El Cristo del Cura Brochero presidirá la misa de León XIV en Córdoba

El Cristo del Cura Brochero presidirá la misa de León XIV en Córdoba

 La imagen histórica del Jesús tallado por mandato de Brochero
La talla histórica del Jesús que el santo cordobés mandó a esculpir con rasgos serranos fue solicitada por el Episcopado argentino para la Eucaristía que el pontífice celebrará en noviembre.

 

Buenos Aires, viernes 4 de septiembre (PR/26) .- Los obispos de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) solicitaron la imagen histórica del Jesús del Cura Brochero para que presida la Eucaristía que el papa León XIV celebrará en Córdoba durante su próxima visita a la Argentina, en noviembre.

Se trata de la talla que el propio santo José Gabriel del Rosario Brochero encargó realizar con los rasgos característicos de los serranos, con el propósito de que cada persona pudiera sentirse identificada al contemplar el rostro de Jesús. La imagen se conserva actualmente en la capilla de la Casa de Ejercicios Espirituales y Museo Brocheriano, en Villa Cura Brochero.

Para la ocasión, la imagen será acondicionada y protegida antes de su traslado a Córdoba, donde tendrá lugar la celebración papal.

La noticia generó alegría en toda la región de Traslasierra, en particular entre la comunidad brocheriana y la diócesis de Cruz del Eje, según se informó desde el santuario.

El recorrido de la imagen evoca los cruces del propio Brochero por las Altas Cumbres, que el sacerdote realizaba para llevar el Evangelio a su pueblo. Una vez concluida la celebración presidida por el Papa, la imagen regresará a su lugar habitual en Villa Cura Brochero.

Un Cristo nacido del corazón de Brochero

La imagen forma parte del legado espiritual del santo cordobés y está estrechamente vinculada con la Casa de Ejercicios Espirituales que impulsó en la entonces Villa del Tránsito, una obra inaugurada en 1877 que llegó a recibir a decenas de miles de personas para vivir la experiencia de los Ejercicios de San Ignacio.

El cura Brochero quiso que el Cristo reflejara los rasgos de la gente de las sierras -tez morena, cabello oscuro y facciones propias de la región- para acercar el misterio de la Encarnación a su pueblo. De ese modo, buscó que quienes llegaban a la casa de ejercicios pudieran reconocerse en el rostro de Jesús y experimentar una cercanía más profunda con Él.

Desde entonces, la talla presidió innumerables retiros espirituales, celebraciones y momentos de oración en el lugar donde el Cura Gaucho desarrolló buena parte de su misión evangelizadora.

Un recorrido con fuerte valor espiritual

El traslado de la imagen hacia Córdoba evocará los históricos cruces de las Altas Cumbres que Brochero realizaba a lomo de mula para llevar los sacramentos, predicar el Evangelio y acompañar a las familias dispersas por los parajes serranos.

Concluida la celebración presidida por el papa León XIV, el histórico Cristo regresará a su lugar habitual en la capilla de la Casa de Ejercicios Espirituales y Museo Brocheriano, donde continúa siendo uno de los signos más entrañables de la espiritualidad brocheriana.+

 

 

Primicias Rurales
Fuente: AICA
“ A vino nuevo, odres nuevos ”

“ A vino nuevo, odres nuevos ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 33-39

 

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús:
«Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber».

Jesús les dijo:
«¿Acaso podéis hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán en aquellos días».

Les dijo también una parábola:
«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace, el nuevo se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán.

A vino nuevo, odres nuevos.

Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “El añejo es mejor”».

 

 

Palabra del Señor

“ Desde ahora serás pescador de hombres ”

“ Desde ahora serás pescador de hombres ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11

 

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.

Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 

 

Palabra del Señor

“Se puso a servirles”

“Se puso a servirles”

La lectura de la liturgia diaria aborda la madurez espiritual en la comunidad de Corinto y el poder sanador y misionero de Jesús en el Evangelio de Lucas.

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3, 1-9

 

Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?

En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.

 

Salmo de hoy

Salmo 32, 12-13. 14-15. 20-21 R/. Dichoso el pueblo que Dios se escogió como heredad.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44

 

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Reflexión del Evangelio de hoy

 

“Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios”

La rivalidad entre diversos grupos de la comunidad de fe de Corinto es un signo, para san Pablo, de falta de crecimiento y de inmadurez. Los celos, las contiendas y las disensiones entre ellos demuestran lo que son, “niños en Cristo”.

La carnalidad de los corintios queda patente en las envidias y discordias que surgieron al exaltar una tendencia espiritual sobre otras, de su orgullo, de su disposición a creerse sabios y a juzgar a otros.

El apóstol los condena tan fuertemente porque siendo cristianos, con todo lo que implica seguir a un crucificado, se conducían según los valores de su sociedad, muy competitiva e individualista, orientada a la superación de unos sobre otros, sin importar lo que pasaba con los de abajo.

Los líderes son servidores, no competidores. El mismo Pablo, siendo fundador, no asume un lugar de preeminencia se hace siervo, eso es todo. Ese es el rango más alto posible en la Iglesia, no hay necesidad de competencia o rivalidad. Todos somos siervos de Cristo, estamos en cooperación. Una de las glorias de la Iglesia es que nadie hace la misma cosa.  Diferentes pero trabajando unidos por un proyecto común.

Sólo Dios da el crecimiento. Sólo Dios abre la mente, cambia el corazón y hace a la gente distinta. Porque la Iglesia es una construcción de Dios únicamente, la tierra de cultivo y el edificio que son solamente suyos.

La única ambición de cada líder-servidor debe de ser la de glorificar a Dios mediante la promoción de vida de todos y la capacitación para desarrollar sus propios dones. No se trata de enseñanzas rivales sino de ministerios distintos, todos necesarios para la vida comunitaria. En cada ministro y en cada ministerio, Dios es el que está a la obra.

“Es necesario que proclame el reino de Dios”

Jesús entra a la casa de Simón y la convierte en un santuario. No trae discursos largos: se inclina, reprende la fiebre y levanta a la suegra de Simón. Llama la atención el verbo “increpar” a la fiebre, el mismo tono con que enfrenta a los demonios. La enfermedad aparece como una fuerza que desordena la vida; el Reino, como una autoridad que restaura la armonía. El signo de que la sanación es real no es el espectáculo, sino la diaconía. La vida recobrada se verifica en servicio, no en autocelebración.

Al ponerse el sol la ciudad entera llega con su miseria a cuestas. Jesús no hace una cura masiva desde lejos impone las manos sobre cada uno. El reino tiene escala de rostro. No somos un caso en una multitud; somos un encuentro irrepetible. La santidad de Jesús no es burbuja que evita el contacto, sino una pureza que toca y purifica. Los demonios lo reconocen y gritan su identidad pero Jesús los silencia.

Rehúsa la fama fácil, el atajo del poder, las definiciones sin cruz. Hay una pedagogía del silencio: la identidad del Hijo se revelará en el tiempo del Padre, al ritmo del amor, no al ritmo del sensacionalismo espiritual. Amanece y Jesús se va a un lugar desierto. La compasión del día anterior desemboca en la soledad orante.

De ese silencio nace el “es necesario” que ordena su marcha. La gente quiere fijarlo donde funcionó, pero Él se mueve hacia donde el Reino aún no ha sonado. Entre la casa, la plaza, el desierto y el camino, se dibuja la geografía del discípulo: intimidad que cura, misericordia que toca, oración que discierne, misión que se expande.

El Mesías no viene a instalarse en nuestras zonas de confort, sino a encender un movimiento: de la curación a la misión, de lo privado a lo público, de lo sabido a lo que aún espera una palabra de vida. Porque donde El pasa, la historia no se detiene: comienza.

 

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia, España)
“Si alguno quiere venir en pos de mí…”

“Si alguno quiere venir en pos de mí…”

Las lecturas de hoy presentan la exigencia de la cruz y el seguimiento fiel a través de las palabras de Jeremías, san Pablo y el reproche de Jesús a Pedro. El Evangelio nos recuerda que la verdadera conversión implica renunciar a los criterios mundanos y entregar la propia vida por amor al Maestro.

 

Evangelio de hoy y lecturas

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 20, 7-9

 

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir;
has sido más fuerte que yo y me has podido.
He sido a diario el hazmerreír,
todo el mundo se burlaba de mí.
Cuando hablo, tengo que gritar,
proclamar violencia y destrucción.
La palabra del Señor me ha servido
de oprobio y desprecio a diario.
Pensé en olvidarme del asunto y dije:
«No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre»;
pero había en mis entrañas como fuego,
algo ardiente encerrado en mis huesos.
Yo intentaba sofocarlo, y no podía.

 

Salmo

Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

 

Oh, Dios, tú eres mi Dios,
por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 1-2

 

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual.
Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 21-27

 

En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».

Jesús se volvió y dijo a Pedro:
«Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».

Entonces dijo a los discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»