Más de 200 productores de 13 provincias integran la Alianza del Pastizal, una iniciativa que promueve la conservación de los pastizales naturales a través de la producción ganadera. El modelo incorpora herramientas como proyectos de créditos de carbono, generando nuevas oportunidades para quienes producen y conservan al mismo tiempo.
Buenos Aires, viernes 31 de julio (PR/26) .- Durante décadas, la producción agropecuaria y la conservación de la naturaleza fueron presentadas como actividades difíciles de compatibilizar. Sin embargo, una experiencia que crece en Argentina y en otros países del Cono Sur demuestra que es posible producir alimentos, proteger la biodiversidad y generar valor económico de manera simultánea.
Actualmente, más de 700 mil hectáreas de pastizales naturales forman parte de la Alianza del Pastizal, una iniciativa que reúne a más de 200 productores ganaderos distribuidos en 13 provincias argentinas, comprometidos con un modelo productivo que promueve la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados del país. Impulsada en Argentina por la Asociación Aves Argentinas, junto con organizaciones socias de Brasil, Paraguay y Uruguay, la Alianza del Pastizal trabaja desde hace casi dos décadas para demostrar que los pastizales bien conservados no solo sostienen una extraordinaria biodiversidad, sino que también constituyen la base de sistemas ganaderos resilientes y productivos.
«Los pastizales naturales son aliados estratégicos para la producción ganadera. Conservan suelos, regulan el agua, almacenan carbono y albergan una enorme diversidad de especies. Nuestro desafío es demostrar que proteger estos ambientes también puede generar oportunidades concretas para quienes producen», señaló Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas.
En ese camino, la iniciativa ha avanzado en el desarrollo de herramientas que permiten reconocer y valorizar económicamente las buenas prácticas productivas. A esta propuesta se suma una tendencia creciente a nivel global: la incorporación de mecanismos vinculados a los mercados de carbono. A través del Proyecto Carbono del Pastizal, la Alianza impulsa prácticas de manejo que contribuyen a la captura y almacenamiento de carbono en los suelos, al tiempo que fortalecen la conservación de los ecosistemas naturales.
Actualmente, esta iniciativa reúne a 46 establecimientos distribuidos en nueve provincias, abarcando más de 130.000 hectáreas bajo esquemas de gestión orientados a generar beneficios ambientales medibles y verificables.
La combinación entre producción, conservación y nuevas herramientas de financiamiento posiciona a los pastizales naturales como un activo estratégico frente a desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de sistemas productivos más sostenibles.
Además de su trabajo junto a productores, la Alianza del Pastizal promueve la generación de conocimiento científico, la capacitación técnica y el desarrollo de políticas públicas que contribuyan a la conservación de estos ecosistemas, donde habitan más de 500 especies de aves y una gran diversidad de flora y fauna nativa.
A casi veinte años de su creación, la iniciativa se consolida como una de las experiencias más relevantes de producción ganadera sustentable de la región, demostrando que la conservación de la naturaleza puede convertirse en una oportunidad concreta para el desarrollo rural y la competitividad del sector agropecuario.
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Acerca de Aves Argentinas
Aves Argentinas es una organización nacional que, compuesta por más de 4000 socios y con más de 100 años de vida, protege las aves silvestres y la naturaleza de Argentina. Miembro de BirdLife International, la red de organizaciones dedicadas a la conservación de la naturaleza más grande del mundo.
Aves Argentinas trabaja en favor de las más de 1000 especies de aves silvestres y sus ambientes, con proyectos y acciones de conservación, investigación, educación y divulgación junto a investigadores, voluntarios, técnicos y una amplia red de voluntarios y más de 90 Clubes de Observadores de Aves.
Contribuye a la conservación de hábitats; identificando, monitoreando y restaurando áreas importantes para la conservación de las aves. Protege sitios y promueve el cuidado de estas áreas claves para la biodiversidad, impulsando políticas públicas y generando reservas urbanas y Parques Nacionales. Lleva adelante proyectos de conservación de ambientes en la patagonia, el bosque atlántico y las pampas.
Trabaja para prevenir la extinción de especies, mejorar la situación de conservación de las aves amenazadas y evitar que se incrementen las especies en peligro en nuestro país. En los últimos años ha trabajado activamente en la conservación de especies amenazadas como el macá tobiano, el tordo amarillo, el albatros de ceja negra y el cardenal amarillo, entre otras.
Todos los proyectos de conservación incorporan los componentes de educación, divulgación e investigación con fuerte hincapié en las relaciones con los pobladores locales.
Se trata del tordo amarillo y los transmisores son para realizar el seguimiento de ejemplares.
Los transmisores GPS en las aves. Foto: Agencia NA (Proyecto tordo amarillo)
Buenos Aires, domingo 22 marzo (NA) – El uso de transmisores GPS para el seguimiento de ejemplares del tordo amarillo, un ave en peligro de extinción y el mismo se lleva a cabo para proteger a una de las especies más amenazadas de Argentina.
En un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, se indicó que, con una población nacional que no supera los mil individuos, esta iniciativa genera información científica clave para fortalecer las estrategias de conservación de la especie.
El tordo amarillo (Xanthopsar flavus), Monumento Natural de Entre Ríos, enfrenta una urgencia extrema debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat por la expansión agrícola y forestal. A estas amenazas se suman el parasitismo de cría, el tráfico ilegal y la alta tasa de depredación de huevos y pichones.
Desde el año 2015, cada primavera comienza el trabajo a campo con un equipo amplio -observadores de aves, investigadores, voluntarios, actores locales y técnicos- para localizar los sitios de nidificación del tordo amarillo.
Una vez identificada una colonia, se establece un campamento cercano donde los “Guardianes de Colonia”, conformados por técnicos y voluntarios, permanecen durante el período reproductivo para monitorear diariamente los nidos y protegerlos frente a amenazas que podrían afectar el éxito reproductivo.
La última campaña en Entre Ríos, desarrollada en el departamento de Gualeguaychú, marcó un hito al equipar a 25 ejemplares adultos con transmisores GPS. Estos dispositivos, que pesan menos de dos gramos, permiten obtener coordenadas precisas sin alterar el comportamiento natural ni el bienestar de las aves.
El objetivo central es descubrir por dónde se desplazan y en qué ambientes se refugian los tordos durante el invierno. Aunque algunos sitios de nidificación fueron identificados, sus movimientos post-reproductivos siguen siendo un misterio hasta ahora.
La información obtenida permitirá determinar áreas utilizadas por la especie y comprender con mayor precisión sus patrones de movimiento. Este conocimiento es fundamental para orientar estrategias de manejo y priorizar sitios donde enfocar esfuerzos de conservación.
La recuperación de la especie depende del compromiso colectivo. Por ello, el proyecto invita a que, ante el avistamiento de Tordos amarillos, se de aviso ya que la participación ciudadana es fundamental para complementar el seguimiento de los ejemplares marcados y fortalecer el monitoreo a largo plazo de la especie.
Actualmente, la red de trabajo del proyecto reúne instituciones como Aves Argentinas, el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL- CONICET) y el municipio de Gualeguaychú, junto a a_ a organizaciones locales y voluntarios que trabajan en la conservación de esta especie.
En relación al proyecto tordo amarillo, en el año 2015, Aves Argentinas y el Laboratorio de Biología de la Conservación del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL-CONICET) impulsaron un proyecto de conservación para esta especie emblema de los pastizales del noreste argentino.