“Acompañado por los Doce y por algunas mujeres”

“Acompañado por los Doce y por algunas mujeres”

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12-20

 

Hermanos:
Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

Pues bien: si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo ha resucitado. Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe; más todavía: resultamos unos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra él, diciendo que ha resucitado a Cristo, a quien no ha resucitado… si es que que los muertos no resucitan.

Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís estando en vuestros pecados; de modo que incluso los que murieron en Cristo han perecido.

Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad.Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.

 

Salmo de hoy

Salmo 16, 1. 6-7. 8 y 15 R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

 

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

 

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3

 

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades:

María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Palabra del Señor

 

 

 

Reflexión del Evangelio de hoy

«Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor»

El texto de hoy se enmarca en la situación que vive la comunidad de Corintio en torno a la resurrección de Cristo, entre otras cuestiones.

La comunidad, a la cual se dirige Pablo, estaba formada por cristianos de origen griego y de origen judío.

Corintio, ciudad griega era una ciudad culta e importante económicamente. La corriente filosófica comúnmente aceptada era el dualismo de Platón. El cuerpo es malo en oposición al alma inmortal que es la que resucita.

A esta comunidad de origen griego les resultaba muy difícil creer en la resurrección del cuerpo.

Por otra parte, en esta comunidad también hay judíos, si bien el judaísmo se encontró dividido en cuanto a la resurrección, ya en tiempo de Pablo aceptaban mayoritariamente la resurrección total de la persona, cuerpo y alma.

Pablo quiere comunicarles a los cristianos corintios que creer en la resurrección – la de Cristo y la de creyentes – es parte fundamental de la fe cristiana, ya que a sus oídos llegaron las discusiones entre la comunidad por esta cuestión vital, núcleo de la fe cristiana.

Releyendo de nuevo el texto se entiende todo el esfuerzo de Pablo en su argumentación para que, los más reticentes, “entiendan” bien el significado y las consecuencias de la resurrección de Cristo. “Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe”

Hay un cuerpo de doctrina a creer, es lo que con tanta argumentación explica Pablo. Pero la fe hay que pasarla por el corazón.” Porque confiamos en Ti, Señor”

La fe, que es confianza amorosa en Su Palabra, la fe que cambia nuestra vida es adhesión personal a Jesús, a su Palabra, a su Vida.  Por eso la fe es un don, don que da sentido a toda nuestra vida. Don que afecta a la inteligencia, al corazón, a las actitudes y vida de cada cristiano.  Don que hay que cuidar con mimo. “Guarda mi fe del enemigo…” dice un himno de la Liturgia de las Horas.

Pues amigos, sigamos agradeciendo y cuidando nuestra fe para que sea una fe viva, alimentada por la formación, el encuentro con Jesús y su Palabra, capaz de transformar nuestra vida y de interpelar a las personas de nuestro entorno.

Y como San Pablo, unas veces será nuestras palabras, otras nuestra vida, las que vaya sosteniendo a los seguidores de Jesús, a nosotros mismos. “Envíame, Señor, tu luz y tu verdad”.

Quisiera terminar con la aclamación del salmo responsorial que expresa fe y confianza en las palabras de Jesús. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

Le acompañaron los doce y algunas mujeres

Todos nosotros que escuchamos, profundizamos e intentamos vivir la Palabra, no nos sorprenderá ver, una vez más, cómo el evangelista Lucas destaca en su evangelio la presencia de algunas mujeres que siguen a Jesús, anotando las distintas tareas que ellas realizaban dentro de la comunidad.

Jesús estableció un orden nuevo rompiendo la visión del mundo cerrada y legalista. Su mirada y sus acciones a favor de los pobres, débiles, discriminados de la sociedad, las mujeres, escandalizan a sus contemporáneos.

Frente a una sociedad que marginaba a la mujer, Él les otorgó dignidad y las reconoció como iguales, incluyéndolas como discípulas itinerantes, encomendándoles diferentes tareas en la misión. Esta actitud de Jesús hacia las mujeres le enfrentaba con las costumbres de su tiempo.

Recojo unas palabras del Papa Francisco pronunciadas en una audiencia en abril de 2015. “Es indudable que debemos hacer mucho más a favor de la mujer, si queremos dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres. Es necesario de hecho, que la mujer no solamente sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, un prestigio reconocido en la sociedad y en la iglesia. Jesús la considera de una manera que da una luz potente que ilumina un camino que lleva lejos, del cual hemos recorrido solamente un tramo. Aún no hemos entendido en profundidad cuales son las cosas que nos puede dar el genio femenino de la mujer en la sociedad. Es un camino que es necesario recorrer con más creatividad y más audacia«. (Audiencia de S.S. Francisco, 15 de abril de 2015).

Sin duda ninguna somos conscientes del camino que se va recorriendo en la Iglesia, continuado, con nuevo impulso, por León XIV, incorporar la visión y el modo de hacer, en el seno de estructuras de gobierno y reflexión dentro de la Iglesia.

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Testimonio de entrega, de servicio, de luz y testimonio, sin importar demasiado el reconocimiento, pero si con un grado grande de generosidad y humildad, acompañando a Jesús en los pobres, a veces en contextos difíciles.  ¡Gracias!

 

En este camino recorrido la Iglesia, cómo me siento: ¿agradecido, receloso?

Señor ayúdame a descubrir tu verdad, guía mis pasos, purifica mi mirada para avanzar en la misión evangelizadora a la cual nos llamas.

 

 

Hna. Mariví Sánchez Urrutia

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Dominica de la Anunciata
Soy una religiosa Dominica de la Anunciata nacida en Bilbao hace bastantes años y fui alumna de las Dominicas y catequista en mi parroquia. Ingresé en la congregación siendo bastante joven. Como Licenciada en Ciencias Químicas me he dedicado a la educación con vocación y pasión. He desarrollado tareas directivas tanto en los centros de enseñanza como dentro de la Vida Religiosa. He disfrutado de la vida a través de la misión que he desempeñado y los medios que Dios puso en mis manos y también me gusta disfrutar de la música y el deporte.
La dignidad humana: un don sagrado de Dios que jamás puede tratarse como un objeto

La dignidad humana: un don sagrado de Dios que jamás puede tratarse como un objeto

 

La persona vale por lo que es y no por sus logros o riquezas; su valor inalienable nace al haber sido creada a imagen divina y redimida por Cristo, una verdad plenamente vigente hoy.

 

 

Buenos Aires martes 15 septiembre (PR/26)– En su reciente catequesis, el Papa León retomó las profundas reflexiones del Concilio Vaticano II sobre la dignidad de la persona humana, un eje fundamental plasmado en la célebre Constitución Gaudium et spes.

Este importante documento conciliar reconoce que la constante lucha de la humanidad por proteger y defender los derechos fundamentales representa uno de los logros más significativos de nuestra historia colectiva.

Sin embargo, la Iglesia advierte con claridad que este camino aún no ha terminado, pues persisten múltiples situaciones y decisiones actuales que desfiguran el valor humano e impiden reconocerlo en toda su profundidad.

 

Un valor inquebrantable que nace del mismo ser

 

Frente a estos desafíos, la Iglesia aporta una mirada luminosa al recordar que la dignidad humana brota del ser mismo de cada individuo. No es una concesión otorgada por la sociedad ni algo que se pueda perder por las circunstancias.

El valor intrínseco de cada persona no depende en absoluto de la riqueza, la posición social, las habilidades, los éxitos o los fracasos, ni de las decisiones acertadas o equivocadas que tome a lo largo de su vida. Se trata de un don de Dios previo a cualquier condición, donde la dignidad infinita se enraíza en nuestra identidad esencial como criaturas hechas a imagen y semejanza de nuestro Creador, capacitadas para conocerlo y amarlo.

 

Momento de ternura del Papa León XIV

 

Esta vocación implica que el ser humano trasciende a todas las demás realidades creadas, las cuales le han sido confiadas con sabiduría para su cuidado, buscando siempre glorificar a Dios a través de su recta administración. Asimismo, ser persona significa vivir en constante relación, comunión y participación. Esto exige cultivar una relación filial con Dios Padre y un profundo lazo fraterno con Cristo y con todos los seres humanos.

Esta dimensión comunitaria excluye de forma drástica los cierres autorreferenciales. Asumirse como persona implica percibirse como un don para compartir, creciendo mediante la acogida sincera, la reciprocidad y el servicio generoso hacia los demás.

 

El cuerpo humano: sagrado y jamás negociable

 

La enseñanza de Gaudium et spes resalta con fuerza que la persona constituye una unidad indisoluble de cuerpo y alma. Por ello, la dignidad abarca la totalidad del ser humano sin excepciones.

 

El Papa con los fieles en la Plaza de San Pedro

 

Bajo esta premisa, el cuerpo humano jamás debe ser considerado ni tratado como un objeto del que se pueda disponer arbitrariamente o comercializar, ya que la vida corporal merece absoluto respeto y cuidado. Es imprescindible honrar el propio cuerpo como criatura de Dios destinada a la resurrección final, evitando con firmeza que sea esclavizado por las inclinaciones depravadas o las heridas del pecado que nos afectan.

 

Inteligencia, conciencia y libertad: facultades del espíritu

 

Esta gran dignidad se manifiesta de forma singular a través de tres capacidades fundamentales que nos caracterizan: la inteligencia, la conciencia y la libertad.

La inteligencia nos impulsa incansablemente a la búsqueda de la verdad, mientras que la conciencia nos permite reconocer esa verdad objetiva para orientar rectamente los pasos de nuestra existencia cotidiana.

Por su parte, la libertad nos capacita para tomar decisiones conscientes, haciéndonos plenamente responsables de nuestros actos. Estas tres dimensiones se entrelazan de manera íntima en el corazón de cada persona. Es en el santuario de la conciencia donde la verdad es reconocida y donde la verdadera libertad encuentra su fundamento más sólido y su posibilidad real de realización humana.

 

El Papa en la Plaza de San Pedro

 

Finalmente, la acción del Espíritu Santo nos asegura permanentemente la dignidad de ser hijos de Dios, librándonos del temor y guiándonos con firmeza hacia la vida en plenitud prometida por Cristo.

Solo en la figura de Jesucristo encuentra verdadera luz el misterio del hombre, pues en Él comprendemos el enigma del dolor y la muerte, caminando con esperanza viva hacia la gloria de la resurrección.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Vatican News 
“¿Tienes algo que no hayas recibido?”

“¿Tienes algo que no hayas recibido?”

El Evangelio de hoy invita a vivir la fe desde la gratuidad, la libertad y el servicio, superando el legalismo y los ritos vacíos para poner a Jesús en el centro.

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 6b-15

 

Hermanos:

Aprended de Apolo y de mí a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro. A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado?

Ya tenéis todo lo que ansiabais, ya sois ricos, habéis conseguido un reino sin nosotros. ¿Qué más quisiera yo? Así reinaríamos juntos. Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; como condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres. Nosotros unos locos por Cristo, vosotros, sensatos en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados; hasta ahora pasamos hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio, nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan y les deseamos bendiciones; nos persiguen y aguantamos; nos calumnian y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el desecho de la humanidad; y así hasta el día de hoy.

No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros. Porque os quiero como a hijos; ahora que estáis en Cristo tendréis mil tutores, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús.

 

Salmo de hoy

Salmo 144, 17-18. 19-20. 21 R/. Cerca está el Señor de los que lo invocan.

 

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Satisface los deseos de los que lo temen,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados. R/.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 1-5

 

Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos.

Unos fariseos dijeron:
«¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».

Respondiendo Jesús, les dijo:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre?

Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él».

Y les decía:
«El Hijo del hombre es señor del sábado».

Reflexión del Evangelio de hoy

 

“¿Tienes algo que no hayas recibido?”

 

Las dos lecturas de hoy las podemos interrelacionar perfectamente: nos hablan de gratuidad, confianza y libertad.

Ya sabemos que las religiones se relacionan siempre con rituales, formas externas y leyes a las que se llega a dar tanta importancia que se convierten prácticamente en formas de “esclavitud” de “dependencia” y de “infantilización”. Y eso no ocurre menos en la religión cristiana y, especialmente para nosotros, en la Iglesia Católica.

La facilidad como durante nuestra historia se han ido adhiriendo formas y estilos que copiaban religiones importantes y que hacían que tuvieran presencia política o de poder, han desvirtuado la claridad y sencillez de la oferta de Jesús: La no dependencia de leyes, el ser humano como centro (y no la liturgia ni las formas externas) la simplicidad de los que tienen que servir (y no ropajes especiales y de poder, signos externos de riqueza) y, sobre todo, un culto que viene de la misericordia y del amor, no de rituales con formas paganas (campanas, inciensos, humillaciones corporales…)

A veces, a los que hemos sido formados dentro de la Iglesia, nos es difícil distinguir entre lo que es propio del seguimiento de Jesús (la fe, la esperanza, el amor) de lo que es la religión montada a partir de un hombre que pasó haciendo el bien, que dedicó su vida a los más pobres y necesitados y que supo ver más allá de una religión basada en ritos y leyes que no salvan.

 

“El Hijo del hombre es señor del sábado”

Todo lo recibimos gratuitamente “¿Tienes algo que no hayas recibido?”, todo ha de vivirse desde la sencillez y claridad del don “…a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos…”, porque, si hay algo que sea distintivo de los discípulos es el servicio que nace de la libertad, no del poder, ni de consagraciones, ni de estructuras creadas copiando modelos civiles… “el Hijo del Hombre es Señor del sábado”, es Señor y está por encima (eso es ser Señor) de las formas y normas que constriñen la libertad en la relación con nuestro Dios.

Precisamente porque la religión se ha basado muchas veces solo en normas y leyes, formas externas y ritualismos que expresan poder, ahora los poderosos de la tierra la utilizan en beneficio propio: saben que las religiones tranquilizan las conciencias y, muchas veces, aíslan de la realidad; por eso con la religión, olvidando “la libertad de los hijos de Dios” (Gálatas 5:1), hasta justifican las guerras y los genocidios que está desbordando a la humanidad.

Por eso el Papa Francisco nos ha hablado repetidamente de que “Si no está Jesús en el centro, hay otras cosas. Y en el día de hoy encontramos a muchos cristianos sin Cristo, sin Jesús. Por ejemplo, quienes tienen la enfermedad de los fariseos y son cristianos que ponen su fe y su religiosidad, su cristiandad, en muchos mandamientos… (Homilía del Papa Francisco 22/01/2025) o nos ha recordado el Papa León en su visita a Madrid que “….los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. ¡Somos libres en Cristo! Y Cristo nos ha liberado con su amor. Gracias a este amor, somos siempre libres frente a toda coacción y engaño. Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad…” (Vigilia de oración con los jóvenes discurso del Santo Padre “Plaza de Lima” (Madrid) Sábado, 6 de junio de 2026)

Jesús, el centro; Jesús el que nos da la libertad, con Él somos libres, pero todo siempre desde la confianza porque Él es el Señor del sábado y con Él nosotros podemos centrarnos en lo que es lo fundamental del seguimiento: el amor, la misericordia y el servicio.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.
Convento de Santo Domingo Ra`ykuéra (Asunción. Paraguay)
Dominico de Mallorca, nacido en 1958, actualmente trabajando en la misión de Paraguaya del Vicariato Antón Montesino de la Provincia de Hispania. Ejerce su misión desde la comunidad de Asunción, en un pueblecito rural, eminentemente campesino, como párroco de la Parroquia Virgen del Rosario de Tavapy, antiguo convento dominico del siglo XVI y actualmente llamado San Roque González de Santa Cruz. Ha ejercido diferentes cargos en la diócesis, especialmente dedicado a la Pastoral Social y el trabajo por la sinodalidad. También es director general de la Sede local de la Universidad Católica en Carapeguá, pueblo cercano a San Roque. Anteriormente trabajó en Manacor, Mallorca, y fundó el Casal de la Pau como una avanzadilla, en aquel entonces, de la Educación por la Paz y la defensa de la tierra. Bachiller en Teología y licenciado en Ciencias de la Comunicación, dirige una radio comunitaria y trabaja especialmente con el campesinado y el mundo de la cultura.
“Se puso a servirles”

“Se puso a servirles”

La lectura de la liturgia diaria aborda la madurez espiritual en la comunidad de Corinto y el poder sanador y misionero de Jesús en el Evangelio de Lucas.

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3, 1-9

 

Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?

En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.

 

Salmo de hoy

Salmo 32, 12-13. 14-15. 20-21 R/. Dichoso el pueblo que Dios se escogió como heredad.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44

 

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Reflexión del Evangelio de hoy

 

“Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios”

La rivalidad entre diversos grupos de la comunidad de fe de Corinto es un signo, para san Pablo, de falta de crecimiento y de inmadurez. Los celos, las contiendas y las disensiones entre ellos demuestran lo que son, “niños en Cristo”.

La carnalidad de los corintios queda patente en las envidias y discordias que surgieron al exaltar una tendencia espiritual sobre otras, de su orgullo, de su disposición a creerse sabios y a juzgar a otros.

El apóstol los condena tan fuertemente porque siendo cristianos, con todo lo que implica seguir a un crucificado, se conducían según los valores de su sociedad, muy competitiva e individualista, orientada a la superación de unos sobre otros, sin importar lo que pasaba con los de abajo.

Los líderes son servidores, no competidores. El mismo Pablo, siendo fundador, no asume un lugar de preeminencia se hace siervo, eso es todo. Ese es el rango más alto posible en la Iglesia, no hay necesidad de competencia o rivalidad. Todos somos siervos de Cristo, estamos en cooperación. Una de las glorias de la Iglesia es que nadie hace la misma cosa.  Diferentes pero trabajando unidos por un proyecto común.

Sólo Dios da el crecimiento. Sólo Dios abre la mente, cambia el corazón y hace a la gente distinta. Porque la Iglesia es una construcción de Dios únicamente, la tierra de cultivo y el edificio que son solamente suyos.

La única ambición de cada líder-servidor debe de ser la de glorificar a Dios mediante la promoción de vida de todos y la capacitación para desarrollar sus propios dones. No se trata de enseñanzas rivales sino de ministerios distintos, todos necesarios para la vida comunitaria. En cada ministro y en cada ministerio, Dios es el que está a la obra.

“Es necesario que proclame el reino de Dios”

Jesús entra a la casa de Simón y la convierte en un santuario. No trae discursos largos: se inclina, reprende la fiebre y levanta a la suegra de Simón. Llama la atención el verbo “increpar” a la fiebre, el mismo tono con que enfrenta a los demonios. La enfermedad aparece como una fuerza que desordena la vida; el Reino, como una autoridad que restaura la armonía. El signo de que la sanación es real no es el espectáculo, sino la diaconía. La vida recobrada se verifica en servicio, no en autocelebración.

Al ponerse el sol la ciudad entera llega con su miseria a cuestas. Jesús no hace una cura masiva desde lejos impone las manos sobre cada uno. El reino tiene escala de rostro. No somos un caso en una multitud; somos un encuentro irrepetible. La santidad de Jesús no es burbuja que evita el contacto, sino una pureza que toca y purifica. Los demonios lo reconocen y gritan su identidad pero Jesús los silencia.

Rehúsa la fama fácil, el atajo del poder, las definiciones sin cruz. Hay una pedagogía del silencio: la identidad del Hijo se revelará en el tiempo del Padre, al ritmo del amor, no al ritmo del sensacionalismo espiritual. Amanece y Jesús se va a un lugar desierto. La compasión del día anterior desemboca en la soledad orante.

De ese silencio nace el “es necesario” que ordena su marcha. La gente quiere fijarlo donde funcionó, pero Él se mueve hacia donde el Reino aún no ha sonado. Entre la casa, la plaza, el desierto y el camino, se dibuja la geografía del discípulo: intimidad que cura, misericordia que toca, oración que discierne, misión que se expande.

El Mesías no viene a instalarse en nuestras zonas de confort, sino a encender un movimiento: de la curación a la misión, de lo privado a lo público, de lo sabido a lo que aún espera una palabra de vida. Porque donde El pasa, la historia no se detiene: comienza.

 

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia, España)
La revolucionaria visión de San Vicente de Paúl: por qué la caridad real exige transformar la vida del prójimo

La revolucionaria visión de San Vicente de Paúl: por qué la caridad real exige transformar la vida del prójimo

El sacerdote francés desafió a la Iglesia de su época al sostener que la devoción auténtica debe salir del retiro místico para embarrarse en la ayuda concreta a los más desfavorecidos.

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, viernes 28 agosto (PR/26)– El murmullo de los comedores de beneficencia, el frío de las callejuelas parisinas del siglo XVII y el sufrimiento callado de los campesinos franceses dibujan el telón de fondo sobre el que se alza una de las figuras más transformadoras de la espiritualidad occidental.

Hablar de Vicente de Paúl no remite únicamente a la fundación de órdenes religiosas o a la organización pionera de la asistencia social. Su legado obliga a replantearse el sentido mismo de la devoción, sacándola de la comodidad del retiro místico para arrojarla sin red al barro de la existencia cotidiana.

 

La ruptura con la contemplación solitaria

 

Durante mucho tiempo, la religiosidad institucional había caminado por la senda de la contemplación solitaria, como si el vínculo con lo divino fuese un asunto estrictamente privado entre el alma y el Creador.

Las iglesias rebosaban de fieles devotos que cumplían ritos estrictos, mientras la miseria social crecía desatendida en los aledaños de las grandes urbes.

Este sacerdote francés, marcado por una profunda evolución personal que lo alejó de sus primeras ambiciones mundanas, intuyó con claridad meridiana que esa fe estéril cojeaba de raíz.

Para él, encerrarse en el gozo de la oración mientras el prójimo padecía hambre espiritual y material equivalía a vaciar el mandato evangélico de su contenido más auténtico.

Una máxima que sacudió los siglos

 

Esa urgencia se condensó en una sentencia que atravesó los siglos con la fuerza de un relámpago: «No basta amar a Dios si mi prójimo no lo ama». Lejos de constituir una frase piadosa para decorar un misal, la máxima funciona como una exigencia radical.

El amor hacia lo sagrado deja de ser un refugio cómodo para convertirse en un motor dinámico.

 

San Vicente de Paul, patrono de las asociaciones de caridad

 

Amar a la divinidad implica necesariamente desear que los demás también experimenten esa misma plenitud, transformando la devoción en un compromiso activo con el bienestar y la dignidad del que sufre.

La fe sin obras de misericordia pierde su pulso y se apaga en la complacencia.

 

Redes metódicas de ayuda frente a la crisis europea

 

Para comprender la magnitud de esta visión hay que observar el contexto histórico en el que se originó.

Europa vivía sacudida por guerras interminables, hambrunas cíclicas y pestes que diezmaban a las poblaciones más vulnerables. Los caminos estaban llenos de huérfanos, ancianos abandonados y enfermos a los que nadie miraba a los ojos.

En lugar de limitarse a lamentar la situación o a ofrecer consuelo verbal desde el púlpito, el fundador de las Hijas de la Caridad estructuró redes de ayuda metódica.

Convenció a damas de la nobleza para que abandonaran sus salones y se calzaran las zapatillas de caminar por el fango, acercando caldo caliente, medicinas y consuelo a los desamparados.

 

San Vicente de Paúl intentó un cambio sistémico - FAMVIN NoticiasES

 

Esa labor no respondía a la mera filantropía moderna, impulsada por un sentido abstracto de justicia social. Tenía una raíz profundamente teológica.

Cada persona necesitada era contemplada no como un problema administrativo o un molesto estorbo urbano, sino como el rostro vivo de una presencia trascendente.

Servir al hambriento equivalía a atender al mismísimo maestro. Esta perspectiva alteraba por completo la jerarquía de los valores sociales de la época, donde el poder y el dinero dictaban el rango de las personas.

Los pobres pasaban a ocupar el lugar central, convertidos en los verdaderos maestros y señores de quienes pretendían seguirlos.

 

El cambio interior y la empatía como motor

 

La transformación exigía, ante todo, un cambio en la mirada interior. Vicente insisted machaconamente a sus seguidores en que no se podía ofrecer un amor auténtico a los demás si el propio corazón permanecía frío o indiferente.

 

✨ San Vicente de Paúl: una vida que cambió la historia de la caridad No nació santo de un día para otro. Fue un joven con sueños, búsquedas, pruebas y preguntas… pero

 

La compasión no se improvisa ni brota de la obligación burocrática; requiere un cultivo constante de la empatía y una renuncia radical al egoísmo.

Quien pretende encender el fuego de la solidaridad en el mundo debe quemarse primero por dentro, asumiendo que la tarea asistencial no es una carga pesada que se cumple por deber, sino el cauce natural por donde fluye la vitalidad espiritual.

 

Una respuesta vigente a las pobrezas de hoy

 

Mirar los desafíos de la sociedad contemporánea a través de este prisma revela una vigencia deslumbrante. Hoy en día las pobrezas han cambiado de rostro, adoptando formas más sutiles pero igualmente destructivas, como la soledad no deseada, la exclusión digital o el desarraigo de los migrantes que golpean las fronteras.

 

San Vicente de Paúl: un maestro de caridad y fe para los jóvenes de hoy - FAMVIN NoticiasES

 

Mirar los desafíos de la sociedad contemporánea a través de este prisma revela una vigencia deslumbrante. Hoy en día las pobrezas han cambiado de rostro, adoptando formas más sutiles pero igualmente destructivas, como la soledad no deseada, la exclusión digital o el desarraigo de los migrantes que golpean las fronteras.

 

El legado imperecedero del cura de las Landas

 

La enseñanza de aquel cura labriego de las Landas sigue desafiando la comodidad de las sociedades opulentas. No se trata de acumular méritos espirituales mediante la introspección, sino de comprobar si el entorno inmediato mejora gracias a la propia intervención.

Al final, la medida de la autenticidad humana se reduce a una pregunta tan incómoda como sencilla: ¿cuántas vidas han encontrado un poco más de luz, de pan y de esperanza gracias a que alguien decidió no mirar hacia otro lado?

 

Primicias Rurales
Fuente: okdiario.com