El SENASA refuerza el control en el transporte de hacienda e impulsa el bioensayo clave para frenar la resistencia a los garrapaticidas en todo el país.

 

 

 

Buenos Aires, domingo 25 octubre (PR/26)– En el marco de la Resolución 655/2026, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) puso en marcha un refuerzo estratégico de sus medidas sanitarias para proteger el rodeo nacional.

La iniciativa se despliega dentro del Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata del Bovino, poniendo el foco en defender con firmeza las zonas libres y detener la propagación de parásitos resistentes.

 

Controles rigurosos antes del traslado de la tropa

 

La normativa actualizada determina que, antes de mover bovinos, bubalinos o equinos, los productores deben revisar detalladamente las exigencias sanitarias vigentes de manera obligatoria.

En caso de que corresponda, se debe solicitar la inspección pre-despacho en el propio establecimiento, un trabajo minucioso a cargo de veterinarios y técnicos acreditados oficialmente.

Todo este proceso queda respaldado en el Formulario de Inspección y Despacho de Hacienda (FIDHA), un documento fundamental que autoriza o frena el tránsito del ganado.

Mediante la Resolución SENASA 655/2026 se establecen modificaciones para mejorar los controles sanitarios de la enfermedad ectoparasitaria. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó el Plan Nacional de Control

Si en el examen no se detectan parásitos vivos, el formulario se declara aceptado, lo que habilita la emisión del Documento de Tránsito electrónico (DT-e) dentro de las 48 horas siguientes.

Por el contrario, si se observan ectoparásitos, la tropa resulta rechazada y queda totalmente prohibido su movimiento hasta regularizar su situación sanitaria.

 

Proteger el estatus sanitario en origen y destino

 

Efectuar esta revisión de manera correcta en el campo de origen es vital para evitar que el parásito viaje hacia zonas de menor riesgo o territorios saneados.

El resguardo aplica tanto para la zona de Erradicación (E), donde coexisten niveles variables de infestación, como para la zona de Resguardo Sanitario (RS), naturalmente limpia.

En la zona RS, el esquema preventivo exige la notificación inmediata —en menos de 48 horas— ante cualquier sospecha, permitiendo inspecciones oficiales al ingreso de hacienda.

En tanto, los predios ubicados en la zona de Erradicación mantienen una vigilancia epidemiológica activa sobre cada tropa que ingresa a sus campos.

 

El bioensayo: diagnóstico rápido frente a tropas positivas

 

Cuando se detecta una tropa positiva durante el tránsito o en el predio de destino, los animales deben retornar al establecimiento de origen en un plazo máximo de 48 horas.

A partir de esa detección, el productor está obligado a realizar un bioensayo, un estudio específico para medir la sensibilidad del parásito ante los fármacos.

 

 

Este test diagnostica la resistencia de la garrapata a los distintos productos veterinarios garrapaticidas (PVG), permitiendo clasificar con precisión cada establecimiento.

Con los resultados en mano, se redirecciona la estrategia hacia principios activos con mayor eficacia, evitando aplicaciones erróneas que multipliquen cepas resistentes.

 

Compromiso conjunto por la sanidad ganadera

 

A través de estas normativas, el SENASA y el sector productivo consolidan los cuatro pilares esenciales de la sanidad ganadera en el país.

El plan busca prevenir el ingreso de garrapatas a zonas limpias, frenar la resistencia a los productos químicos, salvaguardar la inocuidad alimentaria y promover un control integrado sostenible.

 

 

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Fuente: www.argentina.gob.ar