El desafío de producir la pastura más austral del mundo en la Patagonia

El desafío de producir la pastura más austral del mundo en la Patagonia

 

En Tierra del Fuego, Benjamín Roberts prueba pasturas consociadas en un ambiente de condiciones climáticas extremas. Tras varios ciclos de prueba y error, busca mejorar la oferta forrajera, generar conocimiento sobre el manejo de estos recursos y fortalecer la producción de carne en una región marcada por la estacionalidad y los desafíos logísticos.

 

 

Buenos Aires miércoles 14 octubre (PR/26)– Hace tres años, el empresario ganadero Benjamín Roberts se puso una meta por demás difícil: implantar una pastura consociada en un ambiente extremo de Tierra del Fuego.

Allí, el verano puede llegar a tener 20 horas diarias de luz solar, mientras que el invierno ofrece apenas unas pocas horas de luz y registra temperaturas mínimas de hasta -10 ºC. Un contraste enorme para cualquier cultivo.

 

Pasturas en Tierra del Fuego: una experiencia tan desafiante como compleja

 

Benjamín administra, junto a su esposa, un establecimiento ubicado a unos 60 kilómetros al sur de la ciudad de Río Grande. Desde allí cuenta cómo fue cada paso de un camino que todavía está en construcción.

 

Tres campañas para preparar el terreno

 

En el ciclo 2023/24 sembró avena con un único objetivo: iniciar una cama de siembra. “Ese año no se pudo cosechar y le echamos novillos para que lo comieran en pie”, recuerda.

Un año después, en 2024/25, la cama estaba un poco mejor y volvió a sembrar avena, esta vez con fertilizante. “Se pudo cosechar 1.700 fardos a pesar de tener problemas de humedad al momento de la cosecha”, explica.

Finalmente, en 2025/26 llegó la cama de siembra adecuada y se pudo sembrar pasto ovillo, trébol rojo y blanco, festuca y Timothy, con 20 kg/ha de avena de cobertura.

 

 

“Tuvimos muy buena implantación de la pastura, pero fue muy lluvioso sobre el final de la temporada y los rollos que se hicieron se pudrieron en su totalidad”, indica. Para el nuevo ciclo 2026/27, el empresario espera poder cosechar la pastura ya implantada para mediados de febrero próximo.

 

Un clima que no perdona y mucha prueba y error

 

“Las condiciones presentes en Tierra del Fuego son extremas. Quizás atravesamos un verano muy seco y al siguiente podemos tener lluvias incesantes. Para tener éxito con una pastura en esta región resulta indispensable tener la capacidad de poder resistir muchos fracasos”, remarca.

El diseño agronómico de la pastura consociada contó con la asistencia de un técnico del INTA Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Aun así, buena parte del proceso se instrumentó en base a prueba y error, porque no existen en la zona antecedentes en la materia.

 

La pasión por los ovinos (que no pudo ser) terminó en una historia de amor en Tierra del Fuego

 

“La teoría no siempre se puede aplicar en un clima tan extremo. Hemos tenido que instrumentar muchas más disqueadas de las planificadas inicialmente porque la cama no se terminaba de configurar”, apunta.

El costo de la pastura terminó siendo superior al programado, pero la experiencia dejó un gran caudal de conocimiento sobre la viabilidad productiva del recurso forrajero. “Esperemos que este año el clima nos acompañe para poder cosechar la pastura y enrollarla”, augura Benjamín.

 

Conseguir insumos, otro desafío 

 

La logística también juega en contra. “Conseguir insumos para poder armar la pastura ha sido todo un desafío, porque, con una escala tan baja, para los proveedores de la zona pampeana somos un dolor de cabeza logístico; quienes nos dan una mano es porque quieren hacer patria por la ganadería argentina”, añade.

 

Innovación en Patagonia: del pasto natural a cultivos bajo riego

 

El próximo paso es estudiar la condición sanitaria de la pastura, para evaluar si requiere pulverizaciones, y analizar la factibilidad de una fertilización en caso de que resulte necesario. “Todo lo estamos aprendiendo sobre la marcha”, resalta.

 

Un negocio ganadero marcado por la estacionalidad

 

Si bien Tierra del Fuego no se autoabastece de hacienda para consumo propio, los precios del novillo suelen ser inferiores a los de la región patagónica continental e incluso a los de la zona pampeana.

La principal razón es que, por cuestiones climáticas, las ventas de animales se concentran entre marzo y mayo. Ese abarrotamiento de oferta impacta de manera bajista en los precios de venta.

Parte de la hacienda se comercializa localmente y otro tanto se destina a frigoríficos de Río Gallegos (Santa Cruz). Para llegar, los camiones jaula deben atravesar territorio chileno, ya que no existe una conexión directa entre ambas provincias argentinas.

 

Primicias Rurales
Fuente: www.rionegro.com.ar
Ni ideales, ni rígidas, ni simples: ¿cómo repensar rotaciones ante un escenario incierto?

Ni ideales, ni rígidas, ni simples: ¿cómo repensar rotaciones ante un escenario incierto?

Los cultivos de servicios ampliaron las alternativas para salir de esquemas simplificados, pero también volvieron más compleja la toma de decisiones. La necesidad de caracterizar cada ambiente y adaptar los planteos gana peso frente a los desafíos productivos y climáticos. 

 

 

Buenos Aires, jueves 4 de junio (PR/26) .- La agricultura deja atrás el recuerdo del monocultivo y, tras el “boom sojero” de la década pasada, el nuevo mapa productivo plantea nuevas rotaciones más intensificadas.

En la previa del Congreso Aapresid con la fuerza de Expoagro 2026, que se llevará a cabo los días 4, 5 y 6 de agosto en la ciudad de Rosario, especialistas del sector describieron el cambio de sentido de esta práctica tan extendida en la agricultura.

Frente a la incertidumbre climática, económica y productiva, las rotaciones abandonan las recetas únicas y los modelos ideales y se tornan decisiones estratégicas muy dispares, que deben ser diseñadas específicamente para cada lote y ambiente.

Hacia un modelo más complejo

“Las rotaciones son la base de cualquier planteo de agricultura sustentable y regenerativa”, evaluó el investigador Fernando Salvagiotti, coordinador del programa de ecofisiología y agroecosistemas del INTA, y especialista del Conicet que hará su paso por el próximo Congreso Aapresid, “Nuestro Suelo nuestra voz”, para hablar de las oportunidades en cada región en el diseño de rotaciones.

Si bien a lo largo de la historia productiva se han alternado cultivos para evitar el agotamiento del suelo y reducir la proliferación de plagas y enfermedades, el especialista asegura que la estrategia ha cobrado mayor relevancia en los últimos 15 años, cuando empezó a percibirse más claramente cómo la simplificación atenta contra la sustentabilidad de los sistemas productivos.

“Muchas veces las cuestiones coyunturales o económicas provocaron que se haya hecho un abuso de monocultivo de soja, como lo que se observó con fuerza hasta el 2015. Pero, casi en paralelo, surgieron nuevas propuestas para fortalecer la rotación y salir del esquema simplificado, como los cultivos de servicios”, especificó Salvagiotti.

Cuando se trata de cobertura, las especies elegidas tienen diferentes propósitos. En el caso de las leguminosas, como la vicia o los tréboles, permiten fijar nitrógeno de la atmósfera; las gramíneas, como el centeno y la avena, generan gran volumen de biomasa, y aportan carbono y estructura; y las crucíferas ayudan a descompactar el suelo y combatir enfermedades y plagas.

“En su mayoría, son cultivos que no se usan para granos sino solamente para el aporte de carbono y nutrientes, y esa es una novedad con respecto a las rotaciones típicas, entre soja, maíz y trigo, en las cuales solamente se buscaba la renta”, agregó el experto.

En otros casos, como el del girasol en verano, y las oleaginosas de invierno -colza, carinata y camelina- en invierno, también se les ha encontrado un valor económico muy relevante por fuera de su impacto positivo en términos ambientales.

Sin recetas únicas

“Alternativas hay varias, lo importante es planificar qué es lo queremos hacer”, explicó Salvagiotti, que asegura que los aspectos más destacados a evaluar al momento de elegir la rotación son la disponibilidad de agua en el suelo, la región geográfica y los cultivos de renta que allí se realizan.

“Se deben tomar decisiones en base a información certera”, observó, e hizo eco de la sobrada evidencia del efecto que tiene evaluar la lógica de la rotación de acuerdo al contexto: “La soja de primera que está en una adecuada rotación puede tener un rendimiento de hasta 400 kilos más por hectárea que la soja que viene de monocultivo”, ejemplificó.

Del mismo modo, el investigador se detuvo en los desafíos que abren algunas producciones en ciertas regiones, como el maní en Córdoba o la papa en el sur bonaerense; que muestran la importancia de estudiar cada esquema por separado. “Son cultivos que, por su forma de cosecharse y su demanda en nutrientes, pueden degradar el suelo si no se planifican estrategias que ayuden a recuperar y sostener el recurso. Allí también las rotaciones juegan un rol importante”, aseguró.

El aporte de la genética

Las rotaciones ya no son ideales, rígidas ni sencillas, pero sí demuestran ser fundamentales en términos productivos y, cada vez más, una decisión irreemplazable. Eso tiene efectos sobre la propia industria semillera, que tiene ante sí el desafío de adaptar su genética a un contexto de mayor cantidad de cultivos y menos tiempo de barbechos.

“En el caso de los cultivos de servicios como nuevos actores dentro de las rotaciones, son una práctica que llegó para quedarse. En general todos los híbridos de maíz, girasol y cultivares de trigo y soja se han adaptado muy bien a funcionar con cultivos de servicios como antecesores”, evaluó Fernando Mrozek, jefe de Desarrollo de Semillas de ACA.

En ese sentido, Mrozek destacó la importancia de contar con una buena genética para aprovechar el perfil sanitario y los nutrientes generados en la rotación, de modo tal que esas ventajas obtenidas se expresen en una mejora productiva.

“En general, los distintos materiales responden de manera positiva aumentando o manteniendo sus rendimientos luego de la siembra de un cultivo de servicios”, señalaron, por su parte, desde Bayer. Esta respuesta, aseguraron, se explica por una mayor eficiencia en el uso de nutrientes y del agua, junto con una mayor exploración radical, que permite aprovechar las mejoras generadas en las propiedades del suelo.  

 

Primicias Rurales
Fuente: Aapresid – Expoagro