Oct 21, 2026 | Actualidad, Especial
Aunque el uso de la madera suele asociarse a la deforestación, certificar su origen promueve la regeneración forestal y frena el cambio de uso del suelo. La clave para proteger los recursos naturales radica en impulsar un consumo responsable, con trazabilidad verificable y criterios de sostenibilidad integral.
Buenos Aires miércoles 21 octubre (PR/26)– La pregunta sobre si consumir madera ayuda a cuidar el planeta parece contradictoria a primera vista. Sin embargo, este dilema está transformando la discusión global sobre cambio climático y economía sostenible.
Durante varias décadas, la preocupación principal se enfocado en proteger cada árbol para frenar la deforestación descontrolada. Hoy, expertos internacionales proponen una visión complementaria donde el valor económico generado incentiva la conservación activa de los terrenos.
Este nuevo enfoque se analizó en el encuentro internacional From Forest to Frame, realizado en Kumamoto, Japón. Allí, entidades mundiales debatieron cómo la construcción responsable conecta a las ciudades con el desarrollo territorial.
La paradoja del valor económico en los terrenos forestales
Existe la creencia popular de que utilizar más recursos forestales destruye inexorablemente los ecosistemas. Sin embargo, la pérdida permanente ocurre al transformar el bosque para la agricultura o la expansión de zonas urbanas.
Cuando un ecosistema arbolado no genera ingresos ni oportunidades, la tendencia a cambiar el uso de la tierra aumenta drásticamente. Por el contrario, la demanda guiada por criterios sostenibles financia directamente la regeneración natural y el empleo local.

No se busca promover la tala indiscriminada, sino establecer límites estrictos que resguarden la biodiversidad. De este modo, el aprovechamiento regulado convierte al bosque en una estructura valiosa y protegida en el tiempo.
El caso de Japón y el riesgo de la falta de gestión
El caso japonés ofrece una lección sumamente reveladora sobre la materia. Tras la posguerra, la nación asiática plantó extensas superficies de árboles que hoy alcanzaron su plena madurez productiva, pero la falta de uso generó serios problemas de gestión forestal.
Para resolver este abandono, las autoridades fomentaron la utilización de materia prima local en la edificación de obras públicas. Esta iniciativa estimuló la innovación tecnológica y renovó el interés ciudadano por estos métodos arquitectónicos.

El ejemplo demuestra claramente que el aprovechamiento técnico y la preservación ambiental no se oponen. Al apoyarse en políticas públicas eficientes, ambos objetivos se refuerzan mutuamente de manera equilibrada.
Las decisiones urbanas moldean el futuro de los entornos naturales
El sector de la arquitectura representa un motor crucial en esta dinámica. Cuando los desarrolladores eligen insumos con certificado de origen, capturan carbono por largo tiempo y desplazan materiales con alta huella contaminante.
Sin embargo, el consumo por sí solo no garantiza resultados ecológicos positivos de forma automática. Es indispensable asegurar la resiembra constante y respetar de manera rigurosa a los pueblos indígenas y comunidades de la zona.
Para lograr una articulación transparente, la cadena de custodia resulta fundamental. Este mecanismo confirma la procedencia legal de la madera desde su recolección hasta su instalación definitiva en la obra.
La realidad forestal en Argentina y el rol de las certificaciones
En nuestro país coexisten escenarios muy variados, desde bosques nativos de altísimo valor de conservación hasta amplias plantaciones comerciales destinadas al desarrollo industrial.
La intangibilidad resulta primordial en hábitats frágiles, mientras que en sectores productivos la gestión sostenible sostiene la cobertura vegetal y fortalece notablemente las economías regionales.
Desde PEFC Argentina destacan que la certificación valida las mejores prácticas. El reto radica en planificar estratégicamente dónde proteger de forma estricta y dónde producir con alta responsabilidad.
Una visión renovada para el desarrollo de los recursos forestales
Proteger el medio ambiente no equivale a prohibir cualquier tipo de intervención humana. En muchas regiones, la presencia de una actividad productiva responsable provee los recursos financieros para combatir incendios y plagas.

El debate global nos invita a preguntarnos de dónde proceden los elementos que consumimos a diario y bajo qué condiciones ambientales fueron procesados por la industria actual.
La certificación PEFC ofrece garantías claras a estas inquietudes, asegurando que el desarrollo económico conviva en perfecta armonía con el respeto a la naturaleza.
Acerca de PEFC y PEFC Argentina
El Programa para la Homologación de Sistemas de Certificación Forestal es una entidad internacional sin fines de lucro enfocada en la sostenibilidad. A nivel global, respalda más de 296 millones de hectáreas con los más altos estándares éticos.
En nuestro territorio, el Sistema Argentino de Certificación Forestal (CERFOAR) fue homologado internacionalmente en 2014 y ratificado en 2022, asegurando trazabilidad transparente para miles de empresas locales.
Primicias Rurales
Fuente: https://www.cerfoar.org.ar
Oct 18, 2026 | Aventura y Turismo, Ferias, Exposiciones y Cursos
Guardaparques, especialistas y aficionados unieron sus miradas en todo el territorio argentino para registrar cientos de especies y fortalecer el mapa global de la conservación.
Buenos Aires domingo 18 octubre(PR/26)– El mapa de la conservación volvió a latir con singular fuerza en una nueva jornada del Global Big Day, el encuentro internacional de ciencia ciudadana más destacado para los amantes de las aves.
Durante esta impactante aventura, los Parques Nacionales de la Argentina se transformaron en vibrantes escenarios de registro ambiental, educación sustentable y apasionada observación comunitaria.

Desde las majestuosas selvas del norte hasta los inmensos bosques y estepas de la Patagonia, un ejército de voluntarios recorrió el territorio nacional.
Equipados con binoculares, cámaras fotográficas y la clásica plataforma eBird, guardaparques, ornitólogos, biólogos y vecinos documentaron la mayor variedad de especies en 24 horas.
La unión perfecta entre la vida rural y la biodiversidad
Para el sector rural y productivo, esta multitudinaria experiencia reafirma un principio fundamental: las áreas protegidas y los campos vecinos forman un ecosistema continuo.
Ambos espacios componen verdaderos corredores biológicos esenciales para la supervivencia y el libre desplazamiento de toda la avifauna regional.

Muchas de las especies avistadas circulan diariamente entre las reservas y los campos de cultivo, brindando servicios ecosistémicos insustituibles para la producción agropecuaria.
Entre sus principales aportes destacan el crucial control natural de plagas y la constante dispersión de semillas, tareas invisibles que benefician la salud del suelo.
Un gran impulso para el ecoturismo y las economías locales
Más allá de su incalculable valor para la ciencia, la participación colectiva en el Global Big Day impulsa de manera directa a las comunidades rurales del país.
Esta iniciativa impulsa el turismo de naturaleza, posicionando a los pueblos y parajes rurales como valiosos destinos para la observación de aves a escala internacional.
Se trata de una práctica sustentable de bajo impacto y elevadísimo valor agregado que genera oportunidades reales para guías locales y emprendedores regionales.

A su vez, el permanente monitoreo ambiental ofrece información valiosa y actualizada que resulta fundamental para la preservación de especies en peligro.
Con esta destacada participación, la Argentina ratifica su papel protagónico en el mapa mundial del avistamiento, consolidando la unión entre producción rural y conservación ambiental.
Primicias Rurales
Fuente: www.argentina.gob.ar
Oct 12, 2026 | Actualidad, Agricultura
Especialistas del INTA Famaillá evalúan distintos cultivares de mostaza como cultivo de servicio. Al descomponerse en el suelo, la planta ayuda a controlar nematodos, hongos y malezas, y además aporta materia orgánica y favorece la vida del suelo.
Buenos Aires lunes 12 octubre (PR/26)– El uso de cultivos de servicio con propiedades biofumigantes se consolida como una alternativa para mejorar la salud del suelo y disminuir la incidencia de patógenos que afectan la producción hortícola y otros sistemas productivos.

En esa línea, especialistas del INTA Famaillá, Tucumán, evalúan el comportamiento de diferentes materiales de mostaza y su incorporación al suelo. Buscan reducir el uso de insumos químicos, mejorar las propiedades físicas y biológicas del suelo y fortalecer la sustentabilidad de los sistemas productivos.
Cómo funciona: la descomposición hace el trabajo
“La técnica se basa en el efecto que produce la descomposición de la mostaza incorporada al suelo, proceso durante el cual se generan compuestos que resultan tóxicos para diversos fitopatógenos. Estos compuestos son los isotiocianatos”, explicó María de los Ángeles Quinteros, investigadora del INTA Famaillá.

Los estudios realizados previamente en tomate mostraron una disminución en las poblaciones de nematodos y hongos fitopatógenos. Esos resultados impulsaron nuevos ensayos para ampliar el conocimiento sobre su efecto en otros sistemas productivos.
Frutilla: biomasa, agua y plástico transparente
En el cultivo de frutilla, la técnica consiste en incorporar la biomasa de la mostaza al suelo, realizar un riego abundante y cubrir la superficie con plástico transparente. Así se favorece la fermentación y el aumento de la temperatura.
Esta combinación de procesos biológicos y físicos se conoce como biosolarización y potencia el efecto biofumigante, con lo que contribuye al manejo de organismos perjudiciales presentes en el suelo.

“Además de reducir la presión de patógenos, esta práctica permite disminuir el uso de agroquímicos, herbicidas y nematicidas, al tiempo que mejora el contenido de materia orgánica y la disponibilidad de nitrógeno en el suelo”, señaló Quinteros.
Mostaza también en cultivos extensivos
En esta etapa, los especialistas también ensayan el uso de la mostaza en cultivos extensivos de granos de primavera-verano. Debido a la superficie involucrada, en estos sistemas no se utiliza plástico.
La planta se corta y se deja sobre el suelo 40 días antes de la siembra del cultivo de renta. De esta manera, la biomasa se descompone y libera los compuestos que aportan el efecto biofumigante, al tiempo que suma materia orgánica.
Delfina INTA, una variedad desarrollada en casa
Entre los materiales evaluados se destaca la variedad Sinapis alba var. Delfina INTA, desarrollada en el INTA por el investigador Ignacio Paunero. Se trata de una mostaza comestible que, además, presenta propiedades biofumigantes.

Como cultivo de servicio, aporta materia orgánica, contribuye al control de nematodos fitófagos y hongos fitopatógenos, controla malezas, favorece la biología del suelo y ayuda a mejorar sus propiedades físicas.
La evaluación del INTA Famaillá busca profundizar el conocimiento sobre el comportamiento de Delfina INTA como biofumigante y su potencial para incorporarla a diferentes estrategias de manejo de los sistemas productivos.
Santa Catalina UNLP: un trabajo en red
En paralelo, el INTA Famaillá participa, junto con la Estación Experimental Santa Catalina de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), en la evaluación del cultivar “Santa Catalina UNLP”.
Este material fue desarrollado por el equipo de la Estación Experimental Santa Catalina, con la participación de Omar Perniola, investigador de esa institución, y presenta propiedades biofumigantes. Desde el INTA Famaillá se evalúan esas propiedades y su comportamiento en el suelo.
En el trabajo también participa Silvia Chorzempa, docente e investigadora de la UNLZ, junto con el equipo del INTA Famaillá. Analizan los beneficios vinculados con el aporte de materia orgánica, el control de malezas y la mejora de la biología del suelo.
También está en etapa de evaluación la mostaza india Brassica juncea, var. Santa Catalina, creada por Omar Perniola y su equipo de la Universidad de La Plata y Lomas de Zamora.

Drones e imágenes satelitales para medir el avance
El trabajo se realiza también en conjunto con el Conicet, junto a Gustavo Martos y su equipo de imágenes satelitales y aéreas y uso de drones. Con estas herramientas se analizan la cobertura y la biomasa y se calculan índices como NDVI, VARI, GLI y NDMI.
Estos datos permiten realizar interpretaciones geoespaciales y crear mapas por ambientes productivos. La actividad se articula con Cristina Morales, Karina Zelaya y Pablo Benedetti.
Una herramienta promisoria para el manejo integrado
Además de su capacidad para contribuir al control de plagas y enfermedades, los materiales evaluados se analizan como cultivos de servicio para mejorar la salud del suelo, reducir la erosión y favorecer la biodiversidad en los agroecosistemas.
En paralelo, el equipo del INTA Famaillá continúa evaluando en Tucumán el comportamiento de Sinapis alba para el control de nematodos, hongos y malezas en el vivero forestal de la Estación Experimental Agropecuaria Famaillá, junto a Pablo Saravia.
Para Quinteros, el empleo de mostazas biofumigantes representa una herramienta promisoria dentro de los sistemas de manejo integrado, ya que combina beneficios productivos y ambientales. “Además de contribuir al manejo de organismos perjudiciales, estas especies permiten aportar materia orgánica y favorecer las condiciones físicas y biológicas del suelo”, destacó.
De este modo, las investigaciones buscan generar información sobre el potencial de las mostazas como herramientas de manejo integrado, capaces de controlar organismos perjudiciales y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones del suelo, aportar materia orgánica y reducir la dependencia de insumos químicos.
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Fuente: INTA
Oct 12, 2026 | Actualidad, Especial
El Gobierno Regional de Atacama y Más Chile Cultura lanzaron una iniciativa para que el fenómeno natural llegue a la Lista del Patrimonio Mundial. El primer paso es ingresar a la Lista Indicativa de Chile.
Buenos Aires lunes 12 octubre (PR/26)– El Gobierno Regional de Atacama y Más Chile Cultura pusieron en marcha “Desierto Florido, Patrimonio Mundial”, una iniciativa que busca que el fenómeno natural sea reconocido por la UNESCO bajo criterios de Patrimonio Natural.
El primer gran objetivo es lograr su incorporación a la Lista Indicativa de Chile, un paso obligatorio previo. Recién después, y cumpliendo las etapas que fija la UNESCO, el Estado chileno podrá desarrollar una futura nominación a la Lista del Patrimonio Mundial.
El proceso arranca en un momento excepcional: la temporada 2026 está mostrando una de las expresiones más importantes y extensas del Desierto Florido de las últimas décadas, y convierte a Atacama en escenario de uno de los fenómenos naturales más extraordinarios de Chile.
La idea es aprovechar este momento no solo para mostrar las flores, sino para abrir una conversación de largo plazo sobre conservación, conocimiento científico, gestión territorial, educación, turismo responsable y desarrollo local.
Mucho más que un paisaje de flores
El Desierto Florido ocurre de manera excepcional en el desierto de Atacama, cuando se combinan ciertas condiciones de precipitación, temperatura y humedad. Ese escenario activa semillas, bulbos y rizomas que permanecían en latencia.
El fenómeno puede dar origen a unas 200 especies de plantas anuales y geófitas, muchas de ellas endémicas o de distribución restringida. Además, genera un ecosistema asociado de insectos, polinizadores, aves, reptiles y mamíferos.

Se trata, entonces, de la manifestación visible de un ecosistema de enorme riqueza y singularidad, desarrollado en uno de los ambientes más áridos del planeta.
Un salto inédito: el primer sitio natural de Chile
Chile tiene hoy siete sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y todos están clasificados como bienes culturales. Por eso, la aspiración de esta iniciativa tiene un peso muy especial.
Avanzar hacia una futura nominación podría convertir al Desierto Florido en el primer sitio de Chile inscrito bajo criterios naturales, y mostrar ante el mundo una nueva dimensión del patrimonio chileno: la excepcionalidad de su naturaleza.
La Lista Indicativa es el inventario oficial de los bienes que el Estado considera con potencial para una futura nominación. Desde allí comienza un proceso técnico que exige investigación y definición territorial.

También requiere la participación de actores y comunidades, el análisis de su potencial Valor Universal Excepcional y una evaluación preliminar. Luego vienen el expediente de nominación, un modelo de gobernanza y un sistema de protección y gestión que asegure su conservación en el tiempo.
Quiénes lo impulsan y a quiénes convocan
“Desierto Florido, Patrimonio Mundial” es impulsada en conjunto por el Gobierno Regional de Atacama y Más Chile Cultura. Buscan convocar de manera progresiva a instituciones públicas, municipios, comunidad científica, organizaciones territoriales, actores del turismo, empresas, fundaciones y ciudadanía.
El desafío es construir un proceso amplio, participativo y técnicamente sólido, que permita estudiar, documentar, proteger y proyectar internacionalmente los valores naturales excepcionales del territorio.
Qué ganaría Chile con la nominación
Un eventual reconocimiento mundial permitiría fortalecer la conservación y el conocimiento científico del ecosistema, además de generar una estrategia permanente de gestión del territorio.
También posicionaría a Atacama como destino de naturaleza en el plano internacional y potenciaría el turismo de intereses especiales y las economías locales, con oportunidades para hotelería, gastronomía, guías, transporte, artesanía y servicios.

A eso se suman el fortalecimiento de la educación ambiental y del vínculo de las comunidades con su patrimonio natural, y la articulación de instituciones públicas, municipios, ciencia, sector privado y comunidades en torno a una visión común de largo plazo. Hacia afuera, proyectaría además una imagen de Chile asociada a naturaleza, biodiversidad y conservación.
El desafío es que el Desierto Florido no se gestione únicamente durante los meses en que aparecen las flores. Su proyección patrimonial abre la posibilidad de construir investigación, educación, rutas, interpretación, turismo y conservación durante todo el año.
Conservar y desarrollar, al mismo tiempo
Uno de los principales retos es demostrar que conservación y desarrollo territorial pueden avanzar juntos. El creciente interés que despierta el Desierto Florido es una oportunidad extraordinaria para Atacama, pero también exige nuevas capacidades de gestión.
Entre ellas, la definición de áreas de visita, la información, la educación ambiental, la infraestructura adecuada, la investigación, el monitoreo y el comportamiento responsable de quienes llegan al territorio.

El Gobernador de Atacama planteó que este desafío debe compatibilizar la promoción turística con la protección del patrimonio natural. “Queremos declarar el Desierto Florido Patrimonio de la Humanidad, queremos dar el salto de un fenómeno natural a patrimonio del mundo entero. Para eso la articulación también es clave”, dijo.
El objetivo, aclararon, no es aumentar visitantes a cualquier costo. La oportunidad está en desarrollar un turismo de naturaleza responsable, de intereses especiales y de mayor valor, que genere beneficios para las comunidades y los emprendimientos locales y ayude a proteger aquello que hace excepcional al territorio.
Nicolás Cañas, Director de Más Chile Cultura, reafirmó este compromiso: “Queremos transformar la extraordinaria experiencia de ver florecer el desierto en un proyecto de país. Hoy estamos comenzando un camino que busca conservar, investigar y gestionar este territorio con una mirada de largo plazo y proyectarlo internacionalmente.
Nuestra primera gran meta es incorporar el Desierto Florido a la Lista Indicativa de Chile y, desde ahí, construir de manera seria y participativa una futura nominación a Patrimonio Mundial. Tenemos la oportunidad de que Chile pueda reconocer en su naturaleza uno de sus grandes patrimonios ante el mundo”.
Una oportunidad para toda la región
El Desierto Florido constituye también una oportunidad de desarrollo para la Región de Atacama. El Gobierno Regional destacó durante esta temporada su potencial para fortalecer el turismo de intereses especiales y diversificar la matriz productiva regional.
Los impactos alcanzan a la hotelería, la gastronomía, el transporte, los productos locales y los servicios turísticos. El desafío es transformar la enorme visibilidad que Atacama adquiere durante las floraciones en una estrategia territorial de mayor duración, donde naturaleza, patrimonio, conocimiento, turismo y economía local formen parte de una misma visión.
Una campaña para sumar apoyos
Como parte de este proceso se creó la plataforma Desierto Florido, Patrimonio Mundial, que busca informar, educar y movilizar a la ciudadanía. A través de su sitio web y redes sociales se difunden contenidos sobre el fenómeno, sus especies, paisajes, historia, conservación y patrimonio.

En paralelo, se desarrolla una campaña ciudadana de adhesión que invita a personas de todo Chile a expresar su apoyo. Construir una futura candidatura requiere participación, conocimiento y compromiso colectivo. El camino comienza hoy.
Primicias Rurales
Fuente: www.terram.cl
Oct 9, 2026 | Actualidad, Animales, Especial
Fundó hace 36 años un centro para recuperar aves rapaces y hoy lidera el Proyecto Manku, que libera en la cordillera cóndores heridos o nacidos en cautiverio. Conoce la historia de vida de cada uno de los más de 200 ejemplares que pasaron por sus manos.
Buenos Aires viernes 9 octubre (PR/26)– La belleza del vuelo del cóndor andino, con su figura negra y blanca planeando en las alturas y el sonido de sus alas en el viento, todavía conmueve a Eduardo Pavez (Santiago de Chile, 1965).
Y eso que desde niño sube a la cordillera y siente latir la naturaleza, y que desde joven convive con cientos de rapaces. Hoy es de las personas que más sabe de cóndores, una de las mayores aves voladoras del planeta, y el motor de uno de los más importantes proyectos de reintroducción de la especie a su medio natural.
De un patio de colegio a un centro de rescate
Pavez es médico veterinario y doctor en ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias. Camina entre decenas de jaulas del Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces (CRAR), en Talagante, a 45 kilómetros al oeste de Santiago, un lugar que fundó en 1990, cuando tenía apenas 24 años.
Todo empezó con un ultimátum de su madre: debía llevarse a otro lado las águilas, los cernícalos y los tiuques que cuidaba en el patio de su casa desde los tiempos del colegio.
Fue Jürgen Rottmann, una leyenda viviente del naturalismo chileno, quien le facilitó un sector de un predio agrícola de su propiedad para instalar el centro. Hace más de tres décadas que allí también cuidan ejemplares de cóndor (Vultur gryphus).

Desde entonces, Pavez no ha dejado de aprender sobre el comportamiento de estas aves. Explica, por ejemplo, que durante la primavera que acaba de comenzar en el hemisferio sur es peligroso entrar a las jaulas de los adultos, porque la época de celo los vuelve agresivos.
Por eso solo interactúa a través de la reja con Inca, una hembra de 20 años nacida en el Zoológico de La Serena, a 480 kilómetros al norte de la capital. Su liberación es imposible por la relación que ha establecido con las personas. Picotea una y otra vez el guante de cuero que Eduardo le ofrece y lo sigue a lo largo de la reja cuando él camina.
Treinta y cinco cóndores y dos huevos
Hoy el CRAR alberga a 35 cóndores y dos huevos. Pavez asegura que allí es un voluntario más. Muchos de los ejemplares no pueden volver a la vida silvestre, ya sea por lesiones físicas o porque el contacto con los humanos lo hace inviable.

Aun así, algunos pueden reproducirse para que sean sus crías las que vivan en el ambiente al que estaban destinadas por mandato natural: la cordillera de los Andes.
Es el caso de Mailén, nacida en el CRAR en diciembre de 2022, que espera ser liberada en los próximos meses en la cordillera chilena junto a otra cóndor que llegó herida y ya se recuperó.
También el de Antuco, nacido en diciembre de 2024, que será trasladado hasta Colombia para colaborar en el repoblamiento de la especie en ese país.
Lo que enseña un gigante de los Andes
Gran admirador del naturalista español Félix Rodríguez de la Fuente, Pavez habla con pasión de los cóndores y transmite con palabras simples lo que aprendió en largas jornadas de observación a la distancia en escarpados cerros y en el contacto directo con ejemplares en cautividad.

Cuenta que el cóndor es de los pocos sobrevivientes de los buitres gigantes del Pleistoceno, que puede recorrer hasta mil kilómetros buscando alimento y que tanto el macho como la hembra se dedican a la crianza. Su imagen potente lo convirtió en un símbolo de todas las culturas andinas desde tiempos inmemoriales.

Pavez solo se anima a entrar a la jaula donde los jóvenes cóndores, que pronto serán liberados, ejercitan su vuelo, y a la de Abuela, una hembra ya mayor que sufre cataratas y no detecta su presencia si él se queda quieto.
Los guardianes de la higiene del ecosistema
El cóndor, cuyo territorio natural abarca todo el macizo andino, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, enfrenta problemas de conservación en casi toda esa área, especialmente en el norte de Sudamérica, donde está en peligro de extinción.
Es una especie esencial para mantener limpio y sano su entorno, y cuidar a estos buitres es también proteger a toda la flora y fauna con la que conviven. Pavez lo explica así:
“Los cóndores se encargan de eliminar rápidamente los cadáveres de los grandes animales que ellos consumen, como guanacos muertos por puma y también muchos animales que quedan varados en las costas, como delfines, lobos marinos y ballenas. Esto impide que esos cadáveres se transformen en fuente de organismos patógenos como bacterias o virus, o alimento para larvas de moscas, que son vectores de muchas patologías. Desde el punto de vista de la higiene del ecosistema, los buitres, y los cóndores en particular, son fundamentales”.
Un maestro francés y un récord de liberaciones
Su acercamiento al mundo de los cóndores comenzó en 1991, cuando el ornitólogo y documentalista francés Michel Terrase le pidió que lo acompañara durante más de un mes para filmar y estudiar a estos buitres en Torres del Paine.

“Aprendí mucho de cóndores, de buitres y de cómo utilizar escondites. Estuvimos metidos en los escondites desde las 5 de la mañana hasta las 11 de la noche para filmar, pero conversando todo el día. Ahí se generó un vínculo potente maestro-discípulo. Fue Michel el que me metió en el mundo de los buitres y específicamente en el mundo de los cóndores”, recuerda.
Luego trabajó con una minera en el manejo de una población de cóndores en un basural y ya no paró: se sumó el trabajo con cóndores heridos de por vida y el intento de reintroducir en la naturaleza a ejemplares recuperados o nacidos en cautiverio.
En 2000 colaboró con colegas de Argentina en la fundación del Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino, y en 2019 fue pieza clave en la creación del Proyecto Manku, del que hoy es director.

Manku sintetiza la palabra cóndor en mapudungun, aimara y quechua, y une los esfuerzos del Zoológico del Parque Metropolitano de Santiago, el CRAR, la Unión de Ornitólogos de Chile, Filantropía Cortes Solari y Rewilding Chile.
Así, Pavez ya cuenta con el récord de haber impulsado la liberación de más de 100 cóndores en la cordillera del centro y sur de Chile, la gran mayoría con transmisores satelitales en las alas que permiten seguir sus movimientos por un tiempo.
Cada cóndor, una historia de vida
Después de tantos años, Pavez reconoce el vínculo que logró con los más de 200 cóndores que han pasado por el CRAR: “Me siento totalmente conectado con cada uno de los cóndores. Cada cóndor tiene su propia… no digo personalidad, digamos condorilidad. Cada uno tiene su historia de vida y eso se refleja en sus conductas”.
“Yo conozco las historias de vida de prácticamente todos estos cóndores. Tenemos cóndores aquí hace más de 30 años y tengo una relación con ellos. Existe una conexión y es bonito, porque muchos de ellos me van a trascender”, dice.
Y reflexiona: “Un cóndor en cautiverio puede vivir perfectamente 70 años. Aquí hay cóndores jóvenes y mayores, que no se pueden liberar, y probablemente van a vivir muchos años después de que yo muera”.
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Fuente: elpais.com