Tomás, el ciervo que caminó 50 kilómetros para volver a su pueblo en Zamora

Tomás, el ciervo que caminó 50 kilómetros para volver a su pueblo en Zamora

 

Un ciervo de imponente cornamenta se ha ganado el corazón de los pocos vecinos de Linarejos, en plena Sierra de la Culebra, España. Cuando las autoridades lo capturaron y lo soltaron a 50 kilómetros de distancia por seguridad, él tomó una decisión propia: volver caminando a la que considera su casa.

 

 

 

 

Buenos Aires, miércoles 5 agosto (PR/26)–Se llama Tomás y este es ya su tercer verano como vecino de Linarejos, una pequeña pedanía zamorana cercana a Portugal. La diferencia con el resto de habitantes es evidente: Tomás no es una persona, sino un ciervo de cornamenta imponente que se ha acostumbrado a convivir, día a día, con la quincena de personas que viven allí.

El cariño que siente por el pueblo es tan fuerte que, tras ser capturado y trasladado a otro punto de la sierra, decidió recorrer por su cuenta unos 50 kilómetros para regresar a Linarejos. Nadie se lo pidió: simplemente volvió.

 

Un cariño que va en las dos direcciones

 

El afecto entre Tomás y los vecinos es mutuo. El animal no rehúye la presencia humana y eso le ha ganado el cariño de los vecinos y veraneantes de la zona, que lo tratan casi como a uno más de la familia.

Lo que no les hace tanta gracia es la llegada de turistas que se acercan a hacerse selfies, tocarle la cornamenta o darle comida, confiados en su aspecto manso pero olvidando que se trata de un animal salvaje

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«Es como un vecino más. Hay vecinos buenos y malos, es un vecino al que hay que respetar: nosotros a él y él a nosotros», resume María José Boyano, residente en Linarejos, que insiste en que Tomás «no es una mascota» y que las fotos, si se hacen, deben ser a distancia.

 

El traslado que no salió como esperaban

 

El aumento de curiosos dispuestos a acercarse sin medir el peligro llevó al Servicio Territorial de Medio Ambiente a intervenir a mediados de julio. El objetivo era evitar un disgusto: sedar al animal y llevarlo al monte público de El Casal, a unos 50 kilómetros de distancia.

«Todo el pueblo estaba conforme con que lo durmieran y se lo llevaran», reconoce otro vecino, Eloy Martín, que recuerda cómo los agentes aplicaron la dosis de sedación necesaria para un ejemplar de 180 kilos antes de trasladarlo a su nuevo hogar.

Pero a Tomás, la nueva casa no debió convencerle demasiado: apenas seis días después ya estaba de vuelta, deambulando por las calles de Linarejos al mismo ritmo pausado de siempre, deteniéndose en cada manzano, cerezo o peral en busca de fruta.

 

Carteles para protegerlo

 

Tras su regreso, y para evitar cualquier incidente que pudiera obligar a sacrificarlo, los vecinos han llenado el pueblo de carteles con su fotografía y una serie de normas sobre lo que está prohibido hacer con él.

Tomás llegó a Linarejos casi de casualidad, a principios del verano de 2024, cuando una lesión en una pata apenas le dejaba caminar. «Como hay muchos lobos alrededor del pueblo tuvo que elegir, o los lobos, o la gente», explica Eloy Martín.

 

 

Los vecinos se acostumbraron a su presencia, entendieron el traslado como un mal menor y celebraron su vuelta, aunque saben que, como suele pasar en los pueblos, Tomás también hará las maletas al terminar el verano.

Durante la berrea se alejará del pueblo «a buscar a sus chicas» y no volverá hasta bien entrado el invierno, tal como ha hecho los dos últimos años.

 

Carlitos, el otro vecino con cuernos

 

En Linarejos ya están acostumbrados a estas idas y venidas ligadas al ciclo reproductivo de los ciervos, porque Tomás no es el primer ejemplar «empadronado» en el pueblo.

En 2023, los vecinos intentaron sin éxito salvar de la caza a Carlitos, otro macho adulto que frecuentaba la localidad, aunque era mucho más esquivo. Llegaron a reunir 50.000 firmas para pedir su indulto después de que fuera seleccionado como trofeo de caza a rececho, pero no sirvió de nada.

En su recuerdo, pintaron su silueta en fachadas y puertas de garaje del pueblo, un gesto que quizá haya influido en que Tomás sienta hoy que su manada está en Linarejos y haya adoptado el lugar como su refugio en las horas de calor del verano.

 

 

 

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Fuente: EFE