El Milagro del Sol de la Virgen en Fátima: Hoy a 109 años del prodigio celestial que conmovió al mundo

El Milagro del Sol de la Virgen en Fátima: Hoy a 109 años del prodigio celestial que conmovió al mundo

El 13 de octubre se conmemora el aniversario del extraordinario fenómeno solar en Portugal que selló la última aparición mariana en Fátima ante decenas de miles de testigos.

 

 

 

 

 

Buenos Aires, martes 13 octubre (PR/26) — Cada 13 de octubre la comunidad católica global conmemora el aniversario del denominado Milagro del Sol, un acontecimiento histórico y espiritual de enorme magnitud que marcó el cierre definitivo del ciclo de apariciones marianas en la localidad de Fátima, Portugal, durante el año 1917.

La secuencia de prodigios comenzó formalmente el 13 de mayo de 1917, fecha en la que tres pequeños pastores —Lucía dos Santos y sus primos Francisco Marto y Jacinta Marto— presenciaron la primera manifestación de la Virgen María en el paraje rural conocido como Cova da Iria.

Aquel ciclo mariano, de 6 apariciones, culminó en la sexta y última aparición del 13 de octubre de 1917, cuando una muchedumbre calculada entre 40.000 y 70.000 personas se congregó en el lugar bajo condiciones climáticas adversas, atrayendo a creyentes, científicos, periodistas y escépticos de diversas regiones.

La jornada del 13 de octubre y el desarrollo del fenómeno solar

 

 

       

 

La expectativa generalizada respondía a la promesa explícita de la Santísima Virgen a los tres pastorcitos, asegurándoles que en esa fecha realizaría un milagro público masivo con el propósito inequívoco de que toda la humanidad creyera en el mensaje celestial.

El clima de aquella jornada amaneció sumamente hostil, caracterizado por una lluvia torrencial continua que inundó los terrenos y dejó a la multitud completamente empapada mientras aguardaba la llegada del mediodía sin que se registraran novedades inmediatas.

En el momento cumbre, la niña Lucía dos Santos solicitó a la multitud que cerrara los paraguas y anunció a sus primos la presencia inminente de la Señora, momento en el cual la tormenta cesó abruptamente y el cielo se despejó por completo.

El mensaje de Nuestra Señora del Rosario y la danza del Sol

 

Al manifestarse, la Virgen María reveló su identidad como Vuestra Señora del Rosario y solicitó la edificación de una capilla en su honor, instando a los fieles a continuar con la recitación diaria del Santo Rosario por la paz.

Asimismo, la visión transmitió un mensaje de esperanza al anunciar el próximo fin de la Primera Guerra Mundial y el pronto retorno de los soldados a sus respectivos hogares, dejando una profunda impronta espiritual en los videntes.

Posteriormente, los miles de asistentes presenciaron cómo las densas nubes se abrían para dar paso al sol como un disco opaco, el cual comenzó a girar rápidamente sobre sí mismo emitiendo destellos y resplandores de luces multicolores.

Durante aproximadamente diez minutos, el astro rey ejecutó movimientos calificados como una danza solar en zigzag, dando la impresión visual de desprenderse del firmamento y abalanzarse hacia la superficie terrestre, provocando la conmoción de la multitud.

Al concluir el suceso, los presentes constataron con asombro que el suelo embarrado y sus ropas empapadas se encontraban completamente secas de forma instantánea, transformando el temor inicial en manifestaciones colectivas de fe y oración.

Reconocimiento oficial de la Iglesia católica y legado actual

 

El fenómeno tuvo un fuerte impacto mediático y social, siendo cubierto ampliamente por la prensa secular e ilustrada de la época, incluyendo detalladas crónicas y fotografías publicadas por diarios de gran circulación como el periódico portugués O Século.

Años más tarde, tras un riguroso proceso de investigación canónica, el 13 de octubre de 1930 el obispo José da Silva declaró las visiones de Fátima como dignas de crédito, aprobando oficialmente el culto diocesano a Nuestra Señora de Fátima.

En el sitio preciso de las manifestaciones, donde en 1920 se erigió una modesta capilla inicial, se levanta hoy el majestuoso Santuario de Fátima, uno de los centros de peregrinación mariana más concurridos e importantes del mundo entero.

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León XIV rezó en el lugar del atentado de hace 45 años contra Juan Pablo II

León XIV rezó en el lugar del atentado de hace 45 años contra Juan Pablo II

 

En la audiencia general del miércoles, el Pontífice se detuvo ante la placa que marca el sitio del ataque para orar en silencio y acariciar el escudo de su predecesor. Vinculó el aniversario con la Virgen de Fátima y elevó una plegaria por la paz en las naciones en guerra.

 

 

Patricia Ynestroza – Ciudad del Vaticano

Ciudad del Vaticano , jueves 14 mayo (PR/26) — La audiencia general de este 13 de mayo quedó marcada por un fuerte mensaje espiritual: la memoria del dolor no debió alimentar el miedo, sino impulsar la oración, la reconciliación y la búsqueda de paz.

Encomendando a la humanidad a la Virgen de Fátima, León XIV reiteró que el mundo necesitaba más que nunca esperanza, concordia y fe.

Ayer 13 de mayo hace 45 años un atentado que marcó la humanidad

De miércoles en miércoles, la Plaza de San Pedro volvió a convertirse en el corazón palpitante de la fe católica. Este 13 de mayo, durante la audiencia general, el Papa León XIV protagonizó un momento profundamente simbólico al recordar el atentado contra san Juan Pablo II ocurrido hace cuarenta y cinco años, en el mismo lugar donde ayer el Pontífice recorrió en papamóvil para saludar a los fieles.

En medio del ambiente de oración y recogimiento, León XIV descendió del vehículo y caminó hacia el punto exacto donde el Papa polaco fue herido en 1981. Allí, a pocos pasos de la Puerta de Bronce, se encontró una placa de mármol blanco que marcó el sitio del atentado. El Papa se detuvo ante la baldosa incrustada entre los adoquines, permaneció unos instantes en silencio y oración, y finalmente se arrodilló para acariciar el escudo de Karol Józef Wojtyła, gesto que conmovió a los presentes y evocó el doloroso episodio que sacudió al mundo entero.

Aquel atentado, que estremeció a millones de creyentes y no creyentes, provocó una ola mundial de solidaridad y plegarias por la recuperación del Pontífice. Ayer, León XIV quiso traer esa memoria al presente, al recordarlo en sus saludos en inglés:

“Hoy conmemoramos la festividad de Nuestra Señora de Fátima. En este mismo día, hace cuarenta y cinco años, se atentó contra la vida del papa Juan Pablo II, y por ello he dedicado mi catequesis de hoy a la Santísima Virgen María.”

En el mismo mensaje, el Pontífice también unió la conmemoración mariana con el calendario litúrgico, recordando que pronto se celebraría la Ascensión del Señor:

“Al mismo tiempo, pronto celebraremos la Ascensión del Señor, que marca la entrada de su humanidad en el cielo. Mientras esperamos la segunda venida de Jesús en gloria, que, como los Apóstoles, nos confiemos a la Santísima Virgen.”

Las peregrinaciones hacia el Santuario de Fátima

Asimismo, en su saludo en portugués, León XIV dirigió palabras especiales a los fieles de esa lengua, recordando el Santuario de Fátima como un lugar donde la Virgen entregó un mensaje de paz a los tres pastorcitos. Destacó que numerosos peregrinos de los cinco continentes se encontraban allí reunidos, reflejando la necesidad actual de consuelo, unidad y esperanza en el mundo.

En esa misma línea, el Papa confió al Inmaculado Corazón de María el clamor de paz que surgió desde distintos pueblos, especialmente aquellos que sufrieron por causa de la guerra.

Que continúe el camino del diálogo

Finalmente, en italiano, el Pontífice saludó a los miembros del Comité de Coordinación de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales, reunidos en Roma para un encuentro de estudio y planificación. En su mensaje expresó su deseo de que continuara el camino de diálogo iniciado hace más de veinte años.

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Fuente; Vatican News