Hoy 19 de mayo celebramos a S. Pedro Celestino V, papa (Pedro de Morone)

Hoy 19 de mayo celebramos a S. Pedro Celestino V, papa (Pedro de Morone)

S. Pedro Celestino V, papa (Pedro de Morone)
Buenos Aires, martes 19 de mayo (PR/26) .- Un buscador de Dios. Pedro Angeleri de Morone lo es desde joven cuando distingue en el silencio y en la belleza de la naturaleza, la dimensión favorable para contemplar al Creador para servir a los hermanos. Nacido en una familia campesina en Isernia en 1215, el penúltimo de doce hijos, a temprana edad huérfano de padre, y enviado por su madre a los estudios eclesiásticos. Atraído por la vida monástica, entra en la Orden benedictina. A los 24 años se convirtió en sacerdote, pero pronto eligió la vida eremítica en el Monte Morone en Los Abruzos italianos.

La oración, la penitencia y el ayuno marcan sus días. No faltan las tentaciones: Pedro las vence aferrandose a la cruz. Atraído por él, muchos lo siguieron: pronto nace el primer núcleo de los Ermitaños de Maiella con la aprobación de Urbano IV. Disfrutando de la benevolencia del Cardenal Latino Malabranca y el Rey de Nápoles, Carlos II d’Angiò, conocido como Zoppo, los «Celestini» – se llamarán así – se expanden fundando monasterios y restaurando abadías caídas. El tiempo para Pedro está marcado por la oración ininterrumpida. En Europa, se difunde su fama como hombre de Dios y vienen a él, de todas partes, para recibir consejos y sanaciones. A todos les indica la conversión del corazón como camino hacia la paz, en un momento histórico desgarrado por tensiones, conflictos -incluso dentro de la Iglesia- y pestes.

Un hombre de oración, extraño a los conflictos

Es el 1292: tras la muerte del Papa Nicolás IV vienen 27 meses de Sede vacante. Los once cardenales electores no son capaces de encontrar un acuerdo, polarizados por el conflicto entre las familias Orsini y Colonna y presionados por el deseo del rey Carlos II de encontrar un candidato de su agrado. Desde el aislamiento en la celda, Pedro de Morone envía a los cardenales la profecía del inminente castigo divino, evitable sólo con la elección del Sumo Pontífice en los próximos meses. La fama del ermitaño, conocido por sus milagros y su íntegra conducta espiritual, lleva a los votantes a identificar en él al candidato ideal para superar el puesto. Encontrado en la cueva de Maiella por una delegación de prelados, Pedro al principio se niega, y luego comprende que es Dios quien lo llama a una responsabilidad tan alta. Sin embargo, rechaza la invitación de los cardenales para llegar a Perugia y, el 29 de agosto de 1294, memoria de San Juan Bautista, escoltado por el rey Carlos, va a L’Aquila, sentado en un burro, para recibir la tiara en la gran Iglesia de Santa María en Collemaggio, construida por él unos años antes. Él elige el nombre de Celestino V y pone en marcha el primer Jubileo de la historia, conocido como «Perdón».

Un Pontificado breve y sufrido

Pronto se da cuenta de que no es libre en el ejercicio del ministerio, empujado por aquellos en la Curia que esperan beneficiarse de su inexperiencia de gobierno. Convoca un Consistorio y nomina a 12 cardenales. Muchos critican amargamente la decisión del Papa de confiar en la protección de Carlos de d’Angiò y de transferir la sede de la Curia a Nápoles. Pronto se dio cuenta de ser un rehén de la corona. En la pequeña celda de Castillo Nuevo, que se convirtió en su hogar, madura la decisión de renunciar al Pontificado, respaldado también por la opinión del cardenal Benedicto Caetani, experto en derecho canónico, que lo sucedió con el nombre de Bonifacio VIII. «Yo Celestino V, impulsado por razones legítimas, por la humildad y debilidad de mi cuerpo y la malicia de las personas, con el fin de recuperar la tranquilidad perdida abandono libre y espontáneamente el Pontificado y renuncio expresamente al trono, a la dignidad, al honor y al honor que ello conlleva”. Con estas palabras, el 13 de diciembre de 1294, Celestino deja las vestiduras y toma el viejo hábito. Solo once días después viene elegido el nuevo Papa, quien hace llevar a Pedro, que inicialmente había huido a lugares desiertos, al castillo de Fumone. Aquí, en una estrecha celda, el ermitaño muere en oración el 19 de mayo de 1296. Resumidamente pasado a la historia como el «gran rechazo», deplorado por Dante en la Divina Comedia, es un ejemplo de libertad evangélica y santidad. De hecho, fue canonizado por Clemente V en 1313. Sus restos mortales conservados en la Basílica de Collemaggio son destino de constantes peregrinaciones. Una de las peregrinaciones más ilustres fue aquella de Benedicto XVI, en 2009, quien quiso dejar el palio que recibió al inicio de su Pontificado.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Vatican News

 

Según vidente de Medjugorje, la Santísima Virgen no habla de la guerra en el Golfo, pero sí implora por paz

Según vidente de Medjugorje, la Santísima Virgen no habla de la guerra en el Golfo, pero sí implora por paz

El vidente de Medjugorje Iván Dragičević compartió un mensaje de paz inspirado en las palabras de la Virgen, en el que invita a responder a las guerras actuales con oración, ayuno y conversión del corazón.

Medjugorje, Bosnia Herzegovina, viernes 6 marzo (PR/26) — Mensaje de uno de los seis videntes Medjugorje, Iván Dragičević: «En estos días mucha gente me llama para preguntarme: ‘¿Dice la Virgen algo sobre la guerra en el Golfo?’

Mi respuesta es el mensaje de paz de Nuestra Señora en el contexto de las guerras de hoy.

Por eso Iván dio un mensaje en estos días:

Queridos hermanos y hermanas,
Vivimos en una época en la que las noticias hablan casi a diario de conflictos, divisiones y disturbios. Nombrando países, alianzas, intereses, poderes… Pero detrás de cada noticia hay gente: familias, niños, madres llorando.
En sus mensajes, la Virgen no habla un idioma político.
Ella no analiza estrategias o planes militares. Su mensaje es simple, pero profundo:
«Paz, paz, paz – y sólo paz.»
Esto no es un eslogan. Es el grito de una madre.
1. La guerra comienza en el corazón
Nuestra Señora nos enseña que la guerra no comienza en las fronteras, sino en el corazón del hombre.
Comienza cuando llega menos perdón.
Comienza cuando el orgullo prevalece.
Comienza cuando el hombre olvida a Dios.
Hoy observamos los conflictos en el mundo, desde Oriente Medio a Europa, desde las tensiones entre las naciones hasta las divisiones dentro de las familias. Pero la Virgen nos trae de vuelta al origen:
La paz comienza conmigo.
Si no hay paz dentro de mí, ¿cómo puede haber paz en el mundo?
2. Oración y ayuno: las armas de paz
En varias ocasiones la Virgen ha dicho que con la oración y el ayuno hasta se puede detener las guerras.
Es una lógica espiritual que trasciende la política.
El mundo cree en el poder de las armas.
El cielo cree en el poder de un corazón arrodillado.
Cuando una familia reza junta, las paredes se derrumban.
Cuando un pueblo ayuna y se convierte, el clima espiritual cambia.

 

Iván en una de las apariciones diarias de la Reina de la Paz, Madonna como suele llamarla.
Tal vez no podamos negociar entre estados, pero podemos:
  • rezar el rosario por la paz;
  • ayunar por la conversión del mundo;
  • perdonar a quienes te han herido.
Esta es nuestra responsabilidad.
3. La paz como una decisión personal
La Madonna no nos llama para ser simples espectadores. Nos llama a ser portadores de paz.
En un mundo lleno de ruido, ella pide silencio.
En un mundo lleno de odio, ella pide amor.
En un mundo lleno de miedo, ella pide confianza en Dios.
Las guerras de hoy muestran lo débil que es el hombre sin Dios, pero también muestran lo hambriento que está el mundo por testigos de paz.
4. ¿Qué significa eso para nosotros hoy?
Significa:
  • No difundas el odio con palabras.
  • No juzgues a las personas y a la gente a la ligera.
  • Orar por todos, incluso por aquellos que no entendemos.
  • Construir una cultura de perdón en tu hogar.
Porque si hay paz en nuestras familias, el mundo entero cambia.»
Iván Dragičević
Vidente de Medjugorje.

Primicias Rurales

Cuaresma: El Papa propone ayunar de gestos y palabras que hieren a los demás

Cuaresma: El Papa propone ayunar de gestos y palabras que hieren a los demás

León XIV marcó el inicio de la Cuaresma, llamando a la verdadera conversión. Exhortó a vivir este tiempo rezando «para llegar, interiormente renovados, a la celebración de la Pascua de Cristo».

Ciudad del Vaticano, jueves 19 febrero (PR/26) —  El Santo Padre León XIV marcó este miércoles el inicio de la Cuaresma con un llamamiento a abstenerse de comportamientos ofensivos, durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro.

«Hoy, Miércoles de Ceniza, iniciamos la Cuaresma, tiempo de gracia y conversión. Pidamos al Señor que prepare nuestros corazones para escuchar y vivir su Palabra, ayunando de gestos y comentarios que hieren a otros y nos alejan de su Corazón misericordioso», dijo en su saludo a los peregrinos.

León XIV pidió que el tiempo de preparación a la Pascua se viviera «con el corazón abierto» y que todos se comprometieran «en la oración y la fraternidad».

Un camino cuaresmal que comienza hoy, 18 de febrero, con la procesión penitencial desde la iglesia romana de San Anselmo hasta la Basílica de Santa Sabina y la misa que celebrará el Papa León con la bendición e imposición de las cenizas, prevista para las 17 (hora de Roma).

El don de la conversión

Para el pontífice, la oración, en el Miércoles de Ceniza, se convierte en disponibilidad a los dones que Dios ofrece a sus hijos. Así lo recordó a los fieles de lengua alemana: «Hoy, Miércoles de Ceniza, pidamos al Señor que nos ayude a acoger con corazón abierto las gracias que quiere concedernos en este tiempo de Cuaresma, para que produzcan frutos abundantes de salvación para nosotros y para nuestros hermanos».

A los peregrinos de lengua inglesa subrayó: «Al comenzar hoy nuestro camino cuaresmal, pidamos al Señor que nos conceda el don de una verdadera conversión del corazón, para que podamos responder mejor a su amor por nosotros y compartir ese amor con quienes nos rodean».

En español, el Papa recomendó ayunar también de las palabras que pueden convertirse en armas que hieren. Un lenguaje desarmado que, en el Mensaje de Cuaresma, León XIV definió como «una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco valorada».

 

El Papa León XIV durante la audiencia general

«Hoy, Miércoles de Ceniza, comenzamos la Cuaresma, tiempo de gracia y de conversión. Pidamos al Señor que disponga nuestros corazones para escuchar y hacer vida su Palabra, ayunando de gestos y comentarios que hieran a los demás y nos alejen de su Corazón misericordioso».

A los fieles de lengua portuguesa les habló de la verdadera conversión en Cuaresma; a los peregrinos de lengua china los invitó a la oración; y a los polacos les pidió practicar las obras de misericordia como camino de encuentro con Dios, haciendo referencia a santa Faustina Kowalska.

El 22 de febrero se cumple, de hecho, el 95º aniversario de la primera aparición de Jesús Misericordioso a Sor Faustina.

Que la Cuaresma sea un tiempo de encuentro con Cristo a través del sacramento de la Penitencia y de las obras de misericordia.

Primicias Rurales

Fuente: AICA

Hoy se celebra el Miércoles de Ceniza y el comienzo de la Cuaresma 2026

Hoy se celebra el Miércoles de Ceniza y el comienzo de la Cuaresma 2026

Hoy es Miércoles de Ceniza e inicio de la Cuaresma, tiempo de conversión, penitencia y preparación espiritual para vivir el Misterio Pascual: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Miércoles 18 febrero (PR/26) — Hoy la Iglesia Católica celebra el Miércoles de Ceniza, jornada que marca el inicio de la Cuaresma, el tiempo litúrgico de cuarenta días de preparación para la Pascua. Con un gesto sencillo y profundo —la imposición de la ceniza en la frente— los cristianos comienzan un camino de conversión, oración y penitencia que los conduce hacia la celebración del Misterio Pascual: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Durante las celebraciones, el sacerdote o ministro traza una cruz de ceniza en la frente de los fieles mientras pronuncia palabras que invitan a la reflexión: “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. El signo expresa la fragilidad de la vida humana y, al mismo tiempo, el llamado a renovar la fe y el compromiso con el Evangelio.

El Miércoles de Ceniza no es día de precepto obligatorio como un domingo, pero sí es una de las celebraciones más concurridas del año. Además, la Iglesia propone para esta jornada el ayuno y la abstinencia como gestos concretos de preparación interior para vivir más plenamente la Pascua.

Con la imposición de las cenizas, se inicia una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús.

Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: «metanoeiete», es decir «Convertíos». Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras «Convertíos y creed en el Evangelio» y con la expresión «Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás», invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.

La sugestiva ceremonia de la ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia.

La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.

Sinónimo de «conversión» es así mismo la palabra «penitencia»… Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.

Tradición

En la Iglesia primitiva, variaba la duración de la Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis semanas (42 días) antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de Cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.

Era práctica común en Roma que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de Cuaresma. Ellos eran salpicados de cenizas, vestidos en sayal y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia el Jueves Santo o el Jueves antes de la Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial de la Cuaresma fué simbolizada colocando ceniza en las cabezas de toda la congregación.

Hoy en día en la Iglesia, el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos previo. Esta tradición de la Iglesia ha quedado como un simple servicio en algunas Iglesias protestantes como la anglicana y la luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza.


Significado simbólico de la Ceniza

La ceniza, del latín «cinis», es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al «polvo» de la tierra: «en verdad soy polvo y ceniza», dice Abraham en Gén. 18,27.

El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que es le que sigue al carnaval), realizamos el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.

Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: «Arrepiéntete y cree en el Evangelio» (Cf Mc1,15) y «Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver» (Cf Gén 3,19): un signo y unas palabras que expresan muy bien nuestra caducidad, nuestra conversión y aceptación del Evangelio, o sea, la novedad de vida que Cristo cada año quiere comunicarnos en la Pascua.

Hoy es Miércoles de Ceniza e inicio de la Cuaresma, tiempo de conversión, penitencia y preparación espiritual para vivir el Misterio Pascual: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Primicias Rurales

Fuente: ACI Prensa

“Dejaos reconciliar con Dios”

“Dejaos reconciliar con Dios”

Primera lectura

Lectura de la profecía de Joel 2, 12-18

 

Ahora – oráculo del Señor convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos; y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor que se arrepiente del castigo.

¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y liberación para el Señor, vuestro Dios!

Tocad la trompeta en Sión, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a muchachos y niños de pecho; salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo.

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan:
«Ten compasión de tu pueblo, Señor no entregues tu heredad al oprobio, ni a las burlas de los pueblos».

¿Por qué van a decir las gentes: «Dónde está su Dios»?

Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo.

 

Salmo de hoy

Salmo 50, 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 20 – 6, 2

 

Hermanos.
Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.

Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice:
«En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé».

Pues mirad: ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

«Convertíos a mí de todo corazón»

El profeta Joel nos introduce en la espiritualidad del tiempo de cuaresma: hacer un camino personal y comunitario hacia la Pascua. Ello pide una purificación de nuestros corazones para hacer sitio en ellos al Resucitado, un impulso para una oración que sea diálogo amoroso con el Padre, una liberación de la obsesión por nuestro bienestar moderando la satisfacción de nuestros deseos y compartiendo nuestros bienes, muchos o pocos, con los necesitados.

Camino de conversión, que está hecho de oración, ayuno y limosna, típicos de  la  cuaresma. Aunque, no lo olvidemos, no son fines en sí mismos, como si todo en la vida cristiana dependiera de nosotros. Son medios para templar el espíritu y poder vivir con fe y alegría la Pascua del Señor.

Joel presenta la conversión, como un cambio de vida desde el interior de cada uno y del pueblo mismo: “rasgad los corazones, no las vestiduras”. Una conversión que implica a todos, sin distinción de edades, desde los niños a los ancianos y sin distinción de estados o funciones, desde los padres de familia a los sacerdotes.

Y describe la conversión como un gran movimiento de esperanza: aunque algunos nos pregunten: ¿Dónde está vuestro Dios? Podemos responder convencidos: está aquí y ahora con nosotros, perdonando siempre, acercándonos los unos a los otros y a todos con Él: reconciliándonos “porque Dios es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”.

«Ahora es el día de la salvación»

Pablo se siente enviado para exhortarnos: “dejaos reconciliar con Dios”.

La reconciliación es un deseo universal en una humanidad desangrada por los conflictos y la violencia. Nuestras divisiones y distancias no son eslóganes pesimistas con que analicemos el pasado y el presente. Tristemente, palpamos las fracturas en la vida familiar, en los intereses económicos, en la política nacional e internacional. No corren buenos tiempos para los sueños de pacífico encuentro. Las proclamaciones de fraternidad universal quedan en poco más que retórica bienintencionada.

También en la conciencia y el corazón de cada uno está presente la disociación entre lo que queremos ser y lo que, de hecho, logramos o no logramos ser. El pecado afecta tanto a las personas como a las estructuras.

Los reiterados fracasos en el ámbito personal y en las sociedades y sus instituciones nos invitan a pensar que la fuente definitiva de la reconciliación no está en nosotros, por perfectos que logremos ser, sino en Dios que nos la regala en Jesús. Su muerte y resurrección son una promesa de un mundo y una humanidad nuevos.

La cuaresma es un tiempo de apertura de nuestros corazones y nuestras mentes a la reconciliación que Dios nos ofrece: “Convertíos y creed el Evangelio” es, decir: la aceptación del evangelio de Jesús como propuesta y norma de vida.

«Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará»

Todo este fragmento de Mateo que proclamamos el miércoles de ceniza es una apología de la interioridad. No tiene nada que ver con el intimismo de algunas espiritualidades. Su contexto es la práctica del fariseismo que buscaba la justicia desde la exterioridad.

Jesús confronta lo que supone “ser visto por los hombres”, “tocar la trompeta”, “ser honrados por los hombres”, “rezar en pie para que los vea la gente”, “hacer ver a la gente que ayunan”. Las prácticas cuaresmales tienen su sentido, y son eficaces, cuando lejos de buscar el reconocimiento y la congratulación de los demás, pasan desapercibidas y se las dejamos ver sólo al Padre.

Es el “secreto” de la propia conciencia, la clausura de los propios sentimientos, a los que sólo el Padre tiene acceso. Ahí nos habla y ahí le escuchamos. Una religión sin interioridad, y sin una interioridad gozosa, libre y fraterna, no es cristiana.

Las imágenes que usa Mateo para describir ese mostrarse ante Dios son de una profunda y sencilla belleza y de una granada elocuencia: cuando des limosna “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”, cuando ores “entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre”, cuando ayunes “perfúmate la cabeza y lávate la cara”.

La práctica de la justicia, la limosna y la oración son gratas a Dios cuando no buscamos con ellas el aplauso de los hombres.

En su relación con el Padre, Jesús ha valorado sobre todo la interioridad. Algunos pensadores la han percibido como un constitutivo fundamental de la condición humana. Un espacio que debemos cuidar mediante la lectura, la reflexión, la maduración de los sentimientos, la valoración propia de los acontecimientos, la oración. Es desde nuestra interioridad desde la que accedemos al Padre que nos recompensa.

¿Cuáles son nuestros sentimientos y actitudes al adentrarnos en este tiempo de gracia que es la cuaresma? ¿Qué debemos convertir en nuestro interior para hacer sitio al Padre que nos reconcilia? ¿Qué debemos cambiar en nuestras prácticas religiosas para purificarlas de herencia farisea y hacerlas más genuinamente cristianas?

 

Fray Fernando Vela López O.P.

Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León, España)

Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos.

Evangelio de hoy en audio