Con un fuerte impulso en petróleo, gas y minería, el RIGI consolida iniciativas clave en todo el país, dinamiza las cadenas de proveedores locales y abre un capítulo estratégico para la producción agroindustrial desde el Gran Rosario.
Por Francisco Cuello Rosso – Guido D’Angelo – Julio Calzada
Rosario, Martes 3 noviembre (PR/26)– El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), incorporado en el marco de la Ley Bases, viene trayendo novedades mes a mes con la constante aplicación y aprobación de nuevos proyectos de inversión en diversos puntos del país.
En el marco de este desenvolvimiento acelerado, el pasado 29 de octubre Rosario fue sede de la primera Ronda de Negocios RIGI, una iniciativa clave del Ministerio de Economía orientada a conectar a grandes inversores con proveedores nacionales.
Este encuentro buscó amplificar de manera directa los encadenamientos productivos de las grandes obras sobre la industria local, permitiendo que las pymes y empresas argentinas se integren activamente en la provisión de bienes y servicios.
Sectores clave y desembolsos aprobados
La composición sectorial de las inversiones dentro del esquema evidencia un claro predominio de las industrias extractivas y energéticas. Específicamente, el petróleo, el gas y la minería concentran casi la totalidad de las iniciativas respaldadas.
Entre las propuestas que ya obtuvieron luz verde, la categoría de petróleo y gas reúne US$ 46.158 millones, posicionándose a la cabeza de las actividades con mayor captación de recursos en todo el territorio nacional.
Por su parte, el sector de la minería concentra US$ 27.624 millones. Al sumar ambos rubros, se explica cerca del 97% del monto total aprobado bajo el régimen, el cual alcanza la cifra global de US$ 76.173 millones.

Una dinámica similar se observa al analizar los proyectos que se encuentran actualmente en etapa de evaluación. De acuerdo con el relevamiento de datos públicos, el sector del petróleo y gas suma US$ 98.180 millones en iniciativas presentadas.
En paralelo, la minería aporta otros US$ 19.109 millones en estudio, lo que representa un 16,2% de las inversiones en evaluación. En conjunto, anticipan un flujo futuro de enorme envergadura para la economía nacional.

Por otra parte, entre las propuestas aprobadas, las categorías de energía eléctrica, infraestructura, siderurgia y tecnología presentan montos menores en términos comparativos, aunque poseen un impacto regional sumamente relevante.
Proyección temporal de los flujos de capital
Los planes de inversión formalizados bajo el RIGI, considerando de manera exclusiva los desembolsos previstos para el período 2026 a 2035, exhiben una fuerte concentración de capital durante los próximos años de ejecución.
Esta medición excluye tanto las sumas efectivizadas con anterioridad como las proyectadas desde 2036 en adelante, enfocándose en la ventana de mayor intensidad operativa para las empresas adjudicatarias.
Según la información oficial del Ministerio de Economía, las colocaciones estimadas alcanzarán los US$ 7.663 millones en 2026 y subirán a US$ 7.930 millones en 2027, mostrando un ritmo ascendente sostenido.
El pico máximo de actividad financiera se registrará en 2028 con un récord de US$ 9.008 millones. A partir de allí, se prevén desembolsos de US$ 7.171 millones en 2029 y de US$ 6.212 millones en 2030.

Posteriormente, las cifras se irán reduciendo de forma gradual hasta estabilizarse cerca de los US$ 2.000 millones anuales hacia el tramo final del período exhibido en los informes de gestión.
En términos sectoriales, la distribución de los fondos mantiene una elevada presencia de hidrocarburos y minería, aunque con una variación interna muy interesante a lo largo del tiempo.
Durante 2026, el petróleo y el gas explicarán el 61,3% de los desembolsos previstos, mientras que la minería representará el 33,9% de los flujos iniciales de capital.
Entre 2027 y 2030, ambas actividades mantendrán participaciones muy equilibradas, destacándose el año 2029 donde la minería alcanzará un máximo del 56,5% de las inversiones ejecutadas en dicho lapso.
A partir de 2031, el petróleo y el gas reanudarán un claro predominio, absorbiendo el 58% de los flujos ese año, subiendo al 83,4% en 2032 y superando el 94% desde 2033 en adelante.
Conviene aclarar que estas proporciones podrían modificarse a medida que se aprueben nuevas solicitudes, mientras que áreas como energía eléctrica, siderurgia e infraestructura mantendrán un peso acotado e incidirán al inicio.
El mapa provincial de las inversions
La distribución territorial de los proyectos aprobados bajo el paraguas del RIGI sitúa en el centro de la escena a las provincias ligadas a los principales recursos naturales del país.
La provincia de Neuquén encabeza la nómina con US$ 23.744 millones, seguida muy de cerca por Río Negro con US$ 19.356 millones y San Juan con US$ 13.510 millones en propuestas autorizadas.
En conjunto, estas tres jurisdicciones concentran US$ 56.610 millones, una suma que equivale a aproximadamente el 74% del total general aprobado en el marco del programa nacional.
El liderazgo de Neuquén y Río Negro responde fundamentalmente a las megaobras vinculadas al desarrollo no convencional de Vaca Muerta, la infraestructura de transporte y la licuefacción de gas.
En tanto, la destacada figuración de San Juan proviene del fuerte dinamismo de sus emprendimientos mineros, con una marcada preponderancia en la extracción y procesamiento de cobre.
A su vez, tras el visto bueno otorgado al proyecto Agua Rica, Catamarca elevó su monto a US$ 8.474 millones, pasando a ocupar el cuarto lugar entre las provincias con mayores compromisos asumidos.
Completan los primeros lugares la provincia de Buenos Aires, con US$ 4.961 millones, y la provincia de Salta, con US$ 3.508 millones en iniciativas respaldadas por el nuevo marco normativo.
De este modo, el RIGI consolida provincias claramente protagonistas, con las cuatro principales receptoras (Neuquén, Río Negro, San Juan y Catamarca) reuniendo en conjunto cerca del 85% de la inversión aprobada.
El impacto estratégico en la agroindustria
El régimen también contempla obras clave para el agro argentino. En primer término, avanza la ejecución de la Terminal Multipropósito Timbúes en Santa Fe, una infraestructura moderna para el Gran Rosario.
Esta obra cobra trascendencia al ubicarse en el polo que constituye el principal nodo portuario agroexportador a nivel mundial, optimizando el despacho de la producción agrícola nacional.
Asimismo, la firma Pampa Energía cuenta con la aprobación de su RIGI para edificar una estratégica planta de fertilizantes en el Polo Industrial de Bahía Blanca, en el sur bonaerense.
A través del denominado proyecto Fertil Pampa, se levantarán dos plantas de producción de urea, diseñadas para generar 3.000 toneladas diarias cada una, con sus unidades de granulación.
La instalación se completará con una planta de amoníaco con capacidad para 3.450 toneladas por día, infraestructura que se alimentará del gas natural proveniente de Vaca Muerta.
Con esta apuesta industrial, el emprendimiento aspira a duplicar la capacidad productiva nacional de este fertilizante estratégico, reduciendo la dependencia externa y fortaleciendo el campo argentino.
Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)



















