Se buscan voluntarios para vivir gratis en una granja del norte de Portugal a cambio de 30 horas semanales de trabajo

Se buscan voluntarios para vivir gratis en una granja del norte de Portugal a cambio de 30 horas semanales de trabajo

Una granja de reciente creación cerca de Âncora, a pocos kilómetros de Galicia, busca voluntarios para plantar árboles y cultivar alimentos con permacultura. A cambio ofrece alojamiento, tres comidas diarias y extras como yoga, bicicletas e internet de alta velocidad.

 

 

 

Buenos Aires domingo 11 octubre (PR/26)– Cuando la economía aprieta, mucha gente busca fórmulas para viajar o cambiar de aires sin que el alojamiento se lleve todo el presupuesto. El voluntariado rural se volvió una de las vías más elegidas, y ahora una nueva oferta permite vivir gratis en una granja del norte de Portugal, en plena naturaleza y a pocos kilómetros de la frontera con Galicia.

El intercambio parece sencillo sobre el papel: horas de trabajo en el campo a cambio de techo, comida y algunos extras. Sin embargo, la letra chica importa, y conviene saber qué tareas se piden, cuánto tiempo libre queda, dónde está exactamente la finca y qué hay alrededor antes de armar la valija rumbo al Alto Miño.

 

Así es la oferta para vivir gratis en una granja del norte de Portugal

 

La propuesta ya está publicada en Worldpackers, una plataforma que conecta a viajeros con anfitriones dispuestos a ofrecer alojamiento a cambio de ayuda. El anuncio lo firma una granja de reciente creación ubicada cerca de Âncora, una parroquia del municipio de Caminha, en el distrito de Viana do Castelo.

Los anfitriones buscan voluntarios para plantar árboles, mantener la finca y cultivar alimentos bajo los principios de la permacultura. El compromiso es de cinco días de trabajo a la semana, con una media de 30 horas semanales y dos días libres.

La finca está rodeada de bosque y queda a una hora a pie del océano. El anfitrión la presenta como un lugar para conocer de cerca la vida sostenible y autosuficiente, lejos del ruido de las ciudades.

Las tareas no requieren formación específica. Quienes ya pasaron por allí cuentan que el día a día consiste sobre todo en construir, cortar leña y plantar, y que el horario es flexible: si un voluntario hace la jornada completa, puede tomarse unas horas libres al día siguiente.

La ficha agrupa las labores en cuatro bloques. El primero es el cuidado de animales, que incluye atender a las mascotas de la casa y a las dos ovejas que acaban de llegar a la granja. El segundo es construcción y reparación, con pequeñas obras y arreglos en la finca.

 

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El tercer bloque es el trabajo agrícola, que abarca siembra, cosecha y labores del campo. El cuarto es la jardinería, que consiste en plantar y mantener huertos y jardines.

 

Alojamiento, comida y extras: lo que ofrece la granja a cambio

 

A cambio de esas horas, los voluntarios reciben alojamiento y las tres comidas del día cubiertas. Para quienes prefieran cocinar sus propios platos, la cocina está equipada y se puede usar libremente.

Para dormir hay dos opciones: una habitación privada en la casa de la granja o una tienda de campaña instalada en el propio terreno, una alternativa más rústica pensada para los meses de buen tiempo. La comida es principalmente vegetariana, aunque quien quiera comer carne tiene libertad de hacerlo.

 

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Además, la oferta suma una lista de extras poco habitual en este tipo de intercambios: clases de yoga y terapias holísticas gratuitas, y un curso de permacultura, jardinería ecológica y autosuficiencia.

También hay bicicletas a disposición de los voluntarios, lavandería sin costo e internet de alta velocidad para quienes quieran teletrabajar. Completan el paquete la recogida a la llegada y los traslados en auto cuando haga falta salir.

El ambiente es otro de los puntos que destacan las reseñas: la oferta suma una valoración de cuatro sobre cinco con cinco opiniones. Un voluntario describe a los anfitriones como gente muy amable y menciona a varios miembros de la comunidad, entre ellos Trovão (“trueno” en portugués), un enorme perro con aspecto de lobo que comparte la finca con el resto de los animales.

 

Ríos, cascadas y playa: el entorno que rodea a la granja

 

La granja queda a una hora a pie del núcleo urbano más cercano, aunque los anfitriones llevan en auto a los voluntarios cuando necesitan desplazarse. La referencia más próxima es Vila Praia de Âncora, una localidad costera de Caminha encajada entre el Atlántico, el río Âncora y los montes protegidos de la sierra de Arga y Santa Luzia.

El río Âncora nace en lo alto de la sierra de Arga y, en su descenso, forma cascadas y pozas de agua cristalina hasta desembocar en la playa. Entre los rincones más conocidos están la Cascata do Pincho, la Lagoa da Esturranha y el Poço Negro, cerca de la aldea de Espantar.

Senderos empedrados y pistas forestales recorren una zona muy frecuentada en verano para el baño. En la costa, la playa de Vila Praia de Âncora es conocida por sus aguas tranquilas, y junto a ella se levanta el Forte da Lagarteira, del siglo XVII.

A pocos kilómetros está la Anta da Barrosa, un dolmen neolítico declarado monumento nacional. Por el pueblo pasa además el Camino Portugués de la Costa, la variante del Camino de Santiago que sube junto al mar hacia Galicia.

 

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La cercanía con España es otro aliciente. Caminha está en la desembocadura del Miño, justo enfrente de A Guarda (Pontevedra), y Vigo queda a menos de una hora en auto. Eso permite llegar por carretera desde el norte de España sin depender de vuelos, uno de los gastos que el anfitrión no cubre.

 

Cómo inscribirse para vivir gratis en esta granja de Âncora

 

Las solicitudes se gestionan a través de la ficha de la oferta en Worldpackers, publicada con el título Plantación de árboles y permacultura en el norte de Portugal. Para postularse, hay que crear un perfil en la plataforma y contratar una membresía anual, cuyo precio parte de unos 49 dólares en el plan individual y permite apuntarse a todos los voluntariados que se quiera durante un año.

 

Plantación de árboles en Fão, Portugal - One More Tree Foundation

 

El principal requisito es hablar portugués o inglés a nivel intermedio. Se admiten voluntarios que viajen solos, en pareja o con un amigo.

Por último, la oferta no incluye vuelos, seguro de viaje, transporte interno ni visado, aunque los ciudadanos españoles no necesitan este último: basta con el DNI para entrar en Portugal y quedarse hasta tres meses sin trámites adicionales.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: okdiario.com
Un hogar lejos del hogar: la misión de amor y hospitalidad de las Hermanas de San Carlos Borromeo en Tanzania

Un hogar lejos del hogar: la misión de amor y hospitalidad de las Hermanas de San Carlos Borromeo en Tanzania

 

En Arusha, Tanzania, un grupo de religiosas convirtió su carisma en un refugio de paz para viajeros de todo el mundo. Así nació el St. Carolus Retreat Centre, un lugar donde la oración, el descanso y la hospitalidad se entrelazan cada día.

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires 18 julio (PR/26)–Todo comenzó hace más de tres siglos y medio, en una pequeña ciudad de Francia. El 18 de junio de 1652, en Nancy, Emmanuel Chauvenel fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de San Carlos Borromeo, una comunidad religiosa que desde entonces no dejó de crecer ni de expandirse por el mundo.

 

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Hoy, en Tanzania, esas mismas hermanas siguen fieles a un mismo llamado: “Unión con Dios en el amor perseverante”, el carisma que guía cada uno de sus pasos. Es una misión que las lleva a cuidar tanto el alma como el cuerpo de cada persona que se cruza en su camino.

 

El camino a Tanzania

 

Las religiosas llegaron a Tanzania en 1985, procedentes de los Países Bajos. Su primera comunidad se instaló en Mtinko, en la diócesis de Singida, y desde allí comenzó una historia de entrega silenciosa.

Con el paso de los años, el trabajo de las hermanas se fue multiplicando: educación, catequesis y pastoral ocuparon buena parte de sus días. Pero algo faltaba todavía.

 

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Religiosos, sacerdotes y fieles laicos empezaron a pedir lo mismo: un lugar de silencio, descanso y renovación espiritual. De esa necesidad, y de la invitación de Jesús en el Evangelio de Marcos a “retirarse a un lugar solitario a descansar un poco”, nació la idea de construir una casa de retiro.

 

Un refugio en Tengeru

 

El St. Carolus Retreat Centre abrió sus puertas de manera oficial el 14 de octubre de 2017, en Tengeru, muy cerca de Arusha.

“Nació para responder a las necesidades de nuestro tiempo y compartir el carisma de la Congregación, ofreciendo atención tanto espiritual como material”, explica la hermana Agatha, una de las religiosas que impulsó el proyecto.

 

𝐐𝐮𝐢𝐞́𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐨𝐧𝐣𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐡𝐚𝐩𝐨𝐭𝐞𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐫𝐢́𝐨 𝐲 𝐜𝐮𝐲𝐨 𝐯𝐢𝐝𝐞𝐨 𝐬𝐞 𝐡𝐢𝐳𝐨 𝐯𝐢𝐫𝐚𝐥? ☺️🙏🏼 Se trata de las religiosas de la Congregación de San Carlos Borromeo, que nacieron en la

 

Arusha es, además, uno de los principales polos turísticos e internacionales de Tanzania. Por eso el centro recibe huéspedes de los más diversos rincones del planeta, cada uno en busca de lo mismo: paz interior.

 

La hospitalidad como forma de servir a Dios

 

Para las hermanas Juliana y Michaella, encargadas de recibir a los huéspedes, la hospitalidad no es un trabajo más: es una manera profunda de servir a Dios.

“Es una gran alegría acoger y servir a los huéspedes, los que vienen de Tanzania o del extranjero. Cuando una persona llega y luego se va con alegría y serenidad en el corazón, sentimos un profundo consuelo”, cuentan las religiosas.

El intercambio, aseguran, es mutuo. “A través de este servicio aprendemos de nuestros huéspedes y, al mismo tiempo, ellos también aprenden de nosotros”, explican.

El centro no se limita a los retiros espirituales. También cuenta con una amplia sala multifuncional para seminarios, convenciones, reuniones y celebraciones como confirmaciones, bodas y ordenaciones sacerdotales.

 

Cuidado, sostenibilidad y autosuficiencia

 

Cuidar a los huéspedes también significa cuidar lo que llega a la mesa. Por eso las hermanas cultivan sus propias huertas y jardines, de donde surgen los productos frescos que se usan cada día en la cocina del centro.

“Al cultivar directamente lo que llevamos a la mesa, tenemos la certeza de ofrecer alimentos frescos y seguros, evitando el uso de productos químicos nocivos”, explica la hermana Agatha.

 

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A esto se suman pequeñas granjas de aves de corral, ganado, cerdos y conejos. Una forma concreta de reducir costos y, al mismo tiempo, garantizar una alimentación genuina y nutritiva.

 

Una misión compartida con la comunidad

 

Fieles al espíritu de su fundador, las hermanas trabajan codo a codo con la comunidad local. Ofrecen formación catequética en escuelas y parroquias, además de cursos de habilidades prácticas para que las personas ganen mayor autonomía.

 

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A través de esta misión compartida, las comunidades experimentan de manera concreta la presencia y el amor de Cristo, visible en el servicio diario de las religiosas.

 

Los frutos y los desafíos del camino recorrido

 

Desde su apertura, el centro de retiro de Tengeru recibió huéspedes de numerosos países para retiros espirituales, seminarios y encuentros. La constante afluencia de visitantes es, en sí misma, una prueba de confianza.

“Estamos profundamente agradecidas a los huéspedes que llegan tanto de cerca como de lejos. Sus comentarios y sugerencias nos ayudan a mejorar continuamente nuestros servicios”, afirma la hermana Agatha.

Como todo espacio de hospitalidad, el centro también enfrenta desafíos: las oscilaciones en el número de huéspedes y algunas necesidades sanitarias puntuales. Por suerte, la cercanía de centros médicos permite responder con rapidez cuando hace falta.

 

Un hogar lejos del hogar

 

El lema del St. Carolus Convent and Retreat House lo resume todo: ser “un hogar lejos del hogar”. Gracias a la experiencia de las hermanas en hospitalidad, gastronomía e idiomas, quienes hablan swahili, inglés, alemán o francés se sienten igual de bienvenidos.

 

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Quien busque descanso, renovación interior y nutrición espiritual, tiene las puertas abiertas a las afueras de Arusha, donde las Hermanas de la Caridad de San Carlos Borromeo siguen sirviendo a Dios a través del amor, la oración y la hospitalidad.

 

 

 

 

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Fuente: vaticannews