Peñas Blancas, el paraje rural de la Patagonia donde crece el sueño cooperativo y el cáñamo industrial para la bioconstrucción

Peñas Blancas, el paraje rural de la Patagonia donde crece el sueño cooperativo y el cáñamo industrial para la bioconstrucción

A 30 km de Catriel, al norte de la provincia de Río Negro, cuatro mujeres y ocho hombres —en su mayoría sub 40— integran la Cooperativa Quatrifinio, que sumó a sus actividades agrícolas la producción de cáñamo industrial. Sus usos y propiedades aplicados a la arquitectura sustentable.

 

Río Negro, lunes 17 agosto (PR/26) — Con una ley sancioada hace dos años que regula la producción y licencias que comenzaron a otorgarse hace un año, pese a las dificultades para el abastecimiento de semillas el cáñamo industrial avanza en la Argentina y la Patagonia comienza a tallar en el mapa de la innovación ecológica.

Tras la reciente capacitación brindada en Catriel por Fernando Peñi Saavedra (especialista de Agrómera. que agrupa a profesionales del sector), la experiencia de la Cooperativa Quatrifinio se presenta como una referencia de valor en el norte rionegrino en el camino de la articulación entre agroecología y bioconstrucción.

Como explica Peñi Saavedra a Diario Río Negro Argentina produjo cáñamo hasta los años 70 en la provincia de Buenos Aires, pero no quedaron variedades desde que fueron prohibidas por la dictadura militar en 1977, cuando puso en la misma bolsa a las industriales, medicinales y psicoactivas y arrasó con todo.

Cultivo de cánamo de la Cooperativa Quatrifinio en Peñas Blancas, a 35 km de Catriel.

Paradojas de la historia, fue un abogado y economista de mente brillante al que las circunstancias llevaron a guerrear como general, un héroe de la Independencia como Manuel Belgrano, quien había alentado las primeras experiencias. En 1795, como secretario del Consulado de Buenos Aires, recomendó fomentar el cultivo de lino y cáñamo para reducir la dependencia de importaciones textiles y navales.

Hoy, casi dos siglos después, de acuerdo con el panorama que describre Peñi Saavedra el 97% de la producción en el país es con semillas importadas, aunque ya hay empresas con dos temporadas de ensayos y reproducción. «En cinco años estaremos con semillas full Argentina», dice.

Mientras tanto, todo cambia año a año y hay que realizar fitomejoramiento y adaptar las semillas a cada biorregión, ya que no existen producciones a gran escala ni abastecimiento masivo de materia prima.

Ese contexto le da aún mayor relevancia al trabajo de los cooperativistas de Catriel, que en mayo participaron en otra capacitación en General Pico, La Pampa. En su caso, las semillas fueron provistas por la empresa Ananda Pampa.

 

Por qué se considera cáñamo al Cannabis sativa L. que no supera el 1% de THC

 

Desde el punto de vista legal, se considera cáñamo al Cannabis sativa L. que no supera el 1% de THC (molécula psicoactiva). Requiere controles analíticos durante el cultivo; si excede el porcentaje permitido, la producción debe incinerarse.

Así lo explica Peñi Saavedra en cada capacitación, como en el caso de la de Catrfiel, que contó con el apoyo del municipio y la presencia de funcionarios entre los 50 asistentes que también escucharon con atención sus aplicaciones como fibra, grano, cañamiza y biomasa.

Resaltó además su rapidez de cosecha (3 a 4 meses) y sus propiedades de aislamiento y resistencia al fuego.

 

La experiencia de cultivo de cáñamo en Peñas Blancas a 30 km de Catriel

 

Fundada en lo formal en el 2022 (ya trabajaban juntos un año antes) y con anclaje en el paraje rural Peñas Blancas a 30 km de Catriel, Quatrifinio comenzó a la vera del río Colorado con un acuerdo de cesión de una hectárea familiar y hoy trabajan en unas 4 hectáreas, con disponibilidad para ampliar hasta 10 hectáreas.

 

El paso a paso de la producción de cáñamo. La preparación del terrreno.

El riego proviene del río Colorado.

Lograron poner una hectárea en producción.
Una hectárea de cultivo equivale a unos treinta y cinco metros cuadrados de pared.

Tras obtener su permiso del Instituto Nacional de Semillaes (INASE) en junio del 2023, el grupointegrado por doce socios que diversifican su producción con lombricultura, pasturas y aromáticas logró adaptar con éxito ensayos de cultivo de cáñamo de fibra a las condiciones hídricas y de suelo de la zona.

Comprobaron así que las aguas del río Colorado, caracterizadas por una mayor electroconductividad y carga mineral, no generaban efectos negativos.

“Vemos que hay un potencial grande. Empezamos con una hectárea de cáñamo, pero vamos a ampliar”

Kevin González, presidente de la cooperativa Quatrifinio

 

Cuatro de los 12 integrantes de la Cooperativa Quatrifinio: Víctor Rodríguez, Agustín Rodríguez Guanella, Elio Carrasco y Kevin González durante una visita a Diario Río Negro. Foto: Andrés Maripe.

 

A partir de los talleres formativos y los ensayos propios, la cooperativa comenzó a procesar y revalorizar los subproductos de la planta.

Utiliza la cañamiza (la parte leñosa) combinada con cal y agua y ya elaboran prototipos a pequeña escala de hemcrete u hormigón de cáñamo, un material destacado por su alta capacidad como aislante térmico y acústico, además de actuar como regulador de humedad.

El objetivo principal de la cooperativa no es exclusivamente la construcción, pero buscan valorizar los subproductos de la planta (la cañamiza o parte leñosa) que de otro modo irían al compostaje.

 

Elaboración de prototipos de ladrillo de cáñamo durante las capacitaciones.
Propiedades del cáñamo: aislante térmico y acústico y regulador de humedad.

 

Con el objetivo de escalar la producción de bloques ecológicos y apoyada en la vinculación que agradecen y valoran con organismos como el INTI y el INTA además de municipales y provinciales, Quatrifinio apuesta a desarrollar el potencial patagónico.

Se presentaron también a convocatorias provinciales como el programa de Desafíos Rionegrinos (con un fondo de hasta 40 millones de pesos por proyecto) para financiar soluciones vinculadas a la construcción con cáñamo.

 

Realizaron una primera prueba de 1 hectárea de cáñamo de fibra con semillas y trazabilidad.

 

Respecto al ciclo del cultivo, se trata de una planta anual que se siembra tras las últimas heladas (septiembre u octubre). El cáñamo de fibra tiene un ciclo de aproximadamente 3 meses. El cáñamo para grano o doble propósito dura unos 5 meses.

Con rendimientos eficientes (una hectárea de cultivo equivale a unos treinta y cinco metros cuadrados de pared), la cooperativa rionegrina comenzó a recorrer el camino para demostrar que el cáñamo es una herramienta de desarrollo local y construcción sustentable.


Aplicaciones del cáñamo en la bioconstrucción


Contacto: https://www.instagram.com/quatrifinio/

El cáñamo cumple funciones clave como aislante térmico y acústico y regulador de humedad. Es un cultivo de rápido crecimiento que provee materia prima para tres usos principal:

  • Hemcrete (hormigón de cáñamo): Es la mezcla de cañamiza, cal y agua. Se utiliza para elaborar ladrillos ecológicos o realizar construcciones in situ (como encofrados y paredes monolíticas). En Argentina se adaptan las formulaciones internacionales a las cales disponibles localmente mediante talleres prácticos.
  • Paneles de fibra aislante: Utilizados de forma similar a la lana de vidrio para techos y paredes, con experiencias incipientes de tableros tipo OSB de cañamiza desarrollados junto al INTI.
  • Pisos y revestimientos: Logrados mediante el prensado de la planta con un ligante natural o sintético para aglutinar la cañamiza.

Diplomatura en Cáñamo Industrial en la Universidad Nacional de Río Negro


La Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), a través de la Subsecretaría de Extensión de la Sede Alto Valle – Valle Medio puso en marcha este segundo semestre del año la Diplomatura en Cáñamo Industrial: Desarrollo Productivo, Procesamiento y Usos.

Se trata una propuesta de formación en conjunto con la Fundación Gen, que busca brindar herramientas teóricas y prácticas sobre lo que considera como una de las cadenas productivas emergentes con mayor potencial de crecimiento en Argentina.

La Diplomatura se dicta durante el segundo cuatrimestre de 2026 bajo una modalidad híbrida, con instancias virtuales y presenciales, y una carga horaria total de 212 horas.

Está destinada a profesionales y técnicos del sector agroindustrial, ingenieros agrónomos, especialistas en alimentos y biotecnología, emprendedores, personal de la industria y la salud, así como a toda persona interesada en la temática.

La UNRN señala que la propuesta surge en un contexto de expansión del sector del cáñamo industrial, impulsado por el nuevo marco regulatorio nacional y por la creciente demanda de profesionales capacitados en producción, industrialización, calidad, normativa y desarrollo de productos derivados de esta especie vegetal. La formación abordará aspectos agronómicos, tecnológicos, regulatorios y económicos vinculados a los usos industriales, alimentarios y de salud del cáñamo.

La dirección académica estará a cargo de la licenciada Natalia Stafetta, acompañada por un equipo interdisciplinario de especialistas provenientes de distintas áreas del conocimiento y la producción.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Diario Río Negro

 

Cáñamo patagónico: la cooperativa de Río Negro que construye el futuro con paredes verdes

Cáñamo patagónico: la cooperativa de Río Negro que construye el futuro con paredes verdes

 

En Peñas Blancas, a 30 kilómetros de Catriel, doce vecinos formaron una cooperativa que apostó a un cultivo poco conocido en la Argentina. Hoy transforman cáñamo en ladrillos ecológicos y sueñan con cambiar la forma en que se construyen las casas en la Patagonia.

 

 

 

Buenos Aires, Sabado 15 agosto (PR/26)–En un campo regado por el río Colorado, a solo treinta kilómetros de Catriel, doce personas —cuatro mujeres y ocho hombres, la mayoría menores de 40 años— decidieron apostar por un cultivo que hasta hace poco era casi un tabú en la Argentina: el cáñamo industrial.

Se llaman Cooperativa Quatrifinio y trabajan la tierra en el paraje rural de Peñas Blancas. Empezaron con agricultura tradicional, lombricultura y aromáticas, pero en los últimos años sumaron algo distinto: una planta que promete convertirse en material de construcción.

La noticia llega después de una capacitación reciente en Catriel, dictada por Fernando Peñi Saavedra, especialista de Agrómera, que reunió a profesionales del sector para hablar de un tema que crece con fuerza: la unión entre la agroecología y la bioconstrucción.

 

Una historia que empieza con una prohibición

 

La Argentina cultivó cáñamo hasta la década del 70, en la provincia de Buenos Aires. Pero la dictadura militar lo prohibió en 1977, cuando metió en la misma bolsa a las variedades industriales, medicinales y psicoactivas y arrasó con todo lo que existía.

Antes de esa prohibición, hubo un antecedente insólito: en 1795, Manuel Belgrano, como secretario del Consulado de Buenos Aires, había recomendado fomentar el cultivo de lino y cáñamo para reducir la dependencia de las importaciones textiles y navales.

 

 

Casi dos siglos después, el país vuelve a mirar esta planta. Con una ley sancionada hace dos años y licencias que empezaron a otorgarse hace apenas doce meses, el cáñamo reaparece en el mapa productivo argentino, aunque todavía con un obstáculo grande: el 97% de las semillas que se usan hoy son importadas.

«En cinco años estaremos con semillas full Argentina», asegura Peñi Saavedra, aunque aclara que hasta entonces habrá que seguir con el fitomejoramiento y adaptar cada variedad a la biorregión donde se planta, ya que todavía no existe producción a gran escala ni abastecimiento masivo de materia prima.

 

¿Qué es exactamente el cáñamo?

 

La ley considera cáñamo al Cannabis sativa L. que no supera el 1% de THC, la molécula psicoactiva. Por eso requiere controles analíticos constantes durante el cultivo: si el porcentaje se pasa de la raya, toda la producción debe incinerarse.

 

 

En la capacitación de Catriel, que contó con apoyo municipal y la presencia de funcionarios entre los cincuenta asistentes, Peñi Saavedra repasó los usos posibles de la planta: fibra, grano, cañamiza y biomasa. También destacó dos virtudes que la vuelven tan atractiva: su rapidez de cosecha, de solo tres a cuatro meses, y sus propiedades de aislamiento y resistencia al fuego.

 

De una hectárea prestada a un sueño cooperativo

 

Quatrifinio nació formalmente en 2022, aunque el grupo ya trabajaba junto desde un año antes. Todo empezó con un acuerdo de cesión de una hectárea familiar a la vera del río Colorado. Hoy trabajan cuatro hectáreas y tienen margen para llegar a diez.

En junio de 2023 obtuvieron el permiso del Instituto Nacional de Semillas (INASE) y desde entonces avanzaron con ensayos de cáñamo de fibra adaptados a las condiciones de suelo y agua de la zona. Comprobaron algo clave: las aguas del río Colorado, con mayor electroconductividad y carga mineral, no afectan negativamente al cultivo.

 

 

«Vemos que hay un potencial grande. Empezamos con una hectárea de cáñamo, pero vamos a ampliar», cuenta Kevin González, presidente de la cooperativa, que hoy integran doce socios.

 

Ladrillos hechos de planta: el hemcrete

 

A partir de los talleres y de sus propios ensayos, los cooperativistas empezaron a procesar y revalorizar los subproductos de la planta. Usan la cañamiza —la parte leñosa del tallo— combinada con cal y agua para elaborar prototipos a pequeña escala de hemcrete, también llamado hormigón de cáñamo.

Se trata de un material que se destaca como aislante térmico y acústico y que además funciona como regulador de humedad. No es poca cosa en una región donde el clima exige mucho a cualquier vivienda.

 

 

El objetivo de la cooperativa no pasa únicamente por la construcción: buscan darle valor a un subproducto que, de otro modo, terminaría en el compostaje. Es una forma de que nada del cultivo se pierda.

 

Del compost a la construcción sustentable

 

Para escalar la producción de bloques ecológicos, Quatrifinio trabaja junto a organismos como el INTI y el INTA, además de áreas municipales y provinciales, vínculos que el grupo agradece y valora especialmente.

También se presentaron a convocatorias como el programa provincial Desafíos Rionegrinos, que ofrece financiamiento de hasta 40 millones de pesos por proyecto para soluciones vinculadas a la construcción con cáñamo.

 

El ciclo del cultivo y su rendimiento

 

El cáñamo es una planta anual que se siembra después de las últimas heladas, entre septiembre y octubre. El cáñamo de fibra tiene un ciclo de apenas tres meses, mientras que el de grano o doble propósito necesita alrededor de cinco.

 

 

Los números impresionan: una sola hectárea de cultivo equivale a unos treinta y cinco metros cuadrados de pared. Con ese rendimiento, la cooperativa rionegrina empieza a demostrar que el cáñamo puede ser una herramienta real de desarrollo local.

 

Tres usos que ya se están probando

 

El hemcrete, la mezcla de cañamiza, cal y agua, se usa para hacer ladrillos ecológicos o construcciones in situ, como encofrados y paredes monolíticas. En la Argentina, los talleres prácticos permiten adaptar las fórmulas internacionales a las cales que se consiguen localmente.

Los paneles de fibra aislante se emplean de forma parecida a la lana de vidrio, para techos y paredes. Ya existen experiencias iniciales de tableros tipo OSB hechos con cañamiza, desarrollados junto al INTI.

Y por último, los pisos y revestimientos, que se logran prensando la planta junto a un ligante natural o sintético que aglutina la cañamiza.

 

La universidad también se sube al proyecto

 

La Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), a través de la Subsecretaría de Extensión de la Sede Alto Valle – Valle Medio, puso en marcha este segundo semestre una Diplomatura en Cáñamo Industrial: Desarrollo Productivo, Procesamiento y Usos.La propuesta, organizada junto a la Fundación Gen, tiene una modalidad híbrida, con instancias virtuales y presenciales, y una carga horaria total de 212 horas.

Está pensada para ingenieros agrónomos, técnicos, especialistas en alimentos y biotecnología, emprendedores y cualquier persona interesada en el tema.

La dirección académica está a cargo de la licenciada Natalia Stafetta, junto a un equipo interdisciplinario que refleja algo que ya se nota en el campo: el cáñamo dejó de ser una curiosidad y empieza a convertirse en una cadena productiva con futuro en la Patagonia.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: rionegro