“ No llevéis nada para el camino ”

“ No llevéis nada para el camino ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 1-6

 

En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.

Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si alguno no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, como testimonio contra ellos».

Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

 

 

Palabra del Señor

“Mi madre y mis hermanos son éstos”

“Mi madre y mis hermanos son éstos”

Lecturas del día con fragmentos de Proverbios y el Evangelio de San Lucas, acompañadas por una profunda reflexión del papa Francisco sobre cómo acoger, escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios en la vida cotidiana.

Lectura del Día

Lectura del libro de los Proverbios

Proverbios 21, 1-6. 10-13

Como agua de riego
es el corazón del rey en manos del Señor:
él lo dirige a donde quiere.
Al hombre le parece bueno todo lo que hace,
pero el Señor es quien juzga las intenciones.

Proceder con rectitud y con justicia
es más grato al Señor que los sacrificios.
Tras los ojos altaneros hay un corazón arrogante;
la maldad del pecador brilla en su mirada.

Los proyectos del diligente conducen a la abundancia,
en cambio el perezoso no sale de la pobreza.
Los tesoros ganados con mentira
se deshacen como el humo y llevan a la muerte.

El malvado busca siempre el mal
y nunca se apiada de su prójimo.
Cuando se castiga al arrogante, el sencillo aprende;
cuando se amonesta al sabio, crece su ciencia.

El Señor observa el proceder de los malvados
y acaba por precipitarlos en la desgracia.
Quien cierra los oídos a las súplicas del pobre
clamará también, pero nadie le responderá.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 19-21

 

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces lo avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».

Él respondió diciéndoles:
«Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

 

Palabra del Señor

 

 

Las palabras de los Papas

«Jesús seguía hablando a la gente» y amándola, hasta tal punto que define a «esa multitud inmensa “mi madre y mis hermanos”». Los familiares de Jesús son, pues, «los que escuchan la palabra de Dios» y «la ponen en práctica».

Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más. Así de simple. (…) Y esto se produce «cada vez que abrimos el Evangelio y leemos un pasaje y nos preguntamos: “¿Dios me habla con esto, me dice algo a mí? Y si me dice algo, ¿qué me dice?”».

Esto significa «escuchar la palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón, abrir el corazón a la palabra de Dios». Al contrario, «los enemigos de Jesús escuchaban la palabra de Jesús, pero estaban cerca de Él para encontrar un error, para hacerlo tropezar» y hacerle perder «autoridad.

Pero no se preguntaban nunca: “¿Qué me dice Dios a mí con esta palabra?”». «Dios no sólo habla a todos, sino también a cada uno de nosotros. El Evangelio se escribió para cada uno de nosotros. (…) El Señor «siembra siempre su palabra», y a cambio «pide solamente un corazón abierto para escucharla y buena voluntad para ponerla en práctica. Por eso, entonces, que la oración de hoy sea la del salmo: “Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos”, es decir, por la senda de tu palabra, para que aprenda con tu guía a ponerla en práctica».

(Francisco – Homilía Santa Marta, 23 de septiembre de 2014)

 

Primicias Rurales
Fuente: Vatican News
“Ven y sígueme”

“Ven y sígueme”

¿Dónde me coloco yo? ¿Soy de los que desprecian sintiéndose mejor que otros o me percibo necesitado de perdón y acogida? ¿Miro a los demás por encima del hombro porque no comparten mi fe o doy gracias a Dios por el don de la fe que Él me ha concedido?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 9-13

 

En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».

Él se levantó y lo siguió.

Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».

Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «Misericordia quiero y no sacrificio»: que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores».

Palabra del Señor

“Acompañado por los Doce y por algunas mujeres”

“Acompañado por los Doce y por algunas mujeres”

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12-20

 

Hermanos:
Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

Pues bien: si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo ha resucitado. Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe; más todavía: resultamos unos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra él, diciendo que ha resucitado a Cristo, a quien no ha resucitado… si es que que los muertos no resucitan.

Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís estando en vuestros pecados; de modo que incluso los que murieron en Cristo han perecido.

Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad.Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.

 

Salmo de hoy

Salmo 16, 1. 6-7. 8 y 15 R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

 

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

 

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3

 

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades:

María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Palabra del Señor

 

 

 

Reflexión del Evangelio de hoy

«Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor»

El texto de hoy se enmarca en la situación que vive la comunidad de Corintio en torno a la resurrección de Cristo, entre otras cuestiones.

La comunidad, a la cual se dirige Pablo, estaba formada por cristianos de origen griego y de origen judío.

Corintio, ciudad griega era una ciudad culta e importante económicamente. La corriente filosófica comúnmente aceptada era el dualismo de Platón. El cuerpo es malo en oposición al alma inmortal que es la que resucita.

A esta comunidad de origen griego les resultaba muy difícil creer en la resurrección del cuerpo.

Por otra parte, en esta comunidad también hay judíos, si bien el judaísmo se encontró dividido en cuanto a la resurrección, ya en tiempo de Pablo aceptaban mayoritariamente la resurrección total de la persona, cuerpo y alma.

Pablo quiere comunicarles a los cristianos corintios que creer en la resurrección – la de Cristo y la de creyentes – es parte fundamental de la fe cristiana, ya que a sus oídos llegaron las discusiones entre la comunidad por esta cuestión vital, núcleo de la fe cristiana.

Releyendo de nuevo el texto se entiende todo el esfuerzo de Pablo en su argumentación para que, los más reticentes, “entiendan” bien el significado y las consecuencias de la resurrección de Cristo. “Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe”

Hay un cuerpo de doctrina a creer, es lo que con tanta argumentación explica Pablo. Pero la fe hay que pasarla por el corazón.” Porque confiamos en Ti, Señor”

La fe, que es confianza amorosa en Su Palabra, la fe que cambia nuestra vida es adhesión personal a Jesús, a su Palabra, a su Vida.  Por eso la fe es un don, don que da sentido a toda nuestra vida. Don que afecta a la inteligencia, al corazón, a las actitudes y vida de cada cristiano.  Don que hay que cuidar con mimo. “Guarda mi fe del enemigo…” dice un himno de la Liturgia de las Horas.

Pues amigos, sigamos agradeciendo y cuidando nuestra fe para que sea una fe viva, alimentada por la formación, el encuentro con Jesús y su Palabra, capaz de transformar nuestra vida y de interpelar a las personas de nuestro entorno.

Y como San Pablo, unas veces será nuestras palabras, otras nuestra vida, las que vaya sosteniendo a los seguidores de Jesús, a nosotros mismos. “Envíame, Señor, tu luz y tu verdad”.

Quisiera terminar con la aclamación del salmo responsorial que expresa fe y confianza en las palabras de Jesús. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

Le acompañaron los doce y algunas mujeres

Todos nosotros que escuchamos, profundizamos e intentamos vivir la Palabra, no nos sorprenderá ver, una vez más, cómo el evangelista Lucas destaca en su evangelio la presencia de algunas mujeres que siguen a Jesús, anotando las distintas tareas que ellas realizaban dentro de la comunidad.

Jesús estableció un orden nuevo rompiendo la visión del mundo cerrada y legalista. Su mirada y sus acciones a favor de los pobres, débiles, discriminados de la sociedad, las mujeres, escandalizan a sus contemporáneos.

Frente a una sociedad que marginaba a la mujer, Él les otorgó dignidad y las reconoció como iguales, incluyéndolas como discípulas itinerantes, encomendándoles diferentes tareas en la misión. Esta actitud de Jesús hacia las mujeres le enfrentaba con las costumbres de su tiempo.

Recojo unas palabras del Papa Francisco pronunciadas en una audiencia en abril de 2015. “Es indudable que debemos hacer mucho más a favor de la mujer, si queremos dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres. Es necesario de hecho, que la mujer no solamente sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, un prestigio reconocido en la sociedad y en la iglesia. Jesús la considera de una manera que da una luz potente que ilumina un camino que lleva lejos, del cual hemos recorrido solamente un tramo. Aún no hemos entendido en profundidad cuales son las cosas que nos puede dar el genio femenino de la mujer en la sociedad. Es un camino que es necesario recorrer con más creatividad y más audacia«. (Audiencia de S.S. Francisco, 15 de abril de 2015).

Sin duda ninguna somos conscientes del camino que se va recorriendo en la Iglesia, continuado, con nuevo impulso, por León XIV, incorporar la visión y el modo de hacer, en el seno de estructuras de gobierno y reflexión dentro de la Iglesia.

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Testimonio de entrega, de servicio, de luz y testimonio, sin importar demasiado el reconocimiento, pero si con un grado grande de generosidad y humildad, acompañando a Jesús en los pobres, a veces en contextos difíciles.  ¡Gracias!

 

En este camino recorrido la Iglesia, cómo me siento: ¿agradecido, receloso?

Señor ayúdame a descubrir tu verdad, guía mis pasos, purifica mi mirada para avanzar en la misión evangelizadora a la cual nos llamas.

 

 

Hna. Mariví Sánchez Urrutia

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Dominica de la Anunciata
Soy una religiosa Dominica de la Anunciata nacida en Bilbao hace bastantes años y fui alumna de las Dominicas y catequista en mi parroquia. Ingresé en la congregación siendo bastante joven. Como Licenciada en Ciencias Químicas me he dedicado a la educación con vocación y pasión. He desarrollado tareas directivas tanto en los centros de enseñanza como dentro de la Vida Religiosa. He disfrutado de la vida a través de la misión que he desempeñado y los medios que Dios puso en mis manos y también me gusta disfrutar de la música y el deporte.
Por qué María tiene tantos nombres: la explicación detrás de sus “apodos” marianos

Por qué María tiene tantos nombres: la explicación detrás de sus “apodos” marianos

 

En la Iglesia católica, la Virgen María recibe decenas de títulos distintos, desde Nuestra Señora de Lourdes hasta Reina de los Ángeles. Aunque a algunos les parezca que se habla de varias Marías, todos esos nombres remiten siempre a la misma Madre de Dios.

 

 

Buenos Aires jueves 17 septiembre (PR/26)– En la Iglesia católica, la Santísima Virgen María es objeto de una profunda veneración, ya que fue elegida para ser la Madre de Dios, aquella que dio a luz al Mesías. Su papel se considera una parte esencial de la Historia de la Salvación.

 

Los numerosos títulos de María que son como sus “apodos”: En la Iglesia católica, la Santísima Virgen María es objeto de gran veneración, ya que fue elegida para ser la Madre de

 

Tras su Asunción al Cielo, los cristianos continuaron recurriendo a su ayuda y a su intercesión. Por eso conviene aclarar por qué sus numerosos títulos funcionan, en cierto modo, como apodos cariñosos. Entender esto ayuda a despejar una confusión bastante frecuente entre quienes se acercan por primera vez a la fe católica.

 

De un nombre sencillo a un abanico de títulos

 

Al principio, los cristianos simplemente la invocaban por su nombre, María, o por Madre, tal como la conocía la gente de la época. El propio Jesús pidió a sus seguidores que la llamaran de esa manera, según recoge el Evangelio de Juan. «Entonces dijo al discípulo: “¡He aquí a tu madre!”» (Juan 19, 27).

Sin embargo, no tardaron en surgir lo que podríamos considerar apodos, es decir, títulos con los que los fieles empezaron a venerarla. Algunas personas podrían pensar, erróneamente, que cada título se refiere a una María diferente.

 

Puede resultar confuso, ya que a algunas personas les puede parecer que los católicos rezan a un conjunto de diferentes "Marías" por sus títulos y " apodos". https://es.aleteia.org/2026/09/14/los-numerosos-titulos-de-maria -que-son-como-sus-apodos/

 

En realidad, todos esos nombres remiten a una única mujer: la Madre de Dios. Por eso resulta útil pensar en ellos como apodos, del mismo modo en que solemos ponerle a las personas que queremos nombres cariñosos, casi siempre por admiración o por afecto.

 

Títulos que hablan de su relación con Jesús y con la Iglesia

 

Cada uno de los títulos marianos que se fueron desarrollando a lo largo de los siglos suele encajar en alguna de dos grandes categorías. La primera reúne aquellos que hacen referencia a la relación única que María mantiene con Jesús o con la Iglesia que él fundó.

Virgen María en la Iglesia católica - Wikipedia, la enciclopedia libre

Entre ellos se incluyen nombres como Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Madre de la Misericordia, Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas y Reina de los Apóstoles. Todos reflejan un vínculo concreto que ella mantiene con los fieles o con su propio Hijo.

 

Títulos que recuerdan el lugar de una aparición

 

La segunda gran categoría, quizás la más conocida, agrupa los títulos que hacen referencia a lugares concretos donde, según la tradición, se ha aparecido la Virgen. Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Fátima, Nuestra Señora de Lourdes y Nuestra Señora de Knock son algunos de los ejemplos más populares.

Nuestra Señora de Knock | Santoral Wiki | Fandom

Estos nombres vinculan a María con un punto específico del mapa y ponen de manifiesto su cercanía con cada comunidad local. Así, lejos de tratarse de “Marías” distintas, cada título es una forma más de nombrar el mismo amor maternal.

 

Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa