“Despertar la conciencia”

“Despertar la conciencia”

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 35-41

 

Aquel día, al atardecer, dice Jesús a sus discípulos:
«Vamos a la otra orilla».

Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal.

Lo despertaron, diciéndole:
«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar:
«¡Silencio, enmudece!».

El viento cesó y vino una gran calma.

Él les dijo:
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».

Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:
«¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».

Palabra del Señor

6 maneras de rezar si te sientes espiritualmente cansado

6 maneras de rezar si te sientes espiritualmente cansado

Si ahora mismo te cuesta rezar, estas sencillas formas pueden ayudarte a mantenerte cerca de Dios, incluso en los días en los que te sientes cansado

España, jueves 22 enero (PR/26) — Seamos sinceros: no todas las etapas de la vida se prestan especialmente a la oración. Es posible que creas profundamente en Dios y, aun así, te sientas distraído, vacío, agobiado o simplemente agotado.

Y, al comenzar el año 2026, muchas personas arrastran un cansancio silencioso, provocado por el ritmo de vida, la preocupación por el mundo o las luchas personales que nadie más ve. Así que, si ahora mismo te cuesta rezar, no es que estés fallando.

Eres humano. La buena noticia es esta: la oración no está reservada para los momentos en los que te sientes santo, tranquilo o inspirado. De hecho, algunas de las oraciones más sinceras comienzan precisamente cuando no te sientes nada espiritual.

Aquí tienes algunas formas suaves de rezar en 2026, incluso cuando tu corazón se sienta cansado o distante:

 

 

1Empieza donde estás, no donde crees que deberías estar

 

Orar, desánimo, abandono, pasividad, perseverancia, Dios, comunicación, fe

2Sé breve, muy breve

Cuando la vida es ajetreada o abrumadora, las oraciones largas pueden parecer imposibles. No pasa nada. Una simple frase repetida a lo largo del día puede ser suficiente:

«Señor, quédate conmigo».

«Jesús, confío en ti».

«Ayúdame».

Estas breves oraciones se cuelan en los huecos de la vida cotidiana —mientras conduces, doblas la ropa, esperas en una cola— y mantienen tu corazón suavemente vuelto hacia Dios.

3Deja que el silencio cuente como oración

No siempre se necesitan palabras. A veces, la oración consiste simplemente en sentarse en presencia de Dios, incluso si tu mente divaga. El silencio no es vacío; es un acto de confianza.

Si lo único que puedes hacer es sentarte en silencio durante un minuto y respirar, creyendo que Dios está cerca, eso sigue siendo importante. El silencio permite que Dios obre bajo la superficie, incluso cuando no sientes que esté pasando nada.

4Toma prestadas las palabras de otros

En los días en que tus propias palabras fallen, deja que otra persona rece por ti. Las Escrituras, los Salmos, el Padrenuestro o las oraciones familiares pueden ayudarte cuando tu fe se sienta débil. No tienes que inventar la oración. Puedes apoyarte en la sabiduría de la Iglesia, especialmente cuando te sientas débil.

5Reza con tu cuerpo

Busca momentos para ponerte en presencia de Dios y rezar.

 

La oración no sólo ocurre en tu cabeza. Enciende una vela. Haz la señal de la cruz lentamente. Camina en silencio. Siéntate en una iglesia, aunque sea por un momento. Los gestos físicos pueden ayudar a centrar la oración cuando los pensamientos están dispersos. A veces, tu cuerpo lleva tu corazón de vuelta a Dios antes de que tus emociones lo alcancen.

6Sé paciente con la sequía

No sentirte espiritual no significa que Dios esté lejos. A menudo, significa que tu fe se está profundizando de maneras que aún no puedes ver.

Las temporadas de sequía no son fracasos, son invitaciones a confiar sin garantías. Y recuerda, la fe que permanece incluso cuando los sentimientos se desvanecen es una fe fuerte.

A medida que avanza el 2026, recuerda esto: la oración no consiste en sentirte cerca de Dios en todo momento.

Se trata de elegir volverte hacia Él, una y otra vez, tal y como eres. Incluso la oración cansada cuenta. De hecho, especialmente la oración cansada. Y a veces, esa es la oración que Dios más utiliza.

 

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Fuente: Aleteia

“Se le pasó la fiebre y se puso a servirles”

“Se le pasó la fiebre y se puso a servirles”

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 29-39

 

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:
«Todo el mundo te busca».

Él les responde:
«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».

Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor
“La misericordia de Dios toca la tierra”

“La misericordia de Dios toca la tierra”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 18-24

 

La generación de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

Palabra del Señor
Manejo del estrés y el cansancio de fin de año

Manejo del estrés y el cansancio de fin de año

El año está por concluir y la mejor manera de cerrarlo es con una buena actitud ante las actividades cotidianas que durante el año nos generaron estrés y ansiedad  –

España, sábado 13 diciembre (PR/25) — Diciembre llega siempre con brillo… pero también con prisas. Entre compromisos, cierres y expectativas, muchas personas terminan el año sintiéndose más cansadas. Sin embargo, este tiempo puede convertirse en una invitación a bajar el ritmo y volver a lo esencial. En este artículo veremos prácticas sencillas para manejar el estrés y cerrar el año con más paz.

Reconocer las situaciones de agotamiento

quitando el estrés de fin de año - reflexionando

Antes de que concluya el año, puedes detenerte unos minutos para reflexionar sobre aquellas situaciones que te mantienen en estado de alerta y que te producen cansancio.

Algunas señales prácticas que puedes notar son: irritabilidad, dispersión, sensación de correr sin avanzar, rezar mecanicamente. Realiza este pequeño ejercicio de pausa: 1 minuto para identificar dónde se siente el cansancio (cuerpo, mente, corazón).

También detecta lo siguiente: ¿Qué tipo de agotamiento te parece más común hoy: físico, mental o emocional? (Elige uno para priorizarlo.)  Aquí te mostramos algunas maneras en las que puedes cerrar el año librarte del estrés y de cualquier otro mal

1Reducir ruido y carga interior

Principalmente puedes comenzar a identificar aquello que te atormenta, pero que puedes delegar o incluso tomar con calma. Ya que también es necesario tomar un descanso de todo para poder pasar estas últimas semanas del año con tus seres queridos.

Al ser un mes muy ocupado, también podemos saturarnos de muchas cosas, posadas, eventos, apostolados, trabajo, etc. Por lo que es una buena oportunidad para saber decir «no» sin culpa y con libertad si sientes que algo te satura de más.

2Crea un espacio de silencio

Estamos tan acostumbrados al ruido en todos los sentidos, desde el ruido de la ciudad, hasta el ruido de la televisión, música, etc. Sin olvidar el ruido mental, por lo que nos cuesta tanto apagar esos ruidos externos para poder también apagar nuestro ruido mental y darle un descanso a nuestra vida. Dedica por lo menos un «mini- silencio» diario de 2 a 3 minutos y dale calma a tu mente, alma y cuerpo.

3Micro-prácticas de descanso y oración

Esto te ayudará a tranquilizar tu día y a su vez encomendarte a Dios, puedes aprovechar y repetir alguna jaculatoria que te ayude a centrarte y evitar que tu mente siga dispersa, puedes repetir: «Jesús, en ti descanso», «Señor, dame tu paz», «Jesús, en ti confío». Puedes repetir estas jaculatorias mientras caminas y respiras profundamente.

4Haz un cierre de año

Comienza preguntándote:¿qué quieres llevar contigo el próximo año? Luego puedes anotarlo en una libreta, de modo que lo tengas presente durante tu próximo año y esforzarse por lograrlo. Así como estrategias que puedes seguir para lograr tus objetivos.

Si quieres aumentar tu fe, puedes comenzar buscando a un guía espiritual que te ayude a mantener tu espiritualidad. Así sucesivamente con cada meta.

5Agradece a Dios por el año vivido

orando

 

Haz un espacio para visitar al Santísimo y da gracias a Dios por todo lo que consideres importante, desde los logros, hasta los momentos de retos que dejaron aprendizajes.

Puedes empezar así tu oración: «Gracias, Señor, por este año, por lo que me enseñaste y por la esperanza que haz sembrado en mí».

Si te sirve, puedes anotarlo y dejarlo plasmado en tu diario espiritual, escribiendo así una carta a Dios.

A pesar de la rutina, aprovecha esta oportunidad de cerrar el año con gestos de gratitud y esperanza, abrimos el corazón a un nuevo comienzo, confiando en que cada día es una oportunidad para crecer en bienestar y en fe.

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Fuente: Aleteia