Hoy celebramos a los santos Cornelio y Cipriano, a quienes recordamos en la Santa Misa

Hoy celebramos a los santos Cornelio y Cipriano, a quienes recordamos en la Santa Misa

Buenos Aires, miércoles 16 septiembre (PR/26) — Cada 16 de septiembre la Iglesia celebra al Papa San Cornelio (c.180-253) y al Obispo San Cipriano (c. 200-258), dos amigos en Cristo preocupados por preservar la verdad de su mensaje.

Juntos se opusieron a los errores, confusiones y herejías que empezaron a difundirse desde los inicios de la era cristiana y que minaron la salud espiritual de muchos miembros de la Iglesia. Ambos concluyeron sus vidas coronados con las palmas del martirio.

 

El Papa Cornelio

Cornelio, cuyo nombre significa “fuerte como un cuerno”, fue el vigésimo primer Papa de la Iglesia Católica. Afrontó con firmeza la herejía de Novaciano, teólogo que proclamaba que la Iglesia no tenía el poder suficiente para perdonar los pecados más graves.

Para este teólogo y sus seguidores, aquellos llamados “lapsi”, en latín, ‘los que han tropezado’, no podían ser absueltos por autoridad eclesiástica alguna de aquellas faltas consideradas extremadamente graves. Eso equivalía a que la Iglesia no estaba autorizada para perdonar ni acoger de nuevo a quienes, por ejemplo, habían incurrido en apostasía.

Ciertamente, a causa de la crueldad de las persecuciones, muchos cristianos habían abandonado la fe o abjuraron de esta (el pecado de apostasía) por temor a las amenazas del poder temporal: torturas, prisión o la muerte.

No obstante, no fueron pocos los que habiendo negado a Cristo reconocieron su falta y pidieron ser admitidos nuevamente en el seno de la comunidad cristiana.

El Papa Cornelio fue el primero en alzar su voz contra Novaciano (210-258). El Pontífice sostuvo que el ‘novacianismo’ resultaba herético, puesto que Dios no negaba a nadie su perdón y que no existía falta que no pudiese ser resarcida por su amor misericordioso. En consecuencia, la ‘autoridad de perdonar los pecados’ podía ser ejercida por un ministro calificado.

Cornelio terminó excomulgando a Novaciano, quien no quiso rectificarse y eligió con sus seguidores el camino del cisma, convirtiéndose en ‘antipapa’ entre los años 251 y 258 al fundar ‘la Iglesia de los puros’.

Cipriano, obispo de Cartago

Entre quienes apoyaron al Papa Cornelio en su doctrina sobre el perdón estaba San Cipriano, obispo con quien tenía una estrecha amistad.

Cipriano, quien se encontraba a la cabeza de la sede de Cartago (hoy Túnez), respaldó públicamente la postura pontificia en contra de Novaciano, por lo que se hizo de enemigos y detractores.

El único y verdadero sacrificio

Vale precisar que el Papa Cornelio no sólo tuvo que sufrir por la controversia con Novaciano y sus intransigentes seguidores, ‘los puros’ (katharoi) o ‘cátaros’: los suyos fueron los tiempos de otra sangrienta persecución, esta vez, organizada por el emperador romano Decio (249-251).

Cornelio fue enviado primero al destierro y más tarde, en el año 253, tomado prisionero y condenado a muerte por decapitación.

Por su parte, Cipriano, en Cartago, padeció también los duros años de la persecución de Decio y, tras la muerte de éste, tuvo que sufrir una nueva ola de violencia anticristiana organizada por su sucesor, Valeriano.

Cipriano fue condenado a muerte por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses, así como por resistirse a la prohibición de celebrar la Eucaristía y administrar los sacramentos. Él, al oír su sentencia, exclamó: “¡Gracias sean dadas a Dios!”. Como Cornelio, Cipriano murió decapitado en septiembre del año 258.

 

“Gracias sean dadas a Dios”

 

Los dos amigos, unidos por Cristo en la misión pastoral, padecieron por causa de la fe y dejaron un testimonio de fidelidad a la Verdad revelada, un testimonio que sellaron con su propia sangre.

Los nombres de Cornelio y Cipriano son parte de la liturgia, específicamente se les menciona en la Plegaria Eucarística I del Canon Romano, al lado de otros santos y mártires de los primeros siglos del cristianismo.

…

Si deseas saber más sobre el Papa San Cipriano, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_San_Cornelio.

Sobre San Cipriano, obispo, y el novacianismo: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Cipriano_de_Cartago.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa

 

«Los discípulos de la sabiduría le han dado la razón”

«Los discípulos de la sabiduría le han dado la razón”

Juan y Jesús representan dos maneras diferentes, pero no antagónicas, de anunciar la llegada del Reino de Dios. Ambos fraguan su experiencia de Dios en el desierto, es decir fuera de Jerusalén y del Templo. Pero ninguno de ellos tiene que ver con el puritanismo de los fariseos y de Qumram.

 

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31 – 13,13

 

Hermanos:
Ambicionad los carismas mayores. Y aún os voy a mostrar un camino más excelente.

Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, no sería más que un metal que resuena o un címbalo que aturde.

Si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada.

Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de nada me serviría.

El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.

Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasa nunca.

Las profecías, por el contrario, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará.

Porque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos; mas, cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará.

Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño.

Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios.

En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor.

 

Salmo de hoy

Salmo 32, 2-3.4-5. 12 y 22 R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

 

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 31-35

 

En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?

Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.

Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.

Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

“La más grande es el amor”

 

La primera carta de Pablo a los fieles de Corinto responde a la necesidad de orientar a aquella comunidad de resolver los problemas prácticos que se estaban planteando por el encuentro de una fe cristiana incipiente con la potente cultura griega.

El fragmento que leemos hoy responde a la pregunta de la mayor o menor importancia de los carismas en la construcción de la comunidad. Previamente, después de nombrar los diversos ministerios y carismas presentes en la comunidad cristiana (12,28) Pablo había legitimado el pluralismo de tareas y dones con que ejercerlas, y se había preguntado: “¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos con poder de milagros? ¿Todos con carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” (12, 29-30).

Les pide que aspiren a los carismas más sublimes y les muestra el camino más excelente: el del amor. Con este motivo redacta un himno a la caridad que está entre las páginas más bellas y conmovedoras de la Escritura.

Conviene recordar, con todo, que el amor, o la caridad, ya resonaba entre los cristianos como el principal de los signos del Reino. Jesús lo había descrito como el mayor de los mandamientos, juntamente con el amor a Dios (Mc 12, 28-34). Un amor que se manifiesta no solo en sentimientos y palabras, sino en compromisos concretos. Un amor sin límites, que alcanza incluso al enemigo. Esto está de tal modo presente en la predicación y los signos de Jesús que es el único mandato que deja a los suyos cuando se estaba despidiendo: “que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 13,34).

Pablo presenta a los corintios una “fenomenología” del amor, que no es una declaración de principios cuanto una identificación de realizaciones concretas: el amor es comprensivo, servicial, no envidioso, no presume, no es engreído, no es mal educado, no es egoísta, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, goza con la verdad, disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. Del amor se puede decir que es la única realidad que no pasa nunca.

Se ha indicado que no se habla aquí del amor de amistad, filía, cantado por los griegos y los poetas sino del amor de ágape, la caridad. Esto no es una cuestión de palabras: el cristianismo ha resaltado siempre la caridad como comprensión de un amor que trasciende los amores que vivimos los humanos. Su modelo es el amor de Dios al mundo y su expresión más lograda el amor de Jesús que da la vida por sus amigos. Un amor, el de caridad, que es más grande que la fe y la esperanza.

 

“Vino Juan el Bautista… viene el hijo del hombre”

 

Es conocido de todos el refrán castellano que dice: “nunca llueve a gusto de todos”. Algo así les ocurre a los niños de la comparación de Jesús en este evangelio de Lucas, y así ocurrió en el pueblo de Israel que, salvo el grupo de discípulos, se sintió incómodo con el Bautista y escandalizado del actuar de Jesús.

Juan y Jesús representan dos maneras diferentes, pero no antagónicas, de anunciar la llegada del Reino de Dios. Ambos fraguan su experiencia de Dios en el desierto, es decir fuera de Jerusalén y del Templo. Pero ninguno de ellos tiene que ver con el puritanismo de los fariseos y de Qumram.  Juan acoge a quienes vienen buscando purificación en el Jordán. Jesús va a buscar a las personas allí donde viven, trabajan y esperan.

Juan es un asceta, su modo de vestir y de alimentarse (Mt 3,4) era el de los antiguos profetas. Anuncia el juicio de Dios. Con Jesús irrumpe algo nuevo. Comparte con sus discípulos y los hombres y mujeres que le escuchan la alegría de la llegada del Reino de Dios, anuncia su misericordia. Sus discípulos no ayunan. Más aún, él mismo come y bebe con los pecadores, haciendo de sus comidas una ocasión de revelación, una motivación para la conversión y un signo de salvación para los comensales.

Hoy todavía, en el seno de la espiritualidad cristiana se debaten el celo angustiado por el rigor y la alegría del evangelio. Como escribió el Papa Francisco: “ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celeste, un amor incondicionado e inmerecido” (Misericordia et misera, 2).

Jesús invoca al final de este evangelio la Sabiduría de Dios como criterio de verdad frente a quienes se escandalizan de su misericordia. Como seguidores suyos, nos importa ser discípulos de esa Sabiduría que viene de Dios y nos permite discernir sus signos en nuestro tiempo.

¿Cuáles son para ti las principales dificultades para vivir lo que hemos llamado “fenomenología” del amor? ¿Distingues suficientemente el rigorismo moral de la libertad exigente del amor?

 

Fray Fernando Vela López O.P.
Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)
Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos.

Fuente: Dominicos.Org

 

La dignidad humana: un don sagrado de Dios que jamás puede tratarse como un objeto

La dignidad humana: un don sagrado de Dios que jamás puede tratarse como un objeto

 

La persona vale por lo que es y no por sus logros o riquezas; su valor inalienable nace al haber sido creada a imagen divina y redimida por Cristo, una verdad plenamente vigente hoy.

 

 

Buenos Aires martes 15 septiembre (PR/26)– En su reciente catequesis, el Papa León retomó las profundas reflexiones del Concilio Vaticano II sobre la dignidad de la persona humana, un eje fundamental plasmado en la célebre Constitución Gaudium et spes.

Este importante documento conciliar reconoce que la constante lucha de la humanidad por proteger y defender los derechos fundamentales representa uno de los logros más significativos de nuestra historia colectiva.

Sin embargo, la Iglesia advierte con claridad que este camino aún no ha terminado, pues persisten múltiples situaciones y decisiones actuales que desfiguran el valor humano e impiden reconocerlo en toda su profundidad.

 

Un valor inquebrantable que nace del mismo ser

 

Frente a estos desafíos, la Iglesia aporta una mirada luminosa al recordar que la dignidad humana brota del ser mismo de cada individuo. No es una concesión otorgada por la sociedad ni algo que se pueda perder por las circunstancias.

El valor intrínseco de cada persona no depende en absoluto de la riqueza, la posición social, las habilidades, los éxitos o los fracasos, ni de las decisiones acertadas o equivocadas que tome a lo largo de su vida. Se trata de un don de Dios previo a cualquier condición, donde la dignidad infinita se enraíza en nuestra identidad esencial como criaturas hechas a imagen y semejanza de nuestro Creador, capacitadas para conocerlo y amarlo.

 

Momento de ternura del Papa León XIV

 

Esta vocación implica que el ser humano trasciende a todas las demás realidades creadas, las cuales le han sido confiadas con sabiduría para su cuidado, buscando siempre glorificar a Dios a través de su recta administración. Asimismo, ser persona significa vivir en constante relación, comunión y participación. Esto exige cultivar una relación filial con Dios Padre y un profundo lazo fraterno con Cristo y con todos los seres humanos.

Esta dimensión comunitaria excluye de forma drástica los cierres autorreferenciales. Asumirse como persona implica percibirse como un don para compartir, creciendo mediante la acogida sincera, la reciprocidad y el servicio generoso hacia los demás.

 

El cuerpo humano: sagrado y jamás negociable

 

La enseñanza de Gaudium et spes resalta con fuerza que la persona constituye una unidad indisoluble de cuerpo y alma. Por ello, la dignidad abarca la totalidad del ser humano sin excepciones.

 

El Papa con los fieles en la Plaza de San Pedro

 

Bajo esta premisa, el cuerpo humano jamás debe ser considerado ni tratado como un objeto del que se pueda disponer arbitrariamente o comercializar, ya que la vida corporal merece absoluto respeto y cuidado. Es imprescindible honrar el propio cuerpo como criatura de Dios destinada a la resurrección final, evitando con firmeza que sea esclavizado por las inclinaciones depravadas o las heridas del pecado que nos afectan.

 

Inteligencia, conciencia y libertad: facultades del espíritu

 

Esta gran dignidad se manifiesta de forma singular a través de tres capacidades fundamentales que nos caracterizan: la inteligencia, la conciencia y la libertad.

La inteligencia nos impulsa incansablemente a la búsqueda de la verdad, mientras que la conciencia nos permite reconocer esa verdad objetiva para orientar rectamente los pasos de nuestra existencia cotidiana.

Por su parte, la libertad nos capacita para tomar decisiones conscientes, haciéndonos plenamente responsables de nuestros actos. Estas tres dimensiones se entrelazan de manera íntima en el corazón de cada persona. Es en el santuario de la conciencia donde la verdad es reconocida y donde la verdadera libertad encuentra su fundamento más sólido y su posibilidad real de realización humana.

 

El Papa en la Plaza de San Pedro

 

Finalmente, la acción del Espíritu Santo nos asegura permanentemente la dignidad de ser hijos de Dios, librándonos del temor y guiándonos con firmeza hacia la vida en plenitud prometida por Cristo.

Solo en la figura de Jesucristo encuentra verdadera luz el misterio del hombre, pues en Él comprendemos el enigma del dolor y la muerte, caminando con esperanza viva hacia la gloria de la resurrección.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Vatican News 
Madre de Carlo Acutis: “Recibimos testimonios casi a diario”

Madre de Carlo Acutis: “Recibimos testimonios casi a diario”

Hace ya más de un año, el 7 de septiembre de 2025, la Iglesia canonizó a san Carlo Acutis. Con motivo del primer aniversario de su canonización, el sitio católico Aleteia se reunió con su madre, Antonia Salzano.

 

 

 

España, lunes 14 septiembre (PR/26) —  Sin duda, ya no hace falta presentarlo. El 7 de septiembre de 2025, Carlo Acutis fue canonizado junto a Pier Giorgio Frassati por el Papa León XIV.

La ceremonia, inicialmente prevista unos meses antes, se había aplazado tras el fallecimiento del papa Francisco. Esta canonización era muy esperada por numerosos fieles de todo el mundo.

Desde entonces, siguen multiplicándose los proyectos, iglesias, capillas, centros juveniles, colegios, pero también las iniciativas en favor de los más pobres que llevan su nombre. Pero, sobre todo, siguen llegando numerosos testimonios de conversión y sanación atribuidos a la intercesión del joven santo italiano, tal y como cuenta su madre, Antonia Salzano.

Aleteia: Ha pasado un año desde la canonización de Carlo. ¿Qué ha cambiado desde ese día para usted, su marido y sus dos hijos?

Antonia Salzano: El hecho de que la Iglesia, a la que obviamente estamos muy unidos, haya reconocido oficialmente su santidad nos reconforta. En cierto modo, a través de una canonización, la Iglesia se compromete en el plano sobrenatural al afirmar que Carlo está en el cielo. Eso es precisamente lo que significa una canonización. Pero, aparte de eso, nada ha cambiado realmente.

Desde la muerte de Carlo, recibimos numerosas señales, así como muchos testimonios de milagros y conversiones. Para nosotros, lo único que ha cambiado es, por tanto, que la Iglesia se haya pronunciado oficialmente confirmando la santidad de Carlo. Eso era importante para nosotros. Pero, para nosotros, Carlo ya era santo.

 

Aleteia: Cuando piensa en el día de la canonización, ¿cuál es el primer recuerdo que le viene a la mente?

 

Digamos que esta historia ha sido un poco agitada. La canonización de Carlo debía tener lugar durante el Jubileo de los jóvenes. Luego falleció el Papa Francisco y, finalmente, no fue posible celebrarla en esa fecha. Nos entristeció mucho por los miles de jóvenes que habían venido a Roma por Carlo.

Finalmente, llegamos a esta nueva fecha, el 7 de septiembre, y, para nosotros, fue en cierto modo un alivio. Considero esta canonización como la culminación de un camino muy exigente, pero también como el comienzo de un período que está dando muchísimos frutos: numerosos milagros, numerosas conversiones y mucha luz aportada a personas de todo el mundo.

El día de la canonización, el momento más emotivo fue aquel en el que el papa León declaró santo a Carlo. Estábamos muy contentos. También nos alegró mucho ver a Carlo canonizado junto a Pier Giorgio Frassati, una figura a la que queremos mucho y que nos resulta especialmente querida.

El momento más emotivo fue aquel en el que el papa León canonizó a Carlo.

 

Aleteia: ¿Conocía su hijo Carlo la figura de Pier Giorgio Frassati?

Sí, Carlo lo conocía. Era una figura muy importante para él, porque Pier Giorgio formaba parte de esos jóvenes santos que le inspiraron. Era un santo profundamente eucarístico: había empezado a ir a misa todos los días y a practicar la adoración eucarística.

Para mí, Pier Giorgio es un poco como el hermano mayor de Carlo. Sentía un gran amor por los pobres; era, en cierto modo, un apóstol y, al igual que Carlo, también se dirigía a los jóvenes.

No creo que el hecho de que estas dos figuras hayan sido canonizadas juntas sea fruto de la casualidad. Veo en Pier Giorgio una especie de reflejo de Carlo.

Creo que lo que más profundamente les une es, ante todo, su intensa vida eucarística, especialmente a través de la adoración. La Eucaristía es el sacramento del amor. Es el sacramento que nos ayuda a crecer en el amor y a amar a Dios por encima de todas las cosas, así como a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

 

Aleteia: ¿Cuáles son, en su opinión, los frutos más bonitos que ha dado la canonización de Carlo durante este primer año?

Seguimos recibiendo, como antes, testimonios de milagros, curaciones y conversiones casi todos los días. Este movimiento continúa, pues, y lo hace desde el mismo día de su funeral. Desde ese día, hemos recibido testimonios de gracias atribuidas a su intercesión. Pero Carlo es, sobre todo, un instrumento del que Dios se sirve para guiarnos hacia una espiritualidad más madura en nuestra vida cotidiana.

En mi opinión, Carlo ha hecho renacer en muchos jóvenes, pero también en adultos, sacerdotes, seminaristas y religiosas, una fe más madura, vivida con mayor conciencia. Sin duda, ese es el gran mérito de Carlo. Todo lo que hacía, lo hacía por Jesús y con Jesús. Vivía esa profunda unión con Dios a la que todos los cristianos están llamados.

Aleteia: Tras la canonización de Carlo, se han abierto varias causas relativas a jóvenes de su misma época fallecidos en olor de santidad, como las de Marco Gallo y Pedro Ballester. En su opinión, ¿a qué se debe este creciente interés de la Iglesia por la santidad de los jóvenes?

 

Antes, la Iglesia se mostraba reticente con respecto a los jóvenes. Prácticamente solo había mártires. Luego, con los pastorcitos de Fátima, las cosas empezaron a cambiar. Se comprendió que la santidad también era posible desde una edad muy temprana.

Pero siempre ha habido santos jóvenes. Simplemente, la Iglesia se ha abierto más y han surgido nuevas causas. Sin duda, pueden ser de ayuda para los jóvenes, como la de Chiara Luce Badano. Pero también hay muchísimos ejemplos de jóvenes religiosas, sacerdotes o seminaristas fallecidos en olor de santidad.

Es posible hacer el bien y ser un joven que vive en la luz de Dios.

Algunas causas avanzan, otras siguen en suspenso. Pero estas personas siguen siendo, a pesar de todo, figuras admirables, independientemente de su reconocimiento oficial.

En un mundo en el que los jóvenes a veces se sienten perdidos y en el que falta la fe, está claro que estas figuras, sean canonizadas o no, son, a pesar de todo, flores que el Señor pone en nuestro camino para mostrarnos que también hay otras formas de vivir la vida. Es posible hacer el bien y ser un joven que vive a la luz de Dios.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Aleteia
Sacerdote impulsa una pastoral de salud mental inspirada en el buen samaritano

Sacerdote impulsa una pastoral de salud mental inspirada en el buen samaritano

Imagen referencial. | Crédito: Eric Ward/Unsplash.

 

 

Colombia, sábado 12 septiembre (PR/26) — Es necesario que dentro de los ambientes eclesiales se hable de los problemas de salud mental para que las personas que los padecen encuentren espacios de acogida y acompañamiento, siguiendo el ejemplo del buen samaritano, señaló el P. Duberley Sánchez, quien lidera la pastoral de salud mental en Colombia.

El sacerdote hizo este llamado durante una entrevista con EWTN Noticias, en ocasión de la conmemoración de ayer, 10 de septiembre. del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), «cada año más de 720.000 personas fallecen por suicidio» y en 2021 fue registrado como la tercera causa de muerte en personas de 15 a 29 años. Además, «el 73% de los suicidios ocurren en países de ingresos bajos y medianos».

Esta realidad también ha golpeado a miembros del clero, con casos ocurridos en Italia, Estados Unidos y Brasil, donde un estudio publicado en 2023 reveló que 40 sacerdotes se habían quitado la vida en el lapso de siete años.

Video: https://www.youtube.com/channel/UCYBvW57DuPrWwGdEe-BkMSg

El P. Duberley Sánchez, que dirige la Clínica del Alma, señaló que la realidad del suicidio «nos interpela y nos deja profundamente consternados, porque sabemos o entendemos que detrás de cada cifra hay una persona concreta, una historia, una herida profunda».

«Es empezar a hablar de salud mental en nuestros ambientes eclesiales, en nuestras comunidades. De esta manera vamos a combatir los mitos, vamos a reducir el estigma y vamos a pasar del silencio y la incomprensión a la apertura, a la acogida y al apoyo», afirmó.

 

Ser como el buen samaritano

El sacerdote dijo que la parábola del buen samaritano da herramientas pastorales para acompañar a las personas que pasan por padecimientos mentales, pues es Cristo quien se presenta como médico y terapeuta ante la humanidad herida.

Primero, «hay que aprender a estar atentos al sufrimiento psíquico que es invisible y silencioso», explicó el P. Sánchez, para luego interiorizar el dolor del otro y traducir la compasión en acciones concretas como lo hizo el buen samaritano.

Además, señaló, es importante saber hasta dónde llega la capacidad de uno. El buen samaritano «utiliza sus propias capacidades para atender y esa es una imagen de la Iglesia que sabe acoger», pero también «sabe derivar» y lleva al herido donde el posadero, sin abandonarlo porque posteriormente regresará «y eso es expresión de una Iglesia caritativa, misericordiosa».

En ese sentido, dijo que «la Iglesia debe caminar hacia la construcción de comunidades seguras», acogedoras, compasivas, responsables y conectadas hacia estas personas.

 

Crédito: Clínica del Alma.Crédito: Clínica del Alma.

«La Iglesia, que sabe cuidar con solicitud pastoral, es una comunidad formada y responsable, y la Iglesia que sabe regresar nuevamente es una Iglesia caritativa, misericordiosa», reafirmó.

Por ello, a las personas que padecen tendencias suicidas, el sacerdote los animó a acercarse a Cristo, porque «cuando todas las puertas se cierran, cuando no vemos que nada pasa en el horizonte, Jesús aparece allí. Es una puerta que debemos tocar. Es una puerta a la que hay que insistir».

 

Construir una pastoral que vele por la salud mental

 

Esta inquietud por construir una pastoral de la salud mental fue tomando cuerpo después del Congreso Nacional de Fe, Ciencia y Salud Mental que se llevó a cabo en marzo en Manizales (Colombia).

«Como uno de los frutos de este Congreso se creó el Consejo Nacional Interdisciplinario de Asesores en Pastoral de la Salud Mental», integrado por psiquiatras, pediatras, médicos generales, psicólogos, trabajadores sociales, abogados, teólogos, pastoralistas, indicó el P. Duberley Sánchez.

El sacerdote señaló que este equipo interdisciplinario está trabajando «en la elaboración de un modelo de pastoral de la salud mental», fundamentado «bíblica, teológica, antropológica, clínica y pastoralmente».

 

Crédito: Clínica del Alma.Crédito: Clínica del Alma.

El fin es brindar «un método pastoral propio para abordar el sufrimiento psíquico en ambientes eclesiales», con guías y protocolos de intervención para momentos específicos».

«Este Consejo Nacional se reúne periódicamente y nuestra preocupación mayor es avanzar hacia ese desarrollo de esta propuesta pastoral de salud mental, que queremos entregarle a los obispos y a delegados de pastoral de la salud para que ellos la sometan a un discernimiento pastoral y luego, posiblemente, si la consideran pertinente y benéfica, puedan adoptarla», expresó.

 

 

Fuente: ACI Prensa
Primicias Rurales
El Cristo del Cura Brochero presidirá la misa de León XIV en Córdoba

El Cristo del Cura Brochero presidirá la misa de León XIV en Córdoba

 La imagen histórica del Jesús tallado por mandato de Brochero
La talla histórica del Jesús que el santo cordobés mandó a esculpir con rasgos serranos fue solicitada por el Episcopado argentino para la Eucaristía que el pontífice celebrará en noviembre.

 

Buenos Aires, viernes 4 de septiembre (PR/26) .- Los obispos de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) solicitaron la imagen histórica del Jesús del Cura Brochero para que presida la Eucaristía que el papa León XIV celebrará en Córdoba durante su próxima visita a la Argentina, en noviembre.

Se trata de la talla que el propio santo José Gabriel del Rosario Brochero encargó realizar con los rasgos característicos de los serranos, con el propósito de que cada persona pudiera sentirse identificada al contemplar el rostro de Jesús. La imagen se conserva actualmente en la capilla de la Casa de Ejercicios Espirituales y Museo Brocheriano, en Villa Cura Brochero.

Para la ocasión, la imagen será acondicionada y protegida antes de su traslado a Córdoba, donde tendrá lugar la celebración papal.

La noticia generó alegría en toda la región de Traslasierra, en particular entre la comunidad brocheriana y la diócesis de Cruz del Eje, según se informó desde el santuario.

El recorrido de la imagen evoca los cruces del propio Brochero por las Altas Cumbres, que el sacerdote realizaba para llevar el Evangelio a su pueblo. Una vez concluida la celebración presidida por el Papa, la imagen regresará a su lugar habitual en Villa Cura Brochero.

Un Cristo nacido del corazón de Brochero

La imagen forma parte del legado espiritual del santo cordobés y está estrechamente vinculada con la Casa de Ejercicios Espirituales que impulsó en la entonces Villa del Tránsito, una obra inaugurada en 1877 que llegó a recibir a decenas de miles de personas para vivir la experiencia de los Ejercicios de San Ignacio.

El cura Brochero quiso que el Cristo reflejara los rasgos de la gente de las sierras -tez morena, cabello oscuro y facciones propias de la región- para acercar el misterio de la Encarnación a su pueblo. De ese modo, buscó que quienes llegaban a la casa de ejercicios pudieran reconocerse en el rostro de Jesús y experimentar una cercanía más profunda con Él.

Desde entonces, la talla presidió innumerables retiros espirituales, celebraciones y momentos de oración en el lugar donde el Cura Gaucho desarrolló buena parte de su misión evangelizadora.

Un recorrido con fuerte valor espiritual

El traslado de la imagen hacia Córdoba evocará los históricos cruces de las Altas Cumbres que Brochero realizaba a lomo de mula para llevar los sacramentos, predicar el Evangelio y acompañar a las familias dispersas por los parajes serranos.

Concluida la celebración presidida por el papa León XIV, el histórico Cristo regresará a su lugar habitual en la capilla de la Casa de Ejercicios Espirituales y Museo Brocheriano, donde continúa siendo uno de los signos más entrañables de la espiritualidad brocheriana.+

 

 

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Fuente: AICA