El «efecto tijera» golpea al campo entrerriano: cada vez se necesitan más granos para comprar un tractor

El «efecto tijera» golpea al campo entrerriano: cada vez se necesitan más granos para comprar un tractor

Un informe del SIBER advierte sobre el fuerte deterioro en la relación insumo-producto. Entre 2022 y 2025, el poder de compra de los cereales cayó drásticamente, consolidando una «nueva normalidad» de costos elevados para la capitalización del productor.

 

Entre Ríos, lunes 30 marzo (PR/26) — El sistema de información agrícola de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER) encendió las alarmas sobre la creciente dificultad de los productores para renovar su parque de maquinaria.

Según el análisis de la entidad, la dinámica del período 2022-2025 muestra un quiebre estructural que aleja al sector de la posibilidad de inversión tecnológica.

El informe destaca que, mientras a principios de 2022 se requerían 186 toneladas de soja para adquirir un tractor, tras la devaluación y el reajuste de precios de 2024, esa cifra saltó a más de 350 toneladas.

Este escenario de «meseta alta» en los costos se mantuvo durante todo el 2025, dificultando el despegue de las ventas tras un inicio de 2026 que todavía no logra consolidar una tendencia positiva.

La brecha de precios La Bolsa entrerriana explica este fenómeno mediante un «efecto tijera»: por un lado, los bienes de capital (como tractores y sembradoras) sufrieron una inflación en dólares del 36% en el trienio analizado. Por el otro, los precios internacionales de los granos retrocedieron entre un 20% y 30%.

Esta divergencia es la principal causa de la descapitalización que sufren los establecimientos agropecuarios de la provincia.

Diferencias por cultivo en 2025 Dentro del análisis del último año, el comportamiento de los cultivos fue dispar:

  • Soja: Fue la única que logró recuperar algo de terreno, cerrando el año con una mejora del 12% en su capacidad de compra respecto al inicio del ciclo.

  • Maíz y Trigo: Sufrieron el camino inverso. El maíz perdió un 6% de su poder adquisitivo y el trigo un 8%, debido a la caída de sus cotizaciones internacionales hacia el último trimestre del año pasado.

Este panorama técnico de la Bolsa de Entre Ríos confirma lo que se percibe en las concesionarias regionales: una «nueva normalidad» mucho más exigente donde el productor debe entregar casi el doble de producción que hace cuatro años para obtener la misma herramienta de trabajo.

Primicias Rurales

Fuente: Varios

Superávits gemelos por segundo año consecutivo

Superávits gemelos por segundo año consecutivo

Por Belén Maldonado – Guido D’Angelo – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 
En 2025, Argentina volvió a alcanzar un resultado financiero positivo junto con un superávit en la balanza comercial. Es la primera vez desde 2007-2008 que se encadenan dos años con ambos saldos positivos.

Foto: iProfesional

Rosario, domingo 1 marzo (PR/26) — Similar a lo observado el año previo, durante 2025 el programa económico en Argentina continuó apoyándose en el equilibrio fiscal, con el principal objetivo de combatir la inflación y corregir los desequilibrios monetarios. Sumado a ello, muchas medidas, como la reducción de derechos de exportación, apuntaron a fomentar las ventas externas y fortalecer el ingreso de divisas.

En este contexto, utilizando como referencia datos de la Oficina Nacional del Presupuesto del Ministerio de Economía y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), recopilados por el Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEc), se advierte que en 2025 Argentina registró superávits gemelos por segundo año consecutivo.

Históricamente, hay que remontarse a 2007 y 2008 para encontrar dos años seguidos de un resultado financiero positivo junto con una balanza comercial superavitaria.

  1. Resultado fiscal

Con un ingreso total de $ 135,4 billones y egresos por $ 123 billones, Argentina logró en 2025 registrar un superávit fiscal por $ 12,4 billones, medido en pesos constantes de 2025.

Si al resultado primario se le descuenta el pago de los intereses de la deuda pública por $ 10,5 billones, el resultado financiero arroja un superávit de $ 1,9 billones para 2025. El valor permaneció positivo por segundo año consecutivo.

Centrando la atención en los meses de 2025, la información mensual de las cuentas públicas muestra que el resultado financiero fue superavitario en diez de los doce meses del año, situación similar a la registrada en 2024. Únicamente en julio y en diciembre se advirtieron números en negativo.

Por un lado, el mes de julio marcó un déficit financiero de $ 167.400 millones, a pesar de lograr un superávit primario por $ 1,7 billones. Este resultado negativo responde a un elevado pago de intereses, en un mes donde los gastos corrientes son estacionalmente altos por el concepto de pago de salarios. A pesar de ello, se trata del segundo mejor resultado desde 2011 para el séptimo mes del año.

En el mes de diciembre, por su parte, tanto el resultado fiscal como el financiero se ubicaron en terreno negativo por $ 2,5 billones y $ 2,9 billones, respectivamente. En este caso, el resultado primario también es consecuencia de un aumento estacional en el gasto público relacionado fundamentalmente al concepto de prestaciones sociales y pago de salarios. A ello se le suma el pago mensual de intereses netos, aunque el mismo fue relativamente bajo respecto al resto del año. Aun así, es el segundo mejor resultado desde 2010 para un mes de diciembre.

Analizando los números consolidados del último año en detalle, se advierte una contracción en el valor de los ingresos. En comparación interanual, los ingresos totales marcaron una caída real del 2,6% explicada por una menor recaudación tributaria, responsable de más del 90% de los mismos. Desglosando por tributo, se advierte una menor recaudación en las partidas de impuesto a las ganancias, impuesto a los bienes personales, derechos de exportación (debido a una reducción en las alícuotas) y en la partida “resto tributarios”, principalmente por la eliminación del impuesto PAIS. Por el contrario, registraron incrementos el Impuesto al Valor Agregado (IVA), los aportes y contribuciones a la seguridad social, el impuesto a débitos y créditos, y los derechos de importación.

Respecto a los gastos, los mismos evidenciaron un leve incremento interanual real del 0,4% durante 2025, impulsados por un crecimiento del 0,6% en los gastos corrientes ante el mayor egreso por prestaciones sociales. Sin embargo, los gastos de capital marcaron una contracción, en este caso del 6,8% real interanual. El gasto corriente representó el 98% del gasto primario total.

  1. Balanza comercial.

 

En lo que respecta al sector externo, se evidencia que en 2025 Argentina registró una balanza comercial superavitaria por U$S 11.239 millones, medida en dólares constantes de 2025. En otras palabras, el intercambio comercial de bienes con el resto del mundo dejó como resultado un saldo a favor, con exportaciones que superaron el valor de las importaciones por segundo año consecutivo.

 

 

En cuanto a la evolución mensual de la balanza comercial, se evidencia que las ventas externas superaron a las compras en todos los meses del año. El mayor superávit se alcanzó en noviembre por un valor de U$S 2.500 millones, pese a que no suele ser un mes de elevada estacionalidad de exportaciones. En este sentido, cabe recordar que gran parte de las ventas al exterior anotadas a finales de septiembre debido a la eliminación temporal de retenciones se materializó en el penúltimo mes del año, en un contexto internacional de guerra comercial entre Estados Unidos y China que potenció la demanda de productos agrícolas argentinos. De hecho, en aquel mes, las exportaciones de productos primarios se posicionaron 83% por encima del mismo mes del año anterior, en tanto fue un gran mes para la exportación de combustibles y energía, que se ubicó 50,4% por encima de noviembre de 2024.

 

 

Por el lado de las exportaciones, las mismas totalizaron U$S 87.027 millones en 2025, marcando un incremento interanual real del 6,3%. Dividiendo el análisis por grandes rubros, se evidencia que más de la mitad del crecimiento (64%) es explicado por mayores exportaciones de productos primarios, que registraron un aumento del 17,8% respecto a 2024. Las exportaciones de combustible y energía, por su parte, anotaron un incremento efectivo del 11,1% en términos interanuales, siendo responsables del 21% del crecimiento de las ventas externas. Finalmente, el incremento restante es explicado por mayores exportaciones de manufactura de origen industrial (MOI) y de origen agropecuario (MOA), con aumentos interanuales reales del 3,2% y del 0,02%, respectivamente.

 

Por su parte, las importaciones de bienes ascendieron a U$S 75.788 millones, marcando un crecimiento real del 21,5% interanual. Analizando los datos por uso económico, se destaca el crecimiento en las compras externas de bienes de capital, que registraron un aumento del 47,4% en comparación a 2024. Adicionalmente, los bienes de consumo experimentaron un incremento interanual del 50%, en tanto se importó un 92,6% más de vehículos automotores de pasajeros. Por el contrario, se registró una caída interanual real del 20,1% en las importaciones de combustibles y lubricantes.

 

Resulta importante destacar que el superávit de comercio exterior de bienes es esencial, entre otras cosas, para compensar el sistemático déficit de servicios del país. Si bien la Argentina es un muy competitivo exportador de servicios basados en conocimiento, la balanza de servicios es deficitaria hace más de dos décadas. Al 3er trimestre del 2025, las exportaciones de servicios totalizaban más de US$ 13.300 millones, marcando una suba interanual del 7%. No obstante, la suba del 38% de las importaciones, que acumulan US$ 22.884 millones hasta septiembre del año pasado, da por consecuencia un mayor déficit de servicios que es compensado por el marcado superávit exportador en bienes.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR

 

 

Competitividad, previsibilidad e inserción internacional: un nuevo escenario para la Argentina productiva

Competitividad, previsibilidad e inserción internacional: un nuevo escenario para la Argentina productiva

Las Bolsas de Cereales y de Comercio celebraron la ratificación del acuerdo Mercosur–Unión Europea y la sanción de la Ley de Modernización Laboral con el RIMI, al considerar que ambas medidas fortalecen la competitividad, promueven la inversión y el empleo formal, y consolidan una inserción internacional más dinámica para la Argentina.

 

Buenos Aires, domingo 1 marzo (PR/26) — Las Bolsas de Cereales y de Comercio que firman al pie expresan su beneplácito ante la ratificación del Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea y la sanción de la Ley de Modernización Laboral, que incorpora el Régimen de Incentivo a Medianas Inversiones (RIMI). Y expresan: 

La convergencia de estas medidas marca un punto de inflexión para la competitividad de la Argentina, al consolidar reglas claras, previsibilidad e incentivos concretos para la inversión y el empleo formal, tales como la disminución de las cargas sociales.

La modernización laboral fortalece la seguridad jurídica y promueve la formalización, reduciendo distorsiones que afectan la productividad.

El RIMI por su parte, impulsa la inversión en bienes de capital y actualización tecnológica, dinamizando las cadenas de valor.

En paralelo, el acuerdo con la Unión Europea amplía el acceso a mercados exigentes y mejora la inserción internacional, potenciando las exportaciones con mayor valor agregado.

Estas decisiones son fundamentales para definir el modelo económico y productivo de nuestro país y permiten avanzar de una manera competitiva, federal y orientada al crecimiento sostenible, eliminando sesgos anti-productivos y promoviendo la generación de empleo genuino.

Argentina se proyecta al mundo con mayor previsibilidad, inversión y trabajo formal

Febrero de 2026

 

 

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