtió en uno de los más fuertes impulsores del movimiento de la Contrarreforma. Lo suyo no fue precisamente lo que hoy llamaríamos “corrección política”: a los protestantes los trataba simplemente de “herejes”; mientras que sus afanes por dar a conocer la recta doctrina no brotaron ni del desprecio del otro, ni de una falsa conciencia superior. Belarmino solo tenía un “problema”: al error le llamaba “error”, sin ambages ni escrúpulos.

Entre otras responsabilidades, el P. Belarmino sirvió en la curia romana como consultor y prefecto en varios dicasterios. De hecho, debido a sus cargos tomó parte en los procesos que se les siguieron a Galileo Galilei (1564-1642) y Giordano Bruno (1548-1600), en los que actuó con prudencia, caridad y celo por la verdad.

Buen hijo, buen siervo de la Iglesia

Las enseñanzas de su madre en torno a la humildad y la sencillez repercutieron en su forma de ser, especialmente cuando Roberto entendió de veras que su tesoro estaba en Cristo y no en el reconocimiento o el aplauso de la gente.

Si desde un punto de vista humano podría decirse que sus talentos lo ubicaron en una posición ‘ascendente’ o ‘expectante’ -formado por el mismísimo San Francisco de Borja, luego ordenado con celeridad y, a pedido del Papa, puesto a cargo de la preparación de los sacerdotes de Roma para que aprendieran a enfrentarse a los enemigos de la fe-, sobre su corazón siempre pesaron más las invocaciones de su madre para que pusiera todo de sí, al servicio de quien más lo necesita.

Con la mirada puesta en Roma

Como fruto del encargo papal, Belarmino publicó Controversias, libro que llegó a ser de lectura obligatoria para apologistas y teólogos deseosos de esclarecer las confusiones doctrinales que la expansión de las Iglesias protestantes trajo consigo. Entre quienes se reconocieron influenciados por este notable texto estuvo nada menos que San Francisco de Sales (1567-1622).

San Roberto dirigió una edición revisada de la Biblia (Vulgata) y redactó dos versiones del Catecismo de la Iglesia Católica: el Catecismo resumido y el Catecismo explicado. Ambos textos fueron traducidos a varios idiomas y se les consideró de uso común hasta el siglo XIX. Asimismo, el santo se desempeñó como director espiritual por años sirviendo a distintos tipos de personas. Quizás el más célebre de sus dirigidos haya sido San Luis Gonzaga (1568-1591).

Por razones como esta, San Roberto Belarmino, a pesar de pertenecer a la Compañía de Jesús y haber prometido no aspirar a cargos eclesiales, fue nombrado arzobispo; y no solo eso, sino que años más tarde llegaría a ser creado cardenal.

El Papa Clemente VIII, el 3 de marzo de 1599, declaraba frente a la curia: “Hemos elegido a este hombre porque no hay en la Iglesia de Dios alguien que se le iguale en deseo de aprender”.

Belarmino le había rogado a sus superiores que impidieran que los deseos papales se realicen, pero el Papa no se dejó persuadir y le ordenó -cuenta la leyenda, bajo amenaza de excomunión- que permaneciera callado durante la ceremonia en la que fue creado cardenal.

“He combatido el buen combate” (2 Tim 4, 7)

Poco antes de morir, el santo escribió en su testamento que sus pertenencias deberían ser repartidas entre los pobres; aunque la verdad era tan poco lo que tenía que al final lo dejado solo alcanzó para costear su funeral. Al momento de su muerte, San Roberto se hallaba retirado en el noviciado de San Andrés en Roma. Desde allí partió a la Casa del Padre el 17 de diciembre de 1621.

El Papa Pío XI lo beatificó en 1923 y lo canonizó en 1930. El 17 de septiembre de 1931 -un año después de su canonización- fue declarado Doctor de la Iglesia por el mismo Pontífice.

La obra de San Roberto Belarmino es extensísima, solo comparable con la de santos como San Agustín de Hipona o Santo Tomás de Aquino.

No obstante, al margen de tan llamativa consideración, el santo escribió en su libro De ascensione mentis in Deum (Sobre la elevación de la mente a Dios): “El sabio no debe ni buscar acontecimientos prósperos o adversos, riquezas y pobreza, salud y enfermedad, honores y ultrajes, vida y muerte, ni huir de ellos de por sí. Son buenos y deseables sólo si contribuyen a la gloria de Dios y a tu felicidad eterna; son malos y hay que huir de ellos si la obstaculizan”.

¡San Roberto Belarmino, ruega por nosotros!

Si deseas conocer más sobre San Roberto Belarmino, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Roberto_Bellarmine.

Más información:

 

Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
“¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?”

“¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?”

A Jesús le importa la persona, Él no tiene en cuenta nuestros pecados, ve el fondo del corazón y cuando percibe un corazón humillado y arrepentido, como lo vio en esta mujer, se deja tocar, besar los pies con nuestras miserias, para darle la paz, el amor y el perdón que buscaba. La mujer sabía muy bien que la misericordia de Jesús es más grande que todos sus pecados y que en Él encontraría su paz y descanso y su única esperanza.

 

 

 

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 36-50

 

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo:
«Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora».

Jesús respondió y le dijo:
«Simón, tengo algo que decirte».

Él contestó:
«Dímelo, Maestro».

Jesús le dijo:
«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?».

Respondió Simón y dijo:
«Supongo que aquel a quien le perdonó más».

Le dijo Jesús:
«Has juzgado rectamente».

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
«¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco».

Y a ella le dijo:
«Han quedado perdonados tus pecados».

Los demás convidados empezaron a decir entre ellos:
«¿Quién es este, que hasta perdona pecados?».

Pero él dijo a la mujer:
«Tu fe te ha salvado, vete en paz».

Palabra del Señor